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Trabajo práctico
de
Ética y derechos humanos
Film
- El abrazo partido -

Catedra l : Fariña, Juan Jorge Michelle
Docente: Dora Serue
Alumnas: - Valeria Salvatico Lib: 23066602-0
- Karen Corzo Salinas Lib: 93956634-0

- Segundo cuatrimestre 2010 -

"Tengo esta única imagen de mi padre. Es un video casero, pero se lo ve bastante bien. Está junto al tío Eduardo y detrás del rabino. Me circuncidan con alegría y orgullo. El sonido no es muy bueno, pero mi llanto se escucha, mezclado con los vítores de los invitados.
Al otro día papá se fue a Israel, a luchar en una guerra. La guerra terminó enseguida, pero él no volvió. Algunas cartas llegan, y a veces llama.
A mamá todo le parece normal y a mi hermano Joseph, no le merece ningún comentario. Yo no los entiendo. Uno no le anda cortando el pene a los hijos, y desaparece por treinta años así, como si nada. No es justo.
Yo trabajo con mi madre, en una galería comercial del barrio de Once. La galería es mi universo, un universo en extinción.
Mamá tiene un negocio de lencería femenina. Trabajo con ella, imaginando los cuerpos desnudos de las mujeres que vienen a comprar prendas diminutas.
Mi hermano Joseph trabaja en un local del fondo, vendiendo y comprando cosas.
Enfrente está el negocio de Osvaldo, que está en venta, y más allá está el de los coreanos y el de la familia Salagani que arregla radios y se gritan en italiano.
Por suerte también está el local de Rita, que es como una novia o algo así.
Los negocios cambian de rubro, mis amigos se convierten en otras personas, algunos se casan, otros se transforman y la mayoría busca la salvación de un pasaporte europeo. Aarón ya es francés, Pedro español y yo pronto seré un hombre polaco"
Este es Ariel y un fragmento de su historia contada en primera persona, un joven atravesado por los tiempos actuales, inmerso en un ambiente de confusión donde todo a su alrededor se transforma en otra cosa.
En este cambio, muchos retoman sus orígenes pero no como una afirmación de la identidad sino con objetivos burocráticos, es decir, para conseguir un pasaporte de alguna nacionalidad ancestral que haga de salvoconducto al paraíso europeo, no obstante para Ariel quizás este no sea su único objetivo. Hay un hecho en la v ida del protagonista que determina el punto de vista sobre todas las cosas: un padre héroe que abandona a su familia por un ideal, relato que lo enfrenta ante una dilema. Entonces la verdad se transforma como todo a su alrededor.
El padre vuelve con nuevos relatos, con una nueva historia que ahora también será la suya.
En la película las primeras imágenes se despliegan en una galería del barrio de Once, galería compuesta por distintos negocios, lugar en donde todo parece ser visto, planteándonos al mismo tiempo una paradoja: aquello que es transparente, puede tornarse al mismo tiempo en lo más oscuro, en algo siniestro, como aquella verdad que estando encubierta para el propio sujeto que la soporta se presenta como síntoma. Ariel, el protagonista convive con algo que ignora aunque lo presiente inquietantemente. Un secreto materno que opera en su historia como factor patológico, un no saber a ciencia a cierta, la propia negación frente a lo que no queda claro, que lo deja en el lugar de hijo abandonado por un padre que prefirió salvar al mundo antes que cuidarlo y tener una familia.
Los síntomas no se hará esperar, el repite en acto lo que para el es y fue su padre, un cobarde, por no haber podido ser padre de una familia, por haber preferido enfrentar la muerte antes que la rutina. Pero no le será útil seguir con su síntoma y borrar las huellas que conducen a la pregunta, huellas que invitan al sujeto a interrogarse por eso que porta como más propio.
La trama argumental de la obra es la búsqueda de la identidad del joven, donde se mezcla con las identidades y diferencias étnicas de esa galería, sobre todo la de origen judío y sus costumbres aunque no se descartan las otras, que tomadas con humor del imaginario colectivo, suponen algunas cosas que luego se desmitifican, por ejemplo los coreanos que aprendieron Feng Shui en la Argentina y otras como los “judíos” Levin que comercian “cualquier cosa”, religión incluida.
Pero en este "cualquier cosa" se incluye un modo discursivo donde todo puede ser posible, incluido un padre y esto queda claro cuando la madre de Ariel le responde a este cuando la interpela sobre su identidad respondiendo: " que importancia tiene quien fue tu padre", mostrando que padre será quien ella nombre como tal.
Es así que Ariel mientras tanto busca su identidad, su filiación ya que su madre le contó una historia que lo deja en confusión y en una búsqueda constante de su identidad. El argumento contado por su madre es que su marido Elías, padre de este hijo, se habría ido a luchar por sus ideales a Israel en la Guerra de los Seis Días y que la guerra lo habría cambiado, siendo por ello que no regreso.
Es interesante pensar como a partir de una acción determinada, en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso, en este caso la tramitación de la ciudadanía polaca, que se supone se agota en los fines de un tramite, no es así, ya que este acto lo conducirá, lo ob-ligará a regresar a una historia construida sobre su filiación, que no lo deja conforme, que insiste y lo conducirá a una interpelación.
Un primer tiempo en el que Ariel toma o engulle la historia que su madre le entrega sobre su padre junto a relatos que el encuentra en la galería, a través de los cuales va construyendo una historia que responde a un hombre correcto, moral, fuerte, tenaz pero que a el no le termina de cerrar por completo…
De alguna manera ama a ese hombre pero lo odia por no haber sido todo ello con el.
A si surge un segundo momento, tiempo donde el universo particular se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la postura que tenía Ariel hasta el momento con respecto a las razones de la ausencia de su padre; una declaración de infidelidad por parte de su madre hará que todo cambie radicalmente. Esto obliga al joven a una retracción, a retomar un tiempo anterior, interpelación subjetiva que conduce a una acción anterior por la que se debe responder, constituyendo esta la responsabilidad subjetiva,
En Ariel el deseo de un padre constituye lo velado, lo no sabido, un padre que venga a cortar esa relación fagositante con la madre, lugar en el que de alguna manera el se refugia o adormece, cuidando a una madre “abandonada” por su marido con dos
niños pequeños.
Este deseo a su vez se filtra en sus síntomas, desea ser polaco, viajar a Europa, deja a su novia como su padre habría dejado a su madre.
De esta manera podemos destacar como escena clave, el primer encuentro entre padre madre e hijo. En el cual Ariel interpela a Elías, reprochándole por haberse ido y el cinismo de haber vuelto. Para lo cual tuvieron que haber intervenido factores externos que hicieron que Elías solo perdiera un brazo y no la vida, permitiéndole volver, dándole así la posibilidad a Ariel de confrontarlo.
A su vez en esta escena surge algo inesperado para el protagonista, el silencio del padre, el cual se retira sin más de la trama, quedando confrontado solo con la madre por lo dicho. Ariel dividido por el lenguaje habla sin muy bien saber lo que dice, pero igual su deseo lo vuelve responsable por esto dicho, adviniendo la culpa por ello. Lo que lo remitirá a un momento anterior.
Podríamos decir que lo que termina por complejizar la escena es la historia de infidelidad y decepción que la madre le revela. Posicionándolo frente a una responsabilidad subjetiva de re definir su identidad y filiación, y su lugar como sujeto de deseo.
Esta situación conlleva al sujeto en acto, cuando el protagonista puede decidir, y esta decisión que tiene que ver con lo propio, con el deseo, le permite a Ariel continuar por el camino de su vida, tercer momento en el que se amplia su universo, en este caso el universo de la galería, construido por una multiplicidad de voces. Este cambio de posición subjetiva, este cambio del sujeto frente a sus acciones, permitirá un cambio frente a sus circunstancias.
En una primera instancia el joven estaba en una posición de desarraigo producto del abandono de su padre lo que lo hace trastabillar en cualquier relación afectiva en la que se implique, en especial con su novia Estela y su futura paternidad. Además esto producía un desligue con el anhelo de triunfar económicamente ya que se lo observaba muy sometido a los mandatos maternos dentro de esa mercería.
Posteriormente se puede observar como a partir de una interpelación subjetiva Ariel ya no será el mismo y comenzará a ver su historia de una manera distinta, que le permitirá relacionarse con su padre, desear ser padre, hermano e hijo de una madre que eligió no conectarse con su deseo y sigue "bailando" en palabras del joven.
Poder plantearse la idea de seguir trabajando o no en esa mercería cuyo nombre es justamente "Creaciones Elías", nombre de su padre.
Y es aquí donde se podría reflexionar acerca de una posible historia paralela, que nos lleva al eje Universal Singular, ese Universal de la castración simbólica o de la interdicción que no se realiza sino en la forma de lo singular, es decir, que nada sabremos de eso si no es a través de su emergencia singular, y que en esta historia quizás aparece de forma velada pero constante.
En relación a lo arriba descripto, se puede observar que durante la película hay un elemento que insiste en casi todas las escenas y es algo que pertenece a la cultura judía. Es una torta que en la obra se convida en cualquier momento, para cualquier acontecimiento, a cualquier hora, se muestra y se come permanentemente: es el LEICAJ y esta torta podría entenderse como un elemento clave en la transmisión de la identidad.
Ariel, el protagonista, desde muy pequeño hasta la actualidad ha degustado esa torta, una y otra vez, como el resto de los personajes pero que en el joven podría cobrar una fuerza singular.
Ha saboreado, comido, engullido ¿sólo el LEICAJ o al nombre de su padre junto con la torta?
Tal vez sería posible pensar que LEICAJ lleva las letras de ELIAS, su padre, excepto algunas de las consonantes que casi no se pronuncian en ambos términos.
ARIEL también porta las letras de ELIAS y el elemento en apariencia nimio que continúa insistiendo es esa torta hecha con MIEL.
MIEL, ELIAS, ARIEL, letras que se combinan como en un juego formando nombres, significantes.
Tal vez Sonia, nombre de la madre del protagonista, se lo haya ofrecido, a pesar de su aparente "como si", a pesar de su discurso vacío donde no se cuestiona la filiación de Ariel.
Se podría decir que en esos aparentes enunciados se nucleaba un nombre, aquel que circuló en todo momento en la película.
El hijo lo engulló, como en la horda primitiva, engullimiento de un padre al decir de Freud?.
Esta mamá a través del LEICAJ, funcionó como agente de castración ofreciéndole un nombre al hijo, el nombre del padre que estaba escrito bien grande en la vidriera de la tienda?
LEICAJ es una torta judía, es una palabra que cobra sentido en lo cotidiano, en el mundo simbólico de una colectividad.
LEICAJ en El abrazo partido podría ser lo real de lo simbólico?
Allí había una verdad reprimida, una historia que nunca había sido contada, que pareciera retornar a través del LEICAJ en su repetición y en su insistencia.
Tal vez por este motivo en la película el reencuentro de Ariel con su padre, Elías, no fue tan difícil ya que se encontraron en una mirada en una multitud, en un gesto, en un LEICAJ.
Así, de tal manera al final del film, el protagonista accede a la posibilidad de realizar algo diferente para su vida que lo contituye en un nuevo sujeto.



NOTAS

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