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Cátedra I de Psicología, Ética y Derechos Humanos
Facultad de Psicología Universidad de Buenos Aires
Segundo Parcial
El Profesor de Matemáticas de la Universidad de Columbia, Gregory Larkin cita a Sócrates:
“Si no hay medida y simetría en una composición de cualquier grado, la ruina acecha a los ingredientes y a la composición. La medida y la simetría son belleza y virtud en todo el mundo”.

Comisión Nº 12
Teóricos: Martes 16:15 hs. Luciana
Miércoles 19:45 Alina
Alumnas: Spadafora Luciana Mariel
(L.U: 250212500)
Armua Alina (L.U: 29664566)
Profesora: Lic. Haydée Montesano
Ayudante: Lic. Adrián Tignanelli
Año: 2009
En el presente trabajo se analizará un personaje de la película “El Espejo tiene dos caras” (Gregory Larkin). Intentaremos ubicar en el circuito de la responsabilidad, los tres tiempos lógicos: un primer tiempo en donde el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, pero esta situación no es sin consecuencias que justamente no son las esperadas en el segundo tiempo en donde el sujeto recibe indicadores de que las cosas fueron más allá de lo esperado.
En este circuito que por emerger algo de lo inesperado que permite resignificar el primer tiempo, interpelar al sujeto de la situación, ya que algo de la diferencia entre sus propósitos y las consecuencias que esto generó le pertenecen. Y un tercer tiempo que verifique la responsabilidad subjetiva, donde el sujeto debe dar una respuesta ética a la interpelación y es en este acto donde toma posición en relación a lo universal inscribiendo algo del orden de la falta ($).
A su vez, se intentará determinar cómo intervienen el azar, la necesidad y cómo se hace presente la culpa. De esta manera se buscará arribar a una hipótesis clínica que establezca respecto de qué tiene que responder el sujeto.
Comenzaremos con una breve reseña de la película:
Los personajes principales son Gregory Larkin y Rose Morgan.
Gregory es un profesor de matemáticas de la universidad de Columbia, sus clases son complejas, ortodoxas y sin interacción con los alumnos y anuncia en su clase que presentará su libro, el que le llevo 14 años escribir. En la presentación cita a Descartes “Aunque este despierto o dormido, 2 más 3 siempre serán 5, el cuadrado no puede tener más de 4 lados, y no parece posibles a verdades tan claras y aparentes se le sospeche de incertidumbre”. Posteriormente aparece una mujer muy atractiva, su amante, se desestabiliza, se distrae, se marea, suceden palabras sin coherencia, pide disculpas y se retira. Gregory le pide a su amigo que no le permita retirarse con ella a su casa, y finalmente, frente a ella no puede negarse y se retiran juntos. Luego de pasar la noche juntos el insiste en que ella se quede y ella le responde que nunca van a poder ser pareja, que lo único que los unía era el buen sexo. El pregunta si puede volver a llamarla y ella le dice: ¿Para qué?
Una noche ve un documental de copulación que refería a que si la mantis no tiene éxito, el macho es devorado por la hembra durante la copulación. Al escuchar esto se horroriza, cambia de canal y al ver un comercial llama a un teléfono “0800 AMOR” les pregunta ¿Por qué se van las mujeres?, especialmente las hermosas, les dice que esto no puede soportarlo más, que el mundo matemático es completamente racional, el sexo no lo complica y que solamente quiere compartir su vida con alguien que no le atraiga sexualmente. ¿Cómo pueden unirse 2 personas y tener respeto mutuo, substancial y duradero, afecto genuino, en un mundo en que en todas partes venden sexo? Después de todo ésto, le responde que la vida es compleja y sin garantías, y le sugieren armar un anuncio el cual termina haciéndolo: “Mujer de más de 35 años para compañía, con un Doctorado. El aspecto físico no es importante” (lo subraya y lo pone en negrita)
Después de recibir varias respuestas, se decide por una profesora de la misma universidad de él pero que dicta clases de literatura, entra a una de sus clases en la cual estaba haciendo un relato sobre el ritual del casamiento, el matrimonio y cuál era la esencia absoluta del amor romántico. Cuenta que en el siglo XII se conocía la noción Amor Cortesano, que no se relacionaba con el matrimonio ni con el sexo. Era solo una relación apasionada entre dos un caballero y una dama que ya estaban casados, por tanto no tenían posibilidades de concretar su amor y debían elevarse más allá del amor ordinario para lograr algo más divino, sacando al sexo de la ecuación, lo que quedaba era solamente una unión de almas. El sexo era la poción fatal del amor, la consumación llevada a la locura, la desesperación o la muerte. El amor romántico es solo una mentira, una ilusión, un mito moderno, una manipulación desalmada; es como ir al cine, ver a los amantes besarse en la pantalla y la música se intensifica y todos lo creemos, y cuando alguien te da un beso de despedida y si no oigo la filarmónica de fondo lo dejo. En este momento el se retira del aula y ella continúa y pregunta ¿Por qué lo creemos?, lo creemos porque ya sea mito o manipulación hay que reconocerlo, todos queremos enamorarnos. Porque más que esa experiencia se termine, sea dolorosa, etc. mientras dura nos hace sentir completamente vivos.
Concretan una cita y después de varia salidas la invita a su departamento diciéndole que no está interesado en el sexo y que está de acuerdo con lo que dijo ella en su clase (hasta donde el escucho), que el sexo lo ha vuelto loco y ha hecho que pierda sus cabales. Esta adicción a la belleza y la perfección que crea la publicidad solo se alimenta de los deseos patéticos de la gente. Incluso afirma creer que 2 personas pueden casarse por razones más significativas y concretas que el sexo, un amor que puede creer con el tiempo, el respeto, confianza e intereses comunes. El siglo XII acertó con esto. Considerando que lo de ellos es genuino, le propone matrimonio porque comparten una pasión por el conocimiento más que una pasión física diciéndole que si el sexo es algo que a ella le interesa, puede brindarlo en ocasiones con previo aviso.
La noche de bodas se duermen mirando una película en camas separadas. Ya casados ella empieza a colaborar para producir un cambio en la manera de dictar sus clases, y como forma de agradecimiento la invita a cenar y es allí donde por primera vez le sucede con ella lo que le sucedía a menudo con las mujeres atractivas, se entorpecía, se mareaba, etc.
Al otro día ella le pide de tener sexo a la noche respetando su ofrecimiento de avisarle con anterioridad. Esa noche lo espera, accede al deseo de ella pero no puede consumar el hecho y allí comienza a dar explicaciones: se siente decepcionado, que siente que es una manipulación femenina, le reprocha que aunque él le había hecho la oferta quería que ella comprendiera que no había necesidad, le pregunta si pensó que era otra etapa a la cual pasar, que entendió todo al revés, que su relación funciona porque nunca fue física, e incluso el tomó los recaudos necesarios para que no sucediera.
El parte de viaje por tres meses, la llama, la busca y ella no responde a ninguno de ellos. Mientras tanto ella realiza un cambio estético importante y el al volver, y verla sufre nuevamente los mareos, echándole la culpa al viaje en avión. Le pregunta acerca de los cambios que hizo y se ofende y le reprocha el no haber devuelto sus llamados durante ese tiempo. Se siente traicionado por haberse casado con una mujer con cierto aspecto y al volver encontrarse con otra. A todo esto, ella le responde que el problema es que no le está provocando nada a él, que si la apariencia no importa, no tiene nada de malo cambiarla y sobretodo que lamenta alterar su ecuación matemática: “hombre apuesto asustado, se casa con mujer desesperada poco atractiva”. Ella se disculpa por haberse comprometido con algo que no pudo cumplir, por mentir sobre su teoría sobre las relaciones, las creen estúpidas. Ella le confiesa que cree en el amor y la lujuria, en el sexo y el romance y que no quiere que todo resulte ser una ecuación perfecta. Quiere desorden y caos, alguien que pierda la cabeza por mi, quiero pasión, sudor y locura, tarjetas de amor y esas tonterías. Le agradece también por obligarla a enfrentar cosas que por temor u ocio no veía, y le confiesa que le falló porque se enamoró. El se desespera por explicarle y antes de que pueda hacerlo ella le dice: “ya no estoy enamorada mas de ti lo cual me hace perfecta para este matrimonio excepto que ahora no lo quiero. Y espero poder seguir como amigos” Cuando ella se está yendo del departamento él le preg: ¿puedo llamarte mañana? a lo que ella le responde ¿para qué? Una vez que ella se retira el comienza con los mareos de nuevo.
Hablando con su amigo reconoce que la extraña pero se siente orgulloso de defender su teoría y que al sentirse tan bien, comenzará a escribir otro libro y cuando intenta hacerlo se da cuenta que no puede, rompe cosas en su casa, se muestra alterado en sus clases, le grita a sus alumnos, intenta llamarla y al enterarse que estaba con Alex (el amor platónico de su vida) se da cuenta que ama a Rose y que ese amor no está basado en la pasión, aunque sienta eso, ni lujuria, ni atracción física, aunque le parecía bastante hermosa.
Va a buscarla a la casa, le grita desde la mitad de la calle al amanecer y cuando ella acude a su llamado la mira y le dice que es hermosa, que lamenta haberla lastimado, haberle dicho lo que dijo y haber actuado como lo hizo esa noche. Lo que realmente sucedió es que la deseaba tanto que no veía claramente y que la ama. La besa y en ese preciso momento vuelve a marearse, ella lo abraza y le pide que le hable que ella lo va a sostener. Se besan y desde un balcón se escucha la ópera de Puccini.
Análisis:
Para hacer el análisis vamos a valernos de algunos conceptos que creemos son de gran utilidad. Para comenzar tomaremos el concepto de responsabilidad trabajado por
Salomone que afirma que la responsabilidad subjetiva es: “como aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo, que por definición no es dueño de su voluntad e intención” .
Esta responsabilidad es distinta de la responsabilidad moral, ya que esta última se restringe al terreno de la conciencia, refiere a un sujeto autónomo, que puede decidir a cerca de sus acciones y dar cuenta de sus actos. En el campo de la responsabilidad subjetiva ya no hablamos de buenas o malas intenciones, por las que mereceríamos ser juzgados por otro, sino que se trata del deseo inconsciente que se revela en estos actos. Responsable es aquel de que se espera una respuesta. No una respuesta evitativa como la que hace Gregory cuando el amigo le habla de su amante, no da una respuesta negadora como todas las veces que negó, se excusó de sus mareos y dio explicaciones de qué lo producía.
Si no una respuesta donde haya un cambio de posición de Gregory frente a sus circunstancias.
La transformación de Gregory no queda simplemente en la supresión del síntoma sino en quebrar esa ecuación matemática y abrir la puerta de la incertidumbre.
Catorce años le lleva a Gregory escribir su libro y relacionamos esta con ese sujeto que se distrae, refugiándose como afirma Fariña en la pereza del destino.
Para una mejor explicación de la expresión del deseo inconsciente nos remitiremos a los tres momentos del circuito de la responsabilidad.
Como primer tiempo lógico podemos ubicar la situación que cuando se confronta con una mujer bella como su amante se desestabiliza, trastabilla, se marea y acusa ante esa situación no haber comido, se va con ella y luego de tener relaciones, ella lo deja, le dice si la puede llamar y ella le dice PARA QUE y a él luego de esa situación más un llamado que hace al 0800 AMOR, se encarga de formular una teoría que no considere al sexo dentro de una relación entre un hombre y una mujer. Con este tiempo, no basta para hablar de responsabilidad (subjetiva), para eso sería necesaria alguna interpelación al sujeto que re signifique ese síntoma que lo aqueja en silencio, dando lugar a un nuevo significado perteneciente al sujeto. Así esta situación constituiría un tiempo uno del circuito, que abriría el campo de la responsabilidad subjetiva. Si no se produjera algo de esta interpelación, esto dado podría haber pasado desapercibido, quedando solo vinculado al campo de la moral y no dando lugar al sujeto Pero es a partir de que esta situación, de intentar matematizar todo lo que escapa al cálculo matemático que en esa elaboración, si bien toma los recaudos suficientes para desarrollar esa teoría e intentar asemejarse al amor cortesano provoca consecuencias imprevisibles que ponen en desestabilización su teoría. Ubicamos en esta situación el TIEMPO 2 a dos momentos: uno cuando en la cena él se levanta para limpiarle su vestido y ella se va al tocador y él se desestabiliza, se marea. Y el otro es en la escena que ella le pide tener sexo ya casados y le avisa con anterioridad, él la rechaza, la humilla y no puede hacer nada más que reprocharle su quiebre teórico.
Cuando él vuelve de viaje ella lo espera con la cena preparada y con cambios en su aspecto físico, se le agudiza el reproche, se pone nervioso y nuevamente aparece el síntoma de sus mareos, desestabilización y no poder hablar.
Su mujer decide dejarlo definitivamente así no quiere seguir y se repite la secuencia de él preguntando si puede llamarla, como le había preguntado a su amante, a lo que ella responde PARA QUE.
Creo que estamos en condiciones con lo que Gregory elabora hasta aquí de originar una hipótesis clínica.
Encontrarse con toda la incertidumbre que implica la mujer, como afirma Lacan, que la escribe tachada, que considera que, no hay “la Mujer”, que cada mujer es distinta y singular. Justamente lo que dice Lacan de lo femenino que no entra en la medida. Donde Gregory intenta cuantificar todo, encontrar una medida fálica, organizando niveles de belleza, armando teorías ideales. Todo lo que tiene que ver con lo femenino sigue la lógica del NO TODO, bien contrapuesto al campo de la medida que es toda la línea que plantea el personaje.
Como una forma de mantenerse a distancia, alejado del encuentro con lo femenino, con todo ese goce y con la no relación sexual, se mantiene a raya,alejado, incluso Gregory nos muestra el síntoma de sus mareos. Cada vez que a él se le desestructura esta lógica, le suceden los mareos, la desestabilización y el no poder hablar con claridad.
Vamos a tomar los mareos, las desestabilizaciones y la torpeza que le sucede frente a esas mujeres que él idealiza extremadamente hermosas y luego también con la protagonista principal. Esto le sucede cada vez que se le moviliza su estructura.
Cuando Gregory sostiene su teoría de no hay relación sexual desde lo literal y empieza a transitar un tiempo de convivencia con su esposa, cuando la invita a cenar en agradecimiento por el cambio de modelo de clase que le había enseñado ella a él sufre el primer mareo frente a ella y lo sorprende porque con ella nunca le había sucedido.
Se trata de observar donde se pesca algo que excede al sujeto que permite dejar ver algo del sujeto del inconsciente. Se trata de asumir el NO TODO como sujeto de la castración, sujeto de la falta, sujeto del inconsciente.
No podemos evitar subrayar algo del orden de la culpa que en este personaje aflora cuando se ve confrontado con algo que desestabilice sus teorías. Podemos observar como dirige la culpa hacia el personaje de Rose, le reprocha que él tomó recaudos para que no se quiebre su teoría y ella escapó de ese límite. Esta culpa vela, oculta algo de su responsabilidad, es engañosa en tanto se está adhiriendo entre él y su responsabilidad en la situación, un objeto sustituto. Podría ubicarse algo de la responsabilidad subjetiva en tanto la culpa es el reverso de la responsabilidad. Gregory es Responsable de su deseo en el sentido que Lacan dice “La única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cedido en su deseo”.
Continuando con el circuito al confrontarse con el quiebre de su teoría, se confronta con su deseo y con la responsabilidad subjetiva de posicionarse como sujeto del inconsciente. Ante esto con ese monto de angustia, que le genera a su neurosis obsesiva de no hay proporción ni medida, de que su elección se hace sin garantías, éste debe valerse de la castración para responder, para tomar una decisión.
Esta decisión posiciona al sujeto responsable de sus actos volviendo al tiempo uno resignificándolo y creemos afirmar que en este personaje se encuentra el TIEMPO 3 cuando él habla con su amigo y le confiesa que la ama, sea cual fuere su aspecto, y va a buscarla y le confiesa su amor, la mira y le dice que es hermosa, que lamenta haberla lastimado, haberle dicho lo que dijo y haber actuado como lo hizo esa noche. Lo que realmente sucedió es que la deseaba tanto, le confiesa, que no veía claramente. La besa y en ese preciso momento vuelve a marearse (aparece el síntoma), ella lo abraza y le pide que le hable que ella lo va a sostener y es éste el viraje en el síntoma donde él no huye de la situación y da respuesta desde su singularidad.
Podemos en este momento del análisis vislumbrar como la posición del sujeto a partir de dar entrada a esa singularidad ya no es el mismo que era en el tiempo 1, podría pensarse que hay algo de verdad que se asume en el tiempo 3 ya estaba presente en el tiempo 1, este movimiento implica dar lugar al deseo y aceptar la castración que aparece taponado bajo la formación del inconsciente que es el Síntoma en este personaje.

Bibliografía:
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Fariña, J. M. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone G., “El sujeto dividido y la responsabilidad” en La transmisión de la ética: Clínica y deontología, vol. I Letra Viva, 2006.
• Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Anexo una pequeña síntesis del Amor Cortesano
SOBRE UNA DEGRADACIÓN PARTICULAR DE LA VIDA ERÓTICA
En las últimas páginas de su seminario Encore, Lacan afirma dos razones para la inexistencia de la relación sexual. Estas dos razones no se fundamentan aquí en las propiedades de lo simbólico, es decir, en su inaptitud para escribir la relación, sino en la doble inadecuación que especifica al goce del Otro como cuerpo: por una parte, la perversión que resulta de su reducción al objeto a; por otra, su carácter loco y enigmático. Es al enfrentar esta imposibilidad, esta hiancia donde lo real se muestra, que la valentía del amor se pone a prueba en su capacidad de afrontar un fatal destino. Fatalidad que se alza en el horizonte último de todo amor –Lacan es aquí taxativo- por instalarse en la suspensión instantánea de la imposibilidad, y por ende, quedar prometido a la impotencia, al reencuentro necesario con el “no cesa de escribirse”.

1972: Una vez más, el amor cortés. ¿En qué consiste? “Es una manera muy refinada de suplir la ausencia de relación sexual, fingiendo que somos nosotros los que la obstaculizamos”, explica Lacan. La aparición de esta temática en el capítulo “Dios y el goce de L/a mujer”, se debe a la exigencia de someter la diferencia entre los sexos al rigor de la lógica. Notemos que: 1º) el amor cortés es definido como modo de suplencia de la relación sexual que no es, una suplencia que se apoya en el obstáculo que separa al hombre de su realización sexual. 2º) La noción de obstáculo es promovida intencionadamente, y de un modo que resalta la paradoja del amor cortés. En efecto, si el goce fálico “es el obstáculo por el cual el hombre no llega (...) a gozar del cuerpo de la mujer”, en el caso del amor cortés la ausencia de goce fálico alcanza el mismo resultado. Pero esa ausencia, Lacan lo acentúa, es del orden del fingimiento, es decir, del semblante, y no de la elisión. El obstáculo cumple aquí la función de límite, ya reconocida en 1960. Lacan apela a la noción aristotélica de obstáculo (enstasis), el particular que se opone al universal, pero sometiéndola al tratamiento que conviene a la premisa del inconsciente. Convertirá el obstáculo de Aristóteles en la existencia que funda el universal masculino, a la vez que garantiza el límite del goce. La finitud separa al amor cortés, ejemplar en cuanto a la función de la metáfora, del eros psicótico, a pesar de la semejanza que podría imponerse de una calificación de la erotomanía como “platonismo radical” (Cf. Lacan, caso Aimée).
Vayamos pues, a lo que en Encore nos ofrece razones para abundar en el enigma del amor muerto. Opongámoslos, por ejemplo, al amor vivo, o a lo que en el amor introduce la animación de la vida. Recordemos que Lacan insiste, por lo menos dos veces en este seminario, que el amor no es asunto de sexo. ¿De qué se trata, entonces? De saber, por una parte, pero también de alma. “Todo amor encuentra su soporte en cierta relación entre dos saberes inconscientes”, experiencia de la cual, nos indica el texto, la estructura de la transferencia como sujeto supuesto saber no es más que “aplicación particular, especificada”. Si el psicótico se exceptúa de esta estructura de la transferencia, es porque el amor erotomaníaco con el que puede sostener su modo particular de transferencia procede de un solo saber en relación de identidad al lugar del Otro. “El Otro me ama” es una figura transferencial de “el Otro me sabe”. Inventar el saber, ¿no es acaso lo que hace del amor de transferencia un amor vivo, calificado por Freud como legítimo y en todo punto indiscernible de un verdadero amor?
Gustavo dessal
Con los conceptos de amor purus y amor mixtus, Capellanus sintetiza dos vertientes de amor cortés: El amor puro es el que une a los amantes con toda la fuerza de la pasión; consiste en la contemplación del espíritu y de los sentimientos del corazón; incluye el beso en la boca, el abrazo y el contacto físico [...] con la amante desnuda, con exclusión del placer último, pues éste está prohibido a los que quieren amar puramente. En tanto, el amor mixto, que incluye todos los placeres de la carne y llega al último acto de Venus. [...], es también un amor digno de elogio, aunque por él amenacen muy graves peligros.
Rosa Aksenchuk
El amor es una enfermedad (Meandro), así griegos y romanos glorificaron la pasión, Platón en “Fedro” y en “El banquete” nos muestran al amor como una aspiración extraña del todo, un atractivo que actúa desde afuera, un arrebato, un rapto indefinido de la razón. Se llamará entusiasmo, que significa endiosamiento, delirio divino.
El Eros es el Deseo total, es la aspiración luminosa...
El Cristianismo aportó la comunión, el amor al prójimo, el ideal del matrimonio feliz y una pasión exaltada.
El Siglo XII introduce el amor cortés, bajo la forma de la exaltación del amor desgraciado, una bella que siempre dice no, dando como efecto un amor perpetuamente insatisfecho. Este amor desgraciado era correlativo de una pasión inconfesable.
Olga M. de Santesteban



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