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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
CÁTEDRA I - FARIÑA

Prof. Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Docente a cargo: Carolina Rut Pesino
Comisión: 26

Alumnas:
• Degirmenci, Dalina. L.U.: 332597940
• Trupa, Melisa Belén. L.U.: 333449220

PRIMER CUATRIMESTRE 2010

Crímenes y Pecados
Datos de la película:
Nombre original: Crimes and Misdemeanors
Año 1989
Genero: Comedia/drama
Duración: 107 minutos
Estados Unidos
Director: Woody Allen
Actores: Martin Landau, Woody Allen, Anjelica Huston, Alan Alda, Mia Farrow, Martin S. Bergmann.

Argumento de la película

Se entretejen dos historias en paralelo, mezclando comedia y drama. Una de estas, interpretada por el propio Allen, en su personaje Cliff, junto a Alan Alda, exitoso y arrogante productor de televisión que es a la vez su cuñado, le contrata para realizar un documental sobre su vida y obra, los dos se enamoran de la misma mujer que trabaja en el medio. La otra historia, se basa en la vida de un oftalmólogo, llamado Judah Rosenthal, quien posee una vida llena de privilegios y se encuentra casado hace 25 años. Judah mantenía una relación extra matrimonial hacia dos años, con Dolores. Ella decide tomar medidas ya que esta enamorada de Judah y proyecta una vida juntos (ya que él hace tiempo le promete que abandonara a su mujer). Pero al sentirse abandonada por él, Dolores amenaza con destruir su matrimonio y su reputación si no regresa a su lado y deja a su mujer. Judah se debate entre los consejos de su rabino Ben, a quien le ha contado su historia y quien le sugirió decirle la verdad a su mujer, ya que después de tanto tiempo ella lo perdonaría, y por otro lado los consejos de su hermano quien sostiene que la única solución posible es hacer desaparecer a la mujer, matándola mediante un asesino a sueldo. Es así como deberá tomar una decisión irrevocable que cambiará su vida para siempre. Inicialmente Judah rechaza la idea de su hermano, pero al sentirse cada vez mas acosado por su ex amante, finalmente toma la decisión de pagarle a un asesino para que se “encargue de ella”. Una vez asesinada su ex amante, a Judah lo invade la culpa, y comienza a recordar momentos vividos con ella y momentos de su infancia y su formación religiosa, es así como siente que es el mismo Dios que le observa para condenar su falta. El caso se cierra culpando a otro que cargaba con antecedentes pero que nada tenía que ver con el asesinato. Con el correr del tiempo, logra recobrar la tranquilidad y continuar con su vida de privilegios. Al final de la película el personaje de Judah conoce a Cliff en un casamiento y conversan acerca de cómo sería el crimen perfecto, es así como Judah le cuenta su propio caso como si se tratara de un guión cinematográfico, Cliff le recalca que no sería el final adecuado pues quien cometió el crimen no recibió un castigo, pero Judah le dice a él, que así es la vida real y que si desea ver un final feliz, "vaya a ver una película de Hollywood".
Análisis
El análisis recae sobre el personaje llamado Judah, a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Llamamos responsabilidad subjetiva “a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención” (Salomone, G. 2009: p.118). Realizado esto, se intentará esbozar una hipótesis clínica.
Gabriela Salomone distingue dos nociones bien distintas de responsabilidad: la responsabilidad deontológica-normativa (moral, códigos, leyes) y la responsabilidad subjetiva (que hace a la experiencia del sujeto deseante).
Puntearemos un primer tiempo, en el cual el sujeto lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. Pero que, como bien podemos intuir, no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo. Un segundo tiempo, donde el sujeto es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece, y donde a partir de indicadores recibe un aviso de que algo anduvo mal. La interpelación subjetiva hace que se ponga en marcha el circuito, de esta manera se resignifica la acción correspondiente al tiempo 1. Es la culpa la que hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder. Finalmente, un tercer tiempo, (que no siempre se da) donde el sujeto debe poder responder por sus actos, asume así la responsabilidad subjetiva, esto es, el efecto sujeto, la singularidad en situación, pertinente al segundo movimiento de la ética, se presenta aquí.
La hipótesis clínica intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto y si éste asume o no la responsabilidad de haber cedido a su deseo.
Tiempo 1: Judah decide pagar un asesino a sueldo para que mate a su amante, Dolores, ya que ella estaba obsesionada con contarle a la mujer de Judah acerca de la relación amorosa que mantenían hacia dos años. Judah decide tomar esta decisión ya que de lo contrario su mujer nunca perdonaría una infidelidad y se derrumbaría el núcleo familiar que hacía 25 años habían conformado.
Tiempo 2: Judah recibe un llamado telefónico de parte de su hermano, informándole que el asesinato ya se había llevado a cabo, a partir de ese momento, Judah se conmociona y decide ir a la casa de Dolores para asegurarse de que esto sea cierto. A partir de esta escena podemos percibir como se manifiesta la culpa en este personaje y a partir de eso, resignifica el tiempo uno, planteándose el por qué de haber cometido ese delito. De este modo, una vez asesinada su ex amante, Judah, recuerda su pasado y su formación judía y siente que es el mismo Dios que le observa para condenar su falta. Recordemos que Lacan, postula en el Seminario 7, que la única cosa de la que puede ser culpable un Sujeto, al menos en la perspectiva analítica, es de haber cedido en su deseo.
La resignificación del tiempo 1 se ve claramente en la escena en que se encuentra en el auto con su hermano y se mantiene el siguiente diálogo entre ellos:
Judah: “-¿Esperas a que vuelva a ser el mismo de antes? Salto cuando suena el teléfono.”
Jack: “- No te sientas tan culpable. No estuviste envuelto.”
Judah: “-¿Como me metí tan adentro? ¿Qué sueño estaba siguiendo?
En el transcurso de los días siguientes al asesinato, se ve claramente como aparece la culpa mortificándolo, Judah no puede dormir, le sobrevienen recuerdos de momentos vividos con su amante reiteradamente. También aparecen reiteradas escenas donde recuerda episodios de su infancia donde su padre le solía decir que los ojos de Dios siempre están sobre nosotros, o también que Dios dijo que así como los buenos serán recompensados, los malos serán castigados eternamente.
Para explicar el tercer tiempo nos remitiremos a la escena jurídica que aparece en la película:
Llega un detective al consultorio del oftalmólogo Judah para interpelar al protagonista indagando por su vinculación con el asesinato de Dolores. Judah miente y dice que ella sólo era su paciente desde hacía años y que el motivo de las llamadas a su consultorio y a su casa, eran tan sólo consultas por la preocupación acerca de su vista. Esta interpelación legal tiene un solo destinatario, el sujeto del derecho, su adhesión o no a una norma compartida; sin embargo, la escena jurídica puede orientar hacia una dimensión ética, pero aquello que la interpelación legal había abierto, Judah hace que vuelva a cerrarse (el circuito). Ni la responsabilidad jurídica, como así tampoco la responsabilidad subjetiva han sido inscriptas. Por lo tanto, no podemos ubicar un tiempo 3 en este protagonista.
En este personaje la culpa resulta “anestesiada” es decir, que actúa como tapón y obstrucción de la emergencia subjetiva. Es en la negación, como una alternativa posible a la interpelación, y que encuentra en la proyección su aliado, el culpable es el otro, yo no soy responsable. En este caso el culpable fue quien efectivamente mató a Dolores, y no él.
Como lo explica D’Amore “saberse culpable implica pasar por una experiencia analítica de deseo inconsciente que, una vez más, ob-liga. Sin duda es más sencillo querer des-ligarse del asunto, no querer saber nada de ello.” (2009: p.158); lo cual se ve claramente en el personaje de Judah.
Otra forma de que el circuito quede cerrado es invocando al azar, de esta forma se borra el Sujeto de toda responsabilidad, borrando su acto. El azar lo podemos ver en la película en el hecho de que hayan culpado del asesinato a otro sujeto que tenía antecedentes.
Otra escena en donde podemos ver que aparece el azar, es el momento en que Judah encuentra una carta de Dolores que estaba destinada a su mujer contándole la verdad acerca de su relación, amenazando así con destruir su matrimonio, esto es la necesidad, entendida como el destino de que esa carta llegara a la mujer de Judah para terminar con el engaño. Pero al encontrar Judah la carta, se desconecta causa-efecto y aparece el azar, entendida como la suerte de haber encontrado la carta.
Lo cierto es que la experiencia humana es más bien un factor intermedio que se despliega entre azar y necesidad. Ambos constituyen márgenes de nuestra libertad, pero esa libertad es irreductible a estos principios. Esto se podría relacionar con la situación que vive Ibbieta, el personaje de “El Muro”, de Jean Paul Sartre, por azar delata el escondite de su amigo causándole la muerte, aquí la suerte ha jugado en su contra, esto es indudable, sin embargo, la verdadera responsabilidad por los actos no se juega ahí. En el caso de Judah, el azar juega a su favor, tanto en el momento en que encuentra la carta, como en el que queda impune del asesinato de Dolores.
Papel de Dios en la película:
Como podemos ver el papel de Dios en la película aparece continuamente, sobre todo después del asesinato de Dolores. El protagonista comienza a recordar palabras de su padre: “los ojos de Dios siempre están sobre nosotros”, y cree que será castigado por Él en algún momento. El autor Alemán, retomando a Sartre va a decir que “se es verdaderamente ateo cuando se ha mostrado que, en la vida, la responsabilidad gana definitivamente la escena” (2003: p.14). Por ello deducimos que al recordar su pasado religioso Judah, se des-liga de la responsabilidad en la “tierra”, porque cree que será juzgado sólo “en el mas allá”, por Dios, y allí se hará responsable de sus pecados, como dice el personaje al final de la película, en la última escena, cuando se encuentra hablando con Cliff “la gente carga con pecados que al final desaparecen”.

Bibliografía

• Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006



NOTAS

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