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Trabajo Práctico
Segunda evaluación

Materia: Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra: Fariña, Juan Jorge
Comisión: 8
Alumnos: Marchese, Gastón
Martín, Germán

Cuatrimestre: 2 Año: 2010

Para el presente trabajo decidimos no hacer un recorte de una escena en particular, sino que para aplicar la consigna de evaluación nos resulta más eficaz utilizar el film en su totalidad. Dado que no nos es posible usar una única escena, porque a lo largo de la película múltiples escenas nos van a resultar provechosas para el análisis.

DERECHO DE FAMILIA (2006)
Película argentina, comedia dramática producida y dirigida por Daniel Burman. El protagonista del film es Ariel Perelman (Daniel Hendler), un joven abogado que sigue los pasos de su padre, también abogado prestigioso, y de quien Perelman (hijo) trata de diferenciarse y de construir una identidad propia, aunque esta búsqueda, queda demostrado a lo largo de la película, no es tarea fácil para Perelman (hijo).
Ariel Perelman es docente universitario, y entre sus alumnos está Sandra (Julieta Díaz), de la cual se termina enamorando y formando una familia. Tienen un hijo, Gastón.
Perelman (hijo) es constantemente seducido por Perelman (padre) para que trabaje junto a él en su estudio jurídico. Ante esta oferta, Perelman (hijo) la rechaza en reiteradas ocasiones. Perelman (hijo) tiene su propia oficina y se dedica a hacer labores diferentes a
las de su padre, a pesar de pertenecer ambos al rubro del derecho.
En una determinada ocasión, el edificio donde se encuentra la oficina de Perelman (hijo), sufre un derrumbe y es clausurado durante 1 mes. Por lo tanto se desliga de esta labor y tiene ese tiempo libre. Mientras esto sucede, tanto él como su esposa deciden comenzar a reformar su casa, con lo que se suma a la convivencia de la pareja, una gran cantidad de albañiles y pintores que pasan gran parte del día en la vivienda. Con esto, Sandra debe repartir su tiempo entre las necesidades de su casa en reforma, su hijo y su trabajo como profesora de Pilates, que, paradójicamente, también lo realiza en su casa.
A todo esto, Sandra no estaba enterada que el edificio de su esposo había sufrido un derrumbe, y que por lo tanto tampoco sabía que su esposo tenía un mes libre.
Al poco tiempo, Perelman (padre) muere, lo cual provoca en Perelman (hijo) un cambio de actitudes en relación a su familia, a su trabajo.
En este trabajo escogimos como personaje a analizar a Perelman (hijo), dado que es una figura paradójica que trata de construir una identidad propia diferente a la de su padre pero que a la vez tiene muchas semejanzas con él. Perelman (hijo) decide heredar de su padre la profesión de abogado, pero no trabaja de la misma forma que él porque piensa que las labores de su padre no le interesan y que además no las podrá llevar a cabo. En determinado momento del film Perelman padre lo invita a trabajar en su estudio, pero Perelman (hijo) dice: "no hay lugar para dos Perelman", esta frase cobra potencia en el sentido de la búsqueda de su identidad, en el afán de diferenciarse de su padre.
En este personaje encontramos una serie de elementos que nos permiten hacer un análisis más rico, ya que su accionar, su puesta en acto remiten en querer alejarse de su padre en contraposición a su deseo inconciente que lo acerca cada vez más a él, como por ejemplo cuando (hijo) acude a su padre para resolver este juicio y ganarlo, dado que Perelman (hijo) no posee los conocimientos necesarios para el caso. Sin embargo le oculta a Sandra que el responsable de la victoria fue su padre. Al final de la película admite que fue gracias a su padre y esto solo ocurre una vez que Perelman (hijo) deviene en sujeto. A lo largo del trabajo explicaremos cómo es que esto sucede, y por todas esta cuestiones es que decidimos tomar a Perelman (hijo) en comparación con Ibbieta en el texto "El Muro" de Sartre.el dice; "Yo no puedo trabajar con vos". Esto demuestra su puesta en acto conciente de tratar de diferenciarse de él. Pero en otra ocasión su deseo inconciente de acercarse a su padre se ve reflejado cuando al momento de conquistar a Sandra recurre a los conocimientos jurídicos de su padre, de los cuales reniega concientemente pero que inconcientemente los necesita en esta ocasión para llevar a cabo su cometido. Para dejar en claro esto pasamos a comentar la escena: Perelman (hijo) toma clases de Pilates con Sandra. En un momento Sandra tiene un inconveniente con la justicia por lo que embargan los aparatos de Pilates y esto no le permite continuar con el trabajo. Perelman
"Quien es auténtico, asume la responsabilidad
por ser lo que es y se reconoce
libre de ser lo que es."
Jean Paul Sartre

Con el personaje de Perelman (hijo) podemos detectar los 3 tiempos lógicos correspondientes al circuito de responsabilidad del que nos habla Oscar D´amore en "Responsabilidad subjetiva y culpa".
Nos encontramos con un Primer Tiempo de la responsabilidad, donde el sujeto lleva adelante acciones que tienen por cometido un fin en sí mismo. Se trata de acciones causa y efecto, que no nos dicen más que lo que sucede en sí. Las mismas son resignificadas en un Segundo tiempo lógico de responsabilidad, el cual interpela aquél primer acto, poniendo en juego su universo particular, ya que hay algo de ese accionar que le resulta disonante a la persona. Esto genera una pregunta sobre el tiempo 1, y de allí hay dos salidas posibles: 1) a un tiempo 3, el cual lo decantaría en sujeto, ya que esto significa que se hizo responsable por aquello disonante del primer acto, y 2) la interpelación puede conllevar, al culpar al azar, a la mala suerte, a la proyección, a la negación, y a cualquier formación sintomática, aquí no deviene sujeto.
De este segundo tiempo podemos ampliar algunas cuestiones. El mismo provoca la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto y todo acto refiere a una responsabilidad subjetiva. Este acto sucede por la interpelación que genera el tiempo 2 respecto del tiempo 1, el cual convoca a responder al sujeto, le da la palabra. En dicha respuesta radica su eficacia. Otra cuestión que surge del 2 tiempo es la figura de la culpa: "La culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar" (D Amore). La culpa de la que hablamos depende de una operación simbólica, es decir de una interpelación subjetiva que permite una respuesta y lo transforma en sujeto.
El tiempo 3 consiste en que el sujeto pueda hacer algo con aquello descubierto, llevándolo a actuar de un modo diferente. En relación a éste tercer tiempo de la responsabilidad, hay una verificación de la responsabilidad subjetiva“, una toma de posición en relación al eje universal-singular inscribiendo un acto que produzca un sujeto, es el tiempo del acto.
Para este caso particular elegimos como primer tiempo la escena en la que Perelman (hijo) deja al cuidado de uno de los albañiles que se encontraba trabajando en su casa a su hijo porque había recibido un llamado para reunirse con su padre (aquí ubicamos la condición de necesidad, ya que el padre nunca lo llamaba a la tarde y en esta ocasión lo llamó para citarlo), quien casualmente (y causalmente) era su cumpleaños y él no lo recordaba. Elegimos esta escena que representa al primer tiempo porque para Perelman (hijo) se trata solo de un acto que culmina en su fin.
Luego, durante el transcurso del film ocurre un acto trascendental en la vida de Perelman (hijo): la muerte de su padre. Tomamos este acto como segundo tiempo lógico que interpela sobre el primero. A partir de aquí emerge en Perelman la culpa, dado que su padre intentó avisarle, a su manera, que se estaba muriendo y él nunca lo advirtió. Este segundo tiempo revivió además otras culpas como el no hacerse cargo de su hijo tanto en sus cuidados, como en la educación que le estaban brindando (no sabía que su hijo iba a un jardín con enseñanza suiza). Otra de sus culpas fue el haberle mentido a su esposa no comentándole que tenía un mes libre cuando el edificio donde trabajaba comenzó a derrumbarse.
Respecto a este segundo tiempo ya anticipamos que puede disparar hacia dos salidas diferentes. En el caso de Perelman, la muerte del padre, la cual es una contingencia del azar, produce un efecto subjetivo en donde se responsabiliza de sus actos y decisiones, toma el asunto en sus manos. Algunas de las escenas que ejemplifican esta postura suceden cuando Perelman comienza a hacerse cargo de su hijo acompañándolo en sus actividades, cuidando de él. Además toma parte del legado de su padre, apropiándose lo que le heredó. Esta herencia no es material sino que consiste en adaptar las labores de su padre a su forma de trabajo. En esta misma línea también contrata a la secretaria que trabajaba con su padre; una persona muy cercana y muy importante en su vida personal y afectiva. Por estas razones vemos que Perelman accede a un tercer tiempo donde se convierte en sujeto. Citando a Sartre: “Uno es lo que uno hace, con lo que hicieron con uno”. Perelman no se escuda en el azar ni en la necesidad sino que hace algo con lo que le ocurre, conformando parte de su esencia.
La hipótesis clínica es la que nos da los fundamentos de por qué el segundo tiempo interpeló el acto ocurrido en el primer tiempo. Al momento de la muerte de Perelman (padre), Ariel Perelman se coloca solamente en la posición de padre, y deja de ser hijo de… Esto implica la idea de que en cualquier momento, él podría morir, igual que ocurrió con su padre, por lo que decide cambiar su actitud en la vida, demostrándole afecto a su propio hijo (igual que Perelman padre le dio días antes de morir). Por otra parte Ariel Perelman luego de muerte de su padre deja preocuparse porque su hijo se parezca o no a él, a diferencia de lo que Perelman (padre) quería para con él, es decir, pasarle su narcisismo; que adopte su trabajo y lo haga en su misma oficina. Perelman (hijo) después de la muerte de su padre pone en juego su propia subjetividad para con su hijo para no repetir lo que su padre fue con él y comenzar a darle cariño desde pequeño y darle la oportunidad a que su hijo tome sus propias decisiones. Así termina la película Perelman (hijo) diciendo: “Que se parezca a mi cuando quiera, si quiere. No hay apuro”.

“Es tiempo de que el hombre fije su propia meta (…) Algún día ese terreno será pobre, y ya no podrá crecer allí ningún árbol elevado.”
(Friedrich Nietzsche- “Así habló Zaratrustra”)
BIBLIOGRAFIA

-  D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.



NOTAS

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