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PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
Primer Parcial

Cátedra: Fariña

Profesora: Ana Corinaldesi

Alumna: Siri, Maria Agustina

Libreta Universitaria nº: 328775490

Comisión: 23

CONSIGNA

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

PELÍCULA: “El club de los emperadores”

William Hundert. Un profesor, ya maduro, ha sido convocado en un lujoso hotel para una reunión de antiguos alumnos suyos. Los recuerdos se agolpan en su memoria. Aquel curso del 72, en la prestigiosa escuela de St. Benedict. Un año más, logra apasionar a sus alumnos con la enseñanza de la historia de Roma. Sabe usar recursos pedagógicos para alimentar la curiosidad natural de los adolescentes: como el de hacer leer la inscripción que preside el fondo de la clase, que narra los hechos guerreros de un rey del que, en la actualidad, nadie recuerda siquiera el nombre. Puede empeñarse uno en ganar el mundo entero, pero para que las realizaciones perduren, hay que hacer algo más, salir del cascarón del propio egoísmo.

Hundert lo tiene claro: no sólo enseña una asignatura; ante él hay personas, jóvenes, con toda una vida por delante, que en el futuro ocuparán posiciones importantes en la sociedad. Y tiene que moldear su carácter, ayudarles a forjar su personalidad. Pero ese curso se va a encontrar con un alumno problemático, que llega con el curso ya empezado. Se trata de Sedgewick Bell, hijo de un senador. Un chico muy listo, pero que va a lo suyo, y sometido a una enorme presión por parte de su padre, quien no se ocupa mucho de él, pero que sí desea su triunfo social.
Muestra con aires de fábula a un personaje, muy bien encarnado por Kevin Kline, con innegable vocación para la enseñanza. Pero que también tiene sus debilidades. ¿Quién no pecaría en un momento dado de injusto, al observar que su pupilo díscolo por fin empieza a tomarse interés por las cosas? Y a pesar de todo, su sentido de la justicia emerge cuando se rompen las reglas del juego.
El concurso de los emperadores. Quien lo gana, es coronado con los laureles de Julio César. Se trata de una prueba con la que Hundert estimula a sus alumnos a aplicarse en el estudio. Ideas como ésta, o la de ponerse la clásica toga romana, ayudan a los chicos a ilusionarse con aprender lo que fue el núcleo de la civilización occidental. En el concurso, el profesor Hundert hace varias pruebas escritas hasta seleccionar tres finalistas. Entonces, ante todo el colegio, son sometidos a una ronda oral de preguntas, de donde debe salir el ganador. Tan apasionante es la prueba que, treinta años después, en la reunión de ex alumnos, habrá otro concurso, donde saldrá a flote cómo ha evolucionado el carácter de los que en otro tiempo fueran adolescentes.
PERSONAJE: El profesor William Hundert.
Tiempo 1: En este tiempo el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida. El profesor corrige el último examen que decide quienes van a ser los tres participantes del concurso. Cuando suma los puntos el alumno revoltoso queda en cuarto lugar por un punto, entonces relee el examen y le aumenta la nota. Bell, el chico problemático, califica de esta manera para participar del “Club de los Emperadores”.
En el concurso Bell comienza respondiendo todas las preguntas exitosamente, cuando solo quedan dos participantes el profesor descubre que su alumno esta haciendo trampa, que lleva las respuestas escritas en una de las mangas de su toga blanca, pero deja que finalice el concurso.

Tiempo 2: Es la puesta en marcha del circuito de la responsabilidad, es el tiempo de la interpelación, que conlleva un deber responder, promueve que se emprenda el mecanismo de la retroacción que inaugura el tiempo 1. Luego de 25 años Bell invita a todos sus compañeros y a su profesor a pasar el fin de semana con él y pide la “revancha” del Club de los Emperadores. Como la primera vez Bell hace trampa en el concurso y el profesor vuelve a descubrirlo, nuevamente deja que el concurso siga su curso. El alumno revoltoso, que ahora es candidato a senador de los Estados Unidos, vuelve a perder. Cuando se decide el ganador Bell se dirige al profesor en frente de todos sus compañeros y le dice: “Gracias otra vez señor Hundert, su ecuanimidad es un rayo de luz”. Oscar D’ Amore dice al respecto en su texto Responsabilidad Subjetiva y Culpa: “La retroacción que genera la interpelación resignifica porque liga a los elementos “disonantes” que se convierten entonces en tiempo 1, es decir que el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder.” La interpelación le exige al sujeto una respuesta más allá de lo que a él le gustaría responder, más allá incluso de lo que él puede decir al respecto, la respuesta en una vuelta a la moral. La respuesta es particular. D’ Amore nos dice: “La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo, ob-liga a retornar sobre la acción. No hay deseo sin culpa, implica retornar sobre la acción…”

Hipótesis clínica: Podría pensarse a modo de supuesto clínico que el profesor decide cambiar la nota por su deseo de demostrarse a si mismo y a los demás que él podía cambiar a este alumno, tal vez porque se ve reflejado o se proyecta en él debido a ciertas características de su adolescencia que comparte con Bell. También podría pensarse que se deja llevar por su sentimiento de omnipotencia, quiere demostrar su capacidad como profesor, y también llamar la atención para ser tenido en cuenta como director, un puesto que él sabía estaría bacante dentro de poco tiempo. La Hipótesis es la que abre la potencialidad de un Tiempo 3, el de la responsabilidad. El sujeto que adviene en este tiempo 3 no es el mismo del tiempo 1.

No encuentro en este recorte de la película un elemento relacionado explícitamente a las categorías de necesidad o azar, podría pensarse que el profesor actúa teniendo en cuenta que el alumno estaba mejorando tanto académicamente como disciplinariamente, por lo cual la actitud de Bell lo toma por sorpresa. Juan Carlos Mosca dice en su texto Responsabilidad: otro nombre del sujeto: “El azar implica incertidumbre” , pude considerarse el hecho de que el alumno se copiara como una cuestión relacionada con el azar, ya que el profesor no tiene control sobre las acciones de su alumno, y tampoco las esperaba.

Se configuran dos campos de responsabilidad: el de la verdad en términos jurídicos, objetiva, que da lugar a la responsabilidad moral o jurídica; y el de la verdad del sujeto que nos confronta a la realidad subjetiva.
RESPONSABILIDAD SUBJETIVA:
Teniendo en cuenta que para realizar el trabajo me baso en una perspectiva psicoanalítica es importante destacar que para Freud la responsabilidad subjetiva descansa en la noción de sujeto del inconciente, es decir somos responsables incluso de aquello de lo que no tenemos conciencia, “el sujeto es siempre imputable en términos éticos” Oscar D’ Amore postula que “La responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice: una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconciente que causó la formación.” Es decir el profesor es responsable de todo aquello que realiza para alcanzar su deseo, ya sea el de cambiar al chico o el de acceder al puesto de director. En la película se puede ver cómo cambia la cara de Hundert cuando su alumno le “agradece” por su ecuanimidad, por la expresión de su cara se puede ver que cae en cuenta de las consecuencias de su acto. El profesor “debe” dar, o darse, una explicación acerca de sus actos. “Sólo el sujeto podrá ensayar una teoría de lo que se jugó de él en eso (…) sabe que eso le pertenece (…) Se abre así el campo de la responsabilidad subjetiva” Aquí Gabriela Salomone resume ese momento en el que el sujeto acepta su participación en lo sucedido, este es un tipo de respuesta ante una interpelación, no es la única, pero si es la que inaugura la dimensión del sujeto.
Ante una interpelación se abre una gran cantidad de posibles respuestas: el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, etc. Una respuesta dentro de la dimensión ética es el “efecto sujeto”, es el acto en el que se produce un sujeto de deseo inconciente, el acto ético. D’ Amore aclara: “Llamamos éticas a las singularidades que hacen desfallecer el particular previo.”
En la película que elegí se ve el cambio subjetivo en el profesor luego de la reunión de ex alumnos, ya no quiere ser director porque entendió que su lugar esta en las aulas, formando a los próximos lideres, luego de una conversación con Bell se acercó al alumno que había quedado en cuarto lugar para el Club de los Emperadores y le cuenta que debería haber estado él en el concurso, en lugar de su compañero revoltoso.
No existe la responsabilidad subjetiva sin culpa. Lacan propuso que el sujeto puede ser culpable de haber cedido en su deseo, y es responsable de su puesta en acto.

BIBLIOGRAFÍA
• D’Amore, Oscar. Responsabilidad Subjetiva y Culpa en “La transmisión de la ética Clínica y Deontología. Vol. I. ed. Letra Viva. Bs As 2008.

• Mosca, Juan Carlos. Responsabilidad: otro nombre del sujeto. En “Ética un horizonte en quiebra” ed. Eudeba. Bs As 2008

• Salomone, Gabriela. El sujeto Autónomo y la Responsabilidad. En “La transmisión de la ética Clínica y Deontología. Vol. I. ed. Letra Viva. Bs As 2008.

• Salomone, Gabriela. El sujeto Dividido y la Responsabilidad. En “La transmisión de la ética Clínica y Deontología. Vol. I. ed. Letra Viva. Bs As 2008.



NOTAS

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