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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michel

• Comisión: 5
• ATP: Elizabeth Ormat
Carolina Pesino
• Alumna: Gisela Romandini
• DNI: 31464722
• Cuatrimestre: II
• Año: 2009
• 05_Romandini Gisela

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente el efecto particularista.

DESARROLLO
Fuente: Cuestión de principios- Autor: Roberto Fontanarrosa.
“Cuestión de principios” es un cuento de Roberto Fontanarrosa que narra la historia de Adalberto Castilla, un viejo empleado de una empresa de Rosario, hombre de principios, “chapado a la antigua”, formal. Un hombre que esta permanentemente tratando de demostrar que es un caballero, un tipo educado, cordial, muy cuidadoso en su vocabulario. Adalberto Castilla hacía 40 años que trabajaba en la empresa y hacia 5 años que no recibía un ascenso. Este hecho era reclamo de su mujer (Sarita), ante el cual el respondía: “Yo nunca le he pisado la cabeza a nadie para subir”.
Un día un nuevo jefe asume en la empresa donde trabajaba Castilla, un joven de 30- 31 años llamado Silva. Silva mantenía una relación indiferente con castilla, salvo saludos formales casi ni le hablaba. Una tarde Silva llama a Castilla a su despacho para que le lleve unos papeles, allí Castilla descubre que en el estante de una de las bibliotecas había una colección de revistas muy viejas llamadas “Tertulias”. Ante la pregunta de Castilla sobre las revistas Silva responde que las coleccionaba pero que no había tenido mucha suerte ya que le faltaba un número para completar la colección y no lograba conseguirlo. Castilla le comenta que el tiene tres o cuatro números guardados y que conserva uno de manera especial ya que en el aparecía su padre.
Silva insiste en que castilla se fije si el lo tiene y le recuerda que el número que a el le falta es el 148.
Esa misma tarde Castilla revisa las revistas que tenía guardadas en el ropero, las cuales no miraba ni de casualidad hacia más de treinta años, y comprueba que la revista en la que aparecía la foto de su padre era justamente la número 148. Cabe señalar que lo que aparecía de su padre no era ni un artículo, ni una foto de el solo. Era una foto de conjunto, con casi más de 35 personas, borrosa, donde su padre aparecía entre ese montón. Podemos ubicar aquí la categoría del Azar, una situación del orden de la “suerte”, de lo fortuito. Es pura coincidencia que el número que conserva Castilla es justamente el faltante para Silva.
Castilla se guardó la información de que tenía esa revista, no contándole ni a su mujer. Pero andaba sonriéndose, convencido de que había conseguido un arma capaz de darle un poder insospechado. Al día siguiente Silva lo llama de nuevo para pedirle otros papeles. Cuando sube, en el último piso estaba reunida toda la plana mayor de la empresa, discutiendo algo importante. Silva se hace un momento para estudiar los informes de Castilla y cuando Castilla ya se estaba por ir, desde la mesa de directorio lo para y le pregunta si había averiguado sobre la revista. Castilla responde que efectivamente el número que el estaba buscando era el número donde aparecía su padre, el 148. Silva responde que después hablaran del asunto, suponiendo que Castilla no tendría inconvenientes en vendérsela. Podemos verificar aquí algo de la categoría de la necesidad definida en términos situacionales. Si bien el interés de Silva por la compra de la revista es un factor externo a Castilla tampoco le es ajeno en la medida que esta situación lo pone en condición de responder frente a ello.
Castilla, comprendió que ése era el momento que había estado esperando toda la vida. Mantuvo la respuesta en suspenso, dejando que la ansiedad creciera en el silencio de los presentes que seguían la conversación. Señor Silva -deletreó Castilla- usted sabrá perdonarme... Pero esa revista tiene para mí un enorme valor de tipo espiritual y no todo se puede comprar con dinero. Con permiso -y cerró la puerta.
Al poco tiempo la noticia sobre este asunto había trascendido en toda la empresa. Había trascendido lo de la primera reunión, lo de la revista, la negativa de Castilla, la actitud firme de Castilla, la insistencia de Silva, el rebote repetido de Silva.
A pesar de las insistencias de Silva, las cuales traían aparejadas una importante suma de dinero Castilla seguía negándose. Al poco tiempo Silvia se comunica con Sarita y le comenta el asunto de la venta de la revista y ofrece 30.000 dólares. Sarita increpa a Castilla por no querer vender la revista, ya que la venta de la misma les serviría para pagar el vieja de su hijo, comprar un auto. Ante la presión de Silva y los conflictos que estaba teniendo con su mujer y su hijo este decide aceptar la oferta.
Dos días después, Castilla arregló las condiciones de su entrega, de su rendición. Exigió discreción completa. Incluso lo habló por teléfono con Silva desde su casa, porque cada vez que subía al directorio todo el mundo se enteraba, y no sólo eso, todo el mundo se enteraba de lo que hablaban.
En base a ello, establezco como Tiempo 1 del circuito de Responsabilidad, esta escena en la que Castilla acepta la oferta de Silva frente a la presión de su mujer y su hijo. Acción que Castilla lleva a cabo de forma voluntaria, conciente, con cierto objetivo y que supone se agota en los fines para los que fue realizado.
Silva le propone a castilla que le entregue la revista fuera del horario laboral, por lo cual lo cita en su casa. Castilla llega a la casa de Silvia y tocó el portero eléctrico. Hacía frío. No se veía prácticamente a nadie por la calle, ni tampoco en la puerta de los departamentos. Ni siquiera un portero detrás de la mesa de recepción. Mejor, pensó Castilla, sosteniendo debajo del brazo el sobre donde llevaba la revista. El ascensor lo fue elevando hasta el piso catorce. Abrió y frente a la puerta del ascensor se abrió también la del departamento. Silva lo esperaba. Castilla entró al departamento. Silva lo invitó a una habitación contigua.
En ese momento Castilla se quedó en silencio, atónito. Ahí, en el otro salón, frente a una mesa ratona bastante amplia donde había botellas, bocaditos y vasos de distintos tipos, estaban todos, todos sus compañeros de oficina. Ubico esta escena como Tiempo 2 del circuito de Responsabilidad, marcándolo como el momento en el que Castilla, a través de la mirada de sus compañeros, es interpelado en su accionar.
Desde este 2º tiempo lógico el universo particular de Castilla se resquebraja, posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que tenía al comienzo de la viñeta (momento indicado en el tiempo 1). Momento propicio para el surgimiento de una singularidad que demuestra la incomplitud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían. Tal como lo refiere Mosca en su texto: “Eso inesperado e impensado que le ha sucedido, lo toca de cerca (...) Roza lo real(...) de ese roce, que se hace marca, la segunda vuelta plantea que hacer con esa marca, siendo imposible volver ya al mismo punto, ni simplemente repetirlo”.
Castilla se encuentra frente a un quiebre de su universo previo. Hiancia en lo simbólico, de la cual surge la Responsabilidad Subjetiva. Se podría plantear en los términos de una hipótesis clínica que el deseo del sujeto se relaciona con que el poseer la revista incide en el narcisismo de Castilla que ahora puede ser reconocido públicamente. De esta manera satisface la necesidad narcisista allí donde sólo encuentra desventajas e inferioridad. El deseo de éxito se vuelve inconsciente. Podríamos pensar entonces que Castilla sublima su deseo de reconocimiento y éxito con la idea de obtener un beneficio familiar.
En este punto ha surgido en Castilla la culpa inherente a toda situación que convoque a responder por la responsabilidad subjetiva. Castilla se queda helado, parado con el sobre extendido hacia adelante y respirando con dificultad.
El mismo desarrollo del cuento me permite aventurarme a establecer un 3 tiempo del circuito de Responsabilidad, donde Castilla establece un cambio de posicionamiento subjetivo donde se puede constatar la emergencia de la responsabilidad subjetiva.
Castilla tomo el cheque en cámara lenta y lo rompe en mil pedazos, luego se retira del departamento.
La responsabilidad a la que se hace mención se funda como opuesta a la culpa definida con anterioridad. Mientras esta última se caracterizaba por constituir un déficit del sujeto, la responsabilidad, en cambio se caracteriza por ser un superávit del sujeto. La responsabilidad subjetiva halla en el eje universal – singular que da lugar al efecto sujeto como una respuesta diferente a la interpelación, dada ahora desde la dimensión ética. Dicho efecto sujeto da la posibilidad de referir a la noción de acto en la que el sujeto de deseo inconsciente se produce. En este punto puede apreciarse el desfallecer del particular previo “el sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética” .

Bibliografía:

-  Salomone, Gabriela Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la Etica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  D`Amore, O.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Mosca, J. C.: Responsabilidad: otro nombre del Sujeto. En Ética. Un horizonte en quiebra. Eudeba, Bueno Aires.



NOTAS

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