Inicio > Acceso Docentes > Curso de Verano 2011 > El discurso del Rey >

por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGIA

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS

CATEDRA: JUAN JORGE MICHEL FARIÑA

2º PARCIAL – DOMICILIARIO

PROFESORA: Gorocito, Patricia
COMISION Nº 1
ALUMNAS: Ginestet, María Laura LU: 308912490
Manes, Jesica LU: 296982540
CURSO DE VERANO 2011

CONSIGNA DE EVALUACIÓN
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación.
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

La película a analizar es “El discurso del Rey”. La misma está basada en hechos reales y transcurre durante los años`30 en Inglaterra. Se centra en la historia del Duque de York, quien asume como Rey tras la abdicación de su hermano David (Eduardo VIII). Su tartamudez lo lleva a buscar ayuda en un terapeuta de trastornos del habla, quien con una serie de técnicas poco ortodoxas logra que pueda dar discursos completos.
Para realizar el análisis tomaremos al personaje protagónico, el Duque de York llamado Bertie. Él convive con una tartamudez desde su temprana infancia, lo que lo hace sentirse inseguro y no le permite desarrollar discursos completos en público, ya que los lleva adelante con pausas, inconvenientes e incluso no logra concluirlos. Ante esta dificultad, consulta con diferentes especialistas sin obtener resultados en los tratamientos. Su esposa, viendo que ya se estaba resignando ante el problema, se contacta con un renombrado especialista en trastornos del habla llamado Lionel Logue. En el primer encuentro que este terapeuta tiene con Bertie le realiza preguntas sobre el inicio y la causa de su tartamudez, sobre los momentos en los que tiene lugar la misma, le consulta si tartamudea cuando habla consigo mismo, etc. a lo que Bertie responde con fastidio y le solicita no hablar sobre su vida privada. El terapeuta le propone una apuesta, si el logra leer en ese momento sin tartamudear le permitirá continuar realizando preguntas sobre su problema, en caso negativo ya no tendrá que responderlas. El Duque acepta la apuesta, leyendo una obra literaria que el terapeuta le ofrece y agregando dinero a la misma, un chelín. Al leer comienza a tartamudear, Lionel le coloca en ese momento unos auriculares con música y le solicita que lea nuevamente, grabando en un disco lo que Bertie lee sin poder escucharse debido a la música. El Duque se retira de la consulta enojado y sin esperanzas en relación al tratamiento, pero Lionel le solicita que se lleve la grabación. Al escuchar el disco y comprobar que había leído exitosamente, sin tartamudear, regresa al terapeuta para dar inicio a un tratamiento. Intentando resolver su problema mecánico de tartamudez, le pide a Lionel que realice ejercicios que tengan específicamente este fin a lo que el terapeuta accede aclarando que de esta forma solo van a solucionar el problema de manera superficial. En esta segunda consulta al terapeuta realizada por el Duque de York ubicamos el primer momento del circuito de la responsabilidad, ya que el paciente plantea el pedido de que lo traten en relación a su tartamudez “mecánica”. Esta acción es llevada adelante considerando que va a ser agotada en su propio fin, ya que lo que el Duque solicita es la posibilidad de un tratamiento con ejercicios que le permita llevar adelante sus discursos y cumplir exitosamente con la función que tiene como Duque. En este primer tiempo el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, pero no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo.
Comenzado el tratamiento avanzan en la ejercitación por lo que logra algunas mejorías, pero luego de la muerte de su padre consigue iniciar cierto dialogo con Lionel en el cual habla de los más íntimos y vividos recuerdos de su infancia. Allí pone en palabras, aunque lo hace tartamudeando e incluso cantando (técnica que le enseña Lionel para que la continuidad del sonido dada por la melodía le permita hablar sin que se trabe), experiencias vividas en su infancia en relación al contacto escaso y frío con su padre, al desprecio recibido por el mismo quien incitaba a su hermano mayor a que lo burle por su tartamudez y los maltratos recibidos por su niñera quien lo mantenía largo tiempo sin comer. Le comenta también a Lionel que su padre expresó antes de morir que era él quien tenía más agallas que el resto de sus hermanos pero que no se lo pudo decir a la cara.
Luego de la muerte de su padre, George V, su hermano mayor es quien hereda la corona, pero debido a que su actual estilo de vida no cumple con los mandatos establecidos por la monarquía, se ve obligado a elegir entre el trono o permanecer con la mujer que ama. Ella se encontraba realizando los trámites de su segundo divorcio, lo que no estaba permitido para la esposa del Rey, ya que este último era la cabeza de la Iglesia. Aquí podemos ubicar el eje particular dado por las leyes y la moral de la época que establecen quien debe asumir como Rey y en qué condiciones. A su vez ubicamos aquí a la figura de la Iglesia quien no acepta el divorcio.
Debido a esto, Bertie mantiene diálogos con su hermano y con funcionarios del Gobierno en los que se plantea la urgencia de esta decisión ya que la amenaza de Hitler y la guerra eran inminentes. En estos momentos el Duque continua con su terapia y durante una sesión en que Lionel lo nota muy molesto le ofrece salir a caminar. Durante la caminata Bertie comenta la decisión que debe tomar su hermano pero afirma que él va a hacer todo lo posible para mantenerlo en el trono. El terapeuta le consulta en qué posición lo deja a él esta situación. Bertie responde con enojo diciendo que no va a traicionar a su hermano. El terapeuta le indica que puede ocupar el trono y en el mismo momento lo confronta diciéndole “¿Para qué vino a mí?”. Berti se enoja aún más y responde despectivamente en relación a la clase social de su terapeuta, decide dar por terminado el tratamiento y se aleja rápidamente dejando sólo a Lionel. Ubicamos aquí el segundo momento del circuito de la responsabilidad que está caracterizado por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto, resulta disonante. Es este tiempo el de la interpelación, donde se produce la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto. Es la pregunta “¿Para qué vino a mí?” la que interpela a Bertie en relación a su deseo inconsciente de ser Rey. Responde por la tanto con culpa indicando que ocupar el lugar de su hermano sería una traición cuando en realidad es David quien está renunciando por decisión propia. Acusa a su terapeuta de “preguntas venenosas” y de realizar comentarios que insinúan traición lo que nos permite observar el reverso de la responsabilidad como culpa proyectada. Ubicamos en el deseo inconsciente de ser Rey el eje universal-singular dado que el deseo es una condición humana debido a la falta en ser.
A partir de lo desarrollado para el tiempo uno y para el tiempo dos del circuito de la responsabilidad esbozamos la hipótesis clínica que intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto y cómo responsabilizarse de ese deseo y asumirlo implica para él tomar una decisión. La hipótesis clínica para este recorte es por lo tanto el deseo inconsciente de ser Rey, deseo del que Bertie no puede dar cuenta al hacer la consulta por su tartamudez mecánica.
Finalmente David renuncia a su cargo de Rey al decidir casarse con la mujer que ama y Bertie asume en su lugar. Continuando con la respuesta de la consigna, ubicamos a la necesidad y el azar, teniendo en cuenta que es en la grieta entre ambos donde se encuentra la responsabilidad del sujeto. La necesidad es aquello que se produce independientemente de nuestra intervención, establece una conexión entre causas y efectos. En el recorte realizado ubicamos la necesidad de que asuma un Rey luego de la muerte de George V debido a las características de la monarquía en Inglaterra durante los años `30. Ubicamos al azar como lo casual y lo accidental, en nuestro recorte está dado por la renuncia de David al trono, quien siendo el que había heredado ese lugar no cumple con el mismo al decidir casarse con una mujer divorciada. Es entre la necesidad de un Rey y la renuncia de David que se instala la responsabilidad subjetiva y la decisión de Bertie.
Luego de intentar dar un discurso a sus mandatarios y no lograrlo vuelve a acudir a Lionel para pedirle disculpas y solicitarle su ayuda para el acto de coronación. En la charla que mantienen en ese encuentro ubicamos una primera escena que da cuenta del tercer momento del circuito de la responsabilidad. Berti le confiesa a Lionel su temor de que el hermano regrese al trono y durante la conversación le entrega el chelín que le debe de la apuesta que realizaron en la primera consulta. El terapeuta le dice que ya no debe temer a lo que temía de niño, que ni su padre ni su hermano están ahora, que él es todo un hombre. Bertie dice que la imagen del padre está en el chelín a lo que Lionel responde “Es fácil deshacerse de él, no debe cargarlo en su bolsillo”. Ubicamos aquí el tercer momento del circuito de la responsabilidad, momento en el que el sujeto debe poder responder por sus actos, tiempo en el que asume su responsabilidad subjetiva. Encontramos en los dichos de Bertie y en el acto de entregarle al terapeuta el chelín un cambio de posición subjetiva donde él comienza a asumir su deseo inconsciente de ser Rey y donde puede deshacerse de las imágenes fuertemente impuestas de su padre y su hermano.
Luego de esta charla Bertie y Lionel comienzan a realizar los ensayos para la ceremonia de coronación real. Ubicamos aquí una segunda escena que da cuenta del tercer momento del circuito de la responsabilidad. Durante una discusión entre Berti y su terapeuta encontramos un cambio de posición subjetiva cuando Bertie puede decir que tiene derecho a ser escuchado porque tiene voz.
Luego de realizada la ceremonia de coronación Bertie lleva adelante su primer discurso por radio, en el que tiene como objetivo sembrar confianza y un espíritu de lucha en su pueblo. Realiza el discurso acompañado por el terapeuta quien lo guía y lo alienta. Al comenzar la emisión el espectador advierte, no sólo en la presencia del terapeuta la ayuda que Bertie necesita todavía, sino también en las hojas del discurso. Se ven marcadas y puntuadas para facilitar la dicción del Rey. ¿Podemos ubicar aquí la falta en ser del sujeto deseante? Bertie no ha superado su tartamudez. En el final de la película se señala que el Rey utilizó los servicios de su terapeuta y amigo durante todos los discursos de guerra pero a su vez se indica que sus emisiones lo trasformaron en un símbolo de la resistencia nacional. Formulamos entonces que el Rey pudo asumir su falta pero a la vez ubicamos un cambio de posición como sujeto deseante que da cuenta de su responsabilidad subjetiva.

Bibliografía

Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires.

D´Amore, O.: “Responsabilidad subjetiva y culpa” en Domínguez, M. E. y Salomone, G.: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I Fundamentos. Buenos Aires, Letra Viva, 2006.

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Dominguez, M.E: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Michel Fariña, J. (1998). “Del acto ético” (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Michel Fariña, J.”Responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de cátedra

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

D´Amore, O.: “Responsabilidad subjetiva y culpa” en Domínguez, M. E. y Salomone, G.: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I Fundamentos. Buenos Aires, Letra Viva, 2006.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: