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Psicología ética y derechos humanos

Parcial domiciliario

Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michel
Ayudante de Trabajos Prácticos: Mercadel, Gabriela
Comisión: 15
Alumno: Viedma, Liliana Ximena
L.U. 31025991-0
Cuatrimestre: 1° cuatrimestre 2010
Reseña de “El color de la noche” (Color of night)
El doctor Bill Capa (Bruce Willis), un prestigioso psicólogo, atormentado por el extraño suicidio de una paciente, abandona su consulta y se instala en Los Ángeles en busca del apoyo de su amigo y colega Bob Moore (Scott Bakula), que, a su vez, se encuentra muy alterado por las incesantes amenazas de muerte de las que está siendo objeto.

Poco antes de ser asesinado, Bob confiesa a Bill que sospecha de cinco pacientes que está tratando en una terapia en grupo.
Capa se hace cargo de sus pacientes con la intención de descubrir al culpable, pero caerá en una profunda crisis, acentuada por la relación que entabla con una mujer llamada Rose (Jane March).

-  La porción del film recortada para el presente análisis corresponde al comienzo mismo de la historia, con un suicidio…

Consigna

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

El film al que haré referencia se titula “el color de la noche” y el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Bill Capa.
Capa se describe a sí mismo como un psicólogo conductista y psicoanalista y deja bien en claro esto, cuando un potencial paciente le pregunta “are you a shrink?” (eres un loquero?), que él no es un profesional cualquiera. A lo largo del film veremos que este personaje se muestra como alguien bien fálico, tiene todo lo que quiere, idea que a su vez es reforzada por dos de sus colegas y amigos, quienes, a su vez, resaltan cierta capacidad que Capa parece tener, una suerte de “don” que le permite, dicho mal y pronto “sacarle la ficha a cualquiera”, en términos más formales podríamos decir que este personaje parece ser capaz de ver más allá de las mascaras, sin embargo durante el desarrollo de esta olvidable historia veremos que tan solo “parece” poseer este don.
Cuando vemos a Capa nos da la sensación de ser el típico “creído”, ese tipo que cree que “se las sabe todas”, esto se traduce en una falta total abstinencia y neutralidad en el trato para con sus pacientes (al menos con la única que vemos). Por otro lado también podemos describirlo como un “tipo fachero”, deportista, es ganador con las mujeres, él no saca un libro como su amigo Moore no por falta de capacidad sino porque él no quiere, Capa está para mas que publicar libros de autoayuda, él es mejor que los demás, y si no lo parece es porque él no quiere.
¿Y qué es lo que nos convoca a escribir y leer sobre este muchacho tan agradable? Helo aquí: en medio de una sesión una paciente suya se suicida arrojándose por la ventana desde el penthouse devenido consultorio de Bill Capa, en un alto edificio neoyorkino. Esta cuestión nos da el pie para ubicar la hipótesis clínica que suponemos a partir del comentario de Ariel sobre el film, y es que Capa desea, inconscientemente, estar en otra posición, ya no en la posición de analista, está cansado, ya no tiene ideas, repite la teoría de memoria, ya no interpreta desde la abstinencia, abandona el espejo y huye de la transferencia, “no es conmigo” repite y lo único que logra es “cerrar lo que la cura había abierto”. En el momento inmediatamente posterior al suicidio de la paciente, Capa se asoma por el agujero en la pared que solía ser una ventana y ve el cuerpo de esta mujer yaciendo en el pavimento mientras un grupo de transeúntes morbosos se acercan a contemplar la escena, en ese momento ese cuerpo humano deja de serlo para convertirse solo en un color, el rojo furioso de la sangre derramada, el color que ya no podrá ver (ni sentir), y nos encontramos así con que este hombre tan fálico ha creado mediante conversión un síntoma histérico, digno de un análisis freudiano, se ha vuelto daltónico.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

Podemos ubicar en el Tiempo 1 a Capa como un sujeto afirmado en un universo de discurso (ilusoriamente) completo, en una posición consciente de lo que hace y dice, en una discusión entre analista y paciente, discusión que debería, al menos, dar la impresión de ser una sesión de terapia, esa discusión que da la sensación de estar ocurriendo desde siempre y la cual conlleva un desgaste constante por parte de ambos. Un acorralamiento por parte de uno y otro donde ninguno da el brazo a torcer. Una discusión que se ha sucedido repetidamente sin el surgimiento de algo diverso… hasta este momento.
Tiempo 2, el suicidio de la paciente. Este hecho sumamente temido por cualquier profesional, hecho que interpela al sujeto del Tiempo 1, que desestabiliza el universo previo, hecho que le dice “observá en lugar de solo mirar”, “abrí la puerta en lugar de espiar por el ojo de la cerradura”. ¿Pero qué sucede ante tal demanda? Capa acusa el golpe, así como lo había hecho su paciente segundos antes de decidir arrojarse al vacío, y no es solo un golpe, sino dos, no fue solo el hecho de haber sido desenmascarado y expuesto como un hombre con fallas, un sujeto barrado, como todos los demás, sino que, además, Capa le dio razón a su paciente cuando esta le espetó en la cara, cual cachetazo, que él era un hombre daltónico, que solo era capaz de ver las cosas en blanco y negro, y tan profundo caló esto en su inconsciente que, al verse sujeto de la perplejidad, sujeto del horror por esto que le desequilibra la consistencia de su universo, en lugar de hacerse responsable por la cuota de culpa que le correspondía en lo ocurrido, en lugar de hacerse responsable por su deseo (inconsciente) de querer estar en otra posición diferente a la de analista que, de hecho, lo ha llevado a ser un mal analista para esta paciente, por todas las veces que ha de haber deseado no ver mas a tan obstinada mujer que no se deja adoctrinar en las bondades del psicoanálisis y la psicología conductista, por su deseo de no volver a verla porque estaba cansado, desgastado de las discusiones que terminaban en la nada solo para continuarse en la siguiente sesión ¿sesión?, ahí en lugar de abrirse un espacio para el advenimiento de la singularidad en acto, para el efecto sujeto, para el surgimiento de un Tiempo 3, aparece un síntoma histérico desligando al sujeto del acto y desresponsabilizándolo de su deseo, no está obligado a responder, queda así interdicta la posibilidad para la responsabilización.
Capa no se hace responsable pero no sin haber pagado un alto precio, “el deseo inconsciente –reprimible pero indestructible- sigue haciendo su jugada (…) diciendo la verdad insoportable de la hiancia” , ya no podrá ver el color rojo y según sus propias palabras, ahora tampoco será capaz de sentir ya que el rojo es el color de los sentimientos, sin embargo unos cuantos minutos después lo veremos experimentar una diversa cantidad de sentimientos, subrayemos solo el amor que sentirá por una señorita durante el resto de la historia. En este sentido me parece lícito cuestionar esta afirmación respecto de lo que implica no poder ver el color rojo, y es que Capa no puede, en términos generales, sentir, o tan solo quiso decir que no puede sentir responsabilidad por su deseo puesto en juego en aquel hecho ocurrido…
Más aún, ni siquiera las leyes estatales lo hallarán responsable.
En el desarrollo de la historia veremos que luego de la escena del suicidio no volverá a desempeñarse como analista, si bien se hará cargo del grupo terapéutico, de su (fallecido) amigo Moore, no sin antes oponerse poniendo como excusa que no se encuentra en su mejor momento a causa de su formación sintomática, se tomará su tiempo para preguntar a cada una de estas personas si quieren tenerlo como analista y mucho más tiempo empleará como detective para resolver las misteriosas muertes, en este sentido Capa se mantendrá “dando vueltas” entre el Tiempo 1 y el Tiempo 2.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

Azar, ¿qué podemos decir del azar? Azar es algo que irrumpe por fuera del encadenamiento causal y por fuera del sujeto, en el azar no hay lugar para la ética porque no puede hacerse cargo a un sujeto por una contingencia.
En el film “El color de la noche” podemos ubicar el lugar del azar en la paciente suicida, es decir, el hecho de que ella haya decidido arrojarse por la ventana del consultorio en ese día, en esa sesión, es producto del azar desde el punto de vista de Bill Capa, en este sentido, no se puede responsabilizar al analista ya que, la escena con la que comienza la historia muestra a esta mujer en una situación de crisis jugando con la muerte en una “felatio mortal” , entonces, el suicidio frente a los ojos de Capa, pudo, tranquilamente, haber sido un suicido en cualquier otro momento, frente a cualquier otro, así como fue cosa del destino que Capa termine siendo el analista de esta mujer.
La necesidad, definida, en pocas palabras, como lo necesario para que el hecho ocurra, en la necesidad, como en el azar, no hay lugar para la ética, sirve para una coartada, para la desresponsabilización.
En este caso encontramos la necesidad en la paciente en crisis, elemento necesario para que la desgracia se desate, también en la relación establecida entre Capa y su paciente, en esa relación de asimetría tan marcada, con ese analista en el lugar de sujeto supuesto saber del cual no se corre, si la relación hubiese sido de otro tipo, con un mejor manejo de la transferencia tal vez los hechos hubiesen sido otros. Encontramos la necesidad, también, en la gran ventana del consultorio ubicado en el último piso de un alto edificio, y por qué no, ubicar también la necesidad en la ley de gravedad, sin la cual no hubiese sido posible que el cuerpo cayese al pavimento.
La necesidad y el azar obligan al sujeto a tomar una postura frente a eso que ha ocurrido, la postura de Capa es de desresponsabilización. El sujeto no es responsable de la determinación, pero sí es responsable de lo que hace frente a eso.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

Podemos ubicar como figura de culpa el síntoma histérico de Bill Capa, esta imposibilidad de ver el color rojo que se manifiesta por primera vez al ver la sangre proveniente del cuerpo de su paciente, en este sentido hablamos de una culpa que se mantiene sin el advenimiento del sujeto, “donde lo que retorna será siempre aquello que coincide con lo que se ha reprimido”
Esta formación sintomática se encuentra asociada al sentimiento inconsciente de culpa, aquí, entonces, la culpa no favorece el efecto sujeto, “formaciones en las que es la culpa la que resulta anestesiada y por lo mismo es proporcionalmente ajena a la responsabilidad subjetiva” , el síntoma es el modo en que Capa responde a la interpelación, de esta forma se desliga, no está obligado a responder con un acto, pero el no responsabilizarse no lo desculpabiliza, el síntoma a la vez que niega la culpa, la acepta. El síntoma de Capa es una respuesta que implica el no hacerse responsable, la abolición de la escena y un cambio de posición.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

Si comparamos el caso de Capa con el de Ibbieta a partir de los 3 Tiempos que componen el Circuito de la Responsabilidad, podemos establecer una semejanza entre ambos personajes. Tanto Capa como Ibbieta se encuentra en el Tiempo 1 como sujetos afirmados en una posición consciente de lo que hacen y dicen, podríamos decir incluso, como sujetos de la testarudez, “las acciones que realizan se encuentran en concordancia con el universo en que se hallan inmersos y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada” . El Tiempo 2 confronta al primero mediante “algún indicador que señala un exceso acontecido otrora” . Este tiempo desestabiliza la consistencia del anterior, lo resquebraja, lo interpela sobre la situación que el sujeto tenía anteriormente, este tiempo posibilita la aparición de la singularidad que, como un plus respecto al universo previo, devela su incompletud y provoca la caída de los ideales que allí se sostenían. En el caso de Capa e Ibbieta el Tiempo 2 lo encuentra como sujetos de la perplejidad, del terror, lo ocurrido hace temblar, desequilibrar la consistencia de su ser, pero a partir de aquí nuestros amigos transitaran caminos diferentes.
Por un lado para Ibbieta, por superposición del Tiempo 1 y el Tiempo 2 se abre un Tiempo 3, en este caso el Tiempo 2 constituye el circuito, Ibbieta se preguntaría ¿Qué hice cuando quise hacer la jugarreta? Interpela al Tiempo 1, pero lo que pasó, pasó. El Tiempo 3 nos muestra a un sujeto admirado por lo que ha producido como sujeto del deseo, que podemos pensarlo como el deseo de vivir desconocido por Ibbieta, la jugarreta no delata a Gris, sino que delata su deseo de vivir, la risa (satisfacción del deseo) y el llanto (estructural como la culpa por desear, sentimiento inconsciente de culpa) nos hablan de su división como sujeto, deseo de que su amigo esté en el cementerio, por su deseo de vivir, aquí está la responsabilidad, el azar y la necesidad hicieron el resto. Aquí en el Tiempo 3 el sujeto es responsable de todo, hasta de lo que sueña, pero responsable no por el acto, sino por el deseo.
Para Capa las cosas se sucedieron de modo diverso, a diferencia de Ibbieta, ante la perplejidad y el horror, en lugar de hacerse responsable por su deseo, la aparición de la culpa fue taponada y la posibilidad de hacerse responsable quedó trunca, y en su lugar se hizo presente una formación sintomática que lo desresponsabiliza.

Bibliografía:
-  Ariel, A.: Comentario sobre el film “El color de la noche”
-  D´Amore, O.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Clases teóricas 8 y 9. Psicología ética y derechos humanos. Cátedra Fariña. UBA 2010.



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