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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGIA

Parcial domiciliario Psicología Ética y Derechos Humanos

Alumno: Muñoz, Silvina
LU.: 329971270
Comisión: Nº 4
Profesor: Laso Eduardo
Cuatrimestre: Primero de 2010

El análisis de la responsabilidad subjetiva, en el film “El abogado del diablo”, se centra en el personaje de Kevin Lomax, un joven y exitoso abogado de un pequeño pueblo, Gainelsville, de Florida. Quien siendo muy joven lleva sesenta y cuatro juicios ganados, un record. Es un joven vanidoso, con aire de grandeza casado con una joven hermosa, Mary Ann. Nunca conoció a su padre porque, según el relato de su madre, éste murió antes de nacer Kevin. El primer dilema ético se le presenta cuándo debe decidir entre defender a un culpable de abusar a una menor, y así perder su invicto o estrategia mediante, no saberse engañado, ganar, Kevin opta por no ver.
María Elena Domínguez nos plantea la hipótesis de la responsabilidad subjetiva de kevin indicando que él es huérfano de padre, y encuentra un protector a su medida en el señor Milton, dueño de una multinacional que le propone un puesto en su empresa en Nueva York. Le ofrece mucho dinero y un piso que es para los cargos superiores en la empresa. Alguien más aparte de su hermosa mujer se fijo en él.
Podríamos pensar que el hecho de que Kevin no tenga un padre, le permite ensayar ese lugar. Kevin ocupa el lugar de la ley que nunca tuvo, es por esto que se dedica a las leyes y desea siempre ganar todos los casos, aunque sepa que son culpables. Acompañado siempre de ese aire de grandeza que lo caracteriza, parece decidir quien es culpable y quien no. Busca una figura que ocupe el lugar de padre, encontrándolo en el señor Milton.
El bufete Milton Chadwick Waters lo requiere para elegir un jurado en la grandiosa Nueva York. Aceptan casi sin pensarlo, con la esperanza de una mejor posición. El joven abogado pretende devorarse la Gran Manzana, aún a costa de abandonar la mirada de su mujer. Reina en su vanidad, ufanándose de ganar los juicios, a sabiendas de la culpabilidad de sus clientes. Se le ofrece un importante caso, un triple asesinato, y vuelve a presentársele el dilema con que se inicia el film, defender a un culpable (el señor Cullen), abandonando a su mujer y su mirada, o someterse a la mirada de Milton quien lo define como un ganador frente al futuro cliente.
Mientras tanto Mary Ann empieza a sentirse mal en ese ambiente, siente que las cosas no andan bien, y se lo informa a Kevin, pero él opta por seguir no viendo, como defensa para no aceptar la falla. Milton le plantea un dilema en términos de elección: dejar un importante caso donde todos lo verán venir, o sacarlo del mismo, eximirlo de tal empresa y relegarlo al lugar de asesor para que pueda cuidar a su mujer. Nuevamente Kevin rechaza la oportunidad, ponderara vía ideales: “sabes a qué le tengo miedo: si dejo el caso y ella se pone mejor la odiaré por eso… Puedo ganar este caso (…) Terminarlo y ya. Entonces, le dedicaré toda mi energía a ella”. kevin sabiendo la culpabilidad de su nuevo cliente Cullen, gana otra vez. Su mujer se agrava, ya no lo mira desde la primera fila y en su lugar esta Milton. Kevin sigue sin ver la falla, y decide internar a Mary Ann en un psiquiátrico, para evitar el conflicto que le traería aceptar lo inconciliable. Busca en todo momento un goce total, no soporta la castración.
Las cosas cambian cuándo la realidad le demuestra, en el momento que un colega se suicida, que las acciones no se agotaron en su fin. En el velatorio de Eddie, ve al señor Cullen de un modo incestuoso con su hijastra y al salir del mismo lo interpela un amigo de Eddie, por su actuación en el último juicio en Gainesville. Esto le hace ver la falla, Mary Ann se suicida y Kevin debe mirar impotente esa escena, su madre elige confesarle en ese momento su gran secreto, Milton es su padre.
Kevin va a buscarlo acusándolo del suicidio de Mary Ann, y allí se le ofrece una familia a él que no la tuvo y no pudo construir la suya, le prometen un hijo, un lugar en el linaje. Kevin rechaza el hijo del anticristo y ser el abogado del diablo, y decide en un arrebato por recuperar su autonomía, luego de parecer obedecer cediendo a la tentación, toma lo suyo y se suicida. El tiempo retrocede y Kevin se encuentra nuevamente en la sala de juicio en Gainelsville, busca desesperadamente la mirada de Mary Ann, una nueva oportunidad, es en este momento que decide abandonar el caso aunque esto suponga la perdida de su licencia.
Ubicando los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva encontramos en un primer momento del circuito, el sujeto realiza un acto que no se agota en sí mismo, kevin decide continuar con el juicio a sabiendas de que el sujeto es culpable, acepta el trabajo en Nueva York para una mejor económica y esto produce el deterioro de su esposa. En un tiempo dos, es interpelado por la situación cuando su mujer se pone mal, y a causa de su trabajo la situación empeora, cada vez se ven menos porque él se vuelve cada vez más hacia el trabajo. Ante esta situación Kevin niega la situación, el debe continuar con el caso del triple crimen, luego se ocupara de su mujer. De otro modo ella se mejorara y él le tendrá bronca por abandonar el caso. La respuesta lo tranquiliza para no sentir culpa, no se responsabiliza, con esta respuesta cierra el circuito, resignifica un tiempo uno y le da una respuesta.
Pero lo sintomático vuelve a resurgir cuando Mary Ann se suicida, Kevin se interpela nuevamente por sus acciones y esta vez proyecta la culpa hacia Milton. Sin embargo, éste le muestra que él solo armo el escenario, pero fue Kevin quien decidió y realizo las acciones. Kevin se siente nuevamente culpable por lo sucedido, y en una situación culpojena se suicida para cerrar la interpelación, da una respuesta moral aceptando su culpa, pero no se hace responsable de sus deseos inconcientes, no hay un cambio en la posición subjetiva. El tiempo retrocede y vuelve a la sala del juicio en Florida, donde Kevin esta vez dando respuesta a su interpelación decide abandonar el caso, sin todavía responsabilizarse de su deseo inconciente. Es nuevamente una respuesta moral. Las acciones involuntarias conllevan un propósito que el actor desconoce, se ubica en relación al propósito inconciente. La respuesta puede tomar varias formas entre ellas, el sentimiento de culpabilidad, la proyección y la negación, ninguna de las cuales supone efecto sujeto, ninguna implica responsabilidad subjetiva. Cuando no hay responsabilidad la culpa aparece como su sustituto.
La culpa es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva, obliga a responder. Se trata de la experiencia del deseo inconciente, responder para estabilizar la tensión que produce la interpelación. No se responde cronológicamente sino con la lógica de la retracción, vuelvo sobre una acción que ya sucedió. El tiempo uno es un tiempo resignificando por la culpa. En el tiempo tres la única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido al deseo, es una respuesta ética, se da cuando el t3 resignifica al t1 y el sentimiento de culpa desaparece. En el caso de Kevin no se da un tiempo tres porque él no se hace cargo de su deseo inconciente, se desreponsabiliza de su deseo, el deseo no es interpretado, no se da una relación ética con el deseo.
Podríamos proponer como elementos de azar el hecho que Kevin haya nacido en un pequeño pueblo de Florida, sea hijo de una madre soltera, que el padre sea el diablo. Pero estos al contrario del caso de Ibbieta, quien por azar dijo el cementerio y encontraron a Gris, no influyen directamente sobre la responsabilidad subjetiva de Kevin. Mientras que los elementos de necesidad son que él siendo abogado, defiende a culpables e inocentes y que del triunfo en un juicio, supone un prestigio social. Sin embargo, el hecho que él decida ganarlos a sabiendas que son culpables es sú responsabilidad. Otra elemento de necesidad podríamos pensar que sería la oportunidad que se le presenta de trabajar en una gran ciudad como Nueva York, donde podrá ganar mucho dinero y ser reconocido.
En este caso no podemos hablar de responsabilidad jurídica en el plano conciente, ya que el sujeto de derecho autónomo es aquel que en uso de su razón e intención, es obligado a responder ante la interpelación objetiva. Sin embargo, encontramos en Kevin responsabilidad subjetiva, considerándolo sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje. Es una responsabilidad que atañe al sujeto en si mismo, se trata de lo que desconoce de sí. Jinkis va a decir: “responsable: no digo conciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice.” No cuenta la intención y la autonomía de la conciencia, se introduce una dimensión deseante. Confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. Es siempre imputable éticamente, la ética aparece como renuncia pulsional.
Lacan dice que solo se es culpable de haber cedido al deseo , Ibietta cedió al deseo de sobrevivir, alargo su vida y los falangistas mataron a Gris. El yo no es propietario del deseo, pero el sujeto es responsable de la puesta en acto. Ibbieta es responsable del acto que inscribió el deseo, tal vez no culpable de hablar y que mataran a Gris. Responsable de querer vivir y de querer engañar a los falangistas. De la posición de sujeto somos siempre responsables. De la misma manera Kevin no es responsable jurídicamente de que Mary Ann se halla suicidado pero si es responsable subjetivo de su deseo de ser el mejor, de su vanidad, de querer ser reconocido ante el Otro, figura de la paternidad, querer ser completo y ocupar ese lugar de padre que él no tuvo, de omnipotente. A pesar de que esto trajera problemas en su pareja, de que Mary Ann se sintiera sola y terminara enfermándose hasta llegar a la muerte. En ambos casos los personajes, Kevin e Ibbieta no fueron responsables jurídicamente de la muerte de sus seres queridos, pero sí son responsables de su deseo inconciente. Kevin no da una respuesta ética a su deseo, no se responsabiliza por el acto, en un primer momento proyecta en Milton la culpa y luego da una respuesta moral culpándose y suicidándose. En el caso de Ibbieta no lo podemos saber, porque el personaje termina riendo hasta llorar o llora riendo. No sabemos si proyectará en Gris la culpa de su muerte o dará una respuesta moral sintiéndose culpable por la muerte, pero no responsabilizándose de su deseo de vivir, el relato no nos dice nada de cómo responde el sujeto ante su deseo. Solo vemos como se pone en acto lo no sabido, deseo inconciente del sujeto.
Bibliografía:
-  Jinkis, J. (1987) vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
-  Michel Fariña J. & Gutierrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
-  Mosca, J. C. (1998) Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  D Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Ariel, A.:La responsabilidad ante el aborto. Ficha de la cátedra. Mimeo.
-  Freud, S.: La responsabilidad por el contenido de los sueños. En algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores, 1984.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Michel Fariña J. Responsabilidad entre necesidad y azar. Buenos Aires.
-  Comentario: Aunque lo vean venir ¡Libre albedrí¬o! Un saber-hacer-ahí¬ con la vanidad, por Marí¬a Elena Domínguez. WWW.Elsigma.com



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