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Films >  Congresos Online >  Congreso Online 2012 > Film:  El Cisne Negro
Acerca de una posible mixtura de sonidos fragmentados
por Araujo Blanco, Ruben
Título original: Black Swan

Darren Aronofsky / Estados Unidos / 2010

Apertura

Intentaremos dar cuenta en el siguiente articulo, en principio, del acierto en la elección de fragmentos musicales de la pieza de “El Lago de los Cisnes” de Piotr Tchaikovski, para la composición de la banda sonora original de la película el cisne negro, donde el músico Clint Mansell logra acompañar un trabajo perfecto de fotografía de Matthew Libatique y dirección de Darren Aronofsky. Entendiendo que la adecuación de los sonidos elegidos termina configurando una nueva obra artística, novedosa y excitante, que logra la transmisión conjunta de las sensaciones e intencionalidades, que se intentan comunicar con la historia particular que se decidió contar en el filme en cuestión.

Con asiento en la pieza original de Piotr Tchaikovski, de “El Lago de los Cisnes”, Clint Mansell realizaría el “Black Swan: Original Motion Picture Soundtrack” mezclando Sintetizadores y computadores para procesar sonidos, con fragmentos de la obra original, que en principio fue lograda como Ballet por pedido del Teatro Bolshói de Moscú en el año 1877. Genialidad artística en la composición musical, que permitió a lo largo de años de historia de la danza, ser interpretada por grandes coreógrafos, y dar cuerpo a un ineludible clásico del género.

Como expresión artística en el amplio sentido debemos reconocer que en si, la obra ya es una genialidad, pero será el multipremiado músico experimental Clint Mansell quien retomando la orquestación de “El lago de los cisnes” logrará trabajar diferentes momentos por los que atraviesa la protagonista del filme, con acertado manejo de fragmentos y silencios elegidos para componer una exquisita relación dialéctica entre la fotografía, el guion, y los sonidos en expansión.

Para esto creemos que es indispensable en primer lugar, ubicar las obras que aquí nos convocan, así mismo como dar cuenta de los artistas que logran producir estas piezas de expresión única, y su contexto de desarrollo. Por ello emerge como recurso la posibilidad de conocer a los genios detrás de la obra.

Luego de esto intentaremos realizar una aproximación de análisis de las piezas musicales pertenecientes al film Cisne Negro.

Músico de la Rusia de los Zares y de la Europa de las revoluciones

A menudo se nos presenta a Pior Tchaikovski (1849-1893) como un músico algo apesadumbrado, cuando leemos alguna de sus biografías. Esa parte de la segunda mitad del siglo XIX que ocupa el periodo en el que vivió el músico ruso, podemos ubicarla como una vida bajo el régimen de los Romanov, en una situación socio política propia de una dictadura donde el poder se concentraba de manera absoluta entre el Zar y algunas familias aristócratas quienes sostenían sus riquezas y tierras al mas alto costo de horrores como la esclavitud. Pero también debemos destacar que en ese mismo periodo histórico en toda Europa surgían grandes estremecimientos sociales, como la aparición y difusión del manifiesto comunista de Marx y Engels, una nueva revolución estallaría en Francia. Así mismo 1861 se unifica Italia, en 1861 se funda la Asociación Internacional de Trabajadores, en 1868 la revolución española y luego la llegada de la Republica en 1873, y la Comuna de Paris en 1871. Claro esta que como en todo cambio social, es consecuencia que lo nuevo genere inestabilidad en lo ya establecido y por tanto surja en esa época una grave crisis económica. Situaciones que no pasarían por alto para los Zares, quienes primero intentarían reforzar el régimen total que llevaban a cabo, mas luego debiendo flexibilizar cuestiones políticas y sociales para incluir a otras partes del pueblo. En todo este contexto de transformaciones se nos presenta la gran Rusia, donde se estaría gestando una de las mayores revoluciones de la historia, que como ya conocemos llegaría a culminar triunfante en 1917.

Volviendo a quien nos ocupa, debemos decir que a diferencia de otros artistas contemporáneos del compositor y músico, este no se había ocupado de las cuestiones políticas de su época, no vinculándose nunca, en ningún movimiento social, político, siquiera aun de índole religioso. La misma Europa de las revoluciones fue testigo del ascenso del Romanticismo en el terreno musical, que sumado a la búsqueda de una expresión artística propia, en algunos lugares de Europa, como en los países eslavos, donde la inspiración fue alentada por los nacientes nacionalismos. Configuraron un nuevo orden musical. Destacamos a los contemporáneos de Tchaikovski, como en la propia Rusia a Glinka, Musorgski, Rimski-Korsakov y Borodin. En el resto de Europa ya se destacaban Brahms, Wagner, Grieg, Bizet, Verdi, Saint-Saens, Dvorak, Berlioz y Listz. En otros espacios culturales ubicamos a las figuras sumamente importantes en la producción escrita de Nietzsche, Dostoievski, Rimbaud, Tolstoi, Galdós, Baudelaire, o en la pintura en el punto álgido del expresionismo con Manet, Degas, o Monet, así como la revolucionaria escultura de Rodin, o la prodigiosa arquitectura de Gaudí.

Tchaikovski fue un compositor plenamente europeo, pero sin dejar de ser ruso por ello. El contacto con el resto del continente en sus muchos viajes a distintos lugares de toda Europa y su educación, alimentaron y sostuvieron a un alma creadora, propia de la atmosfera de convulsión y creación de la Europa de su tiempo.

Nacido en el seno de una familia acomodada Pior Tchaikovski fue estimulado por su padre sensible amante de la música desde pequeño. Su madre parte de la aristocracia, hija de un Marqués, no solo habría heredado de su padre su fortuna, sino también cierto desequilibrio psíquico, situación que ubicaría a la joven institutriz de los hijos de la familia como una figura sumamente influyente, quien sostendría una educación básicamente francesa, apoyando las habilidades naturales de los niños para las artes. Esta influencia y la fusión de elementos rusos y franceses tendrían consecuencia posteriormente en las creaciones del compositor.

Desde niño, muy sensible pasaba horas escuchando al Don Giovanni de Mozart, o las operas de Bellini, Rossini y Donizetti. Desde los 8 años cuando su familia se traslado a San Petersburgo, el joven empezaría a estudiar piano demostrando sus grandes dotes musicales, sin embardo sus padres decidirían que él debería ser abogado, y por tanto Tchaikovski ingresaría a la escuela de leyes en Moscú. En esa época Pior sufriría varias perdidas, la separación de su familia y las muertes de su mejor amigo y de su amada madre, a quien idealizaría hasta el extremo. Ya en su adolescencia, su vida amorosa se dificultaría por este amor ideal hacia la madre.

En una descripción del controvertido medico psicoanalista y discípulo del Doctor Freud, Wilhelm Reich diría que Tchaikovski presentaba los rasgos típicos del hombre neurótico: la sublimación de la libido, relaciones sexuales en las que la mujer representaba a su madre con la impronta de angustia e inhibiciones que conlleva el incesto infantil, incapacidad para la superación del complejos de Edipo, sentimiento de impotencia, enormes deseos de triunfo social, reacciones desequilibradas, timidez y tendencia a la depresión.

Tchaikovski continuaría estudiando música además de leyes, se ocuparía en el ministerio público por un tiempo, y luego se consumaría plenamente al arte, continuando su formación con grandes maestros instrumentales, de armonía y de composición orquestal. Así mismo comenzaría a frecuentar el ambiente musical de Moscú. En dicha época el músico estrecharía relaciones con diversos colegas que le posibilitarían el ingreso a ciertos círculos donde apreciarían sus producciones. Sin embargo su vida seguiría azotada por diversos pesares y angustias, así como los múltiples desencuentros amorosos, las relaciones no correspondidas, y sus deseos homosexuales, que desbordarían al joven músico hasta su madurez, produciéndole bastas crisis nerviosas y depresivas.

Su carrera como compositor fue claramente prominente y lo ubicaron en un lugar privilegiado para la aristocracia de la época. Aunque su comportamiento y costumbres no eran demasiado compartidos por la sociedad moscovita, por lo que su obra decreció en popularidad por aspectos ajenos a la misma. Sin embargo en sus años de plenitud surge el pedido del Gran Teatro de Moscú para la realización del famoso ballet de “el Lago de los Cisnes”. Allí es donde se ubica el mayor crecimiento como figura importante en la Rusia del compositor, y fuera de esta en el resto de Europa [1].

El ballet

Tchaikovski compuso tres grandes ballets que suponen la culminación del repertorio de este género musical en el siglo XIX y constituyen la base indiscutible de todas las compañías de ballet clásico del mundo, estos son “El Lago de los Cisnes”; “La Bella Durmiente”; y “El Cascanueces”. Con estos la composición del ballet romántico alcanzo una calidad y categoría, que elevaría definitivamente el espectáculo, por su musicalidad y no solo por la danza. Este lugar privilegiado, para las nuevas obras de ballet, seria sostenido también por las obras de Rimski-Korsakov y Stravinski. Movimiento que repercutió en la interpretación renovando las formas estéticas de la técnica del ballet.

Entre agosto de 1875 y abril de 1876, Tchaikovski compuso El Lago de los Cisnes, Op. 20, ballet en cuatro actos con argumento de Vladimir Begichev y Vasili Heltser. La partitura le había sido encargada por la dirección del Teatro Bolshoi de Moscú y fue escrita entre Moscú y Paris, donde el compositor conocería los ballets de Delibes Silvia y Coppelia, cuya influencia sobre El Lago de los Cisnes es manifiesta. También le atrajo la música de Massenet y especialmente la de Bizet, cuya Carmen pareció haber fascinado al compositor ruso. La interrelación entre el elemento eslavo de la obra y el espíritu musical francés, dio como resultado una obra de belleza a la vez popular y refinada, elegante y fresca [2].

La estructura del ballet consta de una introducción y 29 números. La trama argumental cuenta la historia del príncipe Sigfrido quien debe elegir esposa entre seis hermosas princesas. Sigfrido participa en una cacería nocturna y en el lago bañado por la luz de la luna ve nadar cisnes, que para su sorpresa se transforman en hermosas doncellas. El mas bello de los cisnes se dirige al príncipe diciéndole que es la princesa Odette, que ha sido encantada por un brujo, y que solo una promesa de matrimonio podrá liberarla de tal desgracia. Entonces es allí donde Sigfrido la invita al gran baile en su palacio, logrando que Odette prometa asistir. Durante el baile el príncipe rechaza a las seis princesas esperando a Odette, pero allí aparece el brujo con su hija Odile, que se hace pasar por Odette. Sigfrido la presenta como su futura esposa, destrozando el corazón de Odette cuando esta llega posteriormente al baile, al advertir esto el príncipe corre tras ella y cuando logra alcanzarla y declararle su amor, ella le dice para salvar a sus compañeras ellos dos deben morir, petición que Sigfrido acepta y, gracias a su sacrificio, los demás cisnes recobran su libertad [3].

El eterno conflicto entre la bondad y maldad, felicidad y desgracia, vida y muerte, todo envuelto en una historia de cuento de hadas, es el tema y motor principal de este ballet. La increíble riqueza melódica, la atractiva instrumentación, el color, la luminosidad y belleza de la partitura podría dar lugar a innumerables adjetivos para describir tal genialidad. El Lago de los Cisnes alcanza una lograda técnica y dominio de recursos orquestales, que configuran una estructura sinfónica de perfección, aspectos que sin lugar a dudas han logrado desarrollar y motivar a los mejores coreógrafos y maestros de la danza, inspirando presentaciones que lograran la gran aceptación del publico, haciendo de esta obra una parte ineludible de la cultura, tanto de los que aprecian el ballet, así mismo como del gran publico masivo. Tal vez en este punto podríamos decir, que como las tragedias griegas, donde se traen a escena los conflictos mas humanos, El Lago de los Cisnes se presenta como la expresión de la pura humanidad de uno de los músicos mas extraordinarios de la historia; un genio que en sus sinfonías, en sus canciones, en sus operas y ballets, en su creación toda, supo expresar con grandiosidad y elocuencia, las tan diversas, contradictorias y emocionantes, características de la condición humana, desde la mas extrovertida alegría a la mas honda desesperación; de la intimidad mas conmovedora a los mas pintoresco y popular; de la delicadeza mas exquisita a las abigarrada y potente sonoridad. Por ello su música será inmortal.

Hijo de la desesperanza contemporánea

En breve reseña biográfica debemos mencionar que Darren Aronofsky es un director, guionista y productor estadounidense nacido en Brooklyn, New York, en el seno de una familia judía, sus padres Charlotte y Abraham Aronofsky, ambos profesores.

Desde muy tempranamente Darren estaba decidido a convertirse en cineasta, para ello Aronofsky estudió en la Universidad de Harvard y pasó brevemente por el American Film Institute. En este periodo dirigió sus primeros cortos “Supermarket Sweep” en 1991, “Fortune Cookie” también del mismo año, y “Protozoa” del año 1993.

Posteriormente debuto con el largometraje “Pi” en el año 1998, una intriga psicológica con trazos surrealistas filmada en blanco y negro, que contaba con el protagonismo de un matemático llamado Max Cohen. Un obsesivo y enfermo matemático, encerrado en su departamento junto a su computadora de aspecto caótico, quien intenta dar con el patrón numérico que hace funcionar al universo. Una ópera prima oscura, ardua y personal, de tonos alucinatorios y paranoicos. Película con notable influencia del director de culto David Lynch. Dos años después estrenó “Réquiem Por Un Sueño” en el 2000, como adaptación de una novela de Hubert Selby Jr., escritor que redactó con el propio director el guion del film de actual drama urbano sobre adicciones y las relaciones humanas. Luego de esto con “La Fuente De La Vida” en el año 2006 presenta una mezcla entre drama psicológico y ciencia-ficción protagonizada por Hugh Jackman y Rachel Weisz, actriz con quien Aronofsky se casaría y tendría un hijo, al que llamaron Henry Chance.

En el año 2008 llegaría “El Luchador”, película protagonizada por Mickey Rourke, donde se narra la vida del luchador Randy “The Ram” Robinson. Donde se sigue profundizando a cerca de los temas que siempre le interesan al realizador, los personajes atormentados.

Y con el "Cisne Negro" en el año 2010, protagonizado por una destacable Natalie Portman, el director muestra el crudo mundo del ballet, desde las profundidades abismales de los habitantes de ese particular mundo de la danza. Examinando en esta ocasión las vicisitudes del psiquismo de los protagonistas [4].

Darren Aronofsky, hijo de la desesperanza de un Brooklyn de turbulento pasar, de las crisis económicas, de las desigualdades abismales, de clases relegadas, de diferencias raciales, de la falta en que creer, retrata su alrededor, contando sobre el drama contemporáneo, con las coordenadas, de un como si de espiar a sus vecinos se tratara, para dar cuenta de las vicisitudes y los pesares de la vida humana, de la misma insoportable decadencia de las personas, que de uno u otro modo también es lo mas humano, como dijimos anteriormente. Lo que logra es llegar al espectador, allí donde hay algo de lo que uno puede identificarse y sostener su propia subjetividad, en el mismo lugar donde desde la butaca de un cine o el sofá de una casa, quien observa se angustia por lo que pasa, pero a su vez se alivia porque lo que le pasa a esos personajes no le pasa a él mismo, por lo menos mientras allí se encuentre mirando la película. Aparece la contradicción humana, donde emerge la posibilidad de que un espectador se deslumbre con una producción artística, que hasta podría producirle un ineludible rechazo, pero de igual carácter con cuantiosa e irresistible atracción.

La visión pesimista de Aronofsky presentando personajes que ya de ante mano parecieran encararse a pelear por algo que esta perdido; como si de ese trágico camino al final anunciado que nadie pudiera evitar, de eso que no podemos hablar porque resulta insoportable; nos coloca en un lugar, desde donde se convoca como motor de toda posible aventura con lo desconocido, al movimiento continuo que dirige hacia producir el propio destino y eludir la condena universal de la finitud. El director estadounidense retrata personas que trágicamente de algún modo logran un plus, algo más allá, pero que clarifican de algún modo la condena a sufrir los males del mundo y la culpa.

Con respecto al film que nos interesa para el análisis de la banda sonora, debemos señalar que el mismo Aronofsky comenta haber concebido la idea original luego de conectar la premisa de su visión de El lago de los Cisnes con un guion trunco sobre actores remplazantes y la noción de ser acechado por un doble. El director también consideró a Cisne Negro como una pieza compañera a su film anterior El luchador, con ambas cintas envueltas en logradas interpretaciones de los distintos tipos de arte.

La cuidadosa y sofisticada dirección de Darren Aronofsky consigue cautivar a la audiencia gracias a la complejidad y dramatismo de la historia, acompañados de una extraordinaria fotografía, diseño de vestuario, maquillaje, efectos especiales y música, se configura una sobresaliente versión del mundo del ballet y sus entre telones. El lago de los cisnes ya de por sí es una obra emotiva y romántica, pero que sumado al trabajo del músico Clint Mansell, muestran una pieza clave dentro de la filmografía del director.

En el Cisne Negro

El comienzo muestra a Nina Sayers que se sueña bailando El lago de los cisnes, como la pura y casta princesa Odette, tal como es ella. Irrumpe horrible y aterrador, el mago Rothbart quien la seduce y hechiza, llevándola a la perdición. Se nos anticipa lo que luego va a ocurrir.

El exigente Thomas Leroy director y coreógrafo, planea lo que deberá ser la versión definitiva de El lago de los cisnes. El mundo del ballet se desnuda ante la trama, como un lugar de envidia y el recelo entre sus bailarinas, donde todas quieren ser la mejor, la elegida, la protagonista. Con la agregada dificultad de que la misma persona encarne a dos personajes, al cisne blanco y al cisne negro. Nina podría hacer perfectamente al cisne blanco, pero dista mucho de los atributos para ser el cisne negro, visto como pura y grotesca pasión.

De este penoso camino al éxito y la perfección tratara el film, y de como la dulce Nina no podrá despertar de una pesadilla que tendrá el sabor de lo real. En el medio lo brutal de su propio autodescubrimiento, lo sexual, la relación con su madre, la relación con sus pares, sus competidoras, su espejo o contraparte, el director, y su lugar en el mundo.

Aunque de muchos aspectos nos podríamos ocupar en el presente texto, sobre todo en lo que hace a los aspectos subjetivos de la protagonista, o de la consistente forma de plantear un desencadenamiento de una psicosis. Pero la claridad de como se presenta en la trama de la historia, no nos inquita como motivo de reflexión, no nos ocupa aquí, ya que por otro lado intentaremos aproximarnos a un análisis de la producción musical, y el particular formato de la banda de sonido que se presenta en el film [5].

La síntesis de lo orgánico como expresión de nueva remezcla

El músico ingles Clint Mansell nacido en Coventry el 7 de enero de 1963, cuenta con una basta carrera que le ha deparado múltiples nominaciones y premios por sus trabajos, particularmente, por su labor en la diferentes bandas sonoras de importantes filmes como Réquiem por un sueño, y La fuente de la vida, donde también al igual que en El Cisne Negro comparte el trabajo con el director de las mismas, Darren Aronofsky. De hecho Mansell comenzó a componer música cinematográfica cuando su amigo el director Darren Aronofsky, le pidió que compusiese la música para su primera película, “Pi”. Luego con la banda sonora de Réquiem por un sueño confirmó su popularidad con el disco Réquiem for a Dream: Remixed, que contenía nuevas remezclas realizadas por Paul Oakenfold, Josh Wink, Jagz Kooner y Delerium entre otros tantos [6].

Clint Mansell recicla temas de El Lago de los Cisnes, de Piotr Ilich Tchaikovski, y los complementa con piezas que nada tienen que ver con dicha obra. El británico adaptó fragmentos de esta célebre obra para las escenas en que la protagonista está interpretando dicho ballet. Pero además las otras piezas que acompañan el film, Mansell compuso música de ballet en el mismo estilo de la obra original, con dramatismo ambiental que cohesiona a la perfección las vivencias de la protagonista en sus pesadillas y alucinaciones.

A la hora de componer la banda sonora de la película Cisne Negro, Mansell tuvo que enfrentarse al fascinante reto de mantenerse fiel al inmortal legado de Tchaikovski al tiempo que creaba un ambiente de sonido específicamente adaptado al contemporáneo viaje hacia la oscuridad que emprende Nina. La idea de Mansell era que la obra de Tchaikovski pudiera habitar a Nina, que la invadiera y la persiguiera, extrañándola hasta la locura.

El desglosamiento de la música en diversos ritmos, progresiones y melodías, para luego recomponer todo en una nueva dimensión, suponen el trabajo del músico ingles. Con elementos mas propios del estilo de Mansell, las atonalidades y discordancias que sostienen y acentúan la tención y la contradicción. Mansell trabajó también con elementos musicales orgánicos de la banda sonora para reflejar el subconsciente de Nina y su incursión en la paranoia, la ambición desmedida y el miedo. El terror en el que se sumerge Nina.

Así Mansell recurre con respeto al gran compositor ruso Tchaikovski, pidiendo permiso para crear un Lago de los Cisnes del nuevo siglo. Fusionando la orquestación original y el ímpetu de lo sintetizado por las maquinas modernas. Dando vida a la multiplicidad de fantasmas interiores de los protagonistas, y a las intensidades del mundo del ballet.

La conjunción de las obras ahí donde las notas terminan apareándose y dan nacimiento a una nueva obra. La expresividad de la composición original de Tchaikovski nos permite aventurarnos a situarlo como tan vivo y visceral, como si aun estuviera vivo y en pleno dialogo con el músico Clint Mansell, la música del ballet El Lago de los Cisnes desborda en su texto la sangre misma con la que se mueven los bailarines sobre los pisos del teatro, y así en discusión imaginaria se logra un nuevo producto, cual hijo del encuentro entre la orquestación del maestro ruso y la capacidad de síntesis minimalista del compositor inglés [7].

La película, como toda historia digna de ser contada presenta un conflicto, un nudo que deberá resolverse de algún modo, y la composición de los sonidos nos presta el mapa que debemos seguir para guiarnos en el camino de este drama. Si entendemos que desde la fotografía, la puesta, el vestuario, la dirección, se pretende acompañar una situación, debemos reconocer que los sonidos nos fragmentan y nos dan el espacio que necesitamos para entender mas profundamente la agonía de una trágica historia, de un sufrimiento que el espectador termina sintiendo como propio porque la musicalidad de la obra termina penetrando hasta los huesos, dejando sin aire mas que para poder respirar la atmosfera densa del mismo despedazamiento de los personajes .

Entendemos que Mansell incluye toda su batería de recursos musicales para enriquecer lo acústico de los instrumentos tradicionales con la posibilidad de las maquinas de nuestra época, permitiendo reformular las melodías de la obra original, a través de un filtro industrial, aspecto que termina configurando la oscuridad necesaria para dar cuenta de los espacios por los que transita la protagonista. Y aquí nos toca detenernos, para interrogarnos, de esta fragmentación de sonidos y remezclas, que nos regala Mansell en esta banda de sonido, y preguntarnos cuál es la guía que el compositor ingles uso para su trabajo, además de la base sonora del gran Tchaikovski. Recurrimos a entender que no es mas nada que la misma presentación de lo que el director de la película nos quiere transmitir, este drama, esta tragedia, la oscuridad dentro de la máxima expresión de belleza, de la fragilidad, de la exigencia insostenible de la vida de nuestra protagonista, que no hace mas que dirigirse hacia el mismo abismo, desarmándose en el camino hacia la perfección. Es la forma de la que Mansell se sirve para terminar de configurar su restructuración de la mezcla de sonidos propios con la obra original, y allí entendemos como lo que debería ser un monstruo fragmentado, despedazado, es también la mayor significación de la belleza, donde lo mas vivo se representa en los pedazos de carne que rechaza la protagonista, donde lo real vale caro, y se paga la perfección con la vida misma. Esa imagen que Aronofsky presenta, y Mansell usa cuando traduce la obra original hablando su propio idioma, es lo que logra una acabada genialidad, mostrándonos que lo mas humano es la tragedia, lo que nos atraviesa y despedaza.

Las voces que aparecen con tímidos oboes, como si de las mismas bellas y delicadas aves se tratara, en dialogo dulce entre ellas mientras nadan en el lago, cargando de complejidad con cuerdas que nos posicionan en la obra original, pero de manera mas pequeña, fiel al estilo del compositor ingles.

El piano como héroe como el príncipe que salvara a la doncella, aparece tímidamente, consecuente con los pasajes sombríos, sin muchas esperanzas. Cuando irrumpen armonías disonantes de sonidos eléctricos, desgarradores, donde parece que el mal triunfa sobre cualquier otra posibilidad, tal como el engaño del brujo al príncipe. Mansell se permite interpretar esa maldad con su sonoridad sintetizada. Nos sitúa en el conflicto, nos produce la tención que no nos dejara escapar de la trama, de la contradicción que le produce a esta frágil y dulce joven que deberá convertirse en todo lo contrario, en la pura pasión que muestra el cisne negro.

Mansell recurre también desde su gran oficio creado, para servir al film de ambientes orquestales donde confluyen violines y sintetizadores para sostener desde la repetición de pequeños pasajes el caos que deberá figurar en el perfecto orden del mundo del ballet. Nuevamente tratando de dejar claro las ambigüedades que sostienen estas formas de perfección.

Las tenciones se sujetan a la obra, hay tenciones dentro de la misma obra original, por las influencias eslavas y lo exquisitamente francés de la composición de Tchaikovski, así como entre lo romántico de la misma obra y lo minimalista del estilo industrial de Mansell, y la tención entre las imágenes, entre si a través de la luz, la sombra, y claro con el hilo musical de la historia. Estas tenciones que inquietan logran sostener particularmente desde la musicalidad de la banda sonora al solido argumento de la historia. Tensiones que dan cuenta de lo inestable, de la proximidad del final, de la resolución de la oscuridad, de la misma pérdida y sacrificio último de nuestro cisne.

La belleza enigmática de las melodías y armonías de Tchaikovski nos recuerdan que a pesar del pesimismo reinante siempre queda aun una posibilidad de triunfo del amor.

La fusión de los fragmentos de la "Danza de los pequeños cisnes", el tema principal de "El Lago de los Cisnes", que irrumpe durante todo el film, sostienen la intencionalidad de Mansell, dando cuenta de una lucidez para transmitir el oxímoron, de que la expresión de la absoluta belleza humana puede emerger inclusive encarnada como la peor de las realidades posibles.

Condensa la banda Sonora del film esta realidad cruda, que friccionada se nos hace un poco mas soportable, las líneas musicales nos engañan por lo agradable de sus armonías, pero de las tinieblas siempre terminan emergiendo los peores fantasmas que inquietan el alma. Aquí radica la genialidad de presentar la fragmentación de la protagonista, a través de la deconstrucción de una obra ya perfecta, que en la misma remezcla de fragmentos heterogéneos configura un nuevo orden de perfección, de esa molesta perfección inacabada, improbable y fugaz, insostenible e inquebrantable como el mismo destino, íntimamente humano.

La unión entre Clint Mansell y Pior Tchaikovski probablemente sea un acto colaborativo que de cuenta de la inmortalidad y trascendencia de la obra artística, por un lado, y de que lo que atrae del arte en todas sus expresiones es la inquietud que produce la contradicción y el conflicto de pensarse como ser dotado de cultura a la vez que de pasiones.

Aproximaciones finales

Tchaikovski logró una obra sanguínea y llena de alma para contar una historia sencillamente humana, real, pero disfrazada dentro de un cuento de hadas. Queda claro que el talentoso genio musical del compositor ruso, nos transporta mientras disfrutamos de los cuerpos en movimiento motorizados por la danza, nos guía desde el oído el alma para comprender los sentimientos de amorosos de Odette y Sigfrido, la ira y el engaño del Brujo y su hija Odile, nos devela en carne viva la historia que nos inunda los sentidos, sin darnos chance alguna de no sentir. Tal tensión, tal intensidad, podemos revivirla en la película el Cisne Negro, la conjunción de los talentos de Aronofsky en la dirección; quien arriesga todo desde el principio para entregar una historia descarnada, en la dirección de una fotografía exquisita de Libatique, la genial comprensión e interpretación musical Mansell, y las capacidades actorales del casting, configuran una pieza única, nueva y autentica, que no necesita superar el ballet El Lago de los Cisnes para demostrar la fortaleza viva de una obra que penetra los sentidos y rapta la atención del público, sin pedir permiso, mas bien complejiza y suma intencionalidad, sentidos, y sobre todo mas genialidad.

Es en una lectura de la obra completa, donde podemos ubicarnos para tratar de entender la efectividad de la producción musical, de este nuevo acto creador de Mansell, de lo atinado que resulta el objeto obtenido, sobre todo desde el respeto que el músico demuestra al comprender que la genialidad de la obra original, recae en que habla a cerca de las personas, de sus contradicciones, del amor y del temor, de los miedos y el engaño, puramente con un lenguaje humano, universal, que por eso hace sentir al espectador que vive esa ficción como propia, justamente porque le concierne, porque es parte. Por esto Mansell rememora en pasajes las melodías principales de la obra original, pero sirviéndose de otros recursos y silencios para transmitir las líneas conceptuales del film.

Por ultimo, podríamos aventurarnos a esbozar una hipótesis de porqué entendemos a esta pieza musical, como parte inexpugnable de la belleza total del film, y porque la violentación de fragmentar y reacomodar una obra ya acabada, completa, como la compuesta por Tchaikovski, a través de Mansell, logra el propósito de transmitir el concepto total de la película. Siendo que creemos que las particularidades del personaje principal, Nina, en su camino al éxito, despedazándose por mil partes, solo por alcanzar la perfección absoluta; como jugando con una suerte ya echada, con un destino fijado; presenta la posibilidad de sostener y erigir sobre la historia, otra línea, una historia que desde los sonidos nos ayude a ver, escuchar, y sentir lo que la carne sufre, lo que el cuerpo sangra.

Referencias

ANDERSON, Jack. “Danza”. En: Historia del Espectáculo. Traducción: Amaro Eduardo. 1° Ed, Buenos Aires, Argentina: Viscontea, 1981.

Clint Mansell. En IMDB. http://www.imdb.com/name/nm0543739/ Copyright © 1990-2012 IMDb.com, Inc.

Darren Aronofsky. En IMDB. http://www.imdb.com/name/nm0004716/ Copyright © 1990-2012 IMDb.com, Inc.

HONEYCUTT, Kirk. “Black Swan -Film Review”. En: The Hollywood Reporter. 1 de septiembre de 2010.

HUGHES, Sarah. “Darkness and despair: that’s dance on screen”. En: The Independent. 27 de agosto de 2010.

Markovitz, Adam. “Is Darren Aronofsky’s ’Black Swan’ a masterpiece?” En: Early buzz the Venice Film Festival. 2 de septiembre de 2010.

RICH, Katey. “Entrevista: Darren Aronofsky On Music, Scares And Gender In Black Swan”. Para Cinema Blend. 02-12-2010.

RUIZ SILVA, Carlos. “Tchaikovski, un músico angustiado”. En: NAVARRO, Joaquín. “Los Grandes Compositores”. Tomo N° 4. 1° Ed, 1988. SCOTT, A. O “Movies, Mountains and High Hopes”, En: The New York Times, 6 de Septiembre de 2010.

WLOSZCZYNA, Susan. “First look: Ballet thriller ’Black Swan’ from Darren Aronofsky”. En: USA Today. 22 de Julio de 2010.

WRIGHT, James. “Clint Mansell”. En: Little White Lies. 28 de diciembre de 2009.

WRIGHT, James “Entrevista a Clint Mansell”. Para Independent Film. 17-12-2009.


Notas

[1] RUIZ SILVA, Carlos. “Tchaikovski, un músico angustiado”. En: NAVARRO, Joaquín. “Los Grandes Compositores”. Tomo N° 4. 1° Ed, 1988. Pág. 80- 92

[2] Ibídem., pág. 119-126.

[3] ANDERSON, Jack. “Danza”. En: Historia del Espectáculo. Traducción: Amaro Eduardo. 1° Ed, Buenos Aires, Argentina: Viscontea, 1981.

[4] Darren Aronofsky. En IMDB. http://www.imdb.com/name/nm0004716/ Copyright © 1990-2012 IMDb.com, Inc.

[5] WLOSZCZYNA, Susan. “First look: Ballet thriller ’Black Swan’ from Darren Aronofsky”. En: USA Today. 22 de Julio de 2010.

[6] Clint Mansell. En IMDB. http://www.imdb.com/name/nm0543739/ Copyright © 1990-2012 IMDb.com, Inc.

[7] Ibídem.







Comentarios
Mensaje de María Laura Napoli  » 20 de octubre de 2012 » marialaura_napoli@yahoo.com.ar 
El Cisne Negro

Agrego mis datos al comentario anterior


Mensaje de   » 20 de octubre de 2012 »  
El Cisne Negro

Ruben, tu análisis es sobresaliente. Has explorado minuciosamente cada aspecto del film, destacando así el inestimable valor artístico que aporta, a través del trabajo de todos los artistas que lo hicieron posible (en la dirección, la música, la fotografía, la interpretación).
No solamente eso, sino que además el ejemplo que has dado sobre la reinterpretación de la obra de Tchaikovski, nos conduce a pensar nuevamente en el argumento del film: hay que escribir nuevamente las partituras de los grandes músicos, modificar los guiones de las obras clásicas, fragmentar para crear. Esto es lo que permite que surja la obra: cuando el cuerpo ya hizo suya la técnica, la tiene que "soltar" para "poder ser" ya no en la mera reproducción sino en la creación.


Mensaje de Verónica Viera  » 4 de septiembre de 2012 » veronicapsiuba@hotmail.com 
El Cisne Negro

Ruben,

Qué maravillosa selección de conceptos para definir la trama, me quedo con "la violentación de fragmentar y reacomodar una obra ya acabada" en mención a la obra musical y (Nina) "despedazándose en mil partes" en alusión directa a su búsqueda de perfección y por que no el devenir de la psicosis.
.."Una historia que desde los sonidos nos ayude a ver, escuchar, y sentir lo que la carne sufre, lo que el cuerpo sangra"..
Sencillamente espléndido cierre, y muy interesantes las reseñas biográficas que le preceden.
Muchos éxitos!

Saludos cordiales
Verónica


Mensaje de Gaston  » 22 de agosto de 2012 »  
El Cisne Negro

Excelente analisis!



 

 
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