INICIO Acerca de ... CONGRESOS ONLINE
 
Films >  Congresos Online >  Congreso Online 2013 > Film:  El Precio del Mañana
¿Cuál sería el sentido de la vida si pudiéramos ser inmortales?
por Casanova, Roberto Horacio
Título original: In Time

Andrew Niccol / Estados Unidos / 2011

“La inmortalidad no tiene sentido en cuanto son los otros la razón de nuestra existencia.”

Jorge González Moore

“La inmortalidad es un simple concepto —declaró Crake—. Si consideramos que la "mortalidad" no equivale a la muerte, sino a su conocimiento previo y el temor que suscita, entonces la "inmortalidad" correspondería a la ausencia de dicho temor. Los bebés son inmortales. Si eliminamos el miedo, logramos ser...”

Margaret Atwood

¿Qué sucedería con el sentido de la vida si pudiéramos ser inmortales?

El film In Time (El precio del mañana, de Andrew Niccol, 2011) abre una interrogación ética en torno a que sucedería si pudiéramos vivir eternamente. Pensar una vida en la que la muerte se pueda posponer indefinidamente. ¿Podríamos pensar una sociedad en la cual los límites de lo posible se disuelven a tal punto de modificar el orden natural de los ciclos de la vida? Que las tecnologías humanas lograsen a través de modificaciones genéticas poder retrasar más allá de lo imaginable la vida humana sin dudas vendría a modificar todo un orden de sentidos. ¿Qué hacer con la vida si los tiempos son infinitos? ¿Qué sucede si desaparecen los límites? Deberíamos pensar que se le estaría sacando el sentido mismo a la vida, el proyectar a futuro, el hacer algo con la vida al sacarle aquel punto final.

El protagonista del Film – Will Sallas – da inicio al film con las siguientes palabras:

- No tengo tiempo, no tengo tiempo para preocuparme como pasó, así son las cosas. Estamos diseñados genéticamente para dejar de envejecer a los 25. El problema es que vivimos solo una año más, a menos que consigamos más tiempo. Ahora el tiempo es la moneda, lo ganamos y lo gastamos. Los ricos viven para siempre y los demás…Quiero despertar con más tiempo en mis manos que horas en el día. (el reloj en la piel de su muñeca marca el tiempo de 23:48:32)

En primero lugar, debemos comentar que por alguna razón – no se deja en claro durante la trama – en un futuro se ha modificado la genética humana a fin de solo crecer hasta los 25 años de edad. A partir de dicha edad, el cuerpo deja de morir, de envejecer. Comienzan aquí a correr unos números adheridos en la piel del brazo. Iniciado el conteo, los sujetos poseen un año más de vida. Pasado ese año no enferman, no siguen envejeciendo; simplemente su corazón se detiene. Cada minuto representan la vida. A su vez, cada minuto reemplaza y cumple la función del dinero. Pareciera respetar el modelo económico capitalista que ya Karl Marx ha conceptualizado, donde el salario es la retribución por el tiempo invertido en la producción de un bien [1]. En el film esto es literal. A los obreros –como en el caso del protagonista -, se les paga con minutos. Las cuentas se pagan con los minutos que uno posee en el cuerpo, lo paga con su vida misma. Al comprar un café, se debe apoyar el brazo en una especie de lector y se debitarán cuatro minutos. Así con toda necesidad, con todo gasto. Un préstamo bancario puede ser de un mes de tiempo, y las deudas se deben pagar luego, con tiempo, con tiempo de vida. Todo esto con intereses, aunque luego solo nos queden 5 minutos de existencia.

Sería interesante imaginarnos – y de hecho se observa en la película – como este cambio de sentido político, en el sentido de lucha por el poder, ha de implantar un cambio de reglas, de normas jurídicas. Podrías pensar así como existe un derecho civil, un derecho laboral, ¿un derecho temporal? Es que ya aquí no circula el dinero como se ha dicho, y podemos pensar que un resarcimiento civil se deberá pagar con tiempo, con minutos de vida. Como se ve en el film, las deudas y deberes en muchos casos los sujetos lo deben pagar con la vida misma. En una escena la madre del protagonista no cuenta con el tiempo suficiente para pagar el boleto del transporte público que la llevaría de su trabajo a su hogar. Decide correr… pero estaba muy lejos de su hogar, dos horas a pie, y menos de dos horas en su reloj. El desenlace de la escena es trágico. Y aquí podemos observar como las película nos enseña en extremo un modelo que quizás hoy en día observamos y vivimos pero de un modo más velado y mediatizado. Hoy en día muchos no logran sobrevivir al no poder conseguir los medios, tampoco llegan a su destino y al igual que en el film, la sociedad los deja morir.

Derecho temporal donde el Estado organiza policías del tiempo, controles del tiempo, intereses de vida, sanciones y resarcimientos de minutos, horas y meses. Es esta la simplicidad de la trama – no por simple poco compleja -, este modo tan crudo y directo de trasmitirle al espectador un sistema que no nos es ajeno, lo cual parece impactar y movilizar.

Observamos además un orden social, de leyes, normas, que ha pautado una edad estipulada de 25 años de vida. ¿Por qué limitar a esta edad cuando un ser humano naturalmente podría vivir tres veces más en promedio? Aquí podríamos pensar en conveniencias productivas, de un cuerpo joven, sano, fuerte, que sea funcional al sistema. Un cuerpo que a esa edad no enferma por envejecimiento. También pensar en aquel ideal de juventud y retardo de la muerte que hoy en día marca y ordena gran parte de nuestra subjetividad y sociedad; restando de todo valor a la experiencia y anteponiendo la imagen, la fachada, la ilusión vacía de sentido.

Podemos pensar que el hombre desea – en el mejor de los casos – lo mejor para sí mismo, anhelando sobre todo aquello que no posee. El ser humano desde su comienzo no solo requiere de cuidados físicos según nos explica René Spitz “la satisfacción de las necesidades básicas no son suficientes para garantizar el nacimiento psicológico del ser humano” [2]. Sino que aquello que fundamentalmente habita al ser humano es el deseo de ser deseado, como nos explica Jacques Lacan: “Deseo del otro” [3]. Entendiendo con esto, que lo que habita no es deseo de algo, de alguna cosa, se trata más bien de deseo de deseo; deseo de ser lo que le falta al Otro, de instaurar una falta en el Otro. Esta dimensión del deseo, se ubica por un lado – siguiendo a Jacques Lacan – más allá de la demanda. Más allá de la demanda porque no existe satisfacción de la misma, nada puede satisfacer plenamente al deseo. Cada satisfacción dejará un resto – Jacques Lacan dice: “residuo de obliteración -, resto que no consigue satisfacerse y es el origen mismo del deseo, es el deseo mismo. Así los requerimientos se suplen y continúan en una cadena que pareciera nunca tener fin. Esto ocurre con las herramientas externas que el ser humano ha creado, con sus extensiones, pero también ocurre con el ideal de su cuerpo. Así el cuerpo joven, eficiente y sano es idealizado en el film. Cuerpo que puede trabajar sin descanso, correr cientos de metros sin desvanecer, trabajar sin enfermar. Pero a diferencia de los objetos, el cuerpo no puede desecharse si se gasta, si envejece, si comienza a fallar. La solución en el Film ha sido una sociedad que a través de su tecnología genética ha logrado solucionar esto, pero sin tener en cuenta el coste ético de su decisión. ¿Esta sociedad ha logrado aquello que deseaba? ¿El hombre en este estado de situación se podría contentar con haber alcanzado aquel anhelo de inmortalidad deseado? No debemos desatender un punto interesante en la naturaleza humana; que todo lo que se desea, comúnmente se lo desea para siempre. Aquí hablamos de la vida, del ser para siempre. ¿Pero no es parte del hombre ser mortal? Y pensar que como nos sabemos mortales – aunque en un plano latente neguemos la muerte – es que el ser humano vive para hacer algo con el tiempo que posee.

Efecto particularista: para ser inmortales, muchos deben morir.

Más adelante en el Film, Will Sallas conoce en un bar a un sujeto – Harry Hamilton – quién llama la atención del sitio invitando bebidas a todos los clientes y mostrando peligrosamente – ya que el tiempo se puede robar – cientos de años que posee en su reloj. Will lo advierte de esta actitud, sin embargo él lo desoye. Minutos después ingresan al bar un grupo de ladrones de tiempo, quienes vacían el reloj de los sujetos hasta su muerte. Will a diferencia del resto de los clientes no escapa y decide ayudar a Harry, escondiéndolo en un edificio abandonado. Este sujeto explica que viene de otra zona horaria más céntrica, lejos del gueto. En el Film las ciudades están separadas en zonas horarias. El ingreso a cada región conlleva un costo de acceso que aumenta progresivamente. Para entenderlo, son como sucesivos peajes que se abonan al cruzar de región, así la portentosa zona horaria 4 “New Greenwich” llega a tener un costo de 1 año de tiempo de acceso. – cantidad de tiempo que la mayoría de otras zonas nunca llega a acumular en toda su vida -.

Mientras Will y Harry estaban escondidos en el edificio entablan la siguiente conversación:

- ¿Qué edad tienes en tiempo real? (pregunta Harry)

- 28

- Yo 105. Llega un día que te hartas. Tu mente se desgasta, aunque tu cuerpo no. Dejar de existir es necesario.

- ¿Ese es tu problema? ¿Has vivido demasiado? ¿Has conocido a alguien que haya muerto?

- Para ser inmortal muchos deben morir.

- ¿Qué significa eso?

- Si todos vivieran para siempre dónde los pondríamos. ¿Por qué crees que hay zonas horarias? ¿Por qué crees que los precios suben todos los días en el gueto? Los costos de vida aumentan para que las personas sigan muriendo. ¿Hombres con un millón de años mientras que la mayoría vive al día? La verdad es que hay más que suficiente, nadie tiene que morir antes de tiempo. ¿Si tuvieras tanto tiempo como yo en ese reloj qué harías con él?

- Dejaría de mirarlo. Te diré una cosa, si tuviera todo ese tiempo no lo desperdiciaría.

Luego de esto, ambos deciden dormir. Harry despierta antes que nuestro protagonista y decide entregarle todo su tiempo mientras este duerme. – Casi dos siglos de tiempo – Cuando Will despierta, como es su costumbre al vivir al día, lo primero que hace es mirar su reloj y ve todo el tiempo que tiene. También ve un mensaje escrito en el polvo de una ventana: “No desperdicies mi tiempo”. El sujeto que él ayudo a escapar había decido morir, necesitaba morir. Solo se había guardado cinco minutos para poder dirigirse al borde de un puente cercano, observar el cielo, hasta esperar que se acabe su tiempo y se detenga su corazón.

En el film se observa un efecto particularista donde una sociedad ordena e implanta un moral que se atiene a las necesidades de una época. Un efecto particularista entendiendo a esto por la pretensión de que un rasgo particular devenga universal [4]. Atravesado por intereses económicos, políticos y de poder, la ciencia interviene creando lo que parece ser una avance tecnológico; pero que descuida la reflexión ética en torno a la vida y a su sentido mismo. Se da como universal ético un grupo códigos y ordenamientos que cierto momento social ha implantado. Sostenido por un grupo de hombres con poder político que acciona en base a sus conveniencias personales, su egoísmo y anhelo narcisista de inmortalidad. Donde se divide en quiénes acaparan y en quienes luchan por su vida. Donde la muerte pasa de ser algo inevitable a algo que depende de poderes y otros factores contingentes. Esta idea es similar a la trabajada por Eduardo Laso y Juan Jorge Michel Fariña quienes en una análisis del mismo film comentan: “Es contra ese particularismo mortífero que la inmortalidad debe ser rechazada si una sola persona debe morir para alcanzarla.” [5]

Una moral en la cual se acepta vivir minuto a minuto, hasta por una eternidad en el caso de tener éxito. Donde en un marco económico capitalista, sectores logran acumular décadas y siglos, mientras que algunos deben morir solamente por no poder adquirir tiempo. Se pone en juego aquí un proceso narcisista por parte de los sujetos que en el Film se corrompen, engañan y hasta asesinan por vivir más años que lo que su biología natural les permitiría - a costa del sufrimiento y de la vida de otros -. Una sociedad que se estructura en base al egoísmo, perdiendo sentidos, metas, y dando por natural un ciclo que ellos mismos han creado. Como expresa cierto personaje en la película quien posee miles de años acumulados, “la sobrevivencia del más fuerte, del más apto”. Personaje que cita – según su lectura - a Charles Darwin en su argumentación, recortando aquella teoría en base a su conveniencia y a su anhelo de inmortalidad.

El circuito de la responsabilidad: dejar de existir es necesario.

Es interesante pensar en el personaje de Harry Hamilton, que en su breve aparición nos hace observar quizás el eje ético por el cual circula el argumento central de la película. La propuesta de este apartado consiste en ubicar y analizar las coordenadas de los tres tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad [6] . Tomaremos como inicio la escena del bar y el diálogo arriba transcripto, donde Will y Harry hablan brevemente sobre el sentido de vivir eternamente.

Comenzaremos pensando el primer tiempo del circuito, en el cual el sujeto ha de realizar determinada acción en concordancia con la ideología, la moral, los códigos y el lenguaje del universo del cual forma parte. Acción calculada que según sus creencias se vería agotada en los fines mismos sin confrontación alguna. Es así como Harry Hamilton se encontraba en el bar derrochando tiempo y buscando confrontar con el peligro su inmortalidad. Situación que parecía lo tenía sin preocupación, ya por momentos aceptando su muerte. Sin embargo cuando irrumpe en el bar el “minutero” – así se les dice a los ladrones de tiempo – y lo obliga a luchar por su tiempo hasta la muerte… Harry ya no se siente tan seguro de que destino desea. Toda esa acumulación de tiempo que más tarde nos enteraremos lo tiene angustiado, toda esa vida con la que quiere terminar, pasa a transformarse a un inminente deseo de hacer algo con ese tiempo. Lo que en un primer momento podemos pensar como temor a morir, más tarde entenderemos que en realidad es una preocupación por darle un destino más justo a su tiempo, otorgarle sentido a su vida.

En este primer tiempo del circuito de la responsabilidad, observamos entonces como él ha puesto en juego una acción a fin de plasmar en este movimiento sus ideales y su concepción moral sobre el sentido de la vida y su duración. Su acción, como se dijo anteriormente, en este primer tiempo no busca otra cosa que un fin, para lo cual ha sido concebida. Este personaje que había vivido dentro de un grupo donde era natural acumular cientos de años - a costa de que otras no tengan nada-, ha llegado a un punto en el cuál realiza un giro en torno al sentido de la vida. Y no solo de su vida, sino a la vida en sociedad, al bienestar de los otros. En este punto es donde ubicaremos los primeros indicadores situacionales del primer tiempo lógico y el comienzo de la acción misma. Acción que se venía dando en Harry Hamilton posiblemente en sus últimos años de vida – recordemos ya tiene 105 -. Momentos donde él vivía como parte de su universo ese orden moral donde los costos aumentaban día a día a fin de que las personas sigan muriendo, a fin de que la superpoblación no afecte los intereses de los sectores de más poder – de los cuales era parte -.

En un segundo tiempo lógico, según el modelo del circuito de responsabilidad, se presentará un cambio de postura en Harry Hamilton que ha venido a confrontar lo sucedido en el primer tiempo. Estos nuevos indicadores vienen a plantear el exceso de lo anteriormente acontecido, citando a María Elena Domínguez: “Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebrajan posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo mismo” [7] . Indicadores situacionales, momentos centrales para el surgimiento de una singularidad, que en su dialéctica con lo Universal, hagan notar lo incompleto del universo previo, su destotalización, a la vez que desmoronan los ideales que esta dimensión sostenía.

Este personaje que en el bar se encontraba en una encrucijada en torno a que sentido otorgarle a su vida, conoce a Will Sallas. Hasta aquí Hamilton solo sabía de su malestar, de su angustia y que debía hacer algo con ello. No sabía quizás muy bien qué hacer con su vida casi infinita, si perderla o entregarla en una pelea o si gastarla regalando bebidas a desconocidos en un bar. Sujeto que como se dijo hasta aquí solo conocía un orden de acumulación, egoísmo y de narcisismo tal a costa de la vida de los demás. Luego de escapar con Will y de la charla que comparten, es que se observa un cambio en su postura subjetiva. Este es nuestro segundo tiempo, escena limite, en la que culmina un historial de sucesos anteriores, en la cual el sujeto se ve interpelado por una serie de elementos que desacomodan lo que ha emprendido en un tiempo anterior. Segundo tiempo que resignifica al primero y obliga al sujeto a responder por sus acciones. En este caso, responder por sus acciones podría ser el equivalente a darle sentido a su vida. También darle fin. Ya que como él expresa: “Llega un día que te hartas. Tu mente se desgasta, aunque tu cuerpo no. Dejar de existir es necesario”. Con esto entendemos que se refiere a la muerte como condición de la vida, como condición del ser humano.

Nuestro sujeto ha dado cuenta de un cambio en las circunstancia de sus acciones, observamos un cambio de posición que potencia y posibilita un tercer tiempo, el de la responsabilidad subjetiva; hubo efecto Sujeto no calculado en el primer tiempo. Una primera acción que era pensada acorde a su yo y a su persona, deviene extraña y ajena por la interpelación de un segundo tiempo. Observa que lo llevado a cabo con una meta que debiera agotarse en su fin, se encontraba allanada de factores desconocidos para él. Esta toma de responsabilidad subjetiva, da cuenta de sus condiciones de goce, su posición deseante, abre las puertas a un tránsito por una fantasmática inexorablemente inconciente. Es así como observamos este momento cuando Hamilton piensa en voz alta que para ser inmortal muchos deben morir. Esto le molesta, lo conmueve. No solo que lo descoloca, sino que lo obliga a responder de algún modo. Ya no tiene opción, debe responder de algún modo. A su vez también piensa: “La verdad es que hay más que suficiente, nadie tiene que morir antes de tiempo.” Luego le pregunta a Will Salas:

- ¿Si tuvieras tanto tiempo como yo en ese reloj qué harías con él?

- Dejaría de mirarlo. Te diré una cosa, si tuviera todo ese tiempo no lo desperdiciaría.

Conocemos como continua la historia, Hamilton entregando todo su tiempo a Sallas y dejándole un mensaje: “No desperdicies mi tiempo”. Él ha podido elaborar un tercer tiempo, resignificando los hechos acontecidos en momentos anteriores. Podríamos decir a costo de su vida, pero en este marco la vida ha traspasado sus límites; y es con su muerte que Harry Hamilton ha podido recuperar su carácter y naturaleza de humano.

No podemos dejar de notar el deseo de inmortalidad pero puesto en juego de otro modo en esta última acción. No ya con la infinitud de la vida misma, sino entregándole la vida a otro que haga algo productivo con ella. Quizás algo similar a lo que podría ser una transmisión generacional, a la descendencia, a traer al mundo un hijo que nos venga a perpetuar más allá de nuestro tiempo. Hasta en esta acción límite el sujeto intenta perpetuarse de algún modo, no aceptando la muerte en su totalidad. Es que debemos pensar que de la muerte el inconsciente nada quiere saber.

En cuanto a la frase: “La verdad es que hay más que suficiente, nadie tiene que morir antes de tiempo.” Deberíamos plantearnos y tener en cuenta que en el estado de situación de la sociedad del Film ¿Cuál es el tiempo para morir? A lo largo de la película en ningún momento se plantea la idea de modificar o retrotraer esa variación genética. Nunca se habla de volver al orden natural los tiempos biológicos de vida. Que haya más que suficiente a su vez va de la mano de un avance tecnológico en el cual existe un trasfondo ético que no debemos dejar de lado como ya se ha planteado. ¿Hasta qué punto la ciencia puede avanzar en la modificación de los ciclos naturales de vida en el ser humano? ¿Cuál es el límite? Nuevamente esta pregunta sobre los límites. Queda una interrogación abierta a futuros debates: avances como el uso de la penicilina, intervenciones quirúrgicas, medicamentos han prolongado la vida notablemente. Pero una variación genética tan drástica que extiende hasta un potencial infinito la existencia ¿Es realmente un avance para la humanidad? O más bien un salto que viene a modificar de tal modo los sentidos y ordenamientos de la especie que podríamos pensar en la pérdida del ser humano como especie y en la evolución de la misma a algo diferente.

Estamos aquí frente a un anhelo de poder, control e inmortalidad por parte del ser humano y en la trama se involucra a toda una sociedad – hasta a quienes no han adherido a tal decisión -. Poniéndose en juego ambiciones ideológicas y políticas, allí todo es posible, no hay límites, total negación de la castración simbólica, de la interdicción. Tambalea toda ley universal que imponga alguna imposibilidad, una limitación pulsional, modificándose el orden generacional. Un intento de taponar aquella falta inherente y así encontrar una posición en la cual no existan prohibiciones, donde todo sea posible en torno al deseo; desapareciendo de forma ilusoria su falta constitutiva.

A modo de conclusión: Lo Universal - Singular

Podemos pensar dentro de la dimensión de lo Universal en esta problemática lo referente al ciclo de la vida del ser humano. El derecho a una vida que no sea modificada por cuestiones de intereses morales de época. En esta historia podemos remarcar una dimensión particular donde la modificación genética y las reglas sociales en torno a ella, han venido a plantear un estado especial de ordenamientos. Como se ha desarrollado más arriba, la vida cobra un sentido que se aleja de lo ético y se codea más bien con lo mercantil y lo conveniente para unos pocos. En este juego de poder, todos quieren jugar y las fichas para apostar es el tiempo mismo, la vida. Finalmente, singularidad en firme dialéctica Universal – Singular por parte de ciertos personajes como Harry Hamilton, - también Will Sallas y su pareja en el Film - , que deciden desobedecer este particularismo. Deciden con acciones como repartir tiempo, regalarlo, y hasta morir, la búsqueda de nivelar derechos. Se podría decir, un respeto ético, por lo Universal humano en todos sus aspectos, inclusive algo tan temido como la muerte.

Referencias

Ariel, A.: “Moral y Ética. Una poética del estilo”. En El estilo y el acto, Ediciones Manantial. Buenos Aires, 1994

D’amore, O.: “Responsabilidad subjetiva y culpa” En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

Domínguez, M. E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis” En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Lacan, J.: La significación del Falo. Paidós, Buenos Aires

Laplanche, J., Pontalis, J.B.: Diccionario de Psicoanalisis. Paidós, Buenos Aires, 2010

Laso, E., Fariña, M.: ¿In Time: Una vida sin muerte? En IBISNews,”Discusión con Peter Singer” http://ibisnewsletter.org/spip.php?...

Lewkowicz, I.: “Particular, universal, singular. En Ética: un horizonte en quiebra.

Michel Fariña, J.: “Lo universal – singular”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba.

Marx, K.: El Capital, Ed. Libertador, 2008, Buenos Aires

Mosca, Juan Carlos.: “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires. 1998.

Spitz, R.: El primer año de vida del niño, Firenze, 1962


Notas

[1] Marx, K.: El Capital, Ed. Libertador, 2008, Buenos Aires

[2] Spitz, R.: El primer año de vida del niño, Firenze, 1962

[3] Lacan, J.: La significación del Falo. Paidós, Buenos Aires

[4] Michel Fariña, J.: “Lo universal – singular”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires. 1998.

[5] Laso, E., Michel Fariña, J.: ¿In Time: Una vida sin muerte? En IBISNews,”Discusión con Peter Singer” http://ibisnewsletter.org/spip.php?...

[6] Domínguez, M. E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis” En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

[7] Domínguez, M. E.: Op. Cit.







Comentarios

Mensaje de María Fernanda Obermann  » 27 de octubre de 2013 » fernandaobermann@live.com.ar 

Excelente artículo. Muy bueno y amplio el análisis. Es una película que particularmente me encantó, porque parece muy futurista pero es muy actual. El paralelo con la vida real es muy parecido y actual. En la pelicula la moneda corriente es el tiempo y en nuestra sociedad es el dinero. El problema es el estancamiento de ambos en manos de unas pocas personas. La acumulación millonaria ya sea en dinero o en años en una pequeña parte de la población. Cuando el padre de la coprotagonista le dice a Will que aunque reparta un millón de años la pobreza va seguir existiendo solo está justificando el sistema capitalista: para que haya ricos tiene que haber pobres, para que haya países desarrollados tiene que haber países subdesarrollados, y para que haya inmortales otros tienen que morir. Finalmente "el hombre siempre termina siendo lobo del hombre".
Otro punto a destacar es el ideal de eterna juventud a alcanzar en la película y el comienzo de este proceso en nuestra sociedad con las cirujías estéticas, botox, el ideal de delgadez, etc. LLegando al extremo donde las generaciones se confunden y padres e hijos parecen tener la misma edad.
Por último la pelicula nos muestra que después de tanto desear ser eterno el sentido de la inmortalidad llega a ser finalmente una vida sin sentido, una vida sin deseos. El ser humano debe comprender que la muerte es parte de la vida y está presente aunque no nos demos cuenta desde el primer momento de nuestra vida en el mismo instante en que nacemos.



Mensaje de alejandra  » 27 de octubre de 2013 » alejandramilocco@hotmail.com.ar 

la pelicula planea un tema muy interesante como seria vivir eternamente.
tambien plantea que este vivir es estar dependiente de algo en este caso de cuidar el tiempo y tiempo eterno y comienza con un personaje que decide morir cansado de vivir. cansado de cuidar la inmortalidad.



Mensaje de Cesar Rossatto  » 22 de octubre de 2013 » crossatto@utep.edu 

A mi tambien me gusto el articulo y la pelicula. Felicitaciones. Vendola desde el punto de vista de America del Norte, me parece una busqueda de un escape; de una salida a las tribulaciones sociales, emocionales y psycologicas. En donde muchos buscan especular alternativas fuera de la realidade dolorasa en que se vive.



Mensaje de Merkt, Luciana Veronica  » 23 de agosto de 2013 » lucianamerkt@gmail.com 

Esta película me llamó la atención desde el comienzo. El final es muy hollywoodense pero el planteo es muy interesante. Creo que es un retrato de la sociedad actual, en la cual no sólo el dinero sino fundamentalmente el tiempo se ha vuelto objeto de intercambio. El furor por las cirugías, el anhelo de la belleza eterna y la búsqueda constante de la juventud, en suma, la búsqueda encubierta de la inmortalidad como bien preciado, es un atributo de la cultura actual, donde prima lo imaginario por sobre lo simbólico... Si para el psicoanálsis no hay inscripción en el inconciente, para esta historia la muerte se representa con el reloj en cero, nos enfrenta a un real insoportable que el escritor intentó velar poniendo a los protagonistas a robar "bancos de tiempo"... Muy interesante el artículo!!! Felicitaciones!





 

 
Película de la semana:
La larga noche de Francisco Sanctis

Francisco Márquez & Andrea Testa / Argentina / 2016


La larga noche de Francisco Sanctis
por Michel Fariña, Juan Jorge
Novedades
Agua para Elefantes

Francis Lawrence / Estados Unidos / 2011


Devenir musicoterapeuta
por Michel Fariña, Juan Jorge
Black Mirror

Black Mirror / Reino Unido / 2011-2013


Black Mirror: The National Anthem
por Ariel, Alejandro
Recomendadas
The Truman Show

Peter Weir / Estados Unidos / 1998


Mar abierto (un horizonte en quiebra)
por Michel Fariña, Juan Jorge
El Color de la Noche

Richard Rush / Estados Unidos / 1994


En rojo: la responsabilidad por la transferencia
por Ariel, Alejandro
ETICA Y CINE. La singularidad en situación. Una perspectiva desde los Derechos Humanos

Emprendimiento académico sin fines de lucro. Para su utilización en actividades de docencia, investigación y extensión universitaria exclusivamente. Todos los materiales son propiedad intelectual de sus respectivos autores.

Proyecto creado por Juan Jorge Michel Fariña, Carlos Gutiérrez, Gabriela Salomone y Miguel Malagreca.

Cátedra I de Psicología, Etica y Derechos Humanos
Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

En colaboración con The International Network of UNESCO Chair in Bioethics.

Con el soporte técnico del IBIS (International Bioethical Information System) - Durante 2009 y 2010 el proyecto contó con el aporte del Programa de la UBA para la Ciencia y la Tecnología, UBACyT, a través de los Proyectos P006, P404, P431.

© Todos los derechos reservados | 2009
Visitas 2067840                                                                         Diseño: Navetrece.com