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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGIA

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Lic. Juan Jorge Michael Fariña
2da evaluación parcial.
“El abrazo partido”

Docente: Lic. Mariana Pacheco
Co-Ayudante: Ana Rocío Juarez
Comisión Nº: 20
Alumnas:
• Bonelli, Carla Maria LU. 340401620 carlita2888@hotmail.com
• Clavel Estefania LU. 344790660 estefaniaclavel@hotmail.com

2do Cuatrimestre-2010

Consigna de evaluación
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J.P. Sastre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y si –resulta pertinente- el efecto particularista.

Síntesis Argumental: “El abrazo partido” de Daniel Burman
La película se desarrolla a partir del relato de su protagonista principal, Ariel Makaroff. Comienza hablando de la galería comercial en la que trabaja, describe a los dueños y empleados de cada local, hasta llegar a la lencería “Creaciones Elías”, el negocio de Sonia, su madre en el que él trabaja. En este momento nos encontramos con su discurso en relación a su padre (Elías). El joven relata que por el nombre del local se creería que Elías está allí, que bajó al deposito o fue hasta el banco, pero en ese momento y a lo largo de la película nos dice que su padre es un cobarde que abandonó a su familia por sus ideales, para ir a una guerra de la que nunca volvió, los dejo “vendiendo unas bombachas de mierda” según sus propias palabras.
Los miembros de la galería tienen presente a Elías, en muchos casos por anécdotas que recuerdan de él, lo tienen como un héroe. A los fines de este trabajo es importante resaltar dos de esas anécdotas. Una cuenta que Elías fue al bar de enfrente a la lencería y pidió un sándwich al que le sintió un gusto raro, según su parecer la mayonesa estaba en mal estado, por lo que pidió el frasco de mayonesa y lo comprobó, enojado rompió el frasco sobre el mostrador y no volvió a concurrir al local. Como consecuencia de este relato Ariel nunca comió nada en ese bar, “porque la mayonesa la tienen en mal estado” a pesar de que cambió varias veces de dueño.
La otra anécdota que interesa destacar es aquella que cuenta el señor que arregla electrodomésticos, dice que tenía que arreglar una radio y no podía, en un momento fue al baño, y Elías que se encontraba allí con solo presionar “play” la arregló.
A lo largo de la película vemos al protagonista sostener este discurso de resentimiento y reproches hacia su padre, que se mantiene a pesar de varias interpelaciones que encuentra historizando y tratando de construir su identidad.
Su padre regresa después de 30 años sin un brazo, quiere darle a su hijo ese “abrazo partido”. Ariel huye de su padre, no quiere hablar con él. Hasta que cerca del final de la película, al llegar a la lencería, su verdad se transformará. En esta escena encuentra allí a sus padres conversando, Ariel expresa todo su enojo hacia su padre, le reprocha haber elegido irse a salvar a un montón de judíos en lugar de quedarse a salvar a uno. Elías le responde que tuvo que irse y no podía volver. Sin escucharlo, el joven continúa con sus reclamos hasta que su padre se retira del lugar. Sorprendido, Ariel le pregunta su madre que dijo, si se excedió, por qué su padre se retiró así. En este momento su madre le revelará la verdadera historia que cambiará todo para él. La mujer le cuenta que engañó a su marido con Osvaldo (dueño de una papelera en la galería) y que al año siguiente se lo contó a Elías, ante esta situación su marido le pidió el divorcio y se fue a Israel a la guerra.

1. El personaje elegido es el protagonista, Ariel Makaroff (Daniel Hendler),
consideramos que toma una decisión comparable en términos teóricos a la de Ibbieta (personaje del cuento “El Muro” de Sartre).
Ibbieta busca en su decisión de hablar o no hablar burlarse de los falangistas, se ve interpelado por la propuesta del falangista quien le plantea dejarlo vivir si el dice la verdad respecto a donde esta Gris. Esta interpelación lo divide entre su pensamiento conciente de no querer traicionar a su amigo y su deseo inconciente de vivir.
Ariel ante la confesión de su madre sobre la verdad de su divorcio con su padre se ve interpelado y por tanto divido. Obligado a decidir entre tomar una nueva posición subjetiva respecto a una verdad no sabida hasta este momento o mantener el pensamiento sobre su padre que lo acompañó toda su vida. Sus reproches y su enojo para con su padre son una figura de culpa que velaba el deseo inconciente de un padre presente que siempre intento sofocar. Ante la interpelación por la nueva verdad, al igual que Ibbieta, elige ser fiel a ese deseo inconciente. Este último se contradice con su universo conciente (que en el caso de Ariel es su enojo con su padre).

2. El circuito de la responsabilidad instrumenta la lógica de la retroacción,
Hace que se vuelva sobre una acción que ya sucedió. El circuito se pone en marcha con una interpelación subjetiva, tiempo 2 que resignifica el tiempo 1, cronológicamente anterior, obligando a responder a la interpelación. Como respuesta a esta última se abre un abanico de posibilidades, como por ejemplo: el sentimiento de culpa, la proyección, la negación y la formación sintomática. Estas respuestas se diferencian del tiempo 3, tiempo de la responsabilidad subjetiva como otro nombre del sujeto: efecto-sujeto. Este último también es una respuesta a la interpelación pero desde una dimensión ética.
En el tiempo 1 se lleva a cabo una determinada acción acorde con el universo discursivo que sostiene el sujeto, esta se supone que se agota en los fines para los que fue realizada. En el tiempo 2 se confronta con un indicador que hace resquebrajarse al universo particular de las certidumbres yoicas, haciendo posible que surja una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. En este momento puede emerger un tiempo 3, singularidad que demuestre la incompletud del universo previo.
Situándonos en la película “El abrazo partido” esbozamos el siguiente circuito de responsabilidad: tiempo 1 planteamos como universo particular de Ariel el concepto que éste tiene sobre su padre, un hombre cobarde que dejo solamente su nombre en el cartel de la lencería y se fue dejando a Sonia (madre de Ariel) con sus dos hijos (Joseph y Ariel), utilizando el pretexto de que se fue a la guerra como una noble excusa para abandonar a su familia. Específicamente situamos una escena al final del film en la que están presentes Elías, Sonia y Ariel, en la que se produce el siguiente dialogo: Elías: - ya me voy. Ariel: - ¿cómo que te vas? Elías: - me voy al local de enfrente, se lo compre a Osvaldo, me quedo en Argentina. Ariel: - mira vos, que bárbaro. Vos sos un hijo de puta, te vas, volves, cagas a todo el mundo, ¿cómo es la cosa? Elías: - me tenia que ir y no podía volver. Ariel: - o sea, te vas a salvar a todos los judíos del mundo pero no te podes quedar a salvar a uno ¿cómo es la cosa?, le cortas el ganso a un pibe recién nacido sabiendo que no te vas a poder quedar (con este comentario hace referencia a su circuncisión como la única imagen en la que esta con su padre). Luego se presenta un tiempo 2, una interpelación que se da cuando Elías se retira y Ariel pregunta a su madre si dijo algo fuera de lugar, si se excedió. Esta le responde contándole la verdadera historia sobre la separación con su padre. Ella, luego de un año de haber engañado a Elías con Osvaldo le confiesa esto al primero el cual por este motivo le pidió el divorcio. Esta interpelación pone de manifiesto un cortocircuito que quiebra el universo particular que sostenía a Ariel guiándolo en sus acciones, lo hace tambalear y lo enfrenta con la posibilidad de la destitución subjetiva. Esta interpelación produce una resignificación del tiempo 1, abriendo la posibilidad de que se desarrolle un tiempo 3 como respuesta desde una dimensión ética. En este último tiempo, de la responsabilidad subjetiva, Ariel cambia de posición, lo ubicamos hacia el final de la película cuando el protagonista dice: - mi vida cambio. Hoy me comí un sándwich en el bar. En este momento se observa una comida entre padre e hijo en la que el último ofrece su ayuda para encender un cigarrillo y acepta acompañarlo a una zapatería, se los ve caminar juntos y abrazarse. Ariel dice: - soñé que era padre como una sensación de querer abrazar a alguien sin saber bien porque. Todos estos indicadores dan cuenta de que se esta construyendo una relación entre los personajes, en la que igualmente notamos que a pesar del cambio en su posición subjetiva, Ariel marca una distancia.
3. Los seres humanos no somos responsables de todo lo que nos pasa,
hay elementos externos que nos afectan (necesidad y azar). La responsabilidad subjetiva se instala en la grieta entre necesidad y azar. La necesidad articula, anuda la relación entre causa y efecto, es forzosa, rigurosa, exacta, anticipable, inexorable, inflexible, inevitable. El azar desconecta, desanuda la relación causa-efecto. Es casual, accidental, no anticipable, contingente, fortuito.
Ubicamos como elementos de azar los siguientes indicadores:
• Elías vuelve desde Israel para quedar a vivir en el país
• Osvaldo, por la situación económica, se ve obligado a vender su local de la galería. Este es comprado por Elías.
• Elías pierde un brazo en la guerra.
Respecto a la necesidad, los indicadores son los siguientes:
• Guerra en octubre de 1973.
• La circuncisión por ser judíos.
• Las características de la personalidad de Ariel, quien se define como moralista, como un tipo convencional al que le gusta que las parejas se mantengan juntas.
4. La responsabilidad subjetiva se ubica en la grieta entre la necesidad y
el azar, se considera responsable aquel del que se espera una respuesta. Culpable de lo que hace y dice, tanto de lo que conoce de si mismo como de lo que manifiesta su inconsciente, el sujeto es responsable también de su deseo. El sujeto debe dar respuesta de su ser en lo deseante, en lo calculable y también en lo incalculable y no representable de su ser. La responsabilidad subjetiva es aquella que se configura a partir de la interpelación al sujeto produciendo su división, manifiesta la noción de sujeto del inconsciente como no autónomo. Se ubica en el tiempo 3 como esa relación ética del sujeto al deseo. La culpa es el reverso de la responsabilidad, cuando esta última está ausente, aparece como sustituto el sentimiento de culpa que se expresa bajo diferentes figuras, como por ejemplo: el remordimiento, los pensamientos atormentadores, el arrepentimiento, etc. Ante una interpelación se puede responder o con la responsabilidad subjetiva o con distintas figuras de la culpa. En escenas anteriores a la interpelación que planteamos como tiempo 2 del circuito de la responsabilidad, se generaron (manteniendo el mismo tiempo 1) otras interpelaciones a Ariel, ante las que él respondió con figuras de la culpa. Ejemplos de estas interpelaciones son la llegada de Elías, y luego la grabación que le hace a su hijo diciéndole que quiere abrazarlo, de ambas circunstancias Ariel huye corriendo. Este sentimiento de culpabilidad indica que se ha cedido en el deseo, recordemos que Lacan plantea que de la única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido en el deseo. Tal es el caso por ejemplo de considerar que el divorcio de sus padres es únicamente responsabilidad de Elías. Esto se manifiesta en la proyección y en la hostilidad que expresa el protagonista hacia la ausencia de su padre. Se delega la responsabilidad hacia la figura del padre bajo diferentes reproches, ubicando siempre a Sonia como víctima de Elías. En tal sentido ubicamos como hipótesis clínica, como deseo inconsciente que lleva a Ariel a producir estas respuestas, el deseo de padre presente.
5. Lo particular es el yo universo consciente. Planteamos como eje
particular la moral y el universo que constituye el discurso de Ariel desarrollado como tiempo 1 en el circuito de la responsabilidad. A lo que se le suma la época en la que viven, en la que transcurre la película, las características de Ariel, como por ejemplo la religión judía a la que pertenece, de la cual no se muestra muy practicante; su gusto por el arte y el dibujo, su interés por historizar a su familia; su interés por conseguir la nacionalidad polaca para poder irse a Europa.
Este eje particular se presenta para Ariel como un universo cerrado, en esto evidenciamos un efecto particularista que eleva este rasgo particular a la categoría de universal. Este universo se quiebra con la interpelación del tiempo 2, una situación obliga al sujeto a responder más allá de lo que su yo sabe, esta interpelación conmueve, tambalea al universo previo, reubicándolo como un particular y produce una ampliación de ese universo. Así se constituye un tiempo 3 en el que este universo ampliado con el cambio de posición subjetiva, esta nueva dimensión del sujeto como acto ético se ubica en el eje de lo universal-singular. La responsabilidad se refiere a la singularidad de un sujeto en acto, es otro nombre del sujeto. El acto ético coincide con el efecto-sujeto, el sujeto del acto coincide con la responsabilidad subjetiva. El efecto sujeto es una respuesta a la interpelación desde una dimensión ética, el sujeto de deseo inconsciente se produce en la noción de acto. Se trata de una singularidad ética porque hace desfallecer el particular previo. Sujeto y acto coinciden, pues el acto ético se da en soledad por fuera de lo particular, por fuera del otro y su determinación. Es decir, ese acto ético va mas allá de la persona, el acto despersonaliza permitiendo emerger algo nuevo no sabido que amplia el universo. Situamos como este acto ético al tiempo 3 descrito en el circuito de la responsabilidad en el que vemos que el universo de Ariel se amplía, cambia su posición subjetiva respecto de su padre.

Bibliografía
• Jinkis, J (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Michael Fariña, J & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años no son nada. Causas y azares. Número 3.
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• Salomone, G. Z. El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D´Amore, O. Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M.E. Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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