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PSICOLOGÍA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS

Cátedra I: Prof. Fariña, Juan Jorge.
Comisión 22

TRABAJO PRÁCTICO
Cuestión de Honor (The Pledge)

INTEGRANTES:
-  Brandenburg, Eliezer Ilan. L.U.Nª: 30.594.815/0
-  Rovira, Joaquin. L.U.Nª: 29.168.630/0

Tomando en cuenta el comentario de Eduardo Laso sobre el film “Cuestión de honor” (The Pledge) pensamos que el análisis, que consideramos pertinente, acerca de la responsabilidad subjetiva se centra claramente en el personaje principal, Jerry, un inspector de la policía a punto de jubilarse. El autor propone la hipótesis acerca de los objetos de deseo de Jerry y del goce sintomático con el cual evita responsabilizarse acerca de su deseo.
El deseo, según el comentario de Eduardo Laso, se vincula con ubicarse como padre frente a la niña que utilizara como carnada para encontrar al asesino, con la intención del cumplimiento del deber explícito en “la promesa”, realizada con cierta banalidad hacia a la madre de la niña asesinada.
También se destaca otra razón por la cual Jerry se sirve de esta promesa, en la cual a partir del mandato del Otro, se ubica en “secreta comunidad de goce con el asesino que persigue: ambos ofrecen una niña en sacrificio, uno por goce sádico, otro por deber” . De esta manera, Jerry por mecanismos defensivos elude su responsabilidad sin anoticiarse acerca de su identificación con el asesino.
Con respecto a los indicadores del azar, la película presenta una gran riqueza de situaciones azarosas que cumplen un papel fundamental en el curso de la trama.
En principio, el descubrimiento del cuerpo mutilado de la víctima, es un acto pleno de azar, más aún si se lo relaciona con que se produce en un orden temporal exacto con el de la jubilación de Jerry. Otro indicador se presenta cuando Toby, el indio caracterizado por Benicio del Toro, es observado por el testigo principal muy cercano a la escena del crimen. Este factor va a ser determinante en la dirección que tomará posteriormente la causa, dado que el sospechoso, por medio de una manipulación policial, es obligado a declarar su culpabilidad. Es importante destacar que esta figura tipo chivo expiatorio, si bien tenía antecedentes, mostraba signos de un importante retraso mental, algo de lo cual, lejos de ser una atenuante, fue aprovechado por el procedimiento ilegitimo de la interpelación policial. En este orden, podríamos pensar sobre estas escenas algo que corresponde a la responsabilidad jurídica, ¿acaso no tiene derecho a la presencia de un abogado?, ¿su condición mental, no puede sugerirse como un atenuante de cualquier acto ilegal?. Siguiendo la línea temporal, después de “haberlo hecho cantar”, Benicio del Toro en un estado de crisis, se suicida. El suicidio puede ser entendido desde dos perspectivas, desde el plano del azar, se gatilla ante los ojos de Jerry (factor que consideramos puede ser relevante en la psicología del personaje), y desde el plano de la necesidad puede ser entendido, como un factor determinante desde la ley física que implica la muerte (esta muerto y nada puede hacerse contra ello).
Desde nuestro punto de vista, identificamos como primer tiempo lógico del circuito de responsabilidad, la promesa de Jerry a la madre de la víctima, acción banal que luego será resignificada en un segundo tiempo, que identificamos cuando Jerry sentado en el bar del aeropuerto, con la televisión encendida, ve en el informativo la noticia de que el asesino se había suicidado luego de haber sido capturado, y esto según sus palabras, lo alarmó de tal forma que no pudo abordar el avión. De este modo, intenta convencer a los demás policías de reabrir el caso. El azar va a cumplir un papel importante en referencia a las manifestaciones defensivas de Jerry ante la resignificación del primer tiempo.
¿Qué motiva a Jerry a esta decisión, si incluso la deuda que implicaba para él la promesa a los padres de la víctima, habría quedado saldada con la captura del indio?. De aquí en adelante, el protagonista, ante la incomprensión de los demás investigadores, se sumirá en un camino solitario en busca de una verdad, de la cual para todos los demás, responde al orden de la incomprensión.
Así queda establecida, una primer figura de la culpa, traducida en la alarma que le imposibilita hacer el viaje, podríamos definirla, como angustia señal. Según las palabras de su compañero: ¿me pides que reabra un caso solo por un presentimiento?”, Y él le contesta: “Así es”.
Otra figura de la culpa, se presenta como la prevalencia de una idea fija (obsesiva), como consecuencia del mandato superyoico y el imperativo categórico, que implica el cumplimiento del deber referido en la promesa. Atrapar al asesino, aunque cueste la perdida de la razón e incluso la muerte. Subordinarse al deber que impera el abogado del Ello y representante de la pulsión de muerte.
Serieux et Capgras, cuando definen lo que ellos entienden como el delirio de reivindicación, suponen como características principales, un perjuicio real que sufre el enfermo por el cual surge la pretensión de hacer justicia a cualquier precio, una idea fija con exaltación maníaca, sin pérdida de las funciones superiores. El delirio queda circunscripto a la idea fija, y los factores del mundo que se conecten con ella, serán sobrestimados. Con esto no queremos afirmar que el personaje sufre de un delirio de reivindicación, lo que queremos destacar es que para los demás, Jerry se volvió un ser que no responde a los criterios de “normalidad”, pregona una verdad que para los “normales”, es incomprensible (algo así como la lengua fundamental de Schreber).
Analicemos ahora, los factores azarosos que alimentan a la idea obsesiva. Una situación muy importante es el encuentro con Lori y su hija, esto es producto del azar. Pero podríamos decir que el vínculo con la hija se va a sostener en función de la conexión con la idea fija, ya que tiene todas las características preferenciales de las víctimas del asesino y su pretensión de utilizarla como cebo (“en la pesca de los grandes depredadores, en vez de lombrices, se utiliza carnada viva de menor tamaño”). Por este motivo es que su relación con la madre, parezca un ardid montado para el cumplimiento del deber. Aunque lo incalculado, el vínculo amoroso, se establezca posteriormente y deje a Jerry en una posición dilemática, su relación con Chrissy se tiñe de ambivalencia (en el rol de padre debe cuidarla y por el otro lado, en lo que responde a la satisfacción de su obsesión, ponerla en peligro).
Otra figura de la culpa son las alucinaciones auditivas, en ciertos momentos, cuando Jerry es cuestionado por otras personas, da la sensación de que no escucha lo que se le pregunta, porque es atormentado por las voces que lo martirizan, recordándole el cumplimiento de la promesa.
El último factor de azar, el accidente en el cual muere el verdadero asesino, al ausentarse a la cita, deja a Jerry indefenso y ante los ojos de los demás, como un loco. Fue su última movida reivindicatoria, que implicaba una apuesta “doble o nada”, héroe o demonio.
El “depredador de niñas” nunca mordió el anzuelo, y el pescador, ante los ojos de los demás, se volvió un depredador.
Para finalizar, encontramos como similitud en relación al cuento “El muro”, que tanto Jerry como Ibbieta resignifican sus propios actos (o dichos), que en primera instancia aparentan ser vacios en compromiso. Sin embargo, los modos de respuesta son diferentes en un caso y en otro. Por un lado, Jerry lejos de llevar adelante un acto ético responde con el deber de cumplir la promesa llevada hasta el delirio. Por otro lado, Ibbieta lleva adelante un acto ético en el llanto mezclado con risas y esto rebasa lo particular de la situación, a partir de la singularidad del acto.



NOTAS

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