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FACULTAD DE PSICOLOGÍA
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
SEGUNDO PARCIAL DOMICILIARIO

Docente: Ana Corinaldesi

Alumna: Leila Romina Ramos (LU: 30.408.436)
Alejandra Lugrin Croce (LU: 31.925.439)

Comisión: 4

Fecha de Entrega: 28/02/2011

El diablo se viste a la moda

El film relata la historia de Andrea, una joven profesional recibida de periodista en una de las mejores universidades de Estados Unidos, que consigue un empleo en la revista de moda más importante de su país (Runway).
El trabajo aparenta no tener nada que ver con ella. Las personas que allí se desempeñan se presentan superficiales, frívolas, y pendientes de la estética, la imagen y la moda.
Miranda, la directora de la revista, acepta tomarla como segunda asistente debido a las malas experiencias que venia teniendo con las anteriores contrataciones, a pesar de que Andrea se presenta a la entrevista con una imagen “vulgar” y aparenta no presentar interés en su apariencia y el mundo de la moda.
A lo lago de la película se observa como Andrea se desenvuelve con gran eficiencia, acatando las ordenes de Miranda y obedeciéndola con el fin de satisfacer todas las necesidades de aquella. Sin embargo, esto no alcanza para cubrir las expectativas de Miranda, quien a menudo amenaza con sentirse decepcionada de ella. Es así que Andrea modifica su imagen, comienza a interesarse por la moda, las combinaciones, el peinado y su estética en general.
Emily, primera asistente de Miranda, es una joven fielmente interesada en la moda, en su trabajo y en lo éste podría devolverle. Aquí ubicamos su deseo de participar de la semana de la moda en Paris, viaje que habría planificado hacer hace tiempo con Miranda.
Sin embargo, frente al cambio de actitud de Andrea, sumado a su excelente desempeño, Miranda comienza a desplazar a Emily y le comunica a Andrea que será ella quien la acompañe a Paris y que deberá comunicárselo a Emily. Ante esta situación, si bien Andrea manifiesta que eso lastimaría a Emily quien desea enormemente realizar ese viaje, no se interroga mucho más acerca de esto y obedece.
Una vez en Paris, Andrea advierte que Miranda traicionó a su colega y amigo Nigel con el fin de preservar su puesto de trabajo. Esto la enfurece y la lleva a confrontarla por este hecho. Miranda, ante su planteo le devuelve en espejo su propia imagen diciéndole que ve mucho de ella en su persona. Momento peculiar, todavía no es tocada por el discurso de Miranda a tal punto que le responde que ella no lo ve así, y que no hubiera realizado tal traición. “Ya lo hiciste” responde Miranda, sorprendiendo a Andrea, continua diciendo: “a Emily”. La joven queda perpleja y niega esa acción respondiéndole a su jefa que eso era diferente y que no tenía elección. Miranda la contradice “tu elegiste, elegiste ascender. Si quieres esta vida estas elecciones son necesarias.” “No seas ridícula, todo el mundo quiere esto, todo el mundo quiere como nosotras”. Esto lleva a la joven periodista a interrogarse acerca de si es esta la vida que ella quiere vivir. Baja del auto donde la charla tenía lugar para tomar un camino propio.

Circuito de la responsabilidad

El circuito de la responsabilidad está compuesto por un tiempo 1, es el tiempo de una acción que se agota para los fines que fue realizada. Quien ejecuta esa acción es el sujeto de la conciencia, de la certidumbre yoica, sujeto que ignora la determinación inconciente.
El personaje elegido para este análisis es Andrea. Ubicamos en un primer tiempo su acción de obediencia. Acepta la invitación de Miranda para viajar con ella a Paris, sin tener en cuenta el deseo de Emily. “Allí su acción estaba determinada en concordancia con el universo de discurso en que ella se hallaba inmersa” (CF, DOMÍNGUEZ ME, 2010, 135)
El tiempo 1 es resignificando “a pres coup” por un tiempo 2. Es importante advertir que ambos tiempos son lógicos y no temporales.
Esta primera acción que, como ya dijimos se agotaba en los fines para los cuales fue realizada, se confronta luego con un tiempo 2, que interpela al sujeto y lo obliga a responder. “Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletad del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían”. (IBÍD., 131, 2010).

¿Dónde ubicamos el tiempo 2 en Andrea?
Situamos la escena donde Miranda confronta a Andrea con la acción que llevó a cabo en el tiempo 1, es decir la decisión de viajar con ella a Paris, en detrimento del deseo de Emily. Son los dichos de Miranda los que llevan a Andrea a la interpelación. Ubicamos aquí el tiempo 2, momento en el que se resignifican los actos realizados en el tiempo 1 adviniendo entonces un saber no sabido, un saber rechazado pero que le pertenece y que en este caso el yo insiste en taponar a través de la negación. Andrea niega haber traicionado a Emily refugiándose en la obediencia y rechazando su responsabilidad en tal elección. Como plantea Oscar D`Amore, la negación es una alternativa a la interpelación, es un manifiesto de la misma y encuentra su mejor aliado en la proyección: “Si el culpable es el otro yo no soy responsable”(D´AMORE, 2010, 159). Andrea salda la responsabilidad que le toca escudándose en su perfil de “asistente perfecta”, el cual la limitaba a cumplir órdenes y a proyectar la responsabilidad en Miranda, quien se ocupaba de emitirlas. Hasta aquí ubicamos que la posición de Andrea la lleva a responder con la lógica del saber moral, lejos todavía, del despliegue de lo Universal-Singular. “La interpelación implica ya un deuda por la que hay que responder, es el llamado a responder para volver al surco de lo moral, en este caso, la respuesta es particular. No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética” (Ibíd., 153)
Sin embargo, una segunda intervención por parte de Miranda logra un verdadero cambio de posición subjetiva. Es allí donde se manifiesta la culpa estructural, que en estado de perplejidad da existencia al sujeto.
Miranda da cuenta de un universo cerrado al decir que todas querrían vivir como ellas, discurso sostenido desde la lógica general, del universo totalizador, que despierta en Andrea el interrogante que le permite quebrar el horizonte de ese universo que se pretendía universal.
La joven permanece unos segundos sin decir nada y en estado de perplejidad se permite pensar acerca de si es eso lo que verdaderamente quiere; ubicándose en las puerta del acto ético que motorizado por su deseo le permite un cambio de posición subjetiva. Andrea baja del auto, donde la conversación tenía lugar, para cruzar la calle y dejar atrás a Miranda y el mundo de certezas que, aunque rodeado de confort, le impedían actuar acorde a su deseo. Situamos aquí la emergencia del tiempo 3, tiempo de la responsabilidad subjetiva, momento en que el efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, respuesta que se diferencia respecto de las certidumbre yoicas, por existir allí un dimensión ética, una respuesta acorde al deseo.
La dimensión ética implica la noción de acto en la que el sujeto se produce, un sujeto ya no sujetado a lo signos de Otro, sino un sujeto de deseo inconciente. (CF, 154)
El acto ético es precisamente su cambio de posición frente a Miranda, frente al Otro ante el cual reposaba. Subsumida al deseo de ella no se interrogaba por su propio deseo, sus acciones eran mecánicas sin dar lugar a la pregunta ¿qué es lo que yo en verdad quiero? Pregunta que desde la responsabilidad subjetiva posibilita el acto ético. El mismo es entonces su renuncia al empleo y la elección en miras de aquello que realmente anhela y que se trasluce desde el inicio del film, ser escritora de un periódico, pudiendo así bordear algo de su propio deseo.

Hipótesis clínica

A partir de lo desarrollado esbozaremos una hipótesis clínica, la cual consiste en hallar un lazo asociativo entre el tiempo 1 y 2 que sitúe la naturaleza de dicha ligadura. "Si algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligado del universo particular, éste buscará re-ligarlo hallando una explicación en su presencia. Finalmente será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto dividido" (DOMINGUEZ, 2010, 135)
Es decir, es necesario que un tiempo 2 resignifique la acción emprendida en el tiempo 1, lo que dará cuenta de una nueva posición subjetiva. O sea, "para que el tiempo 2 sea genuinamente tal e interrogue verdaderamente al sujeto, es necesario que se cumpla la siguiente condición: que la distancia que separa el tiempo 1 y el tiempo 2 no se deba exclusivamente a azar y/o necesidad" (CF, FARIÑA, ficha de la cátedra)

¿En qué momento ubicamos el azar? El azar es aquello casual, lo accidental, es aquello que está relacionado con la incertidumbre y lo fortuito. El azar se nos presenta como algo ajeno a la decisión, a la voluntad y al deseo del sujeto.
En esta ficción ubicamos como un elemento casual el momento en el cual Andrea, a segundos de renunciar, por no haber conseguido unos libros inéditos que Miranda le había encomendado, se cruza ante sus ojos un ómnibus con el nombre de una persona que posiblemente podría ayudarla a conseguirlos. Este hecho es azaroso.
Finalmente, Andrea no renuncia a su empleo a pesar de haber podido mantener su elección de no trabajar más en la revista. Esto nada tiene que ver con lo azaroso sino más bien con lo que Andrea hizo con él. Esta situación desemboca en el aumento de su eficiencia como asistente, lo cual llevaría a Miranda a proponerle viajar con ella a Paris.
En un primer momento de la película hallamos un sujeto adormecido que se vale de su trabajo para ceder a su deseo, desconociendo su determinación inconciente. Desde Lacan sabemos que lo propio del deseo es que se escapa de la articulación significante. En el seminario V habla del deseo como articulado pero no articulable, el deseo como tal no puede ser dicho.
Nos preguntamos entonces: ¿Que responsabilidad encontramos en Andrea?
Andrea es responsable de ceder ante su deseo. Los siguientes elemento lo ilustran: Estar sujeta al discurso amo (Miranda), ir en contra de una estética que no la nombra, adecuarse a los signos imperativos del Otro, no responsabilizarse por su decisión de ir a Paris pese a Emily, abstraerse de su realidad amorosa y no romper dicha relación que le provee insatisfacción.
Ahora bien, en un tiempo 2 Andrea es interpelada vía el enunciado de Miranda. El mensaje de ésta le vuelve de manera invertida tocando algo de su propio deseo: “No seas ridícula, esto es lo que todos desean, todos desean ser como nosotras” Momento en que el yo de Andrea experimenta su punto de inconsistencia. “Algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido, el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno” (SALOMONE, 129, 2010) y emerge la responsabilidad subjetiva fundadora de sujeto. Surge el tiempo 3, allí donde Andrea puede hacer algo distinto con su deseo inconciente, hace acto. Andrea baja del auto y la orientación opuesta a Miranda que toman sus pasos nos hablan de que ha dejado atrás la certidumbre que le proporcionaba un mundo lleno de sentidos.

BIBLIOGRAFÍA

• Michel Fariña, J.J. (2010) Etica. Un horizonte en quiebra, Buenos Aires, Eudeba.
• Umerez, O.(1999) Deseo-Demanda. Pulsion y Sintoma, Buenos Aires, JVE Ediciones.
• Michel Fariña, J.J., “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de Cátedra,www.psi.uba.ar.
• Salomone G. Z. y Dominguez M.E. (2010) La transmisión de la ética. Clinica y deontología, Buenos Aires, Letra Viva.



NOTAS

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