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Demolición, duelo y creación
por Goldman, David, Ramallo, Gustavo
Título original: Demolition

Jean-Marc Vallée / Estados Unidos / 2015

Introducción

Davis Mitchell (interpretado por Jake Gyllenhaal) es el personaje principal del film Demolición (Vallée, 2015), que repentinamente es sacudido por un accidente de auto, en el cual termina con la vida de su mujer. Este suceso desencadena una serie de eventos, una transformación marcada por un camino de destrucción y descubrimiento que lo obliga a resignificar una vida que debe reconstruir para seguir adelante.

Se observa en el presente trabajo que Davis está imposibilitado para procesar el duelo de su mujer, se encuentra desafectado de la escena, lo que produce que se refugie en las acciones repetitivas de desarmar, destruir y demoler cosas, significantes que contendrán ciertas satisfacciones pulsionales que van mucho más allá de la tramitación de un duelo. Además se identifica en el presente desarrollo, al síntoma estructural de la neurosis obsesiva que es el de la imposibilidad para realizar un acto. Este síntoma estará articulado con las concepciones de cuerpo, deseo y demanda.

Además se desarrollarán las nociones de duelo y melancolía, conjeturando distinciones de acuerdo al personaje principal del film. La función del duelo permitirá arribar a las conceptualizaciones del acting-out y acto. Este trabajo tiene como hipótesis principal pensar en el cambio de posición subjetiva que se produce en Davis posteriormente de la muerte de su mujer.

Por un lado se conjetura que cuando el duelo no está tramitado se arriban a constantes acting-out, pero por otro lado se puede pensar que a partir de los acting-out un sujeto puede arribar a un verdadero acto. La función del duelo cuando se inscribe simbólicamente permite alcanzar al acto, produciendo una detención en las manifestaciones del acting-out llevando al sujeto al camino del deseo. Cuando el sujeto se encauza en el camino del deseo, éste puede resignificarse y reconocerse en el Otro, esta resignificación es la que permite pensar el cambio de posición subjetiva que se produce en Davis. Por lo tanto, se puede hipotetizar que hay una pérdida que interpela al sujeto enfrentándolo con la necesidad de reposicionarse subjetivamente, de hacerse cargo de su deseo y por qué no, salir fortalecido por la experiencia de amar o armar y perder o destruir.

La destrucción es una forma de creación

(DONNIE DARKO) [1]

La imposibilidad como síntoma de la neurosis obsesiva

Davis Mitchell es un exitoso agente de la bolsa, que vive una vida ordenada y acomodada cuando lo encuentra la muerte de su mujer. El trauma que este accidente genera se convierte en un escollo que debe sortear para reconstruir su vida. La película, titulada Demolición, se transforma en una historia de destrucción y reconstrucción subjetiva. Su particular forma de tramitar la muerte (a la manera del obsesivo) se empieza a enredar en el momento en que él es anoticiado del fallecimiento de Julia, su mujer. En el hospital se encuentra con una falla en una máquina expendedora. Sus M & M no caen necesitando tomar el número de serie de la máquina y hacer el reclamo correspondiente. Aparece un claro desplazamiento del afecto no ligado a la muerte, en una preocupación nimia que se le torna fundamental.

En el velorio de su mujer, Davis se encuentra con esa imposibilidad de angustiarse. Tuerce su rostro frente a un espejo en una mueca, pero las lágrimas no salen, no puede sentir nada. Momento en el cual revisa su celular y encuentra anotado el número de serie de la máquina que falló en el hospital. En la escena siguiente comienza a escribir la primera de unas cuantas cartas a la compañía que es dueña de esa expendedora. Reclama sus cinco monedas a la empresa pidiéndoles el reembolso por su mala experiencia. Llamativamente desarrolla una larga descripción de su vida, su rutina, su trabajo, como conoció a su mujer y como era ella. Se convierte en su forma de poder poner en palabras algo de sí mismo y del momento que estaba viviendo. Sobre el final de la carta expresa que posiblemente toda la información les parezca irrelevante pero él creía que debía contar la historia completa, su historia completa.

Desmenuzando el contenido de sus palabras y sus mecanismos defensivos se pueden pesquisar algunos rasgos característicos de la estructura obsesiva. Su rutina específica es detallada en su relato y graficada en las imágenes. Las horas y los minutos precisamente especificados y contados en la rutina, son un ejemplo de lo que se puede considerar como rituales del obsesivo. Su diario proceso de limpieza y depilación para quedar perfectamente presentable y pulcro nos presentan a un Davis típicamente preocupado y ocupado en su rutina “muy similar durante toda la semana” en sus propias palabras.

El relato inesperado del protagonista sorprende por lo desafectado. Las imágenes en estos primeros minutos del film nos muestran un sujeto serio e inconmovible, capaz de traer el recuerdo de su mujer, pero sin poder conectarse emocionalmente con el mismo. Se desliza que esta desconexión entre afecto y representación (mecanismo fundamental de la neurosis) juega su papel. Davis parece indicarnos todo el tiempo que sufre de esta desconexión y mientras por un lado parece no estar afectado por la muerte de su mujer, por el otro comienza a sufrir cambios que devendrá en una transformación a lo largo de la película.

El día después del velorio en el que no pudo llorar frente al espejo, y donde decidió escribir la primera carta de reclamo por la falla en la expendedora, se presenta a trabajar ante la sorpresa de todos sus compañeros y sin embargo luce un semblante diferente, su rutina empieza a sufrir pequeños desajustes. Llega desprolijo y sin afeitarse actuando como si nada hubiese pasado. Sus compañeros extrañados se conectan con Phil (quien es su jefe y su suegro, el responsable de su posición laboral y su buen pasar económico) y este logra llevarlo a tomar un trago. En ese encuentro Phil, quien a diferencia de Davis se encuentra emocionalmente afectado por la muerte de su hija, le explica que deben seguir adelante y le comenta a su yerno que vale mucho para él no solo a nivel laboral, pero Davis solo puede responder que “el alto valor de las bebidas tiene que deberse a la atmósfera del lugar”. Completamente desconectado con ese lugar de perdida, o sea con el duelo. Freud en Inhibición, Síntoma y Angustia nos da una pista para entender cómo funciona el aislamiento como mecanismo de defensa frente a la angustia: “el aislamiento es una cancelación de la posibilidad de contacto, un recurso para sustraer a una cosa del mundo de todo contacto; y cuando el neurótico aísla también una impresión o una actividad mediante una pausa, nos da a entender simbólicamente que no quiere dejar que los pensamientos referidos a ellas entren en contacto asociativo con otros” (Freud, 1926, p. 117).

Todo parece empezar a cambiar, cuando en el tren que toma todas las mañanas para ir al trabajo Davis necesita confesarle a John (un hombre con el que viajaba todas las mañanas e ignoraba porque rechazaba su aliento a café) que le había mentido, que él no vendía colchones al por menor (le había mentido sin saber por qué), que no amaba a su mujer porque no podía sentir tristeza ni pena. John le pregunta entonces: “¿Qué sientes?”. En ese momento Davis no tiene respuesta. En cambio, reacciona sin saber por qué, en lo que se podría considerar un acting-out (más adelante será desarrollado este punto), tirando del freno de emergencia del tren. Luego, cuando la policía lo interroga por este hecho, todo lo que podía ocurrírsele era de que se trataba de una “emergencia legítima”. La emergencia legítima de la angustia.

Resulta evidente que al relajarse y dejarse “ser honesto” como él mismo lo menciona, llega hasta un punto en el que no puede permitirse sentir la angustia que las asociaciones le producen. En palabras de Lombardi podemos entender qué es lo que juega en este asociar y cuál es la relación con la angustia, así como, las diferencias que la neurosis obsesiva presenta con la histeria. “El síntoma (en la neurosis obsesiva) y el lugar del goce aparecen en él como divorciados, incomunicados el uno respecto del otro, y cuando uno y otro se aproximan en las asociaciones, emerge una angustia que contrasta con la bella indiferencia de la histérica. El síntoma obsesivo no enlaza los cuerpos, más bien los aísla” (Lombardi, 2014, p. 2).

Este síntoma obsesivo está en relación con mantener la imposibilidad del acto, a través de la mecánica de transformar ese deseo en demanda. Davis, se presenta desde la primera escena demandado por Julia, quien pegaba carteles en todos lados para que el pudiera hacerse cargo de ciertas tareas que justamente el postergaba. “(El obsesivo) se hace pedir por el otro y se ocupa en satisfacer la demanda del Otro. Al obsesivo le encanta que le pidan decía Lacan” (Mazzuca, 2002, p. 201). La imposibilidad del acto y la postergación aparecen más allá de esta demanda de su mujer y se presenta cuando su suegro requiere que el firme los papeles de la póliza y acepte destinar una parte de la herencia para crear una beca con el nombre de Julia. Durante todo el film Davis se ve solicitado y perseguido por Phil, subrayando un punto de goce del obsesivo y manteniéndolo alejado del acto. Posterga su decisión y mantiene a los demás a la espera de las mismas, prolongando el pedido, “forman parte de la vida cotidiana de cualquier obsesivo cuya trama está armada con limitaciones, obstáculos, estorbos, postergaciones, sea que el sujeto sufre por ellas, o que pasen totalmente inadvertidas” (Mazzuca, 2002, p. 206)

Para nuestro protagonista, atravesado por un duelo que debe tramitar (como veremos más adelante), las coordenadas comienzan a cambiar y las postergaciones, imposibilidades, demandas e insatisfacciones irán dando lugar a la dimensión del acto y al encuentro con el deseo. El duelo será una herramienta fundamental que confronte con esta posición obsesiva, teniendo que sacrificar para poder seguir adelante y reconstruirse.

Duelo y melancolía

Momento previo al accidente, su esposa le comenta que hacía meses que su refrigerador goteaba y que en el garaje se encontraban las herramientas para repararla, en ese instante Davis se queda desconcertado, ya que ni sabía que existían esas herramientas. Posteriormente al encuentro con Phil en el bar, Davis retorna a su hogar, busca una caja de herramientas para arreglar la heladera de su casa. En una de las cartas escribe: “Hay otra cosa, estimada empresa expendedora. Estuve hurgando dentro de mi cabeza. No podía dejar de hacerlo. El maldito refrigerado estaba goteando. Ahora bien, no puedo decir que sea hábil, de ninguna manera. Mecánicamente retardado estaría más cerca de la verdad. Pero Phil mismo me lo dijo ‘si quieres reparar algo… Tendrás que desarmar todo… y averiguar lo que es importante. ¿Qué va hacerte más fuerte? Reparar el corazón humano es como reparar un automóvil. Examinas todo. Para luego armar todo de nuevo’”. Davis en vez de arreglar la heladera, termina desarmándola por completo hasta destrozarla. Momento en el cual recibe la llamada de Karen, que es la encargada del sector de reclamos de la empresa a la que Davis envió la primera carta. Esta mujer, junto con su hijo Chris, ayudaran a este hombre a transitar su duelo.

Escenas posteriores mostrarán cómo Davis encuentra una fascinación o mejor dicho una satisfacción en desarmar las cosas, obviamente nunca volviéndolas a armar. Primero estuvo la heladera, después vendrá la luz del baño de la casa de sus suegros, posteriormente la puerta del baño y la computadora del trabajo, una máquina de capuchino de 2000 dólares que había comprado su mujer, hasta mirando con buenos ojos el reloj de antaño de Phil, que ha sido heredado de generación en generación. Se puede ir observando, que todas las cosas que Davis desarmaba estaban en su entorno familiar y en su hogar mismo.

En el medio de todas estas separaciones, Phil le pide a Davis de armar y crear una fundación en nombre de su hija, para esto su suegro le encarga la firma de unos contratos. Davis dejará en suspenso esa firma. Hasta el momento Davis ponía su sello en desarmar cada objeto de su entorno familiar, y no estaba preparado para poner su firma en armar una fundación. Se puede pensar que los tiempos de Davis en el duelo, van por otro camino que el de Phil, pensándose que estas descomposiciones eran el camino para una supuesta separación de su mujer y así tramitar el duelo.

Se entiende por duelo como una “reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc. A raíz de idénticas influencias en muchas personas se observa, en lugar de duelo, melancolía (y por ello sospechamos en ellas una disposición enfermiza)” (Freud, 1917, p. 241). Freud describe que nunca se nos ocurre considerar al duelo como un estado patológico, ni remitirlo al médico para su tratamiento, se confía para superar el duelo el paso del tiempo. En cambio, la melancolía se identifica “con una cancelación del interés por el mundo exterior, la desazón muy dolida, la pérdida de la capacidad de amar, inhibición de la productividad, y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza en los autoreproches y autodenigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo. Estos rasgos son comunes con el duelo, excepto la falta de perturbación del sentimiento sí” (Freud, 1917, p. 242). Además, en la melancolía el sujeto sabe a quién perdió, pero no lo que perdió, por lo tanto, la característica esencial es la rebaja del sentimiento de sí, y como describe Freud, la sombra del objeto cae sobre el yo; y los reproches que el melancólico se hace, son reproches al objeto de amor que rebotan sobre el yo propio.

Esta diferenciación entre duelo y melancolía permite conjeturar en qué estado está Davis, en principio se descarta que sea una melancolía, esa rebaja de sí no se encuentra en él, si se observa una cancelación de los intereses, pero los intercambia por otros, por ejemplo, todo lo que tiene que ver con el desarmar cosas y la relación que construye con la mujer de las cartas y su hijo. Se entiende que el sujeto melancolizado está imposibilitado de hacer lazo con el otro, característica que no se visualiza en Davis. Entonces se puede realizar las siguientes preguntas: ¿en qué consiste el trabajo que el duelo opera? y ¿cuál es el trabajo de duelo que opera en Davis? “El examen de realidad ha mostrado que el objeto amado ya no existe más, y de él emana ahora la exhortación de quitar toda libido de sus enlaces con ese objeto. A ello se opone una comprensible renuncia (...) Esa renuncia puede alcanzar tal intensidad que produzca un extrañamiento de realidad y una retención del objeto por vía de una psicosis alucinatoria” (Freud, 1917, p. 242). Davis mediante sus mecanismos va desinvistiendo el objeto real perdido, para luego investir nuevos objetos, pero en el camino las visiones de su mujer se hacen recurrentes, pero no por ello conjeturando una posible psicosis en él. Por el contrario, esas visiones, se tornan recuerdos, cuando por ejemplo Phil le pide que firme el contrato para armar la fundación o cuando visita una playa donde su mujer amaba estar. Estas visiones aparecen cuando empieza a sentir algo de la angustia por la muerte de su esposa y van desapareciendo a medida que Davis realiza el trabajo de duelo.

Por lo tanto, se puede identificar que en un primer momento hay una imposibilidad en Davis de comenzar a elaborar el duelo, habiendo un suegro que le exigía la firma del contrato, esto se asemeja a Hamlet con la muerte del padre en tiempo sin escansiones ya que la comida del funeral sirvió para los festines de la boda. Tiempos que apremian y sumergen al príncipe Hamlet en la desesperación, la locura y la alucinación. Davis no llega a la desesperación, pero si pasa por las alucinaciones y la locura que comienza por la negación de la muerte de su esposa preocupándose por los dulces, que lo llevará al delirio obsesivo de desarmar todo artefacto hasta alcanzar su máximo nivel cuando quiera demoler su casa con sus propias manos. Pero según la conjetura que se establece en este escrito, este delirio obsesivo de alguna manera permitirá a Davis a desarrollar el trabajo del duelo y armar un lazo social, permitiendo una producción subjetiva no antes en este hombre.

Duelo, acting-out y acto

En el seminario 6 Lacan, a partir del caso de Hamlet, plantea como hipótesis que el duelo es fundamento del acto. No es el propósito de Lacan esclarecer a Hamlet como un caso paradigmático de neurosis obsesiva, afincado en la irresolución y la duda; sino especificar la estructura misma del deseo que permite su realización. De este modo, el duelo como operador del acto supone un esclarecimiento de la condición del objeto: "El duelo tiene su lugar a condición de que el objeto esté constituido en tanto objeto" (Lacan, 1958, p. 318). Antes que una lectura de la irresolución en términos de vacilación obsesiva, es preciso interrogar la "constitución" del objeto, en su relación con el deseo. La lectura precedente del caso Hamlet permite resumir tres consideraciones: “a) el acto del duelo puede ser una vía de detener la manifestación del acting out; b) la función del duelo inscribe simbólicamente una pérdida constituyendo al objeto "en tanto objeto"; c) el duelo constituye al objeto en el fantasma como causa de deseo” (Luterau).

En el seminario 10, Lacan profundiza la estrecha relación entre el acting-out con la función del duelo y la del pasaje al acto con el fantasma de suicidio (Lacan, 1962, p. 360). Frente a una pérdida, allí donde no opera la función del duelo proliferan los acting-out como efecto del mecanismo de renegación. A partir de las conceptualizaciones de Freud y Lacan se puede conjeturar que las consecuencias clínicas de los duelos detenidos en sus tiempos de elaboración comprenden, como ya se ha desarrollado, además de la tristeza, la inhibición y la pérdida de la capacidad de amar, también las variadas expresiones de los desajustes del deseo y sus rumbos extraviados manifestados por acting out, compulsiones diversas y pasajes al acto.

En el film se identifica a Davis negando la muerte de su mujer preocupándose por la máquina de dulces y el primer acting-out que se observa es cuando Davis acciona la palanca de freno del tren, momento en que John le pregunta sobre su mujer, esta acción le permite evitar la asociación y recordarla. Según la definición de acting-out, éste es “esencialmente algo, en la conducta del sujeto, que se muestra. El acento demostrativo de todo acting-out, su orientación hacia el Otro” (Lacan, 1962, p. 136). Lo característico del acting-out es que además de ser una mostración o demostración hacia el Otro, se relaciona con el deseo, “en el acting-out diremos, pues, que el deseo, para afirmarse como verdad, se adentra en una vía en la que sólo lo consigue, sin duda, de un modo que llamaríamos singular si no supiéramos ya por nuestro trabajo aquí que la verdad no es de la naturaleza del deseo, (...) el deseo está articulado con el objeto causa del deseo” (Lacan, 1962, p. 137).

En Davis el trabajo del duelo está motorizado por los caminos del acting-out, estos son especialmente las acciones que consisten en desarmar todo artefacto, en destrozarlos hasta demolerlos. Estos significantes representan una verdad para Davis, además estos describen y demuestran contener una satisfacción, puntos de goce que hasta la muerte de su mujer no estaban desplegados. Para poder tramitar la muerte de Julia, Davis necesita separar y destruir las cosas, su locura que comienza en desarmar una heladera, lo lleva hasta pagar por participar en una destrucción de una casa de barrio, concluyendo en comprar una excavadora gigante para demoler su propia casa.

Él no está solo para tramitar su duelo, tiene a Karen y a Chris. Esta mujer lo escucha, le da un lugar en la casa, le pregunta sobre su mujer, le permite asociar y desprenderse pieza por pieza de ese objeto. Una noche Karen le dice a Davis que van a dormir juntos, pero ella comprende que no es el momento de tener relaciones, y le aclara que van a dormir “juntos, pero aparte”, nuevamente este significante de estar separados aparece en la escena, permitiéndole a Davis seguir desplegando su problemática. Este recorrido moviliza a plantear la siguiente pregunta: ¿Cuál es la importancia que tiene el trabajo del duelo en el sujeto? La importancia recae en la función subjetivante del duelo, ya que cada duelo es la ocasión, la exquisita oportunidad a través de la recomposición significante que implican sus tiempos de elaboración, de recrear el lugar de la falta (Bauab Dreizzen, 2001). Vaciarla del goce parasitario en que cada duelo sumerge al deudo. Esa función subjetivante permite el pasaje desde la acción como puro juego de repetición en un intento fallido de reinscribir la falta como es el caso del acting-out a aquella acción que adquiere estatuto de acto, es decir comandada por el deseo (Bauab Dreizzen, 2001). Por lo tanto, ubicar el acto que se produce en el duelo es de suma relevancia, pues permite al sujeto detener la manifestación del acting-out y reencausarlo en el camino del deseo.

La pregunta clínica que se dispara en el siguiente recorrido es: ¿Davis pudo ponerle una interrupción a los diferentes acting-out y asentar su sello en un verdadero acto? Esto deriva en definir al acto como un significante, articulado a la temporalidad de la repetición, que instaura al sujeto e implica un caso límite para su reconocimiento (Lombardi, 2008, p. 204). Esta última indicación significa que, en el acto, el sujeto resultante no es el mismo que lo realizó. Por lo tanto, "su representante en el campo de la representación es el desconocimiento, la Verleugnung que, por la estructura misma del acto, marca al sujeto que de él resulta" (Lombardi, 2008, p. 205). De este modo, en el acto, el sujeto está marcado por el desconocimiento (entre el agente del acto y el sujeto resultante). Para ubicar el acto en Davis que le permitirá llevar a cabo su duelo, es menester el despliegue de las escenas finales del film.

Karen le pide a Davis que la acompañe a un lugar especial, en ese sitio ella compra cannabis a un viejo hombre de la ciudad, llamado Ray, este hombre les muestra una belleza, un carrusel de 1961, totalmente desarmado. La emoción de Davis desborda en su cara. Este hombre le explica que ya nadie usa los carruseles y es necesario desarmarlo porque implica mucho dinero. Sin que haya ningún pedido, Davis se ofrece a desarmarlo, ya que tienes “sus propias herramientas”, él fascinado con el carrusel, se imagina un escenario de mucha felicidad con Julia. De apoco estas herramientas que ya no son las de un mecánico retardado, van produciendo efectos para alcanzar ese acto de realización.

Posteriormente se lo observa a Davis y a Chris destruir brutalmente su casa, él mientras que está aniquilando un mueble, que valía una fortuna, descubre que su mujer había estado embarazada hacía un año atrás. Esto lo lleva a asearse y afeitarse, a vestirse muy elegantemente, o sea nuevamente a construir su imagen, para concurrir a la fiesta donde se iban a entregar las becas para la fundación de su esposa. Davis entrega a Phil el contrato firmado para poder crear la fundación en honor a Julia, permitiendo formar jóvenes en educación profesional. En la reunión Davis increpa a la madre de Julia, pidiéndole alguna explicación de por qué él no se había enterado de que su mujer había estado embarazada. En ese instante Davis se entera que ese embarazo había sido producto de una relación paralela.

Se puede conjeturar que esta noticia produce en Davis un movimiento inesperado, donde lo no calculado pero lo no azaroso irrumpe en el sujeto, terminando de demoler toda construcción que tenía de su mujer, para encauzarlo en las vías de su deseo, por lo tanto, permitir el movimiento de la maquinaria del acto, facilitando en algún punto que su duelo se haga más vivificante y no tan mortificante. Seguido a esto se muestra por primera vez a Davis yendo a la tumba de su mujer, perdonando al conductor que manejaba el auto que los había investido. Se observa en Davis con una profunda tristeza, pero al mismo tiempo, él se sorprende que puede sentir la muerte de su mujer, que es algo que lo alegra. Por lo tanto, puede sentirse muy mal y a la vez contento por poder demostrar sus sentimientos, ya que no es el mismo, ya no es esa persona desconectada de sus sentimientos, y no es esa persona que no siente nada demostrando su desinterés hacia los Otros. Luego Davis se encuentra con Phil y le dice: “Gracias por reunirte conmigo. Lo siento. Había amor entre Julia y yo. Simplemente no me ocupe de ello. Creo que la beca es algo bueno. Yo lo entiendo. Pero quiero hacer algo más por ella. Y me preguntaba si…Ud. quiere ser parte de ello (totalmente emocionado)”.

Reflexión final

El verdadero acto de Davis concluye en la creación del Carrusel enfrente de la playa que su mujer amaba, este acto introduce al sujeto en su reconocimiento, lo resignifica, permitiendo esta vez ya no la destrucción sino una creación. Esta creación ya no es por las vías del acting-out, sino por el camino del deseo, deseo de reconocimiento en el Otro, además esta creación permite que el duelo constituye al objeto en el fantasma como causa de deseo. Pero este verdadero acto de creación, no es sin consecuencias, deja un resto, que se puede observar cuando Davis recibe la última carta del film, ésta escrita por Chris: “Estimado Davis, gracias por tu carta. Me estoy recuperando lentamente pero bien. A pesar de esa patada en el culo (había recibido una fuerte golpiza), debo decir, que ser yo mismo se siente bien. Por cierto, mamá dejó a Carl, para tu información. Tengo un pequeño regalo para ti. Vaya al muelle 64 este sábado 11 hs. a.m. en punto. Confía en mí”.

El regalo que recibió de Chris fueron las coordenadas para mirar la demolición de un edificio megagigante, y en esa demolición se observa como Davis está totalmente extasiado. Este resto se identifica como lo que no cesa de no inscribirse, un resto que está más allá y más acá del principio del placer, ubicándose un punto de goce pulsional de Davis, algo que no es tramitable por la vía de la palabra. Pero cabe aclarar que este goce pulsional no queda encallado en el plus de goce, no queda alineado en la vía del padecimiento, sino como se ha descrito en la línea de una satisfacción que causa el deseo. Lo que lleva a Davis en la escena final, a sentirse libre como cuando era niño y lanzarse a la aventura, lanzarse a correr sin ataduras, a entender que ya no es el mismo sujeto de antes.

Bibliografia

Bauab Dreizzen, A. (2001) Los tiempos del duelo, Homo Sapiens, Rosario.

Freud, S. (1917), "Duelo y melancolía". En Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2008, t. XIV.

Freud, S. (1917), "Inhibición, síntoma y angustia". En Obras Completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2008, t. XX.

Lacan, J. (1958), El Seminario. Libro 6: “El deseo y su interpretación”, Paidós, Buenos Aires, 2015.

Lacan, J. (1962), El seminario. Libro 10: “La angustia”, Paidós, Buenos Aires, 2011.

Lombardi, G. (2008). Clínica y lógica de la autorreferencia, Letra Viva, Buenos Aires.

Lombardi, G. (2014), “La relación del neurótico obsesivo con su cuerpo”. Publicación online.

Luterau, L. “El acto del duelo, el duelo como acto. Una hipótesis clínica acerca del duelo en el inicio del análisis”. Revista de psicoanálisis. Publicación online.

Mazzuca, R. Schejtman, F y Godoy, C. (2002), Cizalla del cuerpo y del alma. La neurosis de Freud a Lacan. Berggasse 19 Ediciones, Buenos Aires, 2010

Vallée, J. (2015). Película: Demolition.


NOTAS

[1] Donnie Darko es un film interpretado por Jake Gyllenhaal.






Comentarios

Mensaje de Paula Paragis  » 3 de octubre de 2016 » paula.paragis@gmail.com 

Resulta sumamente interesante la temática elegida y el camino elegido para abordarla. A partir de lo expuesto, no puedo dejar de preguntarme si verdaderamente se trata, en un primer momento, de una imposibilidad de Davis de comenzar a elaborar el duelo. Si entendemos que se trata de un proceso, en tanto tal, creo que sería posible que aquella detención y la proliferación de acting-out responda propiamente a los esbozos de una elaboración posible, que devendrá únicamente a partir de ese recorrido. Creo que esto iría en consonancia con las referencias a la noción de acto y al cambio de posición subjetiva del protagonista. No es sin todos esos intentos "fallidos" de ligar algo de aquello pulsional y tanático que lo desborda, que Davis finalmente logra un acto creador que lo apacigua.
¡Felicito a los autores por el artículo!





 

 
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