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Comisión 11
Apellido: Fernández
Nombre: Pablo
Título: “El Color de la noche”

El personaje de la película sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Bill Capa, un psicoanalista neoyorquino, y el fragmento del film, es decir la situación, data de una de sus pacientes en sesión que luego de recibir una interpretación de Bill da lugar a un acting out arrojándose por la ventana.
La idea general que se rescata del análisis es que hay responsabilidad del analista en tanto realiza una interpretación que como tal es un acto que produce efectos, Ariel dirá: “que es interpretar?. Interpretar es el arte casi imposible de leer sin interponer la propia interpretación”, en este caso Capa interpreta lo mismo, desde el lugar del Ideal (imaginario) que no posibilita la asunción de un marco simbólico para que el sujeto se ubique en la hiancia que ello produce, velando lo Real. La interpretación del analista en este caso hace enfrentar directamente al analizante con lo Real del Otro y esto se torna insoportable para ella, no le permite hacer un duelo por ese Otro en falta, pues la interpretación de lo mismo como sugiere Ariel, es desde el lugar del saber que el analista no abandona para resguardar su narcisismo. No se da lugar a la espontaneidad.
Hay entonces un analista cansado de interpretar lo mismo, casi sin ideas, salvo estereotipadas que no dan lugar a la singularidad del caso por caso) y le pregunta “quien es tu perseguidor hoy?”, no dejando entrar la desesperación de ella, no soporta la frustración de correrse del lugar del saber, no escucha, habla no dejando entrar las palabras del sujeto, él siempre supo qué decir (Lacan dirá: “el analista no sabe lo que dice, pero debe saber lo que hace”).
“Es la imagen de un analista que ha desistido de la transferencia”, no la puso en marcha como motor de la cura, sino que se desligó de ella y con eso sólo generó un vacío, es ahí donde comprende luego de que él le dice que se mire en el espejo y que es lo que ve?, respondiéndole ella que ve su imagen tras de su hombro y que no le gusta lo que ve, ahí el comprende que se va a matar pues el espejo ya no la sostiene.
Entonces el analista es aquí responsable por su acto en donde no deja entrar su deseo, no hay una apertura al inconsciente que le permita escuchar los significantes, los rechaza para resguardar su narcisismo, esteriliza la cura analítica no dando lugar a la transferencia, lugar que incomoda y produce angustia en el analista. Su acto fue la interpretación, habló donde debía callar y es por ello responsable.

Segunda pregunta:

En relación al circuito de la responsabilidad subjetiva, ésta se divide en tres tiempos lógicos (en oposición al cronológico) que se producen mediante escansiones dando lugar a cambios subjetivos respecto al hecho (trauma). El tiempo uno es el de la singularidad en situación (con Lacan lo denominamos instante de ver, plenamente imaginario que cobra eficacia por resignificación en un tiempo posterior), este tiempo es donde el sujeto lleva a cabo un acto con determinados fines, es decir, aquí evidentemente no hay responsabilidad subjetiva pues no se trata del sujeto del inconsciente, sino del sujeto de la intención que responde dese su narcisismo (palabra vacía). En este caso, la interpretación de Bill, esta acción se agota en los fines para los que fue realizada.
El tiempo dos (instante de comprender), podemos ubicar el efecto que la interpretación produce en su paciente suicidándose. Esto trae aparejada una interpelación acerca de los sucedido resignificando el hecho, dando lugar a un cambio en la posición subjetiva en tanto se cuestionan los valores del Estado del Arte que aporta el Otro quedando así barrado sin ser garante del saber ni de la identidad del sujeto. Esto produce culpa en Bill, incluso va a supervisión con su viejo analista quien intenta correrlo de ese lugar imaginario (narcisista) de culpabilidad, “pobre capa, has venido a que te compadezca?”. Su analista interpreta la culpa de Capa como arrogancia, como no querer hacerse responsable realmente, “te crees responsable realmente de su enfermedad?”, la culpa aparece como tapón, medio para no preguntarse realmente nada, pues la pregunta misma es la que barra al Otro, y él se ubica en posición de culpa para sostener un Ideal y en base a eso reponer su yo ideal.
A partir de ahí un tercer tiempo (que no es realmente tal), que es la respuesta por el acto, en este caso Capa elabora un síntoma, lo cual indica que no se responsabiliza subjetivamente, no se adueña de su deseo, más bien se desentiende y mantiene el saber como no sabido, sucumbe a la represión y da lugar a la formación de compromiso, relación al goce, síntoma histérico que hará que no pueda ver el rojo ni sus matices, forma de olvido a medias del trauma, verdad entredicha.
Como se ve, la culpa es condición necesaria para la puesta en marcha del circuito de la responsabilidad subjetiva (si bien puede luego actuar como tapón), evidentemente, Capa queda varado en esa respuesta que es el síntoma, surge como efecto, es decir, es sujeto pero confundido con el lugar del yo, no advierte la inversión lacaniana de la tesis cartesiana: “soy donde no pienso, pienso donde no soy”. Su respuesta será siempre desde lo moral, por lo que su respuesta no es singular sino particular, si bien con ello de algún modo posibilita anudar (mediante el síntoma) aquello que resulta disonante (egodistónico).

Pregunta tres:

Siguiendo a Fariña en la ficha de cátedra “Responsabilidad: entre necesidad y azar”, podemos asumir que para los griegos, necesidad era el nombre de la diosa que regía justamente aquéllos sucesos ajenos a la voluntad humana. Por su parte, el azar es el campo de las posibilidades que se abren luego de constituidas las leyes del determinismo (necesidad), la necesidad sería ese tiempo uno que encuentra en el resultado (tiempo dos, azar) la ley que lo determinó. Será en una grieta entre ambos donde se produce el efecto sujeto como responsable por su deseo.
Como necesidad en este recorte podemos ubicar la transferencia misma, ya que esta a su vez sufre los determinismos del inconsciente (que incluye entre otros elementos el falo, madre, niño, padre, castración, Edipo), esta necesidad evoca un acto del analista, su interpretación (para hacerla a un lado del análisis) que si bien es más o menos calculable por parte del analista, siempre hay un resto, un Real que escapa a la nadificación del símbolo, pero lo que el símbolo toca se convierte en realidad psíquica (ficcional…fantasma), se abre un abanico de posibilidades, en este caso el azar podríamos nombrarlo en el acting out de la paciente, su muerte bien podría haber sido subrogada por ejemplo por un corte profundo en alguna parte de su cuerpo o acto que acerque al sujeto al goce pero de manera más atemperada por el símbolo no restituyéndose necesariamente por la pulsión (que siempre es pulsión de muerte) lo orgánico al estado inorgánico.

Pregunta cuatro:

Claramente aparece en Bill Capa el síntoma como figura de la culpabilidad, si bien hay intentos a medias de intelectualización sobre todo mediante su análisis de supervisión donde su analista lo guía: “sólo fuiste un breve fragmento en su vida”, y Capa responde aseverando el comentario, aún así la intelectualización no es total, cuando su analista prosigue en comentarios como “negar el ojo es negar las emociones”, Capa le dice que lo sabe, pero que es fácil decirlo. Su analista también supone que puede haber negación al realizar el viaje a Los Ángeles, pero se encarga de desmentirlo “sólo voy a L.A…no puedo huir, va todo en el paquete, mi cabeza viene conmigo”. Entonces nuevamente ubico como figura principal de culpabilidad al síntoma histérico (lo cual no implica que la estructura del sujeto lo sea).
Como ya se mencionó en otra pregunta, el síntoma movilizado por la culpa ante un hecho traumático, es una forma de olvido del mismo (hecho) a fin de mantener un saber como no sabido (que se ignora que se sabe), así la culpa tapona la pregunta que insiste en el síntoma (el síntoma quiere decir algo sobre lo sexual, posee un saber: no hay relación sexual, es decir, no hay unión entre el sujeto y el objeto más que parcialmente mediante la pulsión debido a la división subjetiva), aquí es donde se ve como el pasado insiste como presente, en Capa se ve sobre investido el órgano de la visión que al sucumbir mediante la represión produce que el color rojo (aquél color de la sangre de su paciente que iba cobrando diferentes matices) quede completamente anulado, habrá entonces un sujeto que responda pero que lo hará desde un Ideal que pretende sostener, desde el sujeto de la intención, es decir se ubica como objeto para el deseo del Otro, lo cual es una forma de desresponsabilizarse siendo instrumento, por el caro precio de la afánisis del sujeto (no así el deseo).
Existe a su vez una relación con la responsabilidad jurídica al implicar la muerte, su acto entonces trae consecuencias judiciales y es probable que esta responsabilidad judicial será la que en parte haya funcionado como una de las causas que sobre determinan al síntoma como respuesta, sosteniendo tal desde un lugar moral, la ley para todos (de hecho en la película cuando está en L.A y se ve envuelto en una serie de crímenes, el ayuda a la policía a dar con el asesino). La culpa es castigo, es la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, aquí tenemos el carácter económico que comprende una deuda, contraer una deuda es contraer una culpa (en términos jurídicos) siguiendo una idea de Oscar D´Amore en su texto “Responsabilidad subjetiva y culpa”. Pero evidentemente la responsabilidad en términos jurídicos evoca a un sujeto confrontándolo con los valores compartidos, referencia moral. Hay exclusión entonces entre realidad objetiva y realidad psíquica (donde el deseo es ley), pero que en este caso parece haber una implicancia mutua, pues dicha realidad objetiva trae efectos en capa a la hora de interpelar al Otro.

Pregunta cinco:

Tanto en el caso de Bill como en el de Ibbieta, no hay sujeto que se responsabilice por su acto, ambos han cedido en su deseo (según Lacan es de lo único de lo cual se puede ser culpable). En el caso de Ibbieta, recuperó su tiempo bajo amenaza de perderlo, recuperó su mortalidad negando su responsabilidad bajo la coartada del azar, de este modo salvó su vida (justamente de eso es responsable), como precio de su deseo, carga con lo Real de la culpa, la responsabilidad. Ibbieta no sabía que Gris había abandonado su refugio escondiéndose en el cementerio, mencionó el lugar por azar, efectivamente los soldados encuentran a Gris en el cementerio. Ante esto Ibbieta podrá decir que metió la pata, que Gris es un testarudo etc., pero como ya se dijo, invocar al azar no es más liberador de la alienación al Otro, más bien aquí se produce la afánisis del sujeto convirtiéndose en instrumento del destino, borrando toda responsabilidad de su acto.

En el caso de Capa cede en su deseo dos veces, la primera en el acto mismo de la interpretación (cede su deseo como analista), la segunda en el síntoma como respuesta a su acto. En la interpretación, la ubicamos como resistencia del analista a la transferencia que lo incomoda invocando su angustia y corriéndolo del lugar del Saber (entendido como lugar esperable del otro operando como modo de tranquilidad para el yo) pone al paciente en un lugar que el analista “sabe y supone” debería estar. La resistencia es saber en cada instante la respuesta que hay que dar al paciente para que se vaya acercando a ese Ideal del analista cuyo Saber encarna evitando la angustia que señala el deseo, deseo del analista necesario para que se ponga en juego su inconsciente, ahí donde no hay más respuestas para el paciente (cayendo del lugar del Otro).
Y en relación a su síntoma, como ya se ha mencionado en más de una oportunidad, es una respuesta guiada por la culpa como modo de no hacerse cargo de su acto. Ibbieta culpará (proyectará) al azar, Capa se culpará así mismo y hará síntoma para desentenderse de las consecuencias de su acto.



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