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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, ética y derechos humanos.
Cátedra: I Código: 071
Profesor regular titular: Juan Jorge Fariña

Segunda Evaluación
Curso de verano – Año académico 2010
Comisión 07
Fecha de entrega: 25/02/2010
Docente: Eduardo Laso
Alumnos: Ainciburu, Pablo Andrés 32.865.551
Miño, Melina Alejandra 34.172.373

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
El personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva en el comentario de Alejandro Ariel es el analista de la película “El color de la noche” (interpretado por Bruce Willis).
La hipótesis que el autor plantea radica en el manejo que hace de la transferencia, y de cómo ha desistido de la misma. Esto se ve indicado en las intervenciones que el profesional hace a su paciente, sin importar lo que ella dijera, denotando su cansancio y aburrimiento ante lo que él consideraba que era siempre lo mismo (ríe, “contesta con sorna”).
El terapeuta dejó de interpretar en abstinencia, y leyó la situación desde su memoria e interpretación, logrando así que el enojo de la paciente, su ira, sus palabras que blasfemaban a la terapia y a él mismo, no entraran en el análisis. Esto provoca que la paciente acorrale al analista, y la transferencia que ya no está como tal, sino que parece más una contratransferencia, provoque que para ella ir del “otro lado del espejo” sea la única solución.
Ante esto el analista no puede no reconocerse culpable, por, como él mismo dice más adelante en la película, haber “tratado mal” a la paciente.
Pero sentirse culpable no significa asumir la responsabilidad. Y el síntoma, que sirve para velar y revelar lo acontecido, muestra eso, porque desvía la concentración del suicidio. Él deja de ver lo rojo, color de la sangre que derramo su paciente, y de cualquier cosa que posea ese color y pueda traer ese recuerdo nuevamente a la memoria. El síntoma como formación de compromiso entonces, lo muestra culpable, indicándonos que ahí hay algo de responsabilidad pendiente, a lo que todavía no se ha accedido.
¿Cuáles son los motivos detrás de una intervención tan desacertada? A lo largo del texto fílmico se plantea que era un buen profesional, no podemos de esta manera sostener que fue por inexperiencia o desconocimiento. Algo tiene que haberle provocado ese análisis en particular para que él la tratara de esa manera, “mal”, y no pudiera mantener su neutralidad y abstinencia. Desde nuestra opinión, podemos pensar que el deseo oculto detrás del accionar de este analista podría ser dejar de atender a esta paciente, terminar ese análisis que lo agotaba y enfrentaba contra sus propios límites como profesional. Por esto es que se sale de su función, no puede mantener la transferencia. Y es frente a esto que él debe responsabilizarse.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
En el tiempo uno ubicamos la interpretación reiterativa del analista, “¿Quién te persigue hoy?”, frase con la cual esperaba centrar a la paciente en su “verdadero” problema, demostrandole la repetición en su queja. Pero en el tiempo dos encontramos el suicidio de la paciente. La acción del tiempo uno se encuentra interpelada, la pregunta a la paciente y la presión a “que se mire en el espejo” obtienen un resultado inesperado para el analista: la paciente decide terminar en ese mismo momento con la sesión y su vida.
La acción del tiempo uno es resignificada a la luz de los sucesos del segundo tiempo, obteniendo así varias respuestas del sujeto, la principal de éstas es el síntoma. No puede ver más el color rojo, la sangre de su paciente en el pavimento “desaparece”. Esta solución de compromiso permite que el suceso quede como imborrable, y a la vez, que pierda importancia, vela y revela. Así, ante esta elección subjetiva, podemos ubicar la culpa sentida, pero no la responsabilidad. El analista no llega a hacerse responsable de nada de lo sucedido. Como más adelante en la película dice, la trato mal, y eso le dio culpa, pero hasta ahí llega, no hay efecto sujeto en eso, y por lo tanto, no podríamos posicionarlo en una dimensión ética del sujeto del inconsciente, sino en su reverso, con una solución de compromiso, es decir, con algo de responsabilidad pendiente.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
Podríamos suponer que los elementos de necesidad se dan en lo repetitivo de ese encuentro analítico. El analista ya sabía lo que iba a decir su paciente, sabía cuál era el mal, o la estructura que “trastornaba” a su paciente, al igual que las respuestas que él daba, podrían suponerse las mismas de siempre, repetidas, sin dejar entrar la situación presente. A la vez el lugar físico, el horario, el día de la sesión, podrían entenderse dentro de un orden necesario, que en algún momento habrán arreglado entre ellos. Por otro lado, cuando la paciente salta por la ventana, el desenlace necesario es la muerte.
Sin embargo, si entre necesidad y azar se encuentra la responsabilidad subjetiva, mantenemos que esta situación está marcada por la subjetividad del analista y de la paciente. La escena previa a la terapia donde ella parece desesperada, la manera en que ella interpreta la intervención del analista, su decisión de suicidarse en ese mismo momento, no responden a elementos de azar ni necesidad.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
A partir de la propuesta del analista de “mirarse en el espejo”, la paciente responde finalmente diciendo que no había nada ahí que le guste. En ese mismo momento el terapeuta la mira con sorpresa, se da cuenta lo que va a suceder e intenta frenarla. La paciente se tira por la ventana y vemos las lágrimas del analista, apenas puede hablar. Estas son las primeras figuras de la culpa que surgen como respuesta a la interpelación subjetiva.
Luego ve el cuerpo en el piso, la sangre derramada y en ese momento aparece el síntoma. Nosotros destacamos el síntoma como la principal figura de la culpa en este sujeto, es el síntoma lo que acompaña al sujeto a lo largo de toda la película. Es también este síntoma el que, como sostiene Ariel en el comentario, acude a la escena para transformar el trauma en un imborrable a la vez borroso. Otro punto que nos parece pertinente remarcar es la huida que realiza el protagonista, se va de Nueva York a Los Ángeles, una respuesta que parece ligada a la negación, un intento de “reiniciar su vida”.
Al sostener que la culpa es el reverso de la responsabilidad, el analista está lejos del “efecto sujeto” como respuesta a la interpelación desde una posición ética. Allí donde el sujeto se siente culpable no es donde es responsable. El analista de la película se siente culpable del suicidio, de la muerte, pero el deseo que guió su acción e intervención queda de lado.
No podemos dejar de lado las implicaciones jurídicas que el suicidio de la paciente conlleva. En la película, se ve un diario que dice que la familia de la paciente va a demandar al protagonista, es claramente una mala praxis. La responsabilidad jurídica se basa en el sujeto autónomo, el sujeto de derecho, que responde por sus actos.

5. ¿Cuáles son los elementos comunes entre el caso presentado y el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre)?
El parentesco que radica con la historia narrada en “El muro” de Sartre del personaje de Ibbieta, con el nuestro, es que ambos pronunciaron una frase que consideraban sin consecuencias, o con otras consecuencias de las conseguidas. Tenían cierta intención, y lo que dijeron fue más allá, sobrepaso lo esperado, provocando una acción no predicha ni imaginada por ellos. El circuito de la responsabilidad se abrió, con sus tiempos lógicos. Una acción los interpeló y obligó a asumir una posición, a repensar sobre lo hecho, a resignificarlo desde ese tiempo dos, desde ese desenlace. Ahora lo hecho en ese primer tiempo, no puede ser simplemente aquello que en ese momento fue, ahora tiene otro peso. Lo hecho/dicho no se agoto en su simple ejecución, tuvo otras consecuencias.
Sobre ambos personajes puede sentirse el peso de una vida sobre sus hombros, sin que ellos sean exactamente los responsables, pero si hay algo de lo cual lo son, y esta interpelación los hace repreguntarse.
Si bien, las respuestas son diferentes en ambos casos, ambigua en Ibbieta, y sintomática en nuestro terapeuta, podríamos sostener que en los dos hay algo de la responsabilidad que está en juego, o con alguna decisión pendiente.

Bibliografía

* Ariel, Alejandro (2004): En rojo: la responsabilidad por la transferencia. Publicado en la página web www.eticaycine.org
* D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
* Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
* Salomone, G. Z.: El principio de neutralidad y la regla de abstinencia: la perspectiva freudiana. Ficha de cátedra. Mimeo. En www.psi.uba.ar
* Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

* Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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