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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Licenciatura en Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos – Cátedra I

Segundo Parcial

Docente: Marcela Brunetti

Ayudante: Florencia Levato

Caruso, Marcia Victoria LU.: 343383190
Frutos, Francisco Santiago LU.: 326492660

Comisión: 14

2º cuatrimestre – año 2010

PELÍCULA: EL ABRAZO PARTIDO, DE DANIEL BAUMAN
CONSIGNA DE EVALUACIÓN
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

La película “El abrazo partido” trata sobre la vida de Ariel Makaroff, un joven argentino de ascendencia polaco-judía que vive con su madre, Sonia, con la cual también trabaja en un negocio de lencería dentro de una galería del barrio de Once. El padre de Ariel, Elías, habría abandonado a su familia para servir en la guerra Yom Kippur cuando Ariel era todavía un bebé.
Al comienzo vemos al protagonista intentando tramitar la ciudadanía polaca, para de esta manera poder viajar a Europa por tiempo indeterminado. Ariel pide a su abuela la documentación necesaria para realizar el trámite de ciudadanía. Esta, una polaca que había escapado de la persecución nazi, no quería escuchar hablar de Polonia porque le traía malos recuerdos.
Un día, su padre llama por teléfono al negocio, como solía hacerlo, y habla con su ex mujer. Luego de terminar la conversación telefónica, ésta le comenta a Ariel que durante el llamado Elías le habría dicho que quería que lo fuese a visitar a Israel, aprovechando su intención de viajar a Europa, pero el protagonista responde negativamente a ese pedido aludiendo que no le interesa tener una relación con una persona que lo abandonó.
Por otro lado, Yosef, el hermano de Ariel, un mayorista de productos de importación que también trabaja dentro de la galería, organiza una carrera entre su socio Ramón y “el peruano”, empleado de Alfadi, propietario de otro negocio.
Previo a esta carrera, el protagonista pide al Rabino que le muestre el acta de divorcio de sus padres. De este modo descubre que la disolución del matrimonio se había efectuado previamente a su nacimiento y, por lo tanto, antes del estallido de la guerra.
Durante la carrera, vemos que se aparece el padre de Ariel. Ante esta sorpresa, el protagonista comienza a correr, escapando de la situación. Tomamos este indicador como el tiempo 1 del circuito de la responsabilidad. El tiempo 1 es una acción o decisión puntual que se agota en los fines para los que fue concebido (Fariña, ficha de cátedra). Consideramos que el correr, por parte de Ariel, es un indicador de “no querer saber nada” de un encuentro con su padre. Vemos a Ariel como un sujeto pasivo que no quiere confrontar el conflicto, enojado con su padre al punto de llamarlo “hijo de puta”, ya que considera que ninguna persona que esté conforme con su familia la abandonaría para irse a una guerra. Para Ariel, Elías utilizaría la guerra como un pretexto para irse.
Al interrogar a la madre, ésta le revela que ya sabía acerca del arribo de su ex marido desde aquel llamado, al inicio de la historia. A todo esto, Ariel sigue insistiendo en no verlo ni hablarle.
Posteriormente, Ariel llega al negocio y se encuentra a la madre conversando con el padre. El protagonista comienza una discusión provocando que Elías se vaya. Esto lleva a que la madre le confiese la verdadera razón acerca de su partida. Esta se debió a que Sonia lo había engañado con Osvaldo “el papelero”, dueño del negocio que está en frente del suyo. Aquí situamos el tiempo 2 del circuito. Podemos observar que Ariel se encuentra perplejo ante la revelación y pregunta varias veces “¿Osvaldo el papelero?”. La sorpresa ante la noticia es tal, que le hace vacilar su odio hacia el padre e incluso su propia identidad, ya que llega a preguntar quién es su padre. Si bien queda claro que es hijo de Elías, ante semejante impacto por la novedad, Ariel hace lo que mejor aprendió de él, se escapa de la situación. De esta manera el tiempo 2 viene a cuestionar, a interrogar, a hacer tambalear la estructura ya armada que veíamos en el tiempo 1, es decir, la madre como victima del abandono perpetuado por el padre y éste último como el victimario.
Finalmente se terminan encontrando con el padre para conversar, donde Ariel le pregunta acerca de lo acontecido entre su madre y el otro hombre, pero el padre no le da importancia al asunto, diciéndole que él debió haber podido seguir viviendo con esa traición, pero no pudo, y es por esto que le pedía disculpas. Observamos en este punto el tiempo 3, en el cual el protagonista de alguna manera perdona a su padre, lo humaniza y comienza a entablar una relación. En otras palabras, hay un cambio de posición subjetiva por parte de Ariel.
En este tiempo 3 ubicamos que el protagonista es capaz de ampliar su universo para aprehender la singularidad de su padre (Lewkowicz, 1998). Es decir, el abandono de su familia.
En resumen, en el tiempo 1 vemos que se plantea el particularismo de que todo aquel que abandona a su familia es un “hijo de puta”. Lo condena moralmente, hace un juicio de valor catalogándolo de “mala persona”. Ya en el tiempo 2, esto se pone en duda debido a la revelación por parte de Sonia acerca de su aventura con Osvaldo, sería éste un elemento heterogéneo que muestra la inconsistencia del universo previo. Se produce un cortocircuito que “pone de manifiesto el quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva” (Domínguez, 2006). Todo esto nos lleva a la ampliación de este universo subjetivo de Ariel en el tiempo 3.
Si en el tiempo 1 el protagonista se ubicaba en el eje particular, ya en el 3, se coloca en el eje universal-singular.
Como hipótesis clínica podríamos plantear que Ariel está identificado imaginariamente al padre y podemos también ver la hostilidad en este sentido. El protagonista hace lo mismo que su padre: planea irse a otro continente; Ariel por cuestiones familiares, Elías porque fue engañado por su mujer. Escapa de situaciones conflictivas: Ariel corre al ver al padre, Elías se va ante los reproches de su hijo. En otras palabras, repite. Desde la perspectiva de la responsabilidad subjetiva, vemos en estas acciones que realiza nuestro héroe al sujeto del inconciente, es decir, “sujeto no autónomo que por definición no es dueño de su voluntad e intención” (Salomone, 2006).
Finalmente, Ariel no pretendería viajar, dando cuenta de un intento de salirse del lugar de repetición. Como indicador podemos señalar la escena en que le pregunta a su abuela si lo considera parecido a su padre, es decir, si es un cobarde por querer irse.
Por otra parte, vemos en la familia Makaroff, lo que se denomina desde el psicoanálisis como “secreto de familia”. Todo aquello ligado a la figura paterna se encuentra fragmentado, esto lo vemos en las pocas anécdotas conocidas por Ariel acerca de Elías. De hecho son sólo dos, la historia de las treinta radios y la de la mayonesa rancia. Se generó una suerte de “pacto de silencio” respecto de este personaje. Con todo esto, vemos en Ariel un intento por identificarse a los pocos relatos que conoce de su padre, por ejemplo, no comiendo en el bar, sabiendo que ha cambiado de dueño en reiteradas oportunidades en los últimos veinte años.
Asimismo observamos que la madre fomenta este ocultamiento de la separación y de las razones de la partida del padre al homologar la relación que tenían con la película “Los girasoles de Rusia”. Respecto de todo esto, Sonia afirma “la guerra cambia a la gente”, generando una ficción para no enfrentar la temida confesión que le imprimiría su cuota de responsabilidad frente a la ruptura de la estructura familiar.
Lo siniestro, es decir, en lo cual “convergen los sentidos antitéticos de lo secreto y lo familiar” (Ulloa, 1986) se pone de manifiesto en el filme con mayor énfasis en la figura de Osvaldo. Él, quien era definido por Ariel como una persona “transparente”, encarna a la vez el lugar de lo no dicho, es decir, el otro hombre con quien su madre engañó a su padre, provocando su partida.
Será hacia el final de la película que se dará el develamiento de aquello que promueve el efecto siniestro; en palabras de Ulloa: “la promoción de verdad como antídoto frente al ocultamiento que anida lo siniestro”.
En síntesis, en el tiempo 1 tenemos un Ariel pasivo mientras que en el tercer tiempo vemos un Ariel activo. Activo en el sentido de que finalmente puede hacer algo con las marcas del Otro, es decir, puede entablar una relación con su padre y de este modo acceder a algo de la verdad de su propia historia.
Teniendo en cuenta que el sujeto de la responsabilidad se instala en la grieta entre necesidad y azar (Fariña), analizaremos estos elementos en la película para ubicar a Ariel como sujeto responsable.
Respecto a la necesidad, podemos señalar que los trámites de ciudadanía y pasaporte que lleva a cabo el protagonista, exigen cierta documentación específica y un tiempo mínimo predeterminado para realizarse.
Por otra parte, como elemento azaroso podemos ubicar el hecho de que Osvaldo deba cerrar su local por quiebra, coincidiendo con el lapso en el cual Ariel está realizando los trámites para irse del país. Gracias a esta contingencia, Elías puede comprar ese local, y de esta manera regresar al país antes de que su hijo tome esa decisión.
Así, el abrazo final de Elías a Ariel, que este último responde, que cierra la película, no es un abrazo cualquiera, sino que se constituye en todo un acto subjetivante, es “una acción que recae finalmente sobre el sujeto, poniéndose éste en acto” (Mosca, 1998).

Bibliografía.

 D’AMORE, O. (2006): Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva. Buenos Aires.
 DOMÍNGUEZ, M. E. (2006): Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva. Buenos Aires.
 FARIÑA, J. J. M. (2006): El doble movimiento de la Ética contemporánea. Una ilustración cinematográfica. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos.
 FARIÑA, J. J. M.: Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra.
 LEWKOWICZ, I. (1998): Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
 MOSCA, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 SALOMONE, G. Z. (2006): El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva. Buenos Aires.
 ULLOA, F. (1986): La ética del analista ante lo siniestro. En Territorios, número 2. MSSM. Buenos Aires.



NOTAS

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