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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
PSICOLOGIA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Profesor Titular: JUAN JOSE MICHEL FARIÑA

Ayudantes de trabajos prácticos: Lic. MARIAN PACHECO
Lic. FLAVIA A. MAILES
Comisión de TP: 3 VERANO

Alumna: Fernandez, Haydée Noemí
Nº Libreta Universitaria: 141959360

E-mail: noemi_fernandez@aysa.com.ar
mimife-nandez@hotmail.com
VERANO 2011

EL DISCURSO DEL REY
El film comienza en el estadio de Wembly, año 1925, la voz del locutor de la BBC, dice que con motivo del cierre de una exposición del imperio británico, dará su primer discurso en público el menor de los hijos varones del Rey Jorge V, el duque de York cuyos nombres eran, Alberto, Federico, Arturo, Jorge, este discurso se transmitirá por radio, el nuevo y maravilloso invento de la época, desde el estadio y será escuchado directamente por toda la nación, relata el locutor que ya han hecho uso de ese medio de comunicación, el rey y el heredero al trono, el Príncipe de Gales.
En otra escena, ya frente al micrófono, el duque de York mira el papel donde tiene escrito su discurso, mira hacia el público, se lo observa incomodo, con un estado de profundo nerviosismo, junto a él su esposa, su alteza real, también nerviosa por el inminente discurso, lo mira tranquilizadoramente con dulzura y una sonrisa. Una vez dada la señal de que podía comenzar a hablar, se suceden unos agónicos instantes de absoluto silencio y cuando comienza a decir sus palabras, da muestras de inmediato de la enorme dificultad que tiene para hacerlo, “He recibido….ddde su majestad…elelel…..el rey…….” Se observa la incomodidad del público al no escuchar un fluido discurso, mientras que su esposa baja los ojos, visiblemente emocionada por el mal momento que está atravesando su esposo.
En la siguiente escena nueve años mas tarde 1934, lo muestran con un médico real que intenta aplicarle un tratamiento de la Antigua Grecia, le provoca una crisis al duque que se retira de la habitación gritando. La esposa va en busca de un recomendado terapeuta que tiene un método poco convencional, L. Logue “Defectos del habla” reza el cartel que está puesto en la puerta del consultorio, luego de darle a conocer el nombre del futuro consultante, el terapeuta deja en claro el encuadre de los próximos encuentros, el duque deberá asistir a su consultorio, porque ese es su campo, su juego y sus reglas, su alteza real acepta las condiciones y se despiden hasta un nuevo encuentro. Al enterarse el duque se niega categóricamente a ver a un nuevo terapeuta, pero en la escena siguiente, el matrimonio se dirige hacia el consultorio de este excéntrico terapeuta, ubicado en un humilde barrio de Londres.
Ya dentro del consultorio, Lyonel Logue, el terapeuta, comienza a desplegar su novedoso tratamiento, que consiste en preguntas acerca de su infancia que no le resulta fácil responder, ni quiere recordar, el terapeuta le pide que lo llame por su nombre de pila Lyonel, no doctor, y él llamará al duque Bertie, nombre que solo utiliza la familia real, lo interroga acerca de a qué edad comenzó a tartamudear? Cuál es su primer recuerdo de tartamudeo? Que cree que le causo la tartamudez? El duque responde enojado, que cree que el comienzo de su tartamudez fue a los 5 años, que él es tartamudo y que no tiene arreglo, cuando ya está por irse enojado el terapeuta le pide que le dé la oportunidad de grabarlo leyendo, después de un intercambio acepta y el terapeuta le coloca unos auriculares con música muy fuerte tanto que no puede escucharse, le da para leer un texto de Shakespeare, este lo hace pero al no escucharse se enoja, se quita los auriculares diciendo que eso es imposible, que ese tratamiento no es para él. El terapeuta le da el disco con su grabación, se despiden y la pareja se va en principio para no volver jamás.
Siguiente escena, navidad Diciembre de 1934, Europa está en plena depresión económica, el duque es llamado por su padre, luego de leer el discurso navideño, el rey intenta que su hijo lo haga, comienza a decirle que su hermano, el príncipe de Gales, será un fracaso cuando sea rey que hundirá al imperio británico, ya que no tendrá la capacidad necesaria para oponerse a Hitler que ya comenzaba a convertirse en una amenaza bélica ni a la revolución bolchevique rusa, así Inglaterra quedaría sin un rey que la guíe, y lo increpa preguntándole si su hermano no puede quien se opondrá a los enemigos, él? Sigue diciendo que hablar por radio, era para la monarquía, un arma poderosa, lo obliga a leer su discurso, y al ver que su hijo no puede hacerlo por su tartamudez, comienza a gritarle que lo lea con decisión, con firmeza, con fuerza, la escena termina con el duque tartamudeando humillado por su padre. Ya en su casa agotado, decide escuchar por fin la grabación que le hizo el terapeuta del habla, queda atónito al escuchar su voz armónica, segura, firme, se escucha en la grabación, el texto elegido por su terapeuta para que el leyera “ser o no ser, esa es la cuestión….” Y puede verse la perplejidad del duque al escucharse.
Siguiente escena, el matrimonio nuevamente en el consultorio de Logue, para comenzar el tratamiento, le aclaran que nada de ”bobadas personales”, ya que aseguran que la deficiencia que tiene en el habla es meramente mecánica, Logue acepta los términos y comienzan a trabajar en el fortalecimiento de su aparato fonador, y con ejercicios mecánicos solamente.
En 1936, cuando muere el rey, el duque acude igual a su consulta, lo primero que comenta es que le contaron que su padre antes de morir, dijo que él era el que más agallas tenia de todos sus hermanos, el duque se lamenta por que el padre no pudo decírselo a él. Al interrogarlo el terapeuta de cómo se siente que su hermano accediera al trono, él le responde que es un alivio saber que no sería rey, le comienza a contar relatos de su infancia que por medio de castigos corrigió su zurdes y su pie plano, que él estaba más unido a sus niñeras que a otro miembro de su familia y que la primer niñera lo castigaba, pellizcándolo para que llorara, dándole de comer de vez en cuando, sus padres tardaron tres años en darse cuenta de esto, lo que aún le provoca males estomacales y también del abuso recibido por su hermano menor ya fallecido.
Su hermano ya rey, le confiesa que se casará con su amante aunque para ello deba abdicar, el duque intenta hacerle entender al rey que tiene obligaciones, comienzan una discusión donde el hermano lo interroga por sus verdaderas intenciones, por su ambición de llegar al trono. El duque queda sin poder contestar una palabra, paralizado en su tartamudez. Recurre al terapeuta apesadumbrado por no haberle podido responder a su hermano, se enfada también con este que lo confronta con su capacidad y preparación para ser rey y le pregunta por que tiene miedo, el duque se retira acusándolo de rozar la traición con sus palabras y que ya no lo necesita.
El rey abdica y le sucede en el trono el duque de York eligiendo como nombre Jorge VI, tal la sugerencia que le hiciera Churchill por ofrecer este nombre una tranquilizadora continuidad con su padre, sigue teniendo obviamente sus dificultades en el habla y una noche su mujer lo encuentra llorando, tratando de entender unos documentos de estado. Vuelven a la terapia con Logue quien lo guía con éxito a pesar de la oposición de la corte y la iglesia por sus métodos no acreditados por la academia, hasta el discurso final en el que termina la película, en el que puede hablar fluidamente durante 9 minutos en un mensaje radial, solo notándose en la p un pequeño defecto de dicción.
Del relato hecho hasta aquí, comenzaré a citar el recorte de la singularidad en situación del personaje elegido para este trabajo, el duque de York y del circuito de responsabilidad subjetiva que se avizora en este recorte situacional.
Definimos responsabilidad subjetiva a aquella situación en la que aflora el sujeto del inconciente, es decir donde la voluntad y la intención del actor de la acción no están implicadas, si, en cambio, siguiendo a Freud, hay una responsabilidad del sujeto, en relación a aquello que desconoce de sí mismo que es su deseo inconciente . Es en esta emergencia en la que el sujeto de la acción se siente interpelado y a partir de allí, dependiendo de su decisión en el acto, puede afirmar su lugar como sujeto deseante, que al responsabilizarse de su acto, cede en su deseo y modifica su posición subjetiva ampliando su universo.
Este circuito de responsabilidad está compuesto por tres tiempos, un primer tiempo lógico, donde se realiza una acción determinada de acuerdo al universo de discurso en el que el sujeto se encuentra inmerso y que se agota en sus fines , un segundo tiempo lógico pero el primero en orden cronológico ya que sin la interpelación que le produce al sujeto de la acción este segundo tiempo, el primero no sería resignificando y por lo tanto no existiría como parte del circuito que promueve la modificación de la posición subjetiva, en palabras del profesor, J.J.M. Fariña, es en este segundo tiempo, cuando el sujeto recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal y que algo de eso le pertenece ( lo interpela, lo interroga) esto por supuesto, no es un mecanismo conciente. Y por último con la llamada de este segundo tiempo se abre la posibilidad, la potencialidad de un tercer tiempo, donde de poder asumirse la responsabilidad del acto, comienza a modificarse el universo existente ampliándose y lo que era una totalidad cerrada se abre y amplia su universo mostrándose como parte de un nuevo universal gracias a la emergencia de esta singularidad en situación.
Volviendo al film, el primer tiempo lógico lo ubico en el momento de la decisión de consultar a este nuevo “médico” para sanar su problema de tartamudez, problema que es considerado por el matrimonio como “mecánico”, sin ningún otro tipo de relación ni fundamento, solo una deficiencia física y que con los ejercicios adecuados se recuperará la conveniente fluidez del habla, necesaria para los discursos formales y de relativa importancia a los que está destinado a dar un duque de acuerdo al protocolo monárquico vigente.
Para el segundo tiempo lógico, señalo dos momentos diferentes, que de acuerdo a la decisión tomada en el primero, este no produce el efecto sujeto que permite su cambio de posición subjetiva, primera interpelación al sujeto, cuando se descubre en su capacidad de hablar, cuando escucha su grabación y descubre que puede hablar fluidamente y que la posibilidad de que posee el poder del discurso, tal como su padre quería de él, puede hacerlo, no le está negado en su vida, momento este que le permitiría preguntarse ¿ser o no ser? Rey.
Esto lo empuja a la decisión de iniciar la terapia con Logue pero podemos ver que en esta decisión la culpa deja de lado esta posibilidad de ser tuvo y hace que al sentar las reglas con las que inicia su terapia, hable de solo querer mejorar su habla y de no tocar su vida personal, ”nada de las bobadas personales”, solucionar su inconveniente que es mecánico, deviniendo un efecto particularista que deja fuera el sujeto de la responsabilidad, volviendo al carril de lo particular y cerrando su universo, “yo soy esto” y nada más.
El segundo tiempo del circuito de responsabilidad, que intento situar como resignificando el tiempo uno, es en la discusión que tiene con su hermano rey, cuando este le pregunta acerca de sus verdaderas intenciones y el nuevamente entra en crisis sin poder articular una palabra tras otra en la respuesta a pesar de todo los ejercicios mecánicos practicados durante su terapia, la verdadera razón de su tartamudez había quedado vedada, sin resolver y el intenta desoír su verdad, lo interpela también su terapeuta que si sabe de su deseo y lo empuja a tomar una posición frente a esto, esto lo enoja y lo aleja momentáneamente de su terapia, pero aún así, se inicia sin ser un mecanismo conciente, el camino de la resignificación, algo quedó afuera, algo no esta bien y le pertenece, solo es cuestión de tiempo comenzar a revisarlo para resolverlo.
La responsabilidad subjetividad se encuentra en la grieta entre necesidad y azar , siendo la categoría de necesidad aquella que es la secuencia causa- efecto, o destino, para esta historia, es la de haber nacido en una familia real y por lo tanto un potencial heredero al trono, mientras que el azar que es la desconexión entre causa y efecto, la casualidad, lo que pudo no haber sido, lo sitúo en la decisión de su hermano, el Rey de casarse con una divorciada algo prohibido para un rey, debiendo para llevarlo a cabo abdicar al trono.
Entre uno y otro surge la responsabilidad subjetiva, se abre paso como formación inconciente que permite la emergencia del deseo que habita al sujeto y que lo motivara en la búsqueda de la terapia adecuada para resolver su conflicto.
Conflicto edípico, arrojo como hipótesis clínica, la fuerte identificación con su padre, lo inhibe y le impide resolverlo de forma adecuada hasta que por fin luego del un largo camino, le permite asumir primeramente su responsabilidad moral, la legalidad de suceder a su hermano en el reinado como era su deber, para luego ampliar el deber con el verdadero poder que le entrega su verdad, su deseo, el de reinar dignamente y ser un rey digno de guiar al imperio en la segunda guerra mundial, como lo ansiaba su padre.
En la coordenada de lo universal-singular, sitúo la institución de la ley simbólica, como rasgo distintivo de los humanos que se transmite a través del lenguaje, la palabra que recorta nuestro cuerpo junto al contacto a través de un otro que al tocarnos en sus cuidados, también recorta, permitiendo la erogenización del cuerpo que ya no es solamente físico. El duque relata que su primera niñera, aquella encargada de sus cuidados era quien más lo maltrató, quien no le daba de comer y recordemos que también aclara que sus padres tardaron tres años en darse cuenta del maltrato del que estaba siendo victima, situando también en las pulsiones parciales que como representantes psíquicos de la emergencia física recorriendo sus objetos parciales y se satisfacen en su recorrido, aquí una de las pulsiones que Lacan señala la pulsión invocante, pulsión que se satisface en el habla, podría jugar un papel importante en el abordaje de la singularidad del príncipe de York al haber quedado esta pulsión, inhibida de su meta, reeditando en su síntoma el tartamudez, su fijación. Nadie para escuchar sus lamentos, sus palabras.
El tercer tiempo, el del efecto sujeto, es cuando ya habiendo terminado su discurso, donde le comunica al pueblo la decisión de declararle la guerra a Alemania al hacerlo durante nueve minutos, fluidamente, le reconoce a Logue que cuando arrastró la letra P, lo hizo a conciencia, marcando con esto su sello de ahora en adelante. Deja atrás lo involuntario y la no intención en su defecto, dando paso a través de su acto en soledad, a su verdad ser el Rey del Imperio Británico.



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