por 

Universidad de Buenos Aires.
Facultad de Psicología.
Ética y derechos humanos.
Segundo parcial domiciliario.

Cátedra I: J. J. M. Fariña
Comisión: 02
Ayudante de trabajos prácticos: Prof: Fernando Pérez Ferretti
Alumnas: Ana Indaburu y Camila Hernández
anaindaburu1317@yahoo.com.ar; camhernandez@gmail.com
Fecha de entrega: 28/02/2011
Año: 2011
La película elegida para realizar el segundo parcial es “DOS HERMANOS”, estrenada en Abril del 2010. Presentaremos una breve sinopsis para situar el film:
“Marcos es un orfebre culto y delicado que tiene 64 años y acredita haber vivido con y para su madre más de 60. El día en que esta muere se enfrenta a nuevos dilemas. Como hay cuestiones familiares que siempre ha preferido ignorar (las económicas, por ejemplo, proviniendo de una familia de clase media acomodada), su hermana Susana -diez años menor que él y aparentemente dedicada a negocios inmobiliarios, pero, a decir verdad, a un poco de todo gracias a su presencia refinada y elegante- decide vender la propiedad en la que madre, hijo y ella misma en su tiempo convivieron. Para Marcos, su hermana tiene preparada otra casa, bonita pero venida a menos, en Villa Laura, un pequeño pueblito uruguayo, que había señado recientemente. Y allí se muda el dócil de Marcos.

Nada será fácil para él, tampoco para Susana, porque cada uno carga sobre sí el peso de toda una vida en la que no parece haber pasado nada demasiado interesante. Los dos están solos frente a un presente que los supera, se necesitan, pero se odian y, así, en forma pendular, tratan de pasarla lo mejor posible. El con su teatro vocacional, ella entre copas y el flirteo con un vecino tan maduro como elegante”.

El circuito de la responsabilidad

Con el fin de desplegar el circuito de la responsabilidad dentro de la película seleccionada, haremos un recorrido que nos permitirá, a través de las escenas situar los tiempos lógicos de dicho circuito y su dinámica.
Teniendo en cuenta el texto de María Elena Domínguez, plantearemos un tiempo 1: “…donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agotan los fines para los que fue realizada…” . En distintas escenas se la puede observar a Susana en su vínculo con su hermano Marcos en las cuales ella se muestra agresiva con él, quitándole la palabra, juzgándolo constantemente como incapaz. Esto puede verse, por ejemplo cuando decide comprar la casa en Uruguay, con la plata de la venta de la casa de la madre fallecida, sin consultarle. Decide de esta forma el destino de su hermano, su lugar de residencia, dejándolo del otro lado de río, sin roaming, sin comunicación. Supuestamente sería su propio hogar aunque ella lo invade llevando sus pertenencias, interfiriendo en sus clases de teatro, en sus vínculos con su nuevo circulo. Nos preguntamos ¿porque Marcos no expresa lo que piensa o lo que siente cuando es llevado a responder linealmente como quiere Susana? ¿Ella necesita diagramar la vida de Marcos tal cual lo hizo anteriormente su madre?
Respecto de su vida en Buenos Aires, si bien no queda claro a que se dedica, se muestra como una persona emprendedora, con varios proyectos. Ella considera que es quien debe llevar adelante los Business familiares, tiene emprendimientos inmobiliarios, visita y seña departamentos que no comprará, ya que no tiene los recursos, pero niega esta situación. Con esto se evidencia que le importa mucho la apariencia, ostenta situaciones que no son. Asiste a eventos diplomáticos, a los cuales accede gracias al robo de correspondencia de su vecino embajador, simulando que pertenece al círculo. ¿En ningún momento le hará ruido este “auto invitarse”, este acto de robar siempre correspondencia que no le pertenece?
En un momento comienza un nuevo proyecto relacionando con la gastronomía, con la idea de que va a ser un éxito, que recibirá un montón de pedidos, pero el teléfono nunca suena, sólo suena el timbre y con son sus vecinos que vienen a dejar presente que este delivery no se puede llevar adelante en el departamento. Su única empleada renuncia debido a su maltrato. En síntesis, ella considera que todos sus proyectos van a ser exitosos, y que su modo de hacer las cosas es el mejor, aunque la realidad constantemente le muestra lo contrario y ella lo niega.
En cuantos a sus lazos sociales, se puede observar que son ficticios, ella dice codearse con gente de la alta sociedad, cuando la única persona que realmente está con ella es su hermano. No ha construido una pareja, ni amistades significativas sólidas.

Este tiempo 1 se ve confrontado con un tiempo 2: “Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestra la incompletud del universo previo. Con la idea de los ideales que allí los sostenían”
La escena seleccionada donde podemos observar la interpelación del sujeto, la ubicamos en el momento en que Susana quiere entrar a su casa y golpeando la puerta de manera agresiva pide a Marcos que le abra. Apenas entra comienza a insultarlo por haberla dejado sola, luego de una discusión familiar en el cumpleaños de su tía que ella inició en estado de ebriedad, con el fin de provocar un mal momento. Los insultos hacia Marcos se van tornando cada vez más fuertes, ante lo cual Marcos intenta conciliar. Hasta que ella llega a decirle “¡andate maricón!”, lo que produce un cambio radical en Marcos, quien en silencio recoge sus pertenencias y se va.
Esta escena, consideramos que la interpela a Susana debido a que ocurre algo de lo no esperado, algo no calculado, algo extraño que irrumpe y el yo se desorienta frente a eso que llama al sujeto a responder. En nuestro caso es, la frase: ¡”andate maricon!”, la cual trae como consecuencia el silencio de su hermano.”El cortocircuito pone de manifiesto el quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva. Es el plano de la existencia yoica que se ve atravesado por el deseo” , lo que la deja en una situación en la que debe responder y ya no encuentra la coherencia en su modo previo de actuar.
Esta frase la interpela, instantáneamente luego de pronunciarla se angustia, cae en la cuenta que se extralimitó e intenta remediar la situación y no puede hacerlo. Se disculpa reiteradamente y le pide que no se vaya. Su primera respuesta remite a una disculpa, le dice a su hermano que ella a veces dice cosas que no quiere, y que la perdone porque se equivoco, según D’Amore: “El “me equivoque”, es como se dice, una disculpa por la que el yo se desculpabiliza del deseo (…) la culpa moral tapona el acceso a un orden del deseo (…) es una pretensión de sutura, de cierre, pero sucede que no es el yo quien abre o cierra, sino que intenta recomponerse (…) de lo que le aparece en distonia…” de esta forma, en Susana no se produce sujeto en acto. No habría una singularidad porque este tipo de respuesta tapona la dimensión ética y eso hace que el circuito se cierre sin advenimiento del sujeto.
En su texto, Oscar D’Amore, explicita que: “La interpelación “implica” ya una deuda por la que hay que responder para volver al surco de la moral” y existen diferentes formas de responder para pagar esta deuda. Según D’Amore, no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, pero dicha culpa, muchas veces funciona como obturador de la emergencia del sujeto, lo cual ocurre en nuestro caso. En Susana se observan diferentes figuras de la culpa: una de ellas es la negación, constantemente genera proyectos que fracasan, y la realidad se lo muestra pero ella no lo puede ver e insiste con ese estilo de vida, por ejemplo, en una escena, comienza a recolectar revistas de cocina y contrata a una empleada. La maltrata y la empleada renuncia, cree que el teléfono va a sonar con un pedido tras el otro y eso nunca ocurre. Se desanima pero no reflexiona acerca de lo sucedido, sino que pasa a otra cosa, por ejemplo, señar departamentos que no puede comprar, convenciendo a las inmobiliarias de que puede hacerlo.
Otra figura de la culpa es la proyección, la cual queda manifiesta en una discusión con su prima en el cumpleaños de la tía. Esta prima intenta que Susana deje de realizar comentarios dolorosos pidiéndoselo amablemente. La reacción de Susana ante dicho pedido es muy agresiva, le dice: “¿vos me estas hablando a mi?, gorda, fracasada, siempre me tuviste envidia, desde chica y mira lo que sos, una fracasada!”.
Otra figura, es la racionalización, se puede ver en una escena en la cual, Susana es sorprendida por su vecino embajador, robándole la correspondencia de donde obtenía las invitaciones a los cócteles a los que acudía diciéndoles a todos que ella era invitada de honor a dichos cócteles. Para justificar que tenia la correspondencia en sus manos y el dueño estaba viéndola, respondió que el encargado se había equivocado y había arrojado los sobres bajo su puerta.
Otras figuras de la culpa observadas son las formaciones sintomáticas. Susana es mitómana y alcohólica. La mentira se presenta en muchas situaciones a lo largo de la película. Apenas comienza, hay una escena en la que esta por señar un departamento en puerto madero, y le dice a la persona que se lo estaba mostrando que se había olvidado la billetera, se llama a su casa, y hace que habla con su hermano preguntándole si la billetera estaba allí. Desarrolla una conversación, cuando en realidad, en su casa no había nadie y el mensaje era grabado por su contestador. En el caso de la correspondencia se vuelve a observar la mentira, culpando al encargado del edificio de entregar mal los sobres. Otra situación, es en camino a uno de los cócteles donde se dirige con su hermano y dice que la están esperando especialmente a ella, cuando las invitaciones son robadas.
En el caso de alcoholismo, siempre se la ve con un vaso de alcohol, por ejemplo en la escena en que escuchan conversaciones del otro lado de la pared y se reprochan cosas de la infancia, o cuando se alcoholiza en la fiesta familiar, también lo hace cuando la empleada del proyecto gastronómico renuncia y nadie la llama para hacer pedido. Estos son algunos de los tantos ejemplos.
Dichas figuras de la culpa son la forma en la que Susana responde a la interpelación y lo hace de forma retroactiva, esa es su forma de pagar la deuda, lo cual genera un movimiento opuesto al de la responsabilidad subjetiva.

En cuanto a las categorías de necesidad y azar, podríamos ubicar a la necesidad en el episodio de la muerte de la madre, si bien efectivamente la muerte es un ejemplo del orden de la necesidad, viene a provocar en Susana la identificación de su madre, pero sólo luego de este acontecimiento, luego de algo inexorable frente a lo cual no hay palabras, en este caso, el ocupar el lugar de una madre exigente, pidiéndole que no la deje sola a su hermano y quedándose en el plano de la demanda.
La categoría de azar es más difícil de ubicar, tal vez se podría pensar en el momento en que es descubierta por su vecino, situación que repetía constantemente como posibilidad de construir una vida social ficticia a la cual no pertenecía pero de la cual se adueñaba. Es vista por el diplomático cuando este llegaba a su departamento y a modo de halago le hace una flor con el alambre que utilizaba para robar la correspondencia por debajo de la puerta, le cambia el formato, ante lo cual pondríamos pensar entre líneas si Susana ¿podría leer ese acto como una modalidad de encontrarle distintos sentidos a las cosas? donde no siempre sea, como en este caso, robar la correspondencia y asistir repetidamente a eventos a los que no es invitada como Susana, pero que puede abrir la posibilidad de tener otros encuentros, otras salidas sociales, amistades o una cena (como llevan adelante con el diplomático luego de dicho descubrimiento), sin ser condición asistir a través de una correspondencia de otro.

Hipótesis clínica

“Acudiremos al aprés coup freudiano para poder retroactivamente hallar en el lazo asociativo entre 1 y 2, una hipótesis clínica, que sitúa la naturaleza de esa ligadura. Es decir, si algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligado del universo particular, este buscará re-ligarlo hallando una explicación a su presencia” . En nuestro caso y a partir de lo observado, podríamos sugerir que el personaje de Susana no ocupa la posición de sujeto barrado. Mediante esta conjetura podemos comprender retroactivamente su modo de actuar en los aspectos resaltados en el tiempo 1. Al no ocupar la posición de sujeto castrado, Susana no puede comprender el fracaso de sus proyectos, tampoco la no pertenencia a la alta sociedad tal como ella pretende. No tiene amistades significativas, lo que se podría pensar como consecuencia de que se muestra autosuficiente y por su actitud, podríamos pensar que cree ser superior a los demás. Se muestra como potadora de la razón y su forma de hacer las cosas como la única correcta. De eso se desprende también el trato hacia su hermano, ella lo maneja a su antojo, y el contribuye a que mantenga su posición.
Ante la interpelación, Susana responde con las figuras de la culpa mencionadas anteriormente, las cuales le impiden cambiar su posición de sujeto enfrentando su castración. A partir de esto, podemos inferir que no existe un tiempo 3, cerrando el circuito de esta manera teniendo un tiempo 1 y un tiempo 2.
Por otro lado, en las primeras escenas de la película, se lo ve a Marcos, hermano de Susana, cuidando a su madre enferma. El dejo su vida por cuidar a su madre en sus últimos años. Su madre se mostraba como una persona muy demandante y muy exigente con el hijo. Ante su fallecimiento, Marcos parecería liberado, pero, viendo el desarrollo de la historia, podríamos pensar que Susana se identifica masivamente con aspectos de su madre. De esa manera, toma su lugar, y pone a Marcos en un lugar de cuidador, siendo excesivamente demandante y exigente con el, obligándolo a dejar su vida y sus intereses por cuidarla a ella y no dejarla sola. En el momento de la interpelación, podemos observar angustia en Susana, quien intenta enmendar el error que cometió al decirle “maricon” a su hermano. De esa forma, se ve un cambio en ella, que lo libera. Comienza a interesarse por la vida de su hermano, a respetar su círculo, sus vínculos, su espacio, sus actividades y su subjetividad.

Luego de este recorrido intentaremos situar una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El muro” de J.P. Sartre, con el personaje de Susana.
Según Mosca, “Ibbieta recuperó su tiempo bajo la amenaza de perderlo, recuperó su mortalidad. Negando su responsabilidad bajo la coartada del azar y del destino, volvería a perderlo. También salvó su vida, si ése fue su deseo, de eso es responsable” . Ibbieta es responsable de un acto que inscribió el deseo. Es responsable de haber deseado vivir. Tenemos que Ibbieta es responsable de haber hablado, de su deseo de querer vivir. En su omnipotencia desafía al azar, pero este le juega una mala pasada y es correcta la información de donde se encontraba Gris.
Los efectos que esto tiene, interpela al sujeto a dar una respuesta, con lo cual aparece un tiempo 3: el de la respuesta, hay una implicación con su deseo y a la vez, una evitación. Lo ubicamos en el momento de la risa y el llanto, el tiempo del acto. Hay un sujeto distinto, “el sujeto de la afirmación, el sujeto de la interrogación y el de la admiración”
En Susana no hay responsabilidad subjetiva, no hay un acto que produzca un sujeto, tampoco hay situaciones en cuanto a la categoría de azar que haga responder al sujeto en tanto a lo que se le presente bajo esta categoría. Sí podemos observar figuras de la culpa como la identificación con la madre, observado en el trato para con Marcos sometiéndolo a sus exigencias. La proyección en una conversación con su prima.

Tanto en un circuito como en el otro apuntaremos, como dice Graciela Z. Salomone a “tratar de evocar la falta, sostener y propiciar el punto de inconsistencia que da lugar a la responsabilidad subjetiva fundadora de sujeto” .

Bibliografía

http://www.argentina.ar/_es/cultura/C3404-estrenan-el-filme-argentino-dos-hermanos.php
• DOMINGUEZ, M. E: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clinica y deontología. Vol I: fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D´AMORE, O. Responsabilidad subjetiva y culpa. En la transmisión de la ética clínica y deontología. Vol : fundamentos Letra Viva, 2006
• Mosca J.C: Responsabilidad: Otro nombre del sujeto. En Ética un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Zalomone, G.Z: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: fundamentos. Letra Viva, 2006



NOTAS

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