por 

05_Torres Adriana.

Último Capítulo de la cuarta temporada de la serie: Dr. House

El capítulo comienza en un hospital en el que se encuentra internada Ámbar. House y Wilson llegan a su encuentro puesto que, el primero, que está recuperándose de una amnesia posterior a un accidente en un ómnibus, ha logrado recordar que ella se encontraba también allí y su vida corre peligro. House decide trasladarla al hospital en el cual trabajan ellos y lo hace con el consentimiento de Wilson. En el camino, en la ambulancia, Wilson pregunta porqué habría estado allí su esposa, en el ómnibus del accidente, y qué estaría haciendo junto a su amigo. Éste le dice que no oculta nada, pero que no recuerda qué sucedió. El corazón de Ámbar comienza a fibrilar y ante la situación Wilson le pide que realice el procedimiento de hipotermia protectora y no induzca al funcionamiento normal de su corazón hasta encontrar el tratamiento indicado. House manifiesta su desacuerdo y Wilson le recuerda que es la vida de su esposa la que está en juego. House accede a su pedido. El equipo Comienza a investigar qué puede estar afectando a la paciente. La tarea es más difícil ya que hay muchos estudios que no pueden realizarse por el estado en el cual la mantienen. House se encuentra aún muy confundido y se esfuerza por recordar un síntoma que había visto en Ámbar antes de que ocurriese el accidente. Tiene un sueño en el cual ésta se le aparece sugiriendo una idea sospechada por algunos de los de su equipo y por él mismo: podrían haber estado bebiendo juntos, habría allí una atracción particular que los convocaba a compartir un trago. En ese sueño, o alucinación, como él lo llama, su inconciente deja entrever lo que Ámbar despertaba en él. De lo que allí se le presenta le surge la idea de someterse a estimulación cerebral profunda para poder recordar el síntoma que afecta a la paciente. Cuddy, su compañera y jefa, le advierte que es muy riesgoso para su salud hacerlo. Continúan evaluando cuál podría ser la patología de la paciente. Una vez más a lo largo de la conversación, queda en evidencia que se está llevando a cabo, a criterio de House, un procedimiento equivocado, pero que se lo hace respondiendo al pedido de Wilson, fundado claramente en el temor a que su esposa muera. Entre tanto House increpa a una médica se su equipo por considerar que no está cumpliendo con su tarea debidamente en tanto se encuentra involucrada desde lo personal con el caso. En esta discusión ella acepta la crítica, pero resalta a su jefe que él también está obrando de manera errada e incoherente con su modo de abordar los casos.
House sigue intentando recordar y se dirige junto a Wilson a un bar en el que cree estuvo la noche anterior. Allí una vez más se presenta la idea, en boca del barman, de que Ámbar y él habrían estado en una situación que excedía lo amistoso, incluso porque ella le había pagado lo consumido.
En el hospital siguen pensando en posibles causas y tratamientos de la enfermedad. Intentan probar sus hipótesis y Wilson se niega nuevamente a revivir a su esposa hasta tanto no se esté “cien por ciento seguro” de que es la decisión acertada. Otra vez, y en contra del resto de su equipo, House apaña la voluntad de su amigo.
Ámbar empeora y Wilson comienza a desesperase. Ante la desorientación acerca del diagnóstico le pide a House que se someta a la estimulación cerebral profunda para poder recordar el síntoma que vio en su esposa, incluso asumiendo que tal procedimiento pone en riesgo la integridad de su amigo. House accede, y es así como recuerda: aquella noche él se encontraba en el bar (que habían ido a visitar) bebiendo. Una vez excedido en la cantidad de tragos el barman le quitó las llaves de su casa. Enseguida el llamó a Wilson para que lo fuese a buscar. Wilson, le recuerda que él estaba de guardia. Deducen entonces que quien fue a asistirlo fue Ámbar. En ese momento se le llenan los ojos de lágrimas a House. Continúa recordando: ante su insistencia, Ámbar había tomado un trago con él y es entonces que advierte haber visto que ella estornudaba. Él había decidido irse del bar ý sin pagar sus consumiciones. Ella corrió a sostenerlo y acompañarlo. En eso el barman reclamó: “alguien debe pagar por esto” y ella efectuó el pago. Luego se subieron al autobús para regresar y allí advierte House que Ámbar había tomado una píldora de amnatadina para su gripe. El accidente destruyó sus riñones y en consecuencia se encuentra intoxicada con la droga. Ya no hay nada que puedan hacer para salvarla y en verdad, la situación fue irreversible desde un primer momento. House le dice llorando a su amigo que lo siente mucho y ante el recuerdo del impacto del choque tiene un ataque convulsivo que empeora su herida provocada por el accidente.
Wilson la despierta a Ámabar para despedirse de ella y permanecen juntos hasta su fallecimiento. House, en su estado, sueña con ella sabiéndola muerta. Advierte que él no lo está pero manifiesta que considera que debería estarlo dice: “los solitarios misántropos drogadictos deberían morir en choques de autobús” y expresa que Ämbar quien ayuda a este tipo de personajes, o sea a él, es quien debería vivir. House habla reconociendo en él sentimientos de autoodio y autodestrucción y dice que su amigo lo va a odiar. Ámbar le dice que baje del autobús y él contesta que no puede, porque allí arriba “no duele” y confiesa que no quiere que duela, no quiere ser miserable y no quiere que su amigo lo odie. Finalmente House despierta. Wilson se acerca a verlo, se miran, y éste se retira. De regreso en su casa encuentra la nota que Ámbar le había dejado, diciéndole que había salido a buscar a House. La última imagen es la cara de House, que expresa su sentimiento de culpa por todo lo sucedido.
Análisis:
Comenzaremos analizando el circuito de la responsabilidad: podemos decir que en esta historia, un primer tiempo fue el llamado que House hace a su amigo Wilson para que lo fuera a buscar al bar. El barman le quita las llaves de su casa puesto que ya se encontraba ebrio y House se ve obligado a resolver la situación de algún modo para poder regresar. Decide llamar a Wilson. Allí estaríamos en el plano de la necesidad. Reconocemos una acción en concordancia con el universo del discurso en el que el sujeto se halla inmerso, orientada por un determinado objetivo, cuya iniciativa, (se supone), se agota en los fines para los cuales fue concebida. Un segundo tiempo, que interpela al primero, es el recuerdo (por medio de la estimulación cerebral profunda) de que Ámbar fue quien lo fue a buscar al bar. Así es como estuvo en el ómnibus del accidente y nada se puede hacer ahora para salvar su vida. Es en este segundo momento que describimos en el cual podríamos indicar el inicio de la culpa que obliga a responder al sujeto ante la situación primera. Se observa allí el sentimiento en la expresión de House, que mientras es sometido al procedimiento, recuerda y llora comenzando a entender lo que lo sucedido significa, ya que este segundo tiempo resignifica al primero. Sin embargo, ya antes de este punto crucial podríamos situar algunas cuestiones en las que la culpa había empezado a asomar: El acceder constante a la voluntad de su amigo sobre el tratamiento de su esposa. Wilson se encuentra aferrado a la dimensión de lo particular, e intenta responder desde la exigencia profesional médica de sostener la vida de cualquier modo, como si pudiera lograr estar “cien por ciento seguro” de algún diagnóstico o tratamiento, como si las leyes de su universo pudieran evitar lo inexorable. Sabemos por la disconformidad que manifiesta su equipo (y por conocer la serie) que no es ese el modo de trabajo habitual, y no se condice con su criterio personal. Sucede que esta vez House se encuentra implicado con el caso, y esto incluye mucho más que la paciente y su familia.
Otro ejemplo es la proyección que realiza sobre la persona de una de las médicas de su equipo, quien no puede abordar adecuadamente el caso en tanto se encuentra involucrada personalmente con este. House reconoce en ella aquello que tampoco él puede hacer. Finalmente, haber aceptado exponer su propia vida para recordar el síntoma que había visto en Ámbar, a pedido de Wilson. Está saldando allí la cuenta que no fue capaz de pagar en el bar. Todos estos fueron antecedentes de esta culpa, que ahora viene a establecerse con mayor fundamento ante el conocimiento de que fue Ámbar quien lo fue a buscar al bar.
Este segundo momento interpela su acción primera, la de llamar a su amigo para que lo fuese a buscar. Sabemos que cuando la culpa está presente, se encuentra velando otra cosa. Está tapando la responsabilidad del sujeto. Plantearemos como hipótesis diagnóstica entonces que en el caso de House, la culpa encubre su responsabilidad respecto de la postura que siempre tomó para con su amigo, mucho más ahora que se encuentra acompañado. Este segundo tiempo deja en relieve su modalidad dependiente, su condición de “solitario misántropo drogadicto” como él describe, que hasta el momento, no había querido asumir. Interpela su incapacidad para hacerse cargo de su situación, en la cual ni siquiera pudo abonar lo consumido en el bar. Allí el barman exigió que alguien pagara por ello. Fue Ámabar quien lo hizo. Queda la sensación de que ella estaba pagando mucho más que unos tragos, estaba respondiendo por otro. Ciertas escenas nos permiten agregar algunos datos más al respecto. House solía celar a su amigo generando situaciones como la del llamado inicial, en el cual Wilson debería haber dejado sus intereses de lado, entre ellos, su esposa, para ir en su búsqueda. Podría pensarse que la demanda (que siempre es demanda de amor) era hacia Wilson. Sin embargo, algunos de los sueños que House tiene dan lugar a pensar que estos que se presentan como “celos” no eran sólo “por su amigo”, sino también “de su amigo”, es decir, celos de Wilson, por la mujer que era capaz de tener a su lado. Una mujer inteligente, hermosa, a quien él no se habría sabido cómo abordar.
Se reconoce que en el tiempo dos, entonces, el universo particular que se soporta en las certidumbres yoicas, comienza a quebrarse y da lugar a la pregunta acerca de la posición del sujeto en un primer momento. Es entonces que se abre paso al surgimiento de una singularidad que, en consonancia con lo universal, da cuenta de lo inconsistente que resulta el universo previo.
Sabemos que si algo se ha des-ligado del universo particular, éste buscará re-ligarlo, encontrando una explicación para esta singularidad que irrumpe. Es en un tercer tiempo del circuito que se espera una toma de posición del sujeto al respecto. Es allí donde responsabilidad subjetiva pasa a ser otro nombre del sujeto .Si bien hay algunos indicios del reconocimiento de House de su responsabilidad, como la frase que dice a Ámbar en sueños denominándose a sí mismo como “solitario misántropo drogadicto”, aún no cede la culpa. Su discurso da cuenta de que no quiere enfrentar la situación, no quiere “que duela”, se niega a asumir la responsabilidad que tiene sobre sus actos. Además, esto pertenece al contenido de un sueño que tiene con ella al final del capítulo. Habría que ver qué hace con el material de éste una vez que despierta, es decir, en qué medida es capaz de reconocerse a sí mismo implicado allí, y qué postura toma en consecuencia. Es por eso que se considera que no hay un tercer tiempo, ya que el capítulo incluso culmina con una expresión que da cuenta de la presencia de una culpa que aún no ha sido sustituida. Entonces, si la culpa no se diluye en el efecto sujeto, no encontramos la respuesta de dimensión ética. Las singularidades que irrumpieron lo particular del sujeto en el tiempo 2, no lo hacen desfallecer del todo mientras la culpa siga taponando dicha dimensión.
Por último, nos queda por mencionar otra de las categorías que se hace presente en este circuito, es que el desenlace de la historia responde también a cuestiones vinculadas al azar. Ámbar muere no sólo porque en el choque es dañada y pierde sus dos riñones, sino fundamentalmente porque esta pérdida se combinó con otra cuestión azarosa: con motivos de una gripe, se encontraba tomando píldoras de amantadita. Éstas son imposibles de filtrar por su cuerpo por que carece de riñones, y porque además, debido a las características propias de la sustancia, se une a las proteínas y no hay modo de eliminarla.
De allí vemos que ninguno de los tratamientos que se le pudiera ocurrir al equipo habría servido, porque la paciente ya había muerto cuando su corazón comenzó a fallar en la ambulancia de traslado.



NOTAS

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