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Materia: Ética y Derechos Humanos.
Cátedra: Michel Fariña.
Primer cuatrimestre de 2010
Comisión: 08.

Alumna: Cabral, María Alejandra
Libreta Universitaria: 176105010
Alumna: Flores, Analía Natalia.
Libreta Universitaria: 261963450

El COLOR DE LA NOCHE
Primera escena:
Comienza la película con la música de una cajita musical, una mujer que pinta sus labios. Se interrumpe y comienza a buscar algo entre sus ropas con desesperación. Vuelve delante del espejo para continuar maquillándose, lo cual realiza en forma exagerada. Saca un arma del cajón que tiene delante de ella y va a introducirlo en su bolso, se detiene, lo introduce en su boca, observa su imagen en el espejo y simula una felatio.
Ahora, la mujer está en sesión muy enojada y le reprocha a su analista, el Dr. Bill Capa, y a la psicología en general, que no sirven para nada y que los considera sus enemigos. Al Dr. le dice: “Espero que Dios se moleste y te haga marchitar el pene para que apunte al infierno donde debes ir”, ella continua diciendo “eres como mi esposo, crees que todo es blanco y negro porque eres daltónico”, asegurando Michelle que no es como ellos. El Dr. Capa le explica que todos tenemos una visión limitada de la vida y por eso intentamos completarla, que esto implica inventar cosas, crear enemigos y dioses que era lo que en ella observaba demostrando su repetición. El analista le ordena que se mire en un espejo y le pregunta que ve, ella contesta:” veo tu reflejo sobre mi hombro”, él se corre de ese reflejo, ella continúa: “veo que no hay nada que me interese mucho”. Ante este comentario el Dr. Capa se da vuelta para observarla esperando lo peor, a lo que ella agrega: “de hecho, creo que prefiero la vista desde afuera” y sin más, se aventura hacia la ventana, rompiendo los vidrios con su cuerpo y cayendo al vacio a través de ella. Capa se acerca hacia la ventana con lágrimas en los ojos y notable angustia, para observar el cuerpo de Michelle estrellado en el pavimento. (Fin de la 1ª escena)
Al narrar esta escena a su amigo Larry dice: “Era la sangre mas roja que he visto, se acumuló alrededor de su vestido verde, luego el rojo desapareció…era como una mezcla de colores propia del infierno”. Larry le hace comentarios para desresponsabilizarlo ante la muerte de Michelle y sobre el significante “rojo” que puede ser por “negarse a sentir” ya que Bill no tiene pareja desde su divorcio.
El Dr. viaja a Los Ángeles, a la casa de su amigo y colega Bob Moore, el cual lo invita a participar en una terapia grupal que comenzaba en ese momento.
Luego de la terapia, Bob le pregunta a Bill si quiere hablar del episodio, él le comenta “que perdió la fe” en la psicología y que por eso dejo de ejercer, a lo que Bob agrega: “debes estar sintiendo mucho dolor”, en cambio el Dr. Capa responde “no puedo sentir el dolor que sé que debería estar sintiendo”.
Bob le cuenta al protagonista que estaba recibiendo amenazas y que cree que es alguien del grupo. Finalmente Bob fue asesinado. Bill se queda viviendo en la casa de su amigo y decide informarle al grupo lo ocurrido. Los integrantes del grupo le proponen que él continúe con el trabajo de Bob. El Dr. Capa, en principio, se niega explicando que decidió no trabajar mas a partir del suicidio de Michelle diciendo: “hace seis semanas le hable fuerte a una de mis pacientes y ella se suicido, frente a mi, quizá ella lo habría hecho, eso dicen mis colegas, pero no lo se. Mi paciente se llamaba Michelle, saltó por una ventana de mi oficina, sangró mucho, la sangre era muy roja y justo frente a mi el rojo desapareció, se volvió gris, desde entonces no veo el rojo. Lo cierto es que yo era su doctor. Le fallé. Así que no puedo ayudarlos”. Igualmente, decide quedarse con ellos a la vez que intenta saber quien mató a su amigo.
Por azar conoce a Rose, una mujer muy hermosa y fresca, en un pequeño accidente automovilístico.
Comienzan las amenazas ahora hacia el protagonista.
Rose se vuelve muy importante para la vida del Dr., de la misma manera que ante los otros miembros del grupo sin que ellos sepan, hasta que da con una foto de ella y se las muestra en sesión. Esto descoloca a Bill y habla con Larry quien diagnostica que Rose puede ser sociópata o tener personalidades múltiples
Por otro lado, siguen en marcha las averiguaciones en cuanto a la muerte de Bob con los miembros del grupo. Hasta encontrar que Richie se había suicidado hacia cuatro años porque su psiquiatra abusaba de él.
Ultima escena:
Por lo tanto, fue a buscar a Dale (hermano de Richie), donde encuentra a Rose con su espalda sangrando, ésta le cuenta que Dale la había obligado a “ser” Richie, luego de la muerte de su éste.
El Dr. Capa es atrapado por Dale, que intenta matarlo, cuando es detenido por Rose. Ella corre, sube a una torre, seguida por Bill, quien intenta evitar que se suicide. Lo logra tomando su mano y poniéndola a salvo. Se abrazan y logra ver el color rojo de la luz de una lámpara.

Para las siguientes respuestas tuvimos en cuenta la primera y ultima escena, además tomamos algunas frases que no se encuentran en ellas para mayor claridad.

1) En el comentario del film la responsabilidad subjetiva se centra en el personaje del Dr. Bill Capa.
La hipótesis que despliega Alejandro Ariel, se centra en que el mal manejo de la transferencia dio lugar al pasaje al acto, suicidio.
Como respuesta: el síntoma histérico, que consiste en no poder ver el color rojo. Lo describe diciendo: “…un recuerdo que hace imborrable y al mismo tiempo borroso el espanto por el abandono de su paciente”
Las razones para esbozar esta hipótesis se sostienen en que el analista interpretaba siempre lo mismo. Ariel explica que si esto sucede es porque es la memoria no la abstinencia la que esta en juego y lo indica así: “el sabia lo que le iba a decir y hasta la próxima”. Además, da cuenta que la posición que esta tomando el analista es la del saber, saberla. Pero desde este lugar de saber, no deja entrar la desesperación de ella, si hubiera hecho eso no estaría tan cómodo dice: “el piensa que la transferencia es el odio de ella hacia él, y como él no es él, hay que buscar quien la persigue”. No se da cuenta que ella lo esta acorralando, lo hace caminar, buscar un libro, le esta mostrando que él no sabe. Su intervención refiere a que se mire en el espejo para que vea quien la persigue, pero él la abandona, no la sostiene, por eso cuando ella le dice en que espejo queres que me mire, el sabe que se va a matar porque sabe que en el espejo de la ventana ya no se sostiene.
Acordamos con Alejandro en el mal manejo de la transferencia, la memoria en donde debería reinar la abstinencia y el lugar de saber del Dr. Capa del que no puede correrse.
A diferencia de Ariel, creemos que el protagonista da cuenta que Michelle va a suicidarse recién cuando ésta dice: “veo que no hay nada que me interese mucho”, ya que consideramos una nueva búsqueda de sostén por parte de ella cuando dice” veo su reflejo sobre mi hombro”, pero él vuelve a correrse hasta de manera literal.
En esta posición de saber del analista, como unidad completa, no da lugar a la castración propia para dejar entrar la desesperación de Michelle y la interpretación tanto de sus palabras como de sus actos (acorralarlo).
De su intervención, cuando con el grupo tras la muerte de su amigo, dice: “le hable fuerte a una paciente…”, como explicando una intervención violenta que ella no pudo tolerar, mas que un error propio. En la misma frase añade:”quizá ella lo habría hecho, eso dicen mis colegas, pero no lo se”, así deja la posibilidad de no ser el responsable de su acto, solo el yo responde desde donde puede, el síntoma. El sujeto no se hace responsable en la medida que no admite haberla enfrentado al espejo sin ningún garante simbólico que la sostenga.
Luego, en la última escena, se plantea la castración de éste analista. Su posición de saber es trocada, aunque fuera del análisis. La Ley simbólica de poder llegar a tomar su mano y sostenerla, así como salvarla del vacio, ahora puede lograrla. Ya entonces, una respuesta subjetiva, nueva posición del sujeto que opta por un acto singular, corriendo peligro, excediendo así lo particular.
Así se libera del síntoma, formación de compromiso en el que la ganancia secundaria se traduce en esta frase que le dice a Bob: “no puedo sentir el dolor que sé que debería estar sintiendo”.
Puede también, como le anunció Larry, que no ver el color rojo podía traducirse en “negarse a sentir” y su amor por Rose es el causante del cambio de posición, aunque parece tener tintes novelescos.

2) Circuito de responsabilidad:
Para ubicarnos en el circuito de responsabilidad es necesario que la culpa ob-ligue una situación, ya que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Esta última corresponde al eje particular y la primera al eje singular, como afirma Oscar D Amore, “la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto”, del sujeto del acto.
La culpa es la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar una deuda, ya que estar en deuda ob-liga a responder.

Es en el tiempo 1 donde se realiza una acción determinada y se agota a los fines para los que fue realizada; es el yo conciente e intencional el que esta presente. A partir de la retracción generada por la interpelación del tiemplo 2, se resignifica este tiempo a través de la culpa.
En el tiempo 2 el sujeto se ve interpelado, resignifica al tiempo 1, a la vez que lo funda. La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito, entonces la culpa ob-liga (liga T1 y T2) a una respuesta a la interpelación formulada, desde lo singular (sujeto en acto) y desde lo particular (obligación moral).
Tras el suicidio de Michelle, el Dr. Capa contrae un síntoma histérico de no poder visualizar el color rojo. Este síntoma en T2 resignifica y le da existencia al T1 suicidio de la paciente, de esta manera:
T1: Suicidio de la paciente en sesión
T2: Síntoma histérico, no visualizar el color rojo.
Por lo tanto, dado un T2, el de la interpelación, la ligadura al T1 es ya una obligación a responder a esa interpelación, exige una respuesta mas allá de lo que el yo quiere responder, como sucede con nuestro protagonista. El Dr. Capa no se encuentra a la altura de la situación, en lugar de hacer un acto singular, se mantiene en lo particular utilizando la formación de compromiso como respuesta. No existe sujeto allí, solo su yo es el que responde ante semejante hecho. Ante la tragedia, Bill lo hace desde su síntoma, ya que aquello que retorna va a coincidir con lo que se reprimió.
Luego, en la última escena, donde la resignificacion da cuenta de una respuesta del sujeto que advierte un cambio de posición frente a sus circunstancias, da lugar a un tiempo 3 de responsabilidad subjetiva:
T3: Tomar la mano de Rose, sostenerla y así poder salvarla del vacio.
Donde existe un acto del sujeto, una respuesta diferenciada, dando lugar a la responsabilidad subjetiva, diluyendo a través de esta, la culpa en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética ya que desde el acto singular hace caer el particular- síntoma histérico.
3) Entendemos por necesidad lo forzoso, lo fatal, lo inevitable, lo inexorable, el destino, la compulsión, va a ocurrir de cualquier manera, no está en el sujeto modificar. Impone su ley, en la situación de la película, tomamos como necesidad el hecho de que la paciente del Dr. Capa se suicida, arrojándose de la ventana de aquel edificio fálico donde el analista tenía su consultorio. En esta situación al arrojarse al vacío desde un edificio tan alto, la ley de gravedad acelera la caída del cuerpo al piso, quedando estrellado su cuerpo en el pavimento, sin chance de sobrevivir. El analista corre hacia la ventana, para tratar de evitar la caída, pero ya era demasiado tarde. No pudo hacer nada.
El Dr. Capa, entiende que éste pasaje al acto de su paciente se dio mientras estaba en análisis con él, pero de no ser así, según la opinión de otros colegas con los cuales consultó, ella hubiera concretado esta decisión de matarse en cualquier otro momento.
Por azar entendemos lo casual, lo accidental, la contingencia fortuita, la suerte. Invocar el azar, lo no determinado, como principio, no es liberador de la alienación del sujeto, porque en esa forma se borra el sujeto de la responsabilidad, borrando su acto. Entre la fatalidad y la mala suerte no hay nada de la responsabilidad puesta en juego. La responsabilidad se instala entre la grieta de Necesidad y Azar.
En el film, consideramos que la paciente llega a consulta desencadenada, acorralando al terapeuta, enojada con él. El Dr. Capa interviene con la finalidad de orientar la cura, intervención orientada a cambiar el lugar de goce de la paciente. Le dice el analista: ¿Quién es tu perseguidor hoy? Le recuerda que hay un patrón de sufrir que se repetía. Esta intervención, la confrontación con su imagen en el espejo precipitaron los hechos, esta situación no estaba prevista.

4) La figura de la culpa que aparece es el síntoma, como dijimos anteriormente, como formación de compromiso. Este síntoma parece asociarse con frases de Michelle minutos antes de arrojarse por la ventana. En cuanto al color rojo: “Espero que Dios se moleste y te haga marchitar el pene para que apunte al infierno donde debes ir” asociado con “era la sangre mas roja que he visto, se acumulo alrededor de su vestido verde, luego el rojo desapareció…era como una mezcla de colores propia del infierno” en ambas tenemos el significante infierno, desde ella, resignificada por él, parece conectarse fácilmente con la culpa.
También, el enunciado “eres como mi esposo, crees que todo es blanco y negro porque eres daltónico”, concuerda con lo manifiesto del síntoma.
Luego, de su frase: “que no esta sintiendo dolor que debería estar sintiendo”, podemos conjeturar la ganancia secundaria lograda con el síntoma.
5) La responsabilidad interpela al sujeto, quien debe o puede dar respuesta, responder por sus actos. La responsabilidad la referimos a la singularidad de un Sujeto en acto.
Según Ariel un acto implica una decisión que tiene consecuencias para quién lo produce y también para los otros.
En el caso del personaje de Ibbieta en el cuento del “Muro” de Jean Paul Sartre, el personaje recuperó su tiempo bajo la amenaza de perderlo, recuperó su mortalidad. Negando su responsabilidad bajo la coartada del azar, y del destino, volvería a perderlo. También salvó su vida, si ese fuera su deseo, de eso es responsable. La única cosa de que puede sentirse culpable es de haber cedido a su deseo. Si Ibbieta es responsable de un acto, este acto inscribió el deseo. Como precio del deseo carga con lo real de la culpa: la responsabilidad.
La primera exculpación posible es la ignorancia y el azar. Lo que él sabía es que Gris estaba en casa de su primo. No sabía que había abandonado ese refugio y se hallaba escondido en el cementerio, mencionó ese lugar por puro azar frente a los oficiales para burlarse de ellos, y sólo por azar coincidió su declaración con el sitio real donde se hallaba el fugitivo. El azar quiso que con su elección de una confesión mentirosa terminara, sin saberlo, diciendo la verdad El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre.
El determinismo encuentra en el resultado la ley que lo determinó. El punto de interés es si la determinación elimina la libertad, y por ende, la responsabilidad. Ibbieta solo podría decir que “metió la pata” y que Ramón Gris es un testarudo que se peleó con su primo y cambió un seguro refugio por el cementero. Lo demás lo hizo el azar, el destino o las circunstancias.
El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. El sujeto es en estos términos, siempre imputable, pero no en términos morales o jurídicos, sino éticos. Los efectos de la desimplificación en el acto son en general de alto costo subjetivo.
El psicoanálisis plantea un determinismo inconsciente que hace al sujeto responsable por definición.
Freud responsabiliza al sujeto de aquello que desconoce de sí mismo, aquello de lo que el sujeto considerado autónomo no puede dar cuenta. Sin embargo, no imputa al sujeto por aquello que se juega en lo inconsciente.
Ibbieta “ríe y llora” al mismo tiempo. Se muestra implicación del sujeto respecto su deseo.
Algo del deseo inconsciente que se presenta por vía de la jugarreta a los oficiales, el deseo de vivir más tiempo, le permite vivir más tiempo. Somos culpables de desear. “Saberse culpable implica pasar por una experiencia analítica de deseo inconsciente que ob-liga. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa”.
Para que haya responsabilidad subjetiva alguien debe ser interpelado, ser invitado a cambiar de posición subjetiva.
Según Oscar D` Amore “La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Luego la culpa ob-liga a una respuesta ad hoc a la interpelación ,es decir dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1, facilita una respuesta que aunque no es considerada todavía tiempo 3 ( aquel de la responsabilidad subjetiva ) responde a la interpelación.”
En un tiempo 1 Ibbieta frente al falangista dice la frase” En el cementerio”, tiempo de la jugarreta, sabe lo que quiere, es consciente de sus actos. Hay un tiempo 2 que lo interpela. Frente a García dice: “¿en el cementerio?”. Aparece, algo nuevo, empieza a temblar. Pero por qué si estaba más allá de todo, se había despegado de la vida, nada lo intimidaba. ¿Por qué la palabra de García alcanza el cuerpo de Ibbieta haciéndole temblar? ¿En el cementerio?, vuelve sobre el tiempo 1 preguntándose qué fue lo que hizo cuando quiso hacer una jugarreta. El tiempo 3 es en el que formula la frase ¡En el cementerio! Admirado por aquello producido por objeto de deseo, es decir vivir más tiempo (desconocido por Ibbieta)
La risa y el llanto al final, ya que lo que es satisfacción para un sistema es insatisfacción para otro sistema.
En el personaje analizado del film “El color de la noche” el Dr. Capa, es interpelado y responde en el tiempo 2 con un síntoma histérico, la dificultad de ver el rojo a partir del ver el rojo en torno al cuerpo sin vida de su paciente. Responde con un síntoma a la responsabilidad tanto profesional como subjetiva frente a una situación extrema de su práctica. El síntoma es el punto de interpelación respecto a la responsabilidad de lo sucedido en sección. Responde por aquello que no pudo escuchar en el discurso de su paciente, lo que llevo a su paciente a tomar la decisión de arrojarse por la ventana del consultorio.
El terapeuta deja de ver el rojo, el color de la emoción, el rojo infracción (pasar el semáforo en rojo por ejemplo), a nivel inconsciente ¿Qué cosas no quiere ver el Dr. Capa?
La culpa por lo sucedido lo lleva a ni siquiera poder sentir nada, ni siquiera el dolor que debería sentir por ese momento trágico.
En la última escena logra hacer lo que se esperaba de él, puede tenderle la mano a su amante, evitando que se caiga al vacío. Aparece la posibilidad de volver a ver el color rojo, el color del amor, la emoción.

BIBLIOGRAFIA:

Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en página web de la cátedra.
D´Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Domínguez, Ma E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
Freud, S.:(1925) La responsabilidad moral por los contenidos de los sueño. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrotu editores.1984.
Mosca, J.C ( 1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto .En Ética. Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G: El sujeto dividido y la responsabilidad. En transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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