Inicio > Acceso Docentes > Curso de Verano 2012 > El hombre araña >

por 

Consigna de Evaluación.
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J.P. Sartre. Justifique su elección. Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

El Hombre Araña – Spiderman
Director: Sam Raimi.
Año de estreno: Mayo de 2002.

Sinapsis
Peter Parker es un tímido estudiante de preparatoria, intelectualmente brillante pero poco hábil socialmente. Vive en el vecindario de Forest Hills junto a sus tíos Ben y May. Peter a su vez está enamorado de su vecina Mary Jane, pero es demasiado tímido para acercársele. Cuenta con su mejor amigo, quien lo defiende siempre de las burlas de sus compañeros de la escuela y es hijo del presidente de la manufacturera de guerra Oscorp, que provee armas al Ejército de los Estados Unidos.
En una excursión Peter y sus compañeros de clase asisten a una demostración científica y éste es mordido por una araña que ha sido manipulada genéticamente. Poco después, Peter comienza a sentir cambios en su metabolismo, el mismo descubre que posee habilidades especiales: una fuerza poco habitual y la agilidad de una araña. Tal como hemos señalado líneas arriba, desde siempre ha estado enamorado de su vecina y compañera de estudios, por lo que decide impresionarla con la compra de un auto. Busca en el diario artículos sobre autos usados y entre ellos encuentra un anuncio que invita a luchadores amateurs a enfrentarse en el ring por la suma de 3000 dólares. De aquí la posibilidad que observa Peter de obtener el dinero, por lo que decide presentarse, disfrazado de un personaje pintoresco.
Su tío Ben, que ha sido como un padre para él, preocupado por los cambios en la conducta de Peter ofrece llevarlo a la biblioteca, creyendo que allí se dirigía, con el fin de hablar sobre el tema. Enterado de una pelea que había tenido lugar en el colegio el día anterior, intenta aconsejarlo diciéndole que el poder dar una paliza no da derecho a darla, que tenga cuidado en el hombre que se convertirá y que recuerde que “un gran poder implica una gran responsabilidad”. Peter se muestra poco interesado en sus consejos y le dice que deje de creer que es su padre, porque en realidad no lo es. Luego de ello, su tío Ben se despide y Peter cambia su rumbo hacia el concurso. Haciendo uso de los poderes recientemente adquiridos, Peter disfrazado de hombre araña, vence a su rival en el tiempo de tres minutos por lo que se hace acreedor del premio. Dispuesto a cobrarlo, se dirige hacia la oficina del empresario quien se encuentra sentado en su escritorio contando la gran cantidad de dinero recaudada en las apuestas. Separa del montón apenas 100 dólares y se los entrega a Peter. Por supuesto dicha suma no era la acordada. Peter reclama su dinero pues dice necesitarlo, a lo que el empresario responde “-¿cuándo dijimos que ese era mi problema?-“Ni bien Peter se retira de la oficina ingresa un ladrón que reduce al empresario de un golpe y se lleva el dinero. El empresario grita desde allí que lo detengan, Peter advierte lo sucedido y parado frente al ascensor deja escapar al ladrón pudiendo haberlo retenido. El ladrón escapa, no sin antes agradecerle a Peter su complicidad. El empresario que venía detrás, sin poder creer lo sucedido le pregunta indignado por qué lo dejo escapar, si podría haberlo impedido e incluso “haberlo hecho pomada” evitando así que se llevara su dinero. Ante esto con suma tranquilidad Peter responde utilizando la misma frase que el empresario: “¿Cuándo dijimos que ese era mi problema?”.
Camino a su casa, observa movimiento de patrulleros y un tumulto de gente rodeando la calle. Se acerca y advierte que quien se encuentra tirado en el asfalto herido de bala, es su tío Ben. Al interrogar a los policías descubre que había sido víctima del robo de su auto y que como consecuencia de ello había recibido una herida de bala. Apenas alcanza a despedirse, le toma la mano y su tío muere. Entre lágrimas escucha que se había localizado el rumbo del ladrón, por lo que sin dudarlo corre a su búsqueda.
Luego de una larga persecución, Peter logra alcanzarlo y comienza a golpearlo en la oscuridad de un galpón al que habían arribado. El ladrón le pide a Peter que le dé una oportunidad, que deje de golpearlo, pero él no se conmueve por el pedido, pues a su tío le había quitado la oportunidad de vivir. De repente el cuarto se ilumina haciendo visible el rostro del ladrón. Era el mismo que horas antes había dejado escapar. Perplejo ante la situación y recordando detalles de ese momento, el ladrón aprovecha para apuntarle con el arma. Peter se defiende, lo empuja y al tropezar el ladrón cae por la ventana.
Poco tiempo después, su tía May sorprende a Peter llorando en su cuarto, y en una conversación él confiesa no poder dejar de pensar en lo que le dijo a su tío antes de morir. Según él, había tratado de decirle algo importante y él no lo había querido oír. Su tía en un intento de consolar a Peter le dice que su tío nunca tuvo dudas del hombre que llegaría a ser, de que en su destino había cosas grandes y que no lo iba a desilusionar.
Todo lo sucedido hace reflexionar a Peter. En su mente no hacen más que resonar las palabras que su tío le dijo antes de morir. A partir de allí, Peter comienza a hacer el bien y a luchar contra la injusticia. En palabras del actor: “No importa lo que me depare la vida, pero nunca olvidaré estas palabras: todo gran poder implica una gran responsabilidad. Este es mi don, mi maldición ¿Quién soy? Soy el hombre araña”.

Circuito de la responsabilidad
Hemos elegido como objeto de análisis del presente trabajo al protagonista del film, Peter Parker, a quien la responsabilidad subjetiva lo interpela más allá de las fronteras del yo.
Antes de dar cuenta de ello, nos parece pertinente señalar los elementos de necesidad y azar presentes en la situación narrada. La necesidad hace referencia a aquellos sucesos que son ajenos a la voluntad humana, es decir, hay hechos que existen por fuera del designio humano. Justamente, la muerte, es un ejemplo del orden de necesidad, de aquí que creemos que la muerte del tío de Peter es un hecho que escapa a su voluntad. Necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación. Además juega su papel el azar, es decir, lo casual, lo accidental, ya que junto a la muerte del tío fue necesaria la coincidencia de que el ladrón que Peter decide dejar escapar es el mismo que horas después se hace victimario de su tío Ben. De aquí que el nombre cotidiano para designar al azar es suerte. En el caso en cuestión podemos señalar la mala suerte del personaje. Quiso el azar que el dejar escapar al ladrón coincidiera con el asalto a su tío, quien resulta ser una víctima de este ladrón. Azar y necesidad son situacionales, es decir, que debe existir una subjetividad que realice ese recorte, de aquí la importancia de la responsabilidad subjetiva, ambos convocan al sujeto a responder.
En cuanto a la responsabilidad subjetiva, la misma interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción del sujeto dividido del inconciente, ya que es desde una posición ética que el sujeto se confronta con ella. En el caso en cuestión señalamos el llamado “cortocircuito de la responsabilidad”, el mismo pone de manifiesto el quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva . Es el plano de la existencia yoica que se ve atravesado por el del deseo. Este cortocircuito está compuesto por un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada. En el presente caso podríamos ubicar en el primer tiempo a Peter no queriendo escuchar las palabras de su tío, quien para él ha representado una figura paterna. El personaje lleva a cabo una acción: deja escapar al ladrón que roba al empresario el dinero que le correspondía a él mismo por ser el ganador de una pelea. En lugar de evitar el robo mediante sus poderes, decide dejarlo escapar para satisfacer la venganza ante los dichos y la conducta del empresario: “¿Cuándo dijimos que ese era mi problema?”. Le paga así con la misma moneda haciendo oídos sordos a las enseñanzas de su tío Ben: “Todo gran poder implica una gran responsabilidad”.
Esta acción emprendida se ve confrontada en un tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido en otro tiempo. El mismo implica un tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. En nuestro film, en el segundo tiempo algo interpela al personaje, una angustia ante si mismo. Esto señala el momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían. El personaje de Peter es forzado a recapacitar sobre su acto primero. Este tiempo 2 es señalado por el momento en que el cuarto se ilumina haciendo visible el rostro del ladrón, a quien horas antes Peter había dejado escapar para satisfacer su venganza y luego resultó ser el victimario de su tío Ben, quien muere tras ser herido por éste en un asalto. De aquí Peter se ve invadido por un estado de perplejidad. Se instala así la pregunta por el primer acto que automáticamente cobrará un nuevo significado. El tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo. Siguiendo a Oscar D` Amore “(…) el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa (…)” . Esta resignificación dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias, de allí la potencialidad de un tiempo 3: el de la responsabilidad.
Uno de los tipos de respuestas posibles ante la interpelación del tiempo 2 que ubicamos en el personaje de Peter es el sentimiento de culpa que se instala en él justamente como un modo de respuesta, el cual no implica responsabilidad subjetiva, ante la pregunta que fuerza al sujeto a responsabilizarse de su primer acto. Peter se siente culpable debido a su acción, cree que de haber seguido los consejos de su tío, a saber, “todo gran poder implica una gran responsabilidad” y si no hubiese dejado escapar al ladrón nada de ello hubiera acontecido. De aquí se desprenden otras dos figuras de la culpa, a saber el remordimiento y el arrepentimiento que siente el personaje debido a su decisión. Tal como se plantea en el texto de Juan Carlos Mosca “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”, La única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido su deseo . Siguiendo al autor, se señala que el sujeto cede en el camino del deseo para amoldarse a los mandamientos del superyó. De esta manera mas culpable se sentirá el personaje, quien solo es culpable de haber cedido en su deseo.
Salvar a su tío ya no es posible, pero, ¿Cuál es la importancia de cómo se ubique Peter frente a esto que “le ha sucedido”? Tal como plantea Juan Carlos Mosca es importante para el mismo sujeto.
Lo acontecido actúa en el personaje de Peter de manera reveladora ante su accionar de ahora en adelante. Dando lugar así, a que se desarrolle la dimensión de la responsabilidad subjetiva que coincidirá en un tiempo potencial con el hecho de que el sujeto se encuentre con algo que creyéndolo ajeno le es propio (tiempo 3). En este momento el sentimiento de culpa cederá, ya que la responsabilidad subjetiva implicará un paso más allá de la culpa: “Todo gran poder implica una gran responsabilidad”.
La hipótesis clínica que planteamos es acerca de ¿Qué habrá tenido que ver Peter Parker con la frase que le repite al empresario de la pelea?, a saber, “¿Cuándo dijimos que ese era mi problema?”. Desde aquí vislumbramos la responsabilidad subjetiva del personaje, es decir, el hecho de hacerse responsable de quien es él, más allá de los mandatos superyoicos.
El hombre araña (Peter Parker), quien no debemos olvidar que presenta las cualidades de una araña, no es el mismo que al comienzo de la película, es decir que de ahora en mas seria un hombre responsable de sus poderes que estará dispuesto a usarlos a favor de la humanidad. Como respuesta a esa pregunta que el mismo se formula “¿Cuándo dijimos que ese era mi problema?” la cual se responde antes de haberla formulado, “Todo gran poder implica una gran responsabilidad”. Un término adquiere valor significante sólo a posteriori de un significante 2 que le da el carácter de tal. Es en la distancia, en la diferencia entre 1 y 2 donde se produce ese efecto .

Bibliografía

-  Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: Un horizonte en quiebra. Cap. IV. Eudeba, Buenos Aires.
-  Michel Fariña, J. J. (1995). Ética Profesional. Acápite 3.4. La ética y los valores universales. En Dossier Bibliográfico. Ediciones Facultad de Psicología.
-  Michel Fariña, J. J. (1998). Lo universal – singular. Cap. III. En Ética: Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Responsabilidad: entre necesidad y azar, teórica Juan Jorge Michel Fariña.
-  D` Amore. O.: Responsabilidad y culpa. En La Transmisión de la Ética. Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra viva, 2006.
-  Mosca, J.C (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Gabriela Salomone, María Elena Domínguez: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis en La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: