por 

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Film: “El Gran Pez”
(Segundo Parcial)

PROF. TITULAR A CARGO: JUAN JORGE MICHEL FARINA
PROF. TRABAJOS PRÁCTICOS: MONTESANO, HAYDEE
ALUMNOS:
• ALFONSO, PABLO MATÍAS/ L.U.:311251770
• SKOK, KARINA ELISABETH/ L.U.:31174003/0
COMISIÓN: 12

SEGUNDO CUATRIMESTRE
2009
Introducción
Este trabajo buscará analizar el film “El Gran Pez”, del director Tim Burton, a la luz de conceptos y categorías desarrollados durante la cursada.
Con este fin, primeramente se emprenderá una breve sinopsis que tomará la forma de un recorte de situaciones y hechos de gran sustantividad para la comprensión del análisis que se intentará llevar a cabo posteriormente. Nuestro personaje central sobre el cual construiremos el trabajo será William Bloom.
Por último se abordara el análisis propiamente dicho, citando los momentos del film pertinentes. En este segmento, a partir del recorte de la singularidad en situación puesta en juego, se intentará delimitar los elementos que den cuenta, por un lado, del circuito de responsabilidad, y por otro, de las categorías de azar, necesidad, culpa y responsabilidad, entre otros.

Sinopsis
Eduard Bloom es un hombre que acostumbra contar a aquellos con quienes tiene la oportunidad de hablar, su vida a partir de historias que da toda la impresión de ser en gran parte ficción. En estas historias, él siempre es el protagonista, y se las ingenia para ocupar el papel de héroe.
Eduard cuenta sus historias en todas las reuniones, incluidas las que conforman eventos importantes en la vida de su hijo, como su graduación, o su casamiento, tomando para sí, el protagonismo que le correspondía a este.
Particularmente, la historia que cuenta en estos casos es aquella que relata lo que sucedió el día en que nació su hijo. En esta, el nacimiento del hijo es un mero detalle, que sirve para contextuar la hazaña en la que el padre se las arregla para pescar un pez gigante, que desde pequeño había querido cazar.
William Bloom, el hijo, es periodista. Si bien de niño supo también disfrutar de las historias que su padre contaba, con el tiempo se fue haciendo cada vez más escéptico respecto de estas. Ahora de grande, no solo descree de gran parte, por no decir de todo lo que cuentan las historias de su padre, sino que le causa reticencia escucharlas, y siempre que puede, las evita.
En el Film, a Eduard le queda poco tiempo de vida, debido a que tiene un cáncer muy avanzado.
William viajará con su mujer, quien en pocos meses dará a luz, para pasar esos últimos días con su padre. Durante este tiempo William intentará encontrar la verdad que el cree, se esconde en las historias que su padre relata.

Análisis
• Comenzaremos hablando de los tres tiempos que constituyen el circuito de responsabilidad.
En el tiempo 1 es el yo el que toma la escena. Se trata de un tiempo que contiene carácter de afirmación. El personaje sabe qué es lo que quiere hacer, y lleva adelante su acción suponiendo que esta se agota en los fines para los que fue concebida. En nuestro caso, se vislumbra en el carácter de negatividad del protagonista frente a la supuesta veracidad de la historias contadas por su padre. Un movimiento de este orden se puede ver en los siguientes diálogos:
William_ “¿Sabes algo de los iceberg? (…) Lo que pasa con un iceberg es que solo ves el 10% y el 90% esta debajo del agua. Es lo que me pasa contigo. Solo puedo ver un poco lo que sobresale del agua. No tengo idea de quien eres porque nunca me has dicho nada real.”
Eduard_ “Es lo que hago…cuento historias”.
William_ “Cuentas historias que no son ciertas. Papa te creí. Son historias que cuentas a un niño pero no que mantienes con alguien de quince, veinte o treinta. Creí tus historias mucho tiempo mas del que debía y precisamente cuando me di cuenta que era imposible lo que decías me sentí un tonto. Era santa claus y el conejo de pascuas combinado, igual de encantador y falso.
Eduard_ ¿Crees que soy falso?
William_ Solo en la superficie, pero es lo único que puedo ver. Estoy a punto de tener un hijo y me mataría saber que paso toda su vida sin poder comprenderme. Solo muéstrame quien eres.”
Eduard_ “Siempre fui yo desde que nací y si no puedes verlo es tu culpa y no la mía.”

W: “Quisiera que habláramos de algo mientras yo este aquí. Quiero saber eventos, historias, versiones reales de todo, tu”

En estos recortes podemos ver a William, que como un buen periodista no se puede quedar con estas historias de fantasía que cuenta su padre, y necesita llegar a la verdad, saber cómo es realmente que sucedieron los hechos. Sin embargo, el tiempo 2 tiene un efecto de sorpresa, el personaje recibe de la realidad datos que le dan la pauta de que algo no salió como se esperaba; hay, entre los resultados de la acción que se emprende algo distinto de los fines para los cuales esta había sido llevada a cabo. Esto se puede ver en el siguiente recorte:

William, su madre y su esposa ingresan a un taller en el cual el padre guardaba todo aquello de un tiempo pasado que no se utilizaba, ya sean artefactos, recuerdos. En un momento la madre sostiene un telegrama que encuentra y dice: “Fue durante la guerra. Tu padre desapareció y creyeron que estaba muerto” William replica: “¿Y eso es verdad?”, a lo cual la madre contesta: “No todo lo que dice tu padre es una completa mentira o invención”. En este mismo lugar, William encuentra un documento de propiedad en una ciudad de las historias del padre, entonces decide viajar. Allí se encuentra con una casa, en su interior una mujer a la cual él cree la amante del padre. Ella comienza a contarle una historia que viene a explicar el motivo de la ausencia del padre además del trabajo. Tenía que ver con ayudar a una ciudad que el había visitado en algún momento. Su padre reconstruye durante mucho tiempo la vivienda de esta mujer, ella reconoce que se había ilusionado con su padre pero que jamás fueron amantes y le explica a William que para su padre ella era una fantasía y que el, su hijo, en su otra vida, era lo único real que tenía. Su padre siempre los amo a él y a su madre.
Aquí William puede ver que las historias de su padre estaban llenas de hechos que realmente sucedieron, que esa verdad que tanto había buscado estaba ahí, en las historias de siempre. Entonces, a modo de pregunta, surge una hipótesis clínica: ¿Qué es en verdad aquello que esta buscando William?
Como una posible respuesta surge pensar que lo que William busca, es a sí mismo, busca su lugar, el lugar que el padre le ha dado en su historia, lugar, que por lo que avizora, no le satisface, como se deja ver en la siguiente escena:
Es la cena de la boda de William, y Eduard nuevamente ha atraído toda la atención relatando la historia del día en que nació su hijo. William, molesto, sale del salón. Una vez que ha terminado de contar la historia, Eduard sale también, y se acerca para hablar con él:
Eduard_ ¿Qué, un padre no puede hablar acerca de su hijo?
William_ “Soy una nota en esa historia, soy el contexto de tu gran aventura… que nunca pasó. Estabas vendiendo productos para el hogar en Wichigan el día en que yo nací”
Eduard_ “Vamos Will, todos adoran esa historia”
W: “No, claro que no es así, yo no adoro esa historia. No después de oírla mil veces. Yo conozco cada línea tan bien como tú, y la podría contar igual.
Por una noche, una noche de toda tu vida, el universo no giró alrededor de Eduard Bloom! ¿Por qué no puedes entenderlo?”.
Eduard_ Siento haberte avergonzado…
William_ ¡Te avergüenzas a ti mismo y no te das cuenta!…
La hipótesis clínica puede ser mejor clarificada en la problemática del nacimiento de William. El punto en donde uno puede llegar a reconocerse como persona, el nacimiento, queda velado por una historia fantástica en donde el padre aparece como protagonista. Por lo tanto, el sujeto queda flotando en una historia en la cual ni siquiera aparece una imagen suya.
Eduard: “Siempre quise cazarlo, desde que tenía tu edad pero nunca lo logre y el día en que tu naciste, ese día fui y lo atrape”. Se muestra una escena en la cual Edward esta pescando al gran pez utilizando la alianza de oro como carnada (ya que la leyenda cuenta que el pez era el espíritu de un ladrón que murió en esas aguas hace sesenta años), luego de atraparlo le pide que le devuelva la alianza (lo presiona hasta que pronto la expulsa) y lo deja libre.
Casi al final del film, aparece otra versión de su nacimiento que enlaza con el tercer tiempo del circuito. Esta versión contesta la verdad que, según cree William, tanto anhela y es relatada por el médico de su padre:
Médico: ¿tu padre te hablo acerca del día en que naciste?
William: “Si, miles de veces”
Medico: “Tu madre llego a las tres de la tarde, su vecina la trajo porque estaba descompuesta. Te adelantaste una semana. No se acostumbraba que los hombres estuvieran en el nacimiento así que no entiendo porque hubiera sido diferente si hubiera estado aquí. Y esa es la historia real de cómo naciste. ¿No es emocionante no? Si tendría que elegir entre la historia real y la que involucraba a un pez y un anillo de bodas, yo elegiría la mas adornada, pero ese sería yo.”
En ese momento, hay un punto de relativización de la verdad, y aquello que en un primer momento es pensado como malo suele tener otro efecto en este momento. Esto da pie a un cambio de posición que da cuenta del tercer tiempo.
Bien, por ultimo esta el tercer tiempo; aquel donde el sujeto toma una posición que lo hace diferente de aquel sujeto del tiempo 1, y que implica un “modo de hacer” con ese elemento que aparece como disruptivo o sorpresivo en el tiempo 2. Esto queda graficado en la escena en la que están Eduard y William, padre e hijo, en el sanatorio. Eduard esta pronto a morir y con su ultimo aliento le pide a William que le relate cómo será su pronta muerte. Eduard siempre contó que había visto cómo sería su muerte, en el ojo de vidrio de una bruja, pero nunca había contado los detalles. William le dice que nunca le contó esa historia; pide que lo ayude. Eduard insiste, y como pista, le dice que es en el río donde sucede. William algo titubeante comienza a intentarlo; este es su relato:
Es de mañana, y tú y yo estamos en el hospital, y me he dormido en la silla… y despierto, y de golpe pareces estar mejor. Estas diferente.
Eduard_ “¡Hay que largarse de aquí! “
William_ “no estas en condiciones…”
Eduard_ “¡Acércame la silla de ruedas!”
(William busca la silla de ruedas, aun desconcertado)
Eduard_ “¡De prisa, no tenemos mucho tiempo, cuando salgamos de este piso lo habremos logrado!”
Y usamos la silla de ruedas. Dejamos al doctor Benet que trató de detenernos. (Se produce una escena de persecución) Corremos por el pasillo y varias ordenanzas nos siguieron. (Se encuentran con la madre y su mujer que salen de un ascensor).
Eduard_”(a la madre) ¡No hay tiempo para explicar, detenlos!”
(Ellos suben al ascensor, y la madre atraviesa una mesa en el camino de las ordenanzas)
Salimos por el frente a la calle y… tu viejo chevi esta ahí, pero se ve nuevo, ¡muy nuevo! Y te tomé en mis brazos, y de alguna forma… casi no pesabas nada. No lo puedo explicar. (Sube a su padre al auto, y luego sube él)
Eduard_ “¡Necesito agua!” (William saca una botella de la nada y se la da)
William_ “¿A dónde vamos?”
Eduard_ “¡Al río!”
(Sale rápidamente; William maneja, mientras Eduard se va tirando agua en la cabeza)
Debemos ir por Crimblem –relata William-, para evitar el transito de la iglesia, porque los parroquianos conducen muy lento.
(William conduce temerariamente, esquivando por poco los autos que se ponen en su camino. En determinado momento llegan a un embotellamiento, y aparece un gigante que supo acompañar a su padre en las historias que este relataba, y volteando los demás autos les abre el camino). - Aquí se puede ver en el rostro de William, que mientras le cuenta la historia su padre, comienza a disfrutar de hacerlo-
Y al acercarnos al rió… vemos que todos ya están ahí (Se puede ver a todos los personajes que su padre había traído alguna vez en sus historias). Y hablo… hablo de todos… y es muy impresionante. - Eduard interrumpe el relato para acotar complacido “Es la historia… ¡de mi vida!”-
Y lo extraño – prosigue William- es que nadie esta triste. Se ven satisfechos de estar ahí… de verte… y de despedirte…
Eduard_ “¡Adiós a todos!” (Mientras William camina llevándolo hacia el río. Una vez allí lo deja caer al agua)
Te convertiste en lo que has sido… en un pez muy grande… y así fue como pasó…
- Eduard_ “Si, exacto…” (Y se deja ir)-

Así, William se aviene a tomar la posta, y ser él quien invente, quien haga, quien construya la historia. En esta historia en la que no escatima en detalles fantásticos, el padre pesa “inexplicablemente” poco. Y William, habiendo tenido la oportunidad de reclamarle a su padre que aunque mas no sea en su lecho de muerte, apele a la verdad, a la realidad, aprovecha la oportunidad que se le esta dando de tomar una posición diferente, en la cual el es el protagonista. Esta liviandad del padre quedaría explicada en tanto Eduard siempre ha sido una figura de peso significativo para William, un padre que aparece omnipotente y sin fisuras, dejando a este hijo relegado. En este caso, William mismo se posiciona diferente y puede reencontrarse como sujeto, por lo que se podría hablar en este caso de un genuino acto ético. El hecho de descubrir parte de verdad en las historias relatadas hace que se arme un padre con otro criterio de realidad, y al identificarse con él (él periodista, su padre cuentista) puede encontrarse con su subjetividad. El cambio es manifiestamente significativo ya que en un primer momento William relata: “Yo no veía nada en mi de mi padre y el no veía nada de él en mi”.

• Categorías de azar y necesidad/ culpa y responsabilidad
En nuestro film, pensamos que el azar viene a inmiscuirse en el momento en que coinciden la inminente muerte de Eduard Bloom producto de un cáncer avanzado y el embarazo de la esposa de William Bloom. Es decir, en el primer caso, las características de la enfermedad (progresiva) otorgaran el tiempo necesario para que se sucedan una serie de hechos que no podrían ser pensados si por ejemplo Eduard sufriera de un accidente en el cual pierde su vida de manera abrupta. En el segundo caso, el embarazo de su esposa fomenta una serie de cuestionamientos en relación a su posición futura como padre, para lo cual deberá resolver en primer lugar su posición de hijo en relación con su propio padre. Estos dos sucesos se presentan a nuestro entender como lo puramente contingente.
En cuanto al orden de necesidad, podríamos situar el mismo como aquello frente a lo cual no hay palabras, es decir viene determinado y es aquello que el sujeto ignora y repite por automatismo. Podemos explicar esta categoría en la afanosa búsqueda de parte de William, que aparece explicitada en el film, de la verdad de la historia de su padre. Ahora bien, esto contiene de forma implícita y no sabida la búsqueda de su lugar en el deseo del padre.
Planteadas las categorías de azar y necesidad nos encontramos en las puertas de una pregunta: ¿se trata de los designios de la contingencia/azar o por el contrario se trata de los designios de William? Aquí se abre el campo hacia el concepto de responsabilidad. Lo que podemos marcar como exculpando a William es lo que situamos como acontecimientos azarosos; la conjunción de la inminente muerte de Eduard y su próxima asunción como padre conforman un evento del cual el sujeto no es responsable.
En el caso de su deseo inconsciente debemos hablar de un sujeto que, como nos indicaría Freud, es responsable de su deseo, es decir, de su puesta en acto, ya que a él refiere el movimiento que realiza William en su supuesta búsqueda de la verdad. Durante el transcurso de su vida, William ha dejado velada la búsqueda de su lugar en el deseo del padre por la búsqueda de la verdad en las historias.

• Categorías de universal, particular y singular.
Podemos pensar que se recorta un particularismo en el momento en que William sostiene que la única verdad que existe es aquella que se desprende de los hechos fácticos. Por lo tanto, todo aquello que aluda a situaciones fantasiosas como las que relata su padre caerán en el mundo de las “no verdades”. Tomemos en cuenta la profesión de William: periodista. La objetividad es para el periodismo el concepto más importante que se ha de tener en cuenta. La selección y la valoración ya se hacen desde un punto de vista subjetivo; pero esto no quiere decir que cambie o altere la realidad, la noticia o lo sucedido. Realmente tener objetividad es imposible, pero lo que si debe de hacer un periodista es intentar ser siempre lo más fiel a los hechos y así no tergiversarlos. Por lo tanto los hechos que serán trasladados a noticias son sagrados y el periodista debe ajustarse a la realidad de los hechos informativos.
Sin embargo hay algo del orden de la “singularidad en situación” que viene a romper con estos cánones ya que en algunos casos no estaría mal dejar filtrar la fantasía. En el film, se muestra en el comentario del médico hacia William acerca de su nacimiento, como este último no tiene nada de interesante y que no habría cambiado sustantivamente la historia la presencia de su padre. Podemos pensar que Eduard, en vez de contar que el parto de su hijo se adelanto y que él no pudo estar presente por razones laborales, le coloca al nacimiento una fachada fantasiosa que hace ver al nacimiento de su hijo como un momento sublime en donde pudo darse un hecho de relevancia: pescar al gran pez que había anhelado desde niño.

Bibliografía
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.



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