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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Cátedra I de Psicología, Ética y Derechos Humanos

Año Académico 2010– 1° Cuatrimestre
2º Evaluacion
“El Color de la Noche”
AYUDANTE DE TRABAJOS PRACTICOS: Juan Jorge Michel Fariña
COMISIÓN DE TRABAJOS PRÁCTICOS: 9
NOMBRE: APELLIDO: LIBRETA Nº:
• Cristina Gomez 33.466.6340
• Javiera Pomies 33.177.5990

La película con la que trabajaremos se titula “El color de noche”. Es un film dirigido por Richard Rush y protagonizada por Bruce Willis quien encarna el papel de Capa. Este analista se encuentra atormentado por el suicidio de una paciente en sesión. Esto lo lleva a replantearse su trabajo como analista, buscando apoyo en su amigo Jim, quien vive en Los Ángeles. Al llegar a este nuevo destino se produce el asesinato de este amigo y queda en sus manos la investigación para encontrar al culpable de su muerte. Sabe que el asesino forma parte del grupo de pacientes que tenía en análisis Jim contemporáneamente a su muerte. A partir de allí transcurre la historia aunque nos enfocaremos en los primeros cinco minutos que tomó Ariel con su respectivo comentario.
En cuanto al circuito de la responsabilidad, el Tiempo 1 es aquel en el que se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se haya inmerso. Esta se supone se agota en los fines para los que fue realizado. La acción del tiempo uno se ve confrontada en un Tiempo dos. Señala el universo particular resquebrajado, sucede algo no previsto, inesperado en la acción emprendida en el tiempo uno. Así se posibilita la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del circuito, propiciando la emergencia de una singularidad que demuestra la incompletud del universo junto con la caída de los ideales que lo sostenían. Retroactivamente se halla en el lazo asociativo entre el Tiempo 1 y 2 una hipótesis clínica, es decir, que el Tiempo 2 se sobreimprime al Tiempo 1 resignificándolo, es un cambio de posición del sujeto frente a su circunstancia.
Como tiempo uno del circuito de la responsabilidad se ubica en el comentario del film la intervención del analista preguntándole ¿quién te persigue hoy? Realiza la intervención como una acción que se agota en sí misma. Luego le dice que se mire al espejo y vea quién la persigue hoy. Según Ariel este es el accionar que le otorga responsabilidad al psicólogo dejando un único camino a la paciente: su suicidio.
La responsabilidad subjetiva es aquella que se configura a partir del sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo, que por definición no es dueño de su voluntad e intención. Interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en las intenciones del sujeto del inconsciente. En el caso de la película el Color de la Noche esta responsabilidad se centra en el terapeuta, Capa.
El analista en sesión se ubico en el lugar de saber, no pudiendo manejar la demanda de la paciente.
Como tiempo dos aparece el síntoma del daltonismo, por lo que la acción del analista fue más allá de lo esperado. El médico deja de ver el color rojo de la sangre luego del suicidio de Michelle. Sucede algo no calculado ni esperado, una singularidad en situación que interroga los límites del universo de lo posible.
En palabras de Salomone cada uno responde con su síntoma. En la película se observa como el síntoma se utiliza para completar al Otro, dándole consistencia al goce del Otro. (Vertiente ligada a la culpa).
La culpa se manifiesta a nivel de la conciencia por medio del síntoma y también como sentimiento visible en escenas de la película por ejemplo cuando acude a supervisión, y se reconoce sin la capacidad para continuar con su trabajo. Decide por un tiempo no atender pacientes y se va de la ciudad en busca de apoyo de su colega y amigo.
A pesar de huir manifiesta que lo sucedido seguirá presente en su cabeza. Mosca dirá, la culpa implica un déficit para el sujeto.
La culpa vela y también devela algo del fantasma de Capa. Nos pone en la pista de un punto ciego en su vida, algo no elaborado. Aparece la angustia como figura de la culpa lo cual indica presencia de responsabilidad.
En un primer momento la culpa es autoreferida, cuenta angustiado a los pacientes de Jim lo sucedido con su paciente y le dice que no puede hacerse cargo del grupo. Así se desprende del plano de la responsabilidad y no se confronta con lo real.
Podemos pensar que la necesidad, entendida como aquello que atraviesa la vida de las personas escapando de su consciencia, la podemos ver en el suicidio de la mujer, lo cual fue una situación que se debe a los efectos de un mal manejo de la transferencia por parte del analista lo cual dio como efecto el paso al acto de la paciente.
Un elemento de azar podría ser cómo fue el suicidio, se dieron las condiciones materiales para que la paciente se arroje al vacío. Ubicado en la ventana Capa observa desde la altura un cuerpo vestido de verde rodeado del rojo de la sangre. Dichos colores estarán involucrados luego en la afección del daltonismo que contrae el analista.
Al indicarle a la paciente que se mire en el espejo (en realidad la ventana del consultorio) ella dijo mirar hacia afuera y se produjo el salto.
En la grieta entre la necesidad de la paciente y el azar de la situación ubicamos la responsabilidad de Capa.
Hablando de necesidad y azar haremos la comparación con el cuento El muro de Sartre. En este caso se ubica a Ibbieta como responsable de sus dichos y decir que su amigo se encontraba en el cementerio. Ibbieta es responsable de jugar con reglas de azar. No así se lo puede responsabilizar de la muerte de Gris, dado que la intención de Ibbieta no era entregar a su amigo y el azar intervino haciendo que luego ese fuera realmente el lugar donde hallaron a Gris. También Ibbieta elige ese paradero luego de pensar en otras opciones, quizo el azar hacer coincidir ese destino con la presencia física de Gris.
Podemos pensar que Ibbieta habló dando un sitio verosímil porque se angustió ante la muerte aunque él cree que lo hace por burlarse de los falangistas. Sin darse cuenta el decide vivir unas horas más mientras manda a los comandantes en busca de su amigo al cementerio.
Otra hipótesis se basa en la idea de que ambos amigos de la infancia puestos entre la vida y la muerte piensa uno en el otro. Se podría pensar que la palabra cementerio guarda una significación para ambos, que tiene que ver con su relación infantil.
Comparando con nuestro protagonista del film, se asemeja al protagonista del muro en la responsabilidad en “abrir la boca”. Ambos son responsables de su puesta en acto.
El analista es responsable de la intervención pero no se lo puede culpabilizar del suicidio de su paciente. A igual que Ibbieta quizás no es culpable de la muerte de Gris pero responsable de decir la palabra cementerio aún ignorando que este era el verdadero destino de su amigo. En este sentido la responsabilidad se piensa como superávit que inmediatamente puede volcarse al déficit propio de la culpa.
Por otro lado se asemeja la necesidad como destino tanto en Gris como en Michelle. En cuanto al primero su muerte en manos de los falangistas y en el caso de la paciente su suicidio.
Retomando el comentario de Ariel deja abierta la pregunta acerca del porqué del síntoma. Creemos que una de las posibles hipótesis clínicas es tomar el síntoma como respuesta. Aquella respuesta no posible en la situación analítica, esa incapacidad o falta de competencia profesional se hace presente en lo corporal. Estamos frente a un síntoma histérico ya que lo pulsional no tramitado por vía de la palabra se traspone en inervación somática. El síntoma histérico es la sustitución, creada por «conversión», para el retorno
asociativo de estas experiencias traumáticas. El síntoma histérico representa una parte de
la vida sexual de la persona. En la persona del analista aparece una sexualidad sublimada, un auge de la pulsión de ver y saber propio de la etapa preedipica. El síntoma aparece justamente en el momento donde cae su omnipotencia de saber, demostrando un sujeto castrado, fallado, no completo.
El síntoma histérico permite la ceguera del color rojo para la conciencia; en lo inconsciente lo continúa viendo. Podemos preguntarnos… ¿por qué el daltonismo? ¿Qué significa para él el color rojo? ¿Qué relación guarda con su vida infantil?
Los trastornos psicógenos de la visión reposan sobre el hecho de que ciertas representaciones enlazadas a la visión permanecen alejadas de la conciencia.
Según el comentario de Ariel “lo sexual le pasa de largo”, no da importancia al contenido sexual de las palabras de su paciente. Algo de la sexualidad, como su punto ciego, no le permite reconocerlo en el otro y falla la comprensión de la transferencia.
Otra hipótesis clínica se refiere al mal manejo de la transferencia. El psicólogo no dio lugar al despliegue de subjetividad, no permitió la descarga de la angustia de la paciente por vía de la palabra. Cerró el circuito en vez de hacerle sitio a la intensa carga pulsional que traía Michelle.
Otra hipótesis clínica es la caída de su omnipotencia, del saber, el síntoma es producto de que su saber se cayó. No pudo ver la singularidad en situación, trató a la paciente como una más, siguiendo leyes generales. Manejó la cita terapéutica como una repetición de casos posibles dentro de su universo de conocimientos.
El síntoma aparece como reflejo de no querer ver el suicidio y recuerda su incapacidad profesional, su no saber. Lo intolerable se manifiesta por vía corporal en este caso.
El síntoma funciona entonces con una doble función. Es decir como fetiche, algo que tapa lo real y a la vez lo hace evidente.
Es momento ahora de situar la responsabilidad jurídica. Esta se plantea en función de un sujeto autónomo la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia al ámbito de la intencionalidad consciente. El sujeto de derecho es el sujeto considerado autónomo, capaz de hacerse responsable no solo por sus acciones sino también por sus elecciones y decisiones. Es imputable por definición ya que es capaz de responder por sus actos. En este punto nos preguntamos si su accionar puede ser cuestionado desde la justicia. ¿Puede enmarcarse su accionar en el marco de una mala praxis? ¿Deberá presentarse a declarar frente a la justicia? En caso de llegar a esta situación, ¿está permitido levantar el secreto profesional para dar a conocer públicamente la historia clínica de una paciente?
Por otro lado desde nuestro punto de vista, podemos encontrar responsabilidad subjetiva del lado de la paciente. Al inicio del film, ya vemos un sujeto desbordado, que no se reconoce a sí mismo. Un sujeto al que no le gusta lo que ve. Existen actitudes que nos remiten a una etapa preedipica, como la música infantil y la calesita. Esta última, nos regresa a una etapa infantil pero donde también la mujer guarda sus maquillajes. Aparecen las fantasías orales que se pueden ver cuando introduce el arma en su boca. Más tarde la oralidad se hace presente, en la situación analítica cuando dirige hacia el médico insultos cargados sexualmente, y califica a la terapia como “puro palabrerío”.
Otra de las hipótesis que plantea Alejandro Ariel en su comentario tiene que ver con la imposibilidad de enmascarar la angustia. Se ve en el film la dificultad para maquillarse y elegir la ropa adecuada para vestirse. Podemos decir que fue en este momento donde se ve invadida por lo real, un yo desequilibrado que no puede tramitar su caos interno. Surge aquí una energía pulsional que no liga y, ya situados en la situación analítica del consultorio, se hace presente sin encontrar una posible tramitación. No encontró en la persona del medico un espejo donde depositar sus tensiones, lo intolerable de yo y poder así aliviar su psiquismo.
La falta de identidad provocada por la angustia de fragmentación se vio acentuada por la no capacidad del psiquiatra de ser continente y prestarse como espejo para su reconocimiento. A falta de no encontrar este lugar recurre a la ventana, espejo más frágil que evidencia la caída del analista del lugar de ideal.
Michelle no halló el sostén buscado y ante tal desintegración hace un pasaje al acto, recurre al suicidio como su única salida. Al ir cayendo su cuerpo pasan fugazmente cantidad de vidrios donde ella se refleja y en ese momento el médico observa atónito preguntándose que tuvo que ver él en tan terrible desenlace.



NOTAS

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