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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES – FACULTAD DE PSICOLOGÍA

ASIGNATURA: PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
CÁTEDRA: FARIÑA
NÚMERO DE COMISIÓN: 20
AÑO Y CUATRIMESTRE: 2010, PRIMER CUATRIMESTRE
APELLIDO Y NOMBRE: GÓMEZ, OCTAVIO
MUÑOZ, ANALIA
FECHA DE ENTREGA: 10 DE JUNIO DE 2010

El abogado del diablo.

El análisis subjetivo recae, tomando como referencia el comentario de Yamila Vilar, sobre el personaje interpretado por Keanu Reeves. Es un joven abogado, exitoso en su profesión que lleva una cantidad inusual de casos ganados. Junto a su esposa, comparten una vida feliz en un pueblo pequeño de Florida. A pesar de estar acompañado por la mujer que ama, Kevin Lomax (Keanu Reeves) nunca ha conocido a su padre y, según los comentarios de su madre, éste ha fallecido antes que él naciera. En dicho comentario, Vilar propone una hipótesis.
Dicho supuesto podría plantearse en términos de un interrogante que circula durante todo el transcurso de la película: “¿qué es un padre?”. Pero Vilar, a su vez, propone que hay algo “no resuelto” en el personaje en cuestión acerca de la noción de paternidad, una negación de la castración que lo conduce a una posición de rehusarse al “no-goce”; lo cual se hace patente al no concebir la posibilidad de “perder” en los avatares de su profesión.
En concordancia con esto se podría citar una escena en la cual Kevin Lomax se halla en el baño durante un receso del juicio por abuso sexual y Larry (un periodista) le dice: “Fue una buena racha. Tenia que acabar algún día. Nadie gana todos los casos”. Estas palabras que le dice se van a repetir a lo largo del desarrollo de la película y van a ser muy importantes para él, ya que lo ubican siempre en una encrucijada. Él siendo abogado tiene como deber defender a su cliente y en la trama de la película es visible la decisión de seguir defendiendo a clientes sabiendo que son culpables de los crímenes por los que se los demanda o con la contraparte de no seguir defendiéndolos. Planteamos un primer interrogante: ¿estaría cometiendo un delito dejando a una persona peligrosa en libertad con la posibilidad de que vuelva a delinquir?
La negación de la castración, el deseo de ser “el mejor” en su profesión lo llevan a alejarse de su lugar de origen, con las expectativas de encontrar un mejor pasar económico aunque, poco a poco, lo que parecía ser “perfecto” empieza a plantear una serie de inconvenientes y a desmoronarse por completo. Las críticas de la “nueva forma de vida” empiezan a ser demandadas por su mujer que no le agrada el rumbo que van tomando los acontecimientos pero él “no quiere oír” nada acerca de esto.
Siguiendo las premisas freudianas, podríamos decir que la negación es un modo de tomar noticia de lo reprimido, con lo cual, la negación de la castración es un modo de saber algo de ella. En su texto “La negación” (1920), propone que lo reprimido primordialmente inscripto en el aparato psíquico (Bejahung) retorna simbólicamente. Una de estas formas de retorno simbólico (retorno in loco) es la negación.
Al negar su castración, el personaje busca ubicarse en posición de Otro completo, lugar de omnipotencia y puro goce, .en tanto siendo perfecto, vanidoso estaría taponando la falta estructural.
Siguiendo el comentario para la película asignada, podríamos decir que nuestro personaje encuentra en el ejercicio del derecho una “variante de padre” pero en el orden de lo social.
“Responsable es aquel del que se espera una respuesta” .La responsabilidad subjetiva es la relación ética del sujeto a su deseo. Es el carácter inconciente del deseo lo que hace que la responsabilidad subjetiva interpele al sujeto más allá de las fronteras del yo. En este campo siempre se imputa al sujeto, aunque no en términos morales sino éticos. Ésta es una de las diferencias entre la responsabilidad jurídica y la responsabilidad subjetiva.
A partir de esta dimensión de la responsabilidad, queda configurada una lógica de sujeto que difiere de la que se asienta en el terreno de lo jurídico y de lo moral. Responsabilidad subjetiva y Sujeto del inconciente son términos indisociables. La responsabilidad subjetiva interpela al sujeto del inconciente para que dé respuesta de sus propios actos.
Siguiendo los lineamientos planteados por Oscar D´amore en “Responsabilidad subjetiva y culpa”, “la interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Luego la culpa ob-liga a una respuesta ad-hoc a la interpelación; es decir, dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1…” . Es interesante destacar una diferencia entre los conceptos de culpa y responsabilidad. La primera, marca un “déficit” en el sujeto, la segunda, un “superávit” que se anula cuando deviene la culpa.
La aparición de la culpa es condición para que aparezca la responsabilidad subjetiva, es decir, no hay una sin la otra. Con Lacan decimos: “solo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo. El yo no es propietario del deseo, pero sí diremos que el sujeto es responsable de su puesta en actos” .
En este sentido podemos decir que Kevin es responsable de la muerte de su mujer.
A continuación, deberemos ubicar al menos dos tiempos en el circuito de la responsabilidad subjetiva (acción e interpelación a la misma) y un tercer tiempo en acto que implicaría un efecto sujeto.
Retomemos el análisis de nuestra película.
Postulamos un primer tiempo del circuito cuando, tras ser sugerido por su jefe (padre-diablo, aunque él todavía desconoce con quien está “tratando” realmente) de abandonar el caso que estaba llevando adelante a cambio de cuidar de la salud de su esposa, prefiere seguir adelante con su labor, sosteniendo que no quisiera vivir resentido con ella si abandonando sus quehaceres ella mejorara. Ésta es la acción de nuestro personaje.
El segundo tiempo, el que configura el circuito con dirección hacia el tiempo 1 (resignificación), lo ubicamos cuando, tras el suicidio de su esposa en el hospital psiquiátrico donde se encontraba internada y, casi simultáneamente a conocer que quien estaba al frente de la firma de abogados donde él se desempeñaba era su padre, va a su encuentro y descubre que éste es la encarnación del diablo. Así, su padre-diablo comienza a mostrarle que lo único que había hecho fue “preparar el escenario”, haciéndole notar que nuestro personaje fue quien tomó las decisiones y accionó en consecuencia. Aparece el momento de la interpelación, es la “pregunta por la responsabilidad”. “No hay forma de no responder pues la interpelación exige respuesta”
A partir de los dos tiempos planteados podría o no aparecer un tercer tiempo en acto que implicaría la aparición de una singularidad y la ampliación del universo situacional previo. Aun así, no podríamos ubicar un cambio de posición subjetiva.
Lo que sí aparece son otras formas de respuesta.
Una primera variante la encontramos en el mecanismo de la proyección: el personaje proyecta a su padre-diablo su propia culpa quedando fuera de toda posibilidad de responsabilizarse.
Una segunda respuesta aparece bajo el sentimiento de culpa apareciendo autorreproches y arrepentimiento (respuesta culpógena). Culpa moral por el suicidio de su esposa sosteniendo ser “el culpable de todo”. Respuesta que no dividiendo al sujeto, obtura el acceso a un orden de deseo. Es en este sentido que la culpa se ubica como el reverso de la responsabilidad, como sustituto de ella.
Siguiendo a Freud, la responsabilidad subjetiva está en relación a un propósito inconciente, es decir, Freud responsabiliza al sujeto por aquello que aunque le pertenece, desconoce de sí mismo y le es ajeno (sujeto del inconciente, no autónomo): un saber no sabido.
Subrayamos que no hay forma de no responder a la interpelación cuando se ha internalizado la ley simbólica. Y, cuando hay cambio de posición subjetiva, ésta es siempre por fuera de las coordenadas del azar y la necesidad, por fuera del campo del Otro (como lo diría A. Ariel en “La responsabilidad ante el aborto”).
Nos restaría analizar las cuestiones referidas al azar y la necesidad. Dan cuenta del componente azaroso el hecho de haber tenido esos padres (que su padre encarne al diablo), el lugar donde se ha criado y crecido nuestro personaje. En la misma perspectiva, también incluimos la institución psiquiátrica, el personal que cuidaba a su esposa y el momento en que la madre del protagonista lo llama para revelarle la identidad de su padre mientras su esposa, al cuidado de una compañera de trabajo del marido, alucinara con monstruos al mirarse a un espejo.
Por otro lado, dan cuenta de la necesidad (lo determinado) la fuerza que su esposa imprime sobre su cuerpo con el filo de los vidrios del espejo roto y el disparo en la sien que ejecuta el protagonista al son de “Libre albedrío, ¿no?”
A diferencia de nuestra película, en la obra literaria “El muro” de Jean Paul Sartre podemos ubicar un tercer tiempo en acto, un cambio en la posición subjetiva, cuando el personaje Ibbieta tras haber indicado a los falangistas que el paradero del líder anarquista Ramón Gris era el cementerio, con la intención de mentir, le informan que Gris había sido muerto en el lugar que el les había indicado estallando en risa y llanto.
Con respecto al primer tiempo del circuito lógico de la responsabilidad, nuestro personaje (Kevin) prefiere no abandonar el caso que estaba atendiendo, dejando a un lado la salud mental de su esposa; en el relato de Sartre, Ibbieta nombra el lugar acertado del paradero del líder anarquista por puro azar.
El segundo tiempo del circuito lógico de la responsabilidad (que resignifica al primero cronológicamente), encontramos a Kevin Lomax frente a su padre-diablo acusándolo de ser el culpable de todo lo ocurrido con su esposa y la interpelación a su accionar anterior; mientras que Ibbieta ya en el patio de los prisioneros esperando su sentencia, es informado de la muerte de Gris a manos de la Falange en el lugar por él mencionado.
Finalmente, podemos decir, a modo de hipótesis clínica, que el personaje responde de la manera neurótica a la castración, y al complejo de Edipo.



NOTAS

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