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Una mirada fílmica sobre los orígenes de un conflicto

por Agudelo Ramírez, Martín

Red Iberoamericana de Cine y Derecho. Art Kiné Internacional

Resumen

Un estado bastante débil, incapaz de proteger las libertades individuales, es caricaturizado en el filme. El estado termina desdibujado, sin poder suficiente para detener la espiral de violencia presente. Este es el retrato de una sociedad confundida, desprovista de un derecho eficaz. No hay duda que en el poblado retratado por Luzardo se ha distorsionado la conciencia del miedo, pasión de rasgo político descrita en la obra de Hobbes. En este escenario sólo habrá espacio para unos burócratas ineptos. La distorsión en el miedo hace inane el derecho penal como factor de cohesión. Mientras no se recupere una conciencia nítida, el río de tumbas seguirá su curso.

Palabras Clave: Conflicto | Corrupción | Miedo | Violencia

Ficha técnica

Colombia, 1964. D. Julio Luzardo. G. Gustavo Andrade Rivera, Julio Luzardo. I. Santiago García, Carlos Duplat, Jorge Andrade Rivera Carlos José Reyes, Carlos Perozzo, Rafael Murillo, Eduardo Vidal, Milena Fierro, Alberto Piedrahita, Juan Harvey Caycedo, Pepe Sánchez, Yamil Omar. 90 m. B/N.

Temática Jurídica

Ausencia de estado. Autoritarismo. Conciencia de miedo. Corrupción. Derecho/poder. Derecho penal. Investigación criminal. Justicia. Pena. Prueba.

Comentario

El Río de las Tumbas es una película producida en una época decisiva para la identidad del cine colombiano. Julio Luzardo es uno de esos maestros que realizó un aporte importante en ese sentido. Luego de su trilogía Tres cuentos colombianos (1962), Luzardo, en Rio de Tumbas, presenta un interesante retrato sobre la violencia y la corrupción. El cauce de un río pasa por un pequeño pueblo ficticio, Villavieja, un poblado que para el director representa lo que era Colombia en la mitad del siglo pasado, un país sobre el que se cierne la amenaza de convertirse en una tumba.

Cuatro hombres, que se desplazan en un camión, tiran a una persona maniatada a un río, cuyas corrientes la llevan hasta Villavieja. El cadáver aparece en la ribera, y es visto por Chocho (Carlos Duplat), el bobo del pueblo. Debe hacerse el levantamiento. La confusión es total; la reacción inicial del alcalde, luego de enterarse de la noticia, da cuenta de la ineficacia del burgomaestre: “Eso no me toca a mí. Busquen al cura o al cabo o a cualquiera”.

En el filme se muestra el conflicto existente entre autoridades temporales y espirituales, en una sociedad manifiestamente provinciana. El cura del pueblo, buscando un poder absoluto sobre las almas, invita a los fieles a que se distancien del alcalde. El púlpito de la iglesia se usa para fines exclusivamente políticos, en una época en la que existía un contubernio estrecho entre el partido conservador colombiano y las autoridades eclesiásticas. El clérigo motiva el odio frente al alcalde, indicando que no está dispuesto a “tolerarlo más tiempo”, porque sólo ha hecho “barbaridades”.

El alcalde, pese a su negativa inicial, decide realizar el levantamiento del cadáver. Le pide al cabo que lo acompañe al río. Luego de la diligencia solicita la intervención de un investigador especial, enviado desde la capital. La presencia de este funcionario no arrojará resultados positivos en el esclarecimiento de los hechos. Las declaraciones de los interrogados no aportan datos importantes, y la investigación criminal no podrá salir adelante. No se encuentra nada relevante en las respuestas ofrecidas por los testigos. Por ejemplo, a la pregunta “¿Qué hizo ayer?, uno de los declarantes responde: “Lo mismo que anteayer. P/ ¿Y qué hizo anteayer? R/ Nada.” Los demás testimonios también desconciertan. “Nadie conoce al muerto”, expresa el investigador. No hay avances en la misión encomendada. El funcionario estupefacto manifiesta que lo hicieron venir al pueblo “para nada”. No hay material probatorio que permita obtener convicción desde la perspectiva del hecho principal. Lo único que justifica la presencia del investigador son las próximas fiestas de la pitahaya

El caso quedará impune. El proceso no podrá determinar las responsabilidades correspondientes, ni sancionar a un culpable. No están dadas las condiciones para erradicar la impunidad. En este contexto, la película de Luzardo revela tanto la ausencia de un derecho penal eficaz, como también la falta de una política criminal en un estado que para mediados del siglo XX no tenía la capacidad de responder frente a la oleada de crímenes que iban extendiéndose a lo largo y ancho del territorio.

No hay nada por hacer en lo que concierne al esclarecimiento de los hechos delictivos. El alcalde le manifiesta al investigador que puede firmarle el certificado de permanencia por el tiempo que desee. La corrupción se hace visible. El burgomaestre le facilita al investigador su permanencia en el pueblo, para que se dedique a la diversión y pueda participar en las fiestas sin preocuparse por viáticos. El documento podrá ser llenado por el investigador por los días que quiera. Todo resulta caricaturesco. Es imposible vincular un sospechoso en el trámite penal. Según el doctor Reyes, el caso es bastante complicado al sólo contar con “indicios”. El investigador está seguro que se trata de un “asesinato”, hipótesis que uno de sus interlocutores cuestiona, ya que Villavieja es un pueblo tranquilo y festivo.

Una oda de alegría invade al pueblo que festeja en nombre de una fruta que sirve de laxante, y que a la población le sirve para no amargarse por el olvido estatal. No importa que lleguen políticos inescrupulosos y oportunistas, como el que llega al pueblo –hombre cercano al alcalde-, con la pretensión de ser elegido como parlamentario. El oscuro hombre dicharachero aparece en el balcón del Palacio Municipal presentándose como un campesino y expresando a quienes lo escuchan que está en condiciones de ofrecer “redención para su gente, en el mismo lenguaje que habla su gente y que va a cumplir sus promesas, porque de no hacerlo es como si se burlara de sí mismo”.

El político visitante es un ser ambicioso, un portador de falsas esperanzas; presenta un discurso ramplón y engañoso, en el que pide apoyo a sabiendas que no podrá cumplir las promesas hechas. El visitante expresa a sus oyentes que está dispuesto a luchar por la justicia, que no tiene aspiraciones electorales, y que sólo está dispuesto a servir. Para esto anuncia lo siguiente: “Si para conseguir la justicia que necesitamos y pedimos, es preciso que yo siga siendo vuestro vocero y vuelva al Congreso, me sacrificaré con gusto e iré a la Cámara todas las veces que sea preciso.” El político pedirá apoyo a la comunidad, ya que las elecciones se “ganan con votos”¸ pero el pueblo le será indiferente, ya que prefiere su “laxante”; lo que más importa en Villavieja son las fiestas. No obstante, el alcalde animará al político, a través de sus pretensiones clientelistas, asegurándole que podrá contar con los votos de esa gente indiferente.

La justicia, el fin último del derecho para muchos iusfilósofos, en la película de Luzardo pasa ser un objetivo irrealizable. El derecho está de espaldas a la justicia cuando la sociedad está dominada por la corrupción y la inequidad social. Ante la falta de credibilidad en sus líderes, la gente de Villavieja se dedicará a festejar, aunque la violencia siga acechando. Predominará un profundo letargo que se sobrepondrá sobre la conciencia del miedo. No importa que el río siga dejando sus huellas de crueldad, como bien lo muestra el filme en la escena del cabo de la policía que empuja a otro de cadáveres que aparecen hacia las corrientes del río, para alejarlo del pueblo. La impunidad se consolida. Según Pérez La Rotta: “Ahora el río no lleva espumas, como manifestación de un mundo bucólico, según la canción de Villamil, sino muertos”.

En la última parte de la película, la música y las “papayeras” dan paso para contagiar de alegría a una gente que no quiere saber de violencia; entretanto, un disparo acaba con la vida de una persona, la de Víctor Manuel, uno de los hombres comprometidos en los asesinatos. Las fiestas de la pitahaya impiden escuchar el ruido ensordecedor que provoca el fuego de la violencia que se ha hecho visible. La muerte se ha alojado de manera definitiva en el pueblo.

Un estado bastante débil, incapaz de proteger las libertades individuales, es caricaturizado en el filme. El estado termina desdibujado, sin poder suficiente para detener la espiral de violencia presente. Este es el retrato de una sociedad confundida, desprovista de un derecho eficaz. No hay duda que en el poblado retratado por Luzardo se ha distorsionado la conciencia del miedo, pasión de rasgo político descrita en la obra de Hobbes. En este escenario sólo habrá espacio para unos burócratas ineptos. La distorsión en el miedo hace inane el derecho penal como factor de cohesión. Mientras no se recupere una conciencia nítida, el río de tumbas seguirá su curso.

Sugerencias

La película El Río de las Tumbas permite entender los orígenes del conflicto armado en Colombia en la segunda mitad del siglo XX. Se sugiere lo expuesto por Guillermo Pérez La Rotta en Cine Colombiano, Estética, modernidad y cultura. Universidad del Cauca, Popayán, pp. 86-97. También puede consultarse el estudio presentado por Diego Rojas Romero para Cinemateca Distrital de Bogotá / Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, en: http://www.patrimoniofilmico.org.co/anterior/docs/2012-01/40-25_08.pdf. Igualmente, el artículo de Luis Ospina “Cine urbano y la tercera violencia colombiana” es bastante esclarecedor para entender la aproximación que se ha hecho sobre la violencia en Colombia por parte de los realizadores de séptimo arte. Puede consultarse en: http://www.luisospina.com/sobre-su-obra/rese%C3%B1as/el-cine-urbano-y-la-tercera-violencia-colombiana-por-geoffrey-kantaris/

Sobre el legado del cine de los sesenta del siglo pasado se destaca los capítulos 7 “Llegan los maestros (1960-1970)” y 8 “El cine toma su rumbo”, del documental Historia del Cine Colombiano de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (2012). Puede consultarse en: https://www.youtube.com/watch?v=3rDQ1e-PGVc y https://www.youtube.com/watch?v=mzUo1r0Gc7w

Se sugiere el filme Cóndores no entierran todos los días (Francisco Norden, 1983). Se trata de un testimonio fílmico en el que se tratan problemas afines a los retratados en Rio de Tumbas como son, entre otros, la ausencia de estado, el autoritarismo, la corrupción, la impunidad y la violencia. La película de Norden, basada en la novela homónima de Gustavo Álvarez Gardeazábal, presenta la historia de un grupo criminal, de filiación conservadora, llamado los “pájaros”, que realiza un plan de asesinatos selectivos de líderes regionales, y amenaza a los contradictores liberales, llevando a cabo el desalojo de las tierras habitadas por campesinos pobres, considerados por sus verdugos como hombres “sin principios”.

La impunidad y la corrupción son males correlativos que han minado el surgimiento de auténticos estados garantes y protectores de los derechos fundamentales. Los países de Latinoamérica han padecido esos problemas. En el caso colombiano, los realizadores de cine han encarado tal realidad, a título de diagnóstico y denuncia. Hay varios filmes relevantes en este sentido. Se destacan, entre otros, el cine de Dunav Kuzmanic (Canagauro, 1979, y Ajuste de cuentas, 1983), legados importantes para comprender el contubernio entre política y violencia, en una sociedad fracturada en la que se iba filtrando poco a poco una cultura mafiosa. También sobresale Perder es cuestión de método (Sergio Cabrera, 2004), una buena historia para reconocer en qué términos la corrupción se apodera de distintas instancias de un poder que corree tanto lo público, como lo privado. Todos tus muertos (Carlos Moreno, 2011) es otro filme interesante en el que se describe la amalgama existente entre corrupción y violencia, alojadas en la política colombiana.

Bibliografia

Guillermo Pérez La Rotta en Cine Colombiano, Estética, modernidad y cultura. Universidad del Cauca, Popayán.

Diego Rojas Romero para Cinemateca Distrital de Bogotá / Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, en: http://www.patrimoniofilmico.org.co/anterior/docs/2012-01/40-25_08.pdf.



NOTAS



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COMENTARIOS

Mensaje de Eduardo Gaviria  » 3 de octubre de 2017 » gaviria.isaza@gmail.com 

Cruda, cruel e irreal. Aunque suene ilógico e incoherente esta película demuestra claramente lo que fue (es en cierto sentido) la realidad colombiana durante mucho tiempo. Darwin hubiera sido feliz viendo lo que pasaba en esta época oscura de Colombia; no referido tanto a la evolución, sino más sobre su tesis principal: en el medio prima el mas fuerte. Y exactamente eso fue lo que evidenció Julio Luzardo, por lo cual decide plasmarlo en su cinta fílmica a modo de crítica. Su realismo es tal que alguien que no conociese la historia de Colombia, se atrevería a decir que la película desarrolla un género de ficción sátira; pero no, Luzardo se decidió a aplicar a casos hipotéticos lo que día a día se vivía en las calles de nuestro país. Pues bien, la película desarrolla, entre otras temáticas, la violencia, la indiferencia de las personas e incluso las características de un Estado fallido. Bastaría con ver cómo un sacerdote se auto proclama como la autoridad del pueblo dentro su iglesia, desconociendo la ley y la autoridad del alcalde de este, para darse cuenta que la película ya enmarcaba un contexto bastante problemático.

Solo resta decir que como el caso anterior hay muchos más que presenta la película para ver que el contexto político-social colombiano durante el siglo xx fue bastante difícil que digamos. No es mentira que, aunque uno fácilmente podría creer que esto es irónico e increíble, las mismas actitudes indiferentes que tenían los pueblerinos al darse cuenta que su pueblo estaba plagado de sus propios muertos las tenían los ciudadanos colombianos en su cotidianidad. La muerte dejó de ser un evento extraordinario y pasó a ser un suceso más de la vida en sociedad. ¡A qué punto tenemos que llegar para que esto tenga que pasar!

Ahora, lugo de ver la película y analizar este comentario se me plantea la siguiente duda: ¿acaso lo que muestra la película es el pasado (olvidado por muchos) de Colombia, o por el contrario es nuestra propia y presente realidad?

(...)



Mensaje de maria paula palacio cadavid   » 25 de septiembre de 2017 » maria.mpaula@hotmail.com 

Río de tumbas, es una película que permite entender las raíces de un conflicto que ha determinado las dinámicas sociales y la organización estatal en Colombia.
Muestra un "Estado fallido" pues sus instituciones son completamente disfuncionales. No hay presencia en la zonas remotas de su territorio, la soberanía está extraviada, pues el monopolio de las armas está en manos de grupos al margen de la ley que asechan a las poblaciones más vulnerables.
Tal y como lo es Villavieja, un pueblo marcado por el olvido estatal. En donde, el único rezago de aparato estatal, es un alcalde incompetente y corrupto, acompañado de un representante de la policia que poco o nada cumple con sus funciones.
No queda más que el poder del clero, representado por el sacerdote del pueblo. Este filme deja ver, que, en Colombia la separación de la iglesia y el Estado es bastante difusa.
Y como dejar pasar el papel de los ciudadanos que de manera fiel se muestra en río de tumbas. Muestra como el colombiano de a pie es completamente ajeno a su realidad, se caracteriza por la indiferencia, por mantenerse alienado por las celebraciones y folklore mientras el mundo arde, hasta que llega el momento en que no es un muerto que llega a su orilla, si no es la misma violencia que ya se hace presente en su casa, y es uno de los suyos quien pierde su vida.
María paula palacio cadavid



Mensaje de Héctor Andrés Gallo Paternina  » 22 de septiembre de 2017 » hectorgallo.10@hotmail.com 

Rios de tumbas.

Esta pelicula si bien caracteriza, la situacion de conflcito que a lo largo del tiempo hemos vivido en Colombia, esta pelicula nos situa en ese cine wester, la epoca donde imperaba la ley del mas fuerte, es decir te salvas si a fin de cuentas tienes como defenderte.
La pelicula desarrolla el problema de violencia y corupcion del momento, existe una rivalidad de poder entre la autoridad politica y la autoridad religiosa que podemos ver en muchas ocasiones, una de ellas es donde el padre, alega que dentro de la iglesia manda el y no le corresponde como tal a el alcalde entrometerse en sus asuntos, de otra manera vemos como el alcalde, se evade de sus responsabilidades como tal dejando todo a un lado sus resposabilidades como maxima autoridad del pueblo, es interesante como desde el momento en que empiezan aparecer en el rio los cadaveres, los miembros de la sociedad empiezan a ser indiferente con todo lo que pasa, es decir como no nos pasa a nosotros directamente no importa, se deja de un lado, las autoridades policivas por su parte, son mas indiferentes aun y hacen lo posible para entorpecer cualquier actuacion que les maerite trabajar ma sy encontrar los culpables, asi mismo vemos como al final en el puebo mismo sucede el crimen y al parecer todos estan celebrando la coampaña politica de uno de los "representantes".
Héctor Andrés Gallo Paternina



Mensaje de Héctor Andrés Gallo Paternina  » 22 de septiembre de 2017 » hectorgallo.10@hotmail.com 

Rios de tumbas.

Esta pelicula si bien caracteriza, la situacion de conflcito que a lo largo del tiempo hemos vivido en Colombia, esta pelicula nos situa en ese cine wester, la epoca donde imperaba la ley del mas fuerte, es decir te salvas si a fin de cuentas tienes como defenderte.
La pelicula desarrolla el problema de violencia y corupcion del momento, existe una rivalidad de poder entre la autoridad politica y la autoridad religiosa que podemos ver en muchas ocasiones, una de ellas es donde el padre, alega que dentro de la iglesia manda el y no le corresponde como tal a el alcalde entrometerse en sus asuntos, de otra manera vemos como el alcalde, se evade de sus responsabilidades como tal dejando todo a un lado sus resposabilidades como maxima autoridad del pueblo, es interesante como desde el momento en que empiezan aparecer en el rio los cadaveres, los miembros de la sociedad empiezan a ser indiferente con todo lo que pasa, es decir como no nos pasa a nosotros directamente no importa, se deja de un lado, las autoridades policivas por su parte, son mas indiferentes aun y hacen lo posible para entorpecer cualquier actuacion que les maerite trabajar ma sy encontrar los culpables, asi mismo vemos como al final en el puebo mismo sucede el crimen y al parecer todos estan celebrando la coampaña politica de uno de los "representantes".



Mensaje de maria camila muñoz  » 21 de septiembre de 2017 » maria.munozr@upb.edu.co 

villavieja: patria, alegría y compostura.
la historia expuesta en la película se puede ver como profética al observarse como en el año de 1990 se dio la masacre de Trujillo en la que Sucedió lo mismo que en la película el rio se convirtió en mensajero de la muerte, cementerio para ciudadanos de los que no se sabe nada, una verdadera cuna para la impunidad.
julio Luzardo en rio de tumbas refleja a complejidad gran cantidad de problemáticas colombianas que al día de hoy no han podido ser resueltas; han pasado cinco décadas y la sociedad ha avanzado tecnológicamente pero Colombia sigue siendo la misma su población prefiere actuar festiva e ignorante, y desvincularse de los conflictos que rigen realmente sus vidas, villa vieja al igual que el país hoy en día celebra la pitahaya que como dice el padre: "es nuestra fruta representativa y de toda la región" representativa de la festividad que mantiene el sosiego del pueblo pero que lo mantiene sonso ante los problemas de ineptitud política y burocrática, las elecciones, la sigilosa muerte que se aproxima a las entrañas de la población. mientras esta mantiene la compostura en el baile por las candidatas para la reina de la pitahaya, y la patria se desangra desapercibidamente en el rio que les da de beber y en las calles por las que transitan.



Mensaje de maria camila muñoz  » 21 de septiembre de 2017 » maria.munozr@upb.edu.co 

villavieja: patria, alegría y compostura.
la historia expuesta en la película se puede ver como profética al observarse como en el año de 1990 se dio la masacre de Trujillo en la que Sucedió lo mismo que en la película el río se convirtió en mensajero de la muerte, cementerio para ciudadanos de los que no se sabe nada, una verdadera cuna para la impunidad.
Julio Luzardo en río de tumbas refleja a complejidad gran cantidad de problemáticas colombianas que al día de hoy no han podido ser resueltas; han pasado cinco décadas y la sociedad ha avanzado tecnológicamente pero Colombia sigue siendo la misma su población prefiere actuar festiva e ignorante, y desvincularse de los conflictos que rigen realmente sus vidas, villavieja al igual que el país hoy en día celebra la pitahaya que como dice el padre: "es nuestra fruta representativa y de toda la región" representativa de la festividad que mantiene el sosiego del pueblo pero que lo mantiene sonso ante los problemas de ineptitud política , burocrática, de autoridades policivas, y del propio sistema judicial representado por el investigador el cual no quiere impunidad pero prefiere mandar a la cárcel a sus ciudadanos antes de saber que hubo otro muerto y le dañen las fiestas , las elecciones, la sigilosa muerte que se aproxima a las entrañas de la población. mientras esta mantiene la compostura en el baile por las candidatas para la reina de la pitahaya, y la patria se desangra desapercibidamente en el río que les da de beber y ahora en la calle por la que transitan.



Mensaje de Valentina Maya   » 19 de septiembre de 2017 » valem35@hotmail.com 

Tras ver la película y leer la ponencia, queda en mi una sensación de incertidumbre y tristeza al comprobar que la realidad que expuesta, no es muy diferente a la realidad actual de nuestro país. Se puede evidenciar en la pelicula la indiferencia de los habitantes de Villavieja ante el cadaver que arrastra el río, nadie está dispuesto a colaborar en la investigación del caso y tampoco muestran algún interés en que se resuelva. Lo mismo podemos constatar en la actualidad, somos indolentes ante las necesidades ajenas, lo que no es con nosotros, no nos importa, ignoramos todo lo que está a nuestro alrededor, para no salir de nuestra zona de confort, desconociendo cosas que pueden tener gran importancia por concentrarnos en banalidades. Podemos ver cómo todo un país se conmociona con un partido de fútbol o con un reinado. Pero no nos genera gran impresión algunas injusticias que se presentan en el país. Estás mismas actitudes se presentan en Villavieja, las personas muestran gran entusiasmo ante las fiestas de la pitaya, mientras le dan la espalda a una realidad que los afecta a todos.



Mensaje de María José Ochoa Patiño  » 19 de septiembre de 2017 » majose8a@gmail,com 

El aspecto determinante dentro del filme es la negligencia, una que no solo viene desde el Estado sino también desde los mismos habitantes del pueblo de Villavieja.

Se trata de una comunidad que ha naturalizado el horror materializado en la corrupción e ineficacia de las autoridades que detentan el poder.
Dentro de este pueblo son determinantes los estereotipos y los roles de cada persona, no hay una real exteriorización de la voluntad, simplemente se atienden a estímulos superficiales que desvían la atención de los acontecimientos realmente importantes dentro del pueblo.

La violencia ha llegado por el río, ya no arrastrando cadáveres "ajenos" sino demostrando el nivel de maldad que ha impregnado a Villavieja. Ahora los muertos son locales pero ni siquiera esto genera la impresión en los habitantes; no hay reacción en el Alcalde ni en el cabo, se necesita de inmediato la construcción de un sistema legal que proteja y regule las libertades individuales y, por que no, de paso obligue a los administradores del poder a cumplir con sus funciones.



Mensaje de juan pablo arrazola villalba  » 18 de septiembre de 2017 » juan-arrazola@hotmail.com 

Y asi como lo evidenciaba muy bien "El hombre que mato a liberty valance" donde no llega la autoridad del estado; llega la autoridad del mas fuerte; la ley del oeste.
Este film es una fiel representacion de lo que pasan muchos de los campesinos de muchos paises, y en contexto, en Colombia, tomando el rio en la pelicula como un mero simbolo; de las dos caras de la misma moneda, una cara de fertilidad traducida en vida, y la otra como violencia impune traducida como un cementerio. Es de resaltar como se retrata esa capacidad que tiene la cabeza del poder para enmascarar y maquillar la situacion que de verdad esa pasando en la pelicula; como las festividades y demas actividades recreativas son utilizados como herramientas para que el pueblo ignore la dura realidad que pasa.
Asi mismo pasa en Colombia, tierra de campesinos, de gente humilde y trabajadora que lastimosamente y aunque sea duro de aceptar sus vidas dependen del poder publico, de como negocian el campo personas que nunca han tenido tierra en sus zapatos, y de como las mismas personas dejan pasar actos y delitos de lesa humanidad sin un castigo proporcional solo por el temor a que se sigan cometiendo, termino con una reflexion: "no basta con ponerse las botas del otro para poder entenderlo, hay que usarlas".
Juan Pablo Arrazola



Mensaje de juan pablo arrazola villalba  » 18 de septiembre de 2017 » juan-arrazola@hotmail.com 

Y asi como lo evidenciaba muy bien "El hombre que mato a liberty valance" donde no llega la autoridad del estado; llega la autoridad del mas fuerte; la ley del oeste.
Este film es una fiel representacion de lo que pasan muchos de los campesinos de muchos paises, y en contexto, en Colombia, tomando el rio en la pelicula como un mero simbolo; de las dos caras de la misma moneda, una cara de fertilidad traducida en vida, y la otra como violencia impune traducida como un cementerio. Es de resaltar como se retrata esa capacidad que tiene la cabeza del poder para enmascarar y maquillar la situacion que de verdad esa pasando en la pelicula; como las festividades y demas actividades recreativas son utilizados como herramientas para que el pueblo ignore la dura realidad que pasa.
Asi mismo pasa en Colombia, tierra de campesinos, de gente humilde y trabajadora que lastimosamente y aunque sea duro de aceptar sus vidas dependen del poder publico, de como negocian el campo personas que nunca han tenido tierra en sus zapatos, y de como las mismas personas dejan pasar actos y delitos de lesa humanidad sin un castigo proporcional solo por el temor a que se sigan cometiendo, termino con una reflexion: "no basta con ponerse las botas del otro para poder entenderlo, hay que usarlas".
Juan Pablo Arrazola



Película:El río de las tumbas

Titulo Original:El río de las tumbas

Director: Julio Luzardo

Año: 1964

Pais: Colombia