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Estar a la altura del éxito... o del deseo

por Gerez, Andrea Laura

Universidad de Buenos Aires

Resumen

El presente trabajo, se basa en el film argentino, llamado “El ciudadano ilustre”, (Duprat-Cohn, 2016), y tomo para el análisis a su protagonista Daniel Mantovani, quien es un escritor de novelas las cuales están basadas en historias oscuras de su pueblo, Salas, ganando el Premio Nobel gracias a ello.
Daniel se fue de su pueblo hace cuarenta años, y nunca más volvió. Al recibir una invitación para ser nombrado ciudadano ilustre de Salas, retorna de una forma repentina sin demasiadas explicaciones de su accionar.
A lo largo del trabajo, cuestiono e indago sobre ésta decisión del protagonista. Muchos son los textos que acompañan, desde el psicoanálisis hasta una posición mas desde el lado de la ética.
Las preguntas que surgen son: ¿Por qué alguien que ha ganado todos los reconocimientos posibles necesita retornar a un lugar en donde es posible que sea repudiado? ¿Por qué no puede disfrutar de su éxito y tiene esa necesidad de castigo? ¿Es la culpa lo que lo hace volver?
Es, desde su literatura, que trata de elaborar las cosas traumáticas que vivió en su pueblo, pero llega un momento en el que ya no es suficiente y necesita dar un paso más.

Palabras Clave: Culpa | Castigo | Traumático | Ética

CAPITULO 1: LA INTRODUCCIÓN:

La película comienza con la entrega del premio Nobel de Literatura, a Daniel Mantovani, quien es un escritor argentino, radicado en España desde hace cuarenta años.

Sus libros retratan la vida de su pueblo de origen, Salas, en la provincia de Bs.As, de donde se fue cuando era muy joven y jamás regresó. Son historias que narran las miserias de su gente, el lado oculto de un pueblo apacible en donde nunca, al parecer, cambia nada.

Parece no sentirse a gusto cuando le entregan el premio, ya sea porque tiene que reverenciar a los reyes de Suecia, sin querer hacerlo, ya sea porque es un premio que deberian haberle dado a Borges, o por lo que el mismo dice: “tengo la convicción de que este tipo de reconocimiento unánime tiene que ver directa e inequivocamente con el ocaso”.

Ocaso que se ve evidenciado quizás porque ya no puede escribir mas luego de haber recibido ese premio, hace ya cinco años, como si fuese una profecía autocumplida, que impide que se desarrolle su creatividad.

Muchos son los lugares, personas, paises que le envian invitaciones para hacer honor a su premio y a su literatura, pero todas son rechazadas, hasta que recibe una carta de su pueblo, el intendente de Salas lo invita por el aniversario y lo va a nombrar Ciudadano Ilustre, primero la rechaza, aunque siente cierto interes.

En la película no da mucha información acerca de porque nunca volvió, solo dice que “siempre quizo escapar de ese lugar”, pero a su vez “vuelve” en sus libros relatando sus historias, como una contradicción, tratando quizás con eso de elaborar algo de esta distancia.

Al final decide aceptar la invitación, y vuelve al pueblo, aunque le dice a su secretaria que viajará solo y de incógnito por unos cuatro días.

Luego de un viaje con diversos contratiempos, llega al pueblo y es recibido con honores, la gente que lo saluda afectuosamente, un paseo arriba de la autobomba, un video institucional que lo hace emocionar, diversos autógrafos, hasta el nombramiento del Ciudadano Ilustre del pueblo de Salas, premio que parece recibir con alegría.

Se produce el reencuentro con viejos amigos, viejos lugares, un viejo amor, personas que dicen sentirse representados con sus personajes, todo en un clima cálido y acogedor.

Clima que en el trascurso de la película va cambiando, ya sea porque el discurso de Daniel no es muy complaciente con ciertas cuestiones que van sucediendo, en donde el pueblo no se siente demasiado contento con lo que el escribe acerca de ellos, sacando a relucir sus miserias, habiendose hecho millonario a causa de ellos, como dice uno de los pueblerinos, “sos un bufón de los europeos, venis a contar nuestras historias y vas allá y las cobras en euros”. Resentimiento que va creciendo dia a dia, hasta que se produce el estallido del Volcán, como es titulado uno de los capitulos de la película.

Y al aparecer esta ebullición, Mantovani redobla la apuesta, no siendo complaciente ni tratando de apaciguar el clima popular, sino que comienza a decir sus verdades, tratando de ignorantes, pasivos e hipócritas al pueblo que lo vió nacer, quizás de algún modo exorcizando eso que tenía guardado desde hace tanto tiempo.

Pero ninguna palabra o acción pasa sin tener consecuencias, mas a un personaje tan observado como lo es el Ciudadano Ilustre, el cual pasa de ser amado a odiado, solo su antiguo amor trata de salvarlo, pero sin éxito.

En el último capitulo “la cacería” recorre el pueblo, pero esta vez no con la alegría con la que lo observaban desde el coche de bomberos, sino recordando y observando diferentes personajes, que muestran su otra cara, la verdadera.

Se va del pueblo, con disparos dirigido a los pies, para que huya rápido, atravesando la oscuridad, solo sin su valija, sin nada mas que el mismo, cuando finalmente un tiro le da en el pecho, y el cae.

Luego de esa escena, pasa a otra en la que a primera vista hace parecer que es un velorio, ya que hay flores, silencio, un banquete pequeño, pero después se ve un micrófono, y aparece Mantovani, en una conferencia de prensa, presentando su nuevo libro “El ciudadano ilustre”. Hasta acá la síntesis de la película.

CAPITULO 2: EL RECORTE

El recorte del que voy a hablar es algo que dice al principio de la película, “el ocaso como escritor”, esa imposibilidad de escribir luego de haber ganado el premio, premio que parece haberle pesado tanto que obturó su creatividad.

La pregunta que me surge es porque no puede disfrutar de su éxito, porque rechaza todas las invitaciones en donde le van a realizar honores y felicitaciones por lo logrado, y si acepta volver a su pueblo, en donde quizás se puedan sentir heridos con lo que el escribe, y desde hace tanto tiempo que no ha vuelto.

Como dice Irene (su antiguo amor): “Tenés que ser muy ingenuo para no darte cuenta que alguien en Salas se podia ofender con lo que escribias”
No va donde hay elogios sino donde puede haber criticas, porque hace esta elección?

Se podría pensar desde el texto de Freud “Los que fracasan al triunfar”, el cual dice “en ocasiones ciertos hombres enferman precisamente cuando se les cumple un deseo hondamente arraigado y por mucho tiempo perseguido. Parece como si no pudieran soportar su dicha” (Freud, S. 1916) ,es decir, que hay personas que una vez que han logrado un éxito determinado, que han esperado con ansias, lejos de disfrutar del éxito experimentan cierta sensación de fracaso psicológico, profesional, emocional y aún personal.

El éxito real en la vida adulta, deberá ser luego sancionado como si se tratara de un crimen edípico, con su consecuente sentimiento de culpa. Esto tiene su fundamento en la sexualidad infantil y el Complejo de Edipo.

Este fenómeno tiene relación con el sentimiento de que “algo es demasiado bueno para ser cierto”. La esencia del éxito consiste en “haber llegado” más lejos que el propio padre, siendo esto algo prohibido. De allí el intenso sentimiento de culpa y la necesidad de “pagar” por ello.

Sienten culpa por su éxito, una culpa inconsciente que los lleva a buscar el autocastigo, esto es quizás lo que pudo haber sentido Mantovani, al recibir el premio no siente la alegría de ser el primer Nobel en literatura de la Argentina, sino que parece “no merecerlo” y pone excusas tales como se lo deberían haber dado a Borges, no querer inclinarse ante los reyes, o ese premio representa el ocaso como escritor, poniendo la infelicidad afuera, cuando es más bien algo interior lo que lo angustia, pero el nada sabe de eso.

A su vez, en la cumbre de su éxito no va a donde lo van a llenar de aplausos, sino que vuelve al lugar en donde lo pueden llegar a repudiar, en donde sabe que existe esa doble cara de amor/odio, y el no va a ser complaciente sino que va a avivar el fuego, para que el castigo se produzca, y se produce, a través de insultos, de una campaña en su contra, de un “huevazo”, de un tiro certero en el pecho.

Esto se podria pensar desde Freud, en “El problema económico del masoquismo”, al decir: “No interesa quien lo inflija, si la persona amada o una indiferente o si es causado por poderes o circunstancias impersonales; el verdadero masoquista ofrece su mejilla toda vez que se le presenta la oportunidad de recibir una bofetada”. (Freud, S. 1924)

En suma, el yo masoquista provoca situaciones en las cuales él es el castigado, "ofrece su mejilla" en situaciones de castigo. Él pide, busca y provoca los castigos del superyó o del dolor parental, y es activo en la búsqueda del sufrimiento en ese sentido.

Se infiere algo del orden de lo inconsciente, de un superyó severo que busca castigarlo, por mociones que provienen de lo infantil, de lo Edípico. Pero al ser un material fílmico y no clínico, no se tiene más que inferencias e hipótesis para sustentar lo dicho, y que no pueden ser contrastadas con la realidad del discurso, sino por observables.

Siguiendo con el análisis, podemos ver que luego del disparo, y en medio de los “últimos suspiros” dice la palabra: “Fin”, como si el castigo hubiese sido consumado, como si hubiese sido necesario que el castigo se quedara representado en su cuerpo, como una marca imborrable.

CAPITULO 3: LA INHIBICIÓN

Otra linea para poder pensar, la imposibilidad de Mantovani para escribir en la que se hace realidad la profecia del ocaso como escritor.

La escritura estaba relacionado con una “elaboración” de situaciones traumáticas que ocurrieron en su pueblo natal, en modo de ficción.

Al decir de Freud, en “El creador literario y el fantaseo”: “Es lícito decir que el dichoso nunca fantasea; sólo lo hace el insatisfecho. Deseos insatisfechos son las fuerzas pulsionales de las fantasías, y cada fantasía singular es un cumplimiento de deseo, una rectificación de la insatisfactoria realidad.” (Freud, S. 1908)

Hay algo del orden de lo insatisfecho que necesita ser elaborado a través de la fantasia, y lo plasma en la escritura.

Que como dice el personaje: “Soy escritor porque no me conformo con la realidad tal cual es”, y en otro pasaje dice, cuando le preguntan si la infelicidad es el mejor estado para la creación artistica, dice: “Es en comunidades violentas e injustas, en donde el vacio existencial se llena de creación”.

Se podría pensar que el origen de esa insatisfacción, es lo vivido por Mantovani en Salas, de lo cual no hay mucho detalle en el film, pero que se infiere que fueron traumáticas, dolorosas y que las vivió pasivamente, quizás el no haber podido hacer nada en ese momento en que sucedieron los acontecimientos, y el haberse ido de su pueblo, como dice en una parte de la película: “Cuando las papas quemaban” es lo que a posteriori le genera la insatisfacción, culpa, que se traslada en haber recibido el Nobel sin la alegría pertinente, o esperable, y le produce también la inhibición de no poder escribir, luego de eso.

La insatisfacción es con el mismo, por no haber actuado “conforme a su deseo”.

Esta imposibilidad de escribir, se podría pensar como una inhibición, ya que al decir de Freud en “Inhibición, síntoma y angustia”: “La inhibición, es en donde está presente una simple rebaja de la función.” y en otro párrafo dice: “Otras inhibiciones se producen manifiestamente al servicio de la autopunición, no es raro que así suceda en las actividades profesionales. El yo no tiene permitido hacer esas cosas porque le proporcionarían provecho y éxito, que el severo superyó le ha denegado. Entonces el yo renuncia a esas operaciones a fin de no entrar en conflicto con el superyó.” (Freud, S. 1926)

Con lo cual ésta inhibición estaría relacionada, como dije anteriormente, con el no poder soportar la dicha que le genera su éxito, entonces para no entrar en conflicto con un superyó severo Mantovani lo “resuelve” produciendo una inhibición de su función, que es la de escritor, para evitar la angustia.

Ahora bien, cuando ya no puede escribir, sobre su pueblo y sobre nada, ya que según sus dichos: “Europa no lo inspira, la fuente de inspiración se quedó en el pueblo”, es ahi cuando decide volver, pero esta vez fisicamente, como un pasaje al acto, decide hacerlo solo, sin su asistente, volver anónimamente, sin que nadie se entere.

“Pone el cuerpo”, como un modo de seguir “elaborando” algo de su pasado, pero ya desde lo real, no desde la ficción, o la fantasia.

Y al ser consumado el castigo, “pagando” con su cuerpo, ya no se siente culpable por su éxito y puede volver a escribir, una nueva historia, su propia historia desde otro lugar.

Como dice al final de la película: “Irse no es dejar de estar, cuando era invierno yo sentia el calor del verano de mi pueblo. Ya no es asi”. Dando cuenta de una elaboración.

CAPITULO 4: LA INTERPELACIÓN

Otro modo de pensar, o complementando esto, sobre la vuelta de Mantovani a Salas, que aparece en la película como repentina, solo con un llamado a la asistente que le dice: Voy.

Sin mayor explicación, después de cuarenta años decide regresar. La pregunta es porque toma esa decisión, quizás esa carta lo interpela de alguna manera a tener que dar una respuesta.

Según el texto “Responsabilidad y culpa” de D’amore: “La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Luego la culpa ob-liga a una respuesta ad hoc a la interpelación.

Y en otro párrafo dice: La fuerza simbólica de la interpelación proviene de la internalización de la ley simbólica, es por eso que en este sentido la interpelación es exigencia de respuesta mas allá de lo que “yo” querría responder. Dicho de otra manera, la interpelación es en términos económicos lo que genera deuda, culpa en sentido lato. Se trata aquí de la economía de lo simbólico. La interpelación “implica” ya una deuda por la que hay que responder, es el llamado a responder.” (D’Amore, O. 2006)

En la escena en que recibe la carta, anteriormente se escucha una voz en off que dice los diferentes lugares de donde recibe invitaciones, las rechaza a todas hasta que hay algo que le llama la atencion, es la carta de Salas, primero la rechaza pero luego le pide a la asistente que se la lea, es una invitación para el aniversario del pueblo en donde lo van a nombrar Ciudadano Ilustre, ante ésto se rie, la rechaza, vuelve a preguntar para cuando seria el evento “la próxima semana”, vuelve a reir, la rechaza, para luego quedarse leyendo la carta. Ante la pregunta de la asistente si va a ir, dice que no. Luego pasa a una escena en la que el está mirando una ventana, en su casa, solo. Llama por telefono a la asistente y le dice: Voy. Ante la pregunta de adonde, dice: A Salas. Va a ir solo por cuatro dias, y nadie se tiene que enterar.

Se podría pensar que la carta lo interpela, en dar una respuesta mas allá del yo, movilizado por la culpa, a nivel del superyó. El sujeto siente que tiene que pagar, que tiene una deuda que lo moviliza a generar una acción.

Siguiendo el texto de D’amore: “Se abre como respuesta a la interpelación, de un modo general, un abanico de posibilidades; a saber: el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, la intelectualización –como poderoso anestésico psicosocial– y, en líneas generales, la formación sintomática, incluso a expensas de ese capítulo controvertido que conforma el sentimiento inconsciente de culpa.” (D’Amore, O. 2006)

Es este sentimiento inconciente de culpa o necesidad de castigo, lo que lo hace volver a su pueblo, ahora bien, de donde proviene esa culpa, ésta tiene su raiz, como dije anteriormente, en que siente culpa por su éxito, una culpa inconciente que lo lleva a buscar el autocastigo.

Esta puesta en marcha del circuito, que generó la interpelación, es el circuito de la responsabilidad subjetiva, es decir, responder por sus actos.

En la película, Mantovani dice desde el principio, que el es Responsable, ¿a que se refiere con esto?Habla que el es responsable de su ocaso como escritor. En modo de chiste cuando dice que es responsable de hacer conocido a Salas, dice: Lo admito, soy el culpable.

Luego cuando Romero, un pueblerino lo enfrenta diciendo que es un bufón de los europeos, delante de el lo niega, pero luego dice ante el público: Supongamos que el tiene razón, que soy el culpable de esto que dice, pero eso invalida mi obra, soy acaso responsable de lo que escribo, la creación es independiente de la ética y la moral, son acaso culpables de asesinatos los que escriben novelas policiales?

Es decir, hay algo en el discurso de Mantovani que lo ubica en el lugar de sentirse responsable, de ser responsable de algo, no sabemos que, él tampoco lo sabe, da rodeos, se trata de explicar a si mismo, a los otros, pero desde la conciencia, desde el yo no va a encontrar respuestas.

Todas estas preguntas se las realiza luego de haber recibido la carta, al parecer Mantovani no se cuestionaba sobre su accionar, son preguntas nuevas que el se hace, hasta ahora solo se dedicaba a escribir libros basados en relatos de su pueblo y edificó una fortuna con ello, nada le hacia ruido solo sintió cierta angustia y culpa al recibir el premio, pero las preguntas comenzaron a surgir luego de que recibió la carta de Salas. Como se dijo anteriormente, la carta lo interpeló a Mantovani e ingresó al circuito de la responsabilidad.

En el texto “Mar abierto, un horizonte en quiebra”, Fariña dice: “Se trata de los que llamaremos el circuito de la responsabilidad. En el Tiempo 1, el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida. En un Tiempo 2, recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal. Las cosas fueron más allá –o más acá- de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes. Algo de esa diferencia le pertenece.” (Fariña, M. 2000)

Es esta interpelación, lo que lo moviliza a preguntarse algo con respecto a lo que escribe, volver sobre sus propios pasos, necesitando responder, responsabilizarse, ya que todo acto tiene su consecuencia.

Tal como dice Alejandro Ariel, en “La responsabilidad ante el aborto”: “Un acto implica una decisión que tiene consecuencias para quien lo produce y también para los otros. Pero para los otros, mi acto constituye una acción. Lo que los otros ven en la dimensión de mi acto es una acción, por eso nadie puede juzgar a otro por su acto, pero si por sus acciones”.(Ariel, A. 2001)

Con lo cual no se lo puede juzgar a Mantovani por su acto, pero si por sus acciones, por lo que genera al escribir.

Ahora bien, Mantovani puede quedar preguntandose sobre su responsabilidad, si es o no culpable por lo que escribe, si es solo ficción o es la realidad de lo vivido, si es merecedor o no del premio, puede quedarse en esa linea sin encontrar respuestas, “cerrando el circuito en el mero ser de la culpabilidad”, o dar un paso mas y cambiar su posición subjetiva. Dejar de dormir en los signos del Otro.

En el texto antedicho de Alejandro Ariel dice: “Uno es lo creado, lo hablado, lo ordenado, pero el silencio es aquello que permite el pasaje de creado a creador. Entonces la pregunta es: ¿Hay responsabilidad en desistir de ser creador?” (Ariel, A. 2001)

CAPITULO 5: LA CONCLUSIÓN

¿Se puede hablar de un filme?

Hablar de un filme es examinar las consecuencias del modo propio en que una idea es tratada asi por ese filme”(…) .Pasamos del juicio normativo, indistinto o diacrítico, a una actitud axiomática, que se pregunta cuales son para el pensamiento, los efectos de tal o cual filme. (...)Que nos revela de singular?” (Badiu, A. 2011)

El texto citado es el de Alan Badiu, lo puse a modo de conclusión, ya que es la forma en que se puede pensar un film, no desde si es bueno o malo, de un modo superficial, sino adentrarse en como un film moviliza el pensamiento, y desde ahi se parte un análisis, singular, propio, algo que tal vez el director no haya querido mostrar, pero que aparece.

La idea que se expuso en este trabajo de investigación, a través de un recorte del film, es cuales son las razones por las que una persona, en este caso Mantovani, en la cumbre de su éxito se siente insatisfecho y busca el castigo, movilizado por una culpa que es inconciente y como eso le genera una inhibición en lo que el hace, que es escribir.

Muchos son los textos que ayudaron en este recorrido, desde una visión más psiconalítica a una postura más desde la ética. Quizás no buscando una respuesta, sino abriendo posibles caminos a transitar, sosteniendo la tensión.

Es por eso que aún llegando al final del trabajo quedan respuestas sin resolver, una de ellas es si el personaje ha podido cambiar su postura en relación a aquello que lo aquejaba, si hay un pasaje de la culpa a la responsabilidad, es decir un cambio de posición subjetiva, un tiempo 3 para Mantovani. Si eso que traía consigo antes de la interpelación se ha modificado, lo que si se sabe es que hubo un cese en su inhibición, el puede volver a escribir, con lo cual daría cuenta de una elaboración de lo traumático, y de un vuelco en su producción artística, ahora él es el protagonista de su propia novela, ya no necesita de otros para contar su propia historia. Dando cuenta de un modo de posicionarse diferente, en cuanto a lo artístico.

La pregunta es si Daniel Mantovani persona, ya no personaje, ha podido hacer el pasaje de creado a creador, si luego de haber pasado por la muerte, o bien estar cerca de ella, consumando de algún modo el castigo buscado, puede liberarse de la culpa, de la insatisfacción que lo aquejaba por no haber actuado en conformidad con su deseo, pero quizás solo se des-culpabilice para cerrar el circuito que abrió la interpelación, pero que no advenga un sujeto.

Son caminos que quedan abiertos, la respuesta será para otro capítulo.

Bibliografía

Ariel, Alejandro: (2001) La responsabilidad ante el aborto. En (Bio)ética y cine. Compiladores: Fariña y Solbakk.

Badiou, A.: (2011). ¿Se puede hablar de un filme?. En Imágenes y palabras: escritos sobre cine y teatro. Manantial. Bs. As.

D’Amore, O. (2006). Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires.

Freud, S. (1926) Inhibición, síntoma y angustia, Cap. I al IV. En Obras completas, Vol.: XX. Amorrortu. Bs. As.

Freud, S.: (1908). El creador literario y el fantaseo. En Obras Completas. Vol.: IX Amorrortu. Bs.As.

Freud, S.: (1924). El problema económico del masoquismo. En Obras Completas. Vol.: XIX. Amorrortu. Bs.As.

Freud, S.: (1916). Los que fracasan cuando triunfan. En Obras Completas. Vol.: XIV. Amorrortu. Bs.As.

Michel Fariña, J. J. (2000). The Truman Show. Mar abierto (un horizonte en quiebra). En Ética y Cine, Eudeba, Buenos Aires, 2000.



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de Julieta   » 25 de septiembre de 2017 » julilanda4@hotmail.com  

Me pareció interesante el artículo, sobre todo para reflexionar sobre el personaje principal, Daniel Mantovani, y las relaciones que se establecen especialmente entre su decisión de volver a Salas y el declive de su obra literaria. El análisis psicopatológico del protagonista nos sirve para entender una posible explicación de la razón por la cual vuelve al pueblo de su infancia, luego de haber rechazado toda invitación "prestigiosa" de múltiples lugares. Resulta claro el enfoque en el sentimiento de culpa y la insatisfacción del personaje ante su reciente triunfo del Nobel. Sin embargo, queda una sensación de mayor incertidumbre en cuanto al final de la película, cuyo análisis permitiría acceder a ciertas hipótesis respecto de lo que significa esa muerte final en la subjetividad del protagonista.
Hacia el final del artículo, la autora se pregunta si Daniel Mantovani ha podido realmente pasar de "creado" a "creador" luego de "haber pasado cerca de la muerte" o dde haberla experimentado. Pero, ¿qué simboliza realmente esa muerte? Y luego de intentar responder a esto podemos pensar cuáles son los efectos de esta misma y si realmente podrían permitir el cese de la inhibición y del sentimiento de culpa, para dar paso al deseo.
Respecto del final, podríamos proponer distintas alternativas de lo que esa muerte simboliza y cómo otorga retroactivamente otro significado a todo el episodio anterior de su estadía en el pueblo.
En principio podríamos plantear la hipótesis de que, en verdad, Daniel Mantovani nunca volvió. Para afirmar esto podemos tomar la escena de la entrevista en la radio, cuando le preguntan por qué nunca volvió a Salas y él responde que no lo hizo porque si lo hiciera sólo ppdria volver como un fantasma. En este sentido, podriamos planteae que nunca volvió realmente, sino que lo hizo en forma fantasmal. En este caso, la escena de su muerte podría representar la muerte de su estilo literario más que la muerte en la realidad. Necesitaba volver en forma espectral aunque fuera para matar su identidad literaria, dado que el Nobel como dice, es el declive. Por ende, se transforma en algo diferente para salvarse u observa el "ocaso" de su carrera. En este caso, podríamos contestar que hacia el final el escribe otra novela en relación con el.pueblo, pero se debería analizar si esta repetición implica, aun en su repetición, algo diferente.
Otra posible interpretación es que la escena final representa una especie de limbo mental, luego de la muerte. En esta presentacion, que se confunde con un funeral, sea una expresión postmorten, en un juicio final en donde da cuenta de la imposibilidad de poder abandonar su origen en ese pueblo como unica fuente literaria y por ende donde propone su muerte como último acto literario.
Por último, podríamos plantear una analogía entre la figura de Daniel Mantovani y el Ulises de Homero, quien vuelve a Itaca, su pueblo natal, para descubrir que su identidad no se define por ese retorno, sino por todo lo que aprendió estando afuera. Sin embargo, esta hipótesis pone en tensión la idea de cultura-naturaleza o de "civilización o barbarie" ya que la naturaleza cuasi animal del pueblo (Itaca) frente a la astucia de la razón que Ulises ejercita hasta que logra volver, por ejemplo al no entregarse al grito de las sirenas (representacion maxima del instinto natural). Sin embargo, esto pondría en juego la idea que el protagonista del filme siempre quiso volver y no podía, idea que no está del todo claro en la película ya que él alega haber querido siempre escapar de allí. Además, notamos una cierta metamorfosis del personaje hacia el final. Su intelecto no pasa por encima de la naturaleza del pueblo y él termina actuando en consonancia con la esencia de "barbarie" del pueblo. Pero de todas formas, él tiene que morir ya sea como el último personaje del pueblo posible a explotar literariamente o para poder aceptar la metamorfosis subjetiva que le permita continuar con su obra desde otro lugar.



Mensaje de sebastian  » 8 de septiembre de 2017 » caebactiah@yahoo.com.ar 

Me quedan fijadas del film las imágenes -repetitivas- en donde se lo ve al protagonista caminando por las calles de su pueblo. Hay una impronta en esas imágenes, que muestran un Mantovani circulando altivo por el medio de las diferentes calles, como si fuesen senderos sólo transitables por él (ningún automovil le amenaza su andar). Son imágenes que quizás proponen un Mantovani "agrandado" y con sentimientos de superioridad. Acaso el regreso al pueblo de Salas sea su "venganza", un tomar ganancias del único lugar (espacial y temporal) del que le interesaba hacerlo. El reconocimiento internacional parece no compararse frente a (por fin) ser reconocido en su pueblo.



Película:El ciudadano ilustre

Titulo Original:El ciudadano ilustre

Director: Mariano Cohn, Gastón Duprat

Año: 2016

Pais: Argentina

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