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Films >  Congresos Online >  Congreso Online 2013 > Film:  El hombre de acero
Jonathan Kent, ¿un "padre" para Superman?
por González, María Florencia
Título original: Man of Steel

Zack Snyder / Estados Unidos / 2013

La película “Superman: El hombre de acero” evoca diferentes preguntas ya que varios temas sobre la filiación, la farsa y la ficción se ven inmiscuidos en ella.

En este escrito se indagará especialmente acerca de la posible paternidad de Jonathan Kent, uno de sus protagonistas.

La película cuenta la historia de un joven que descubre que tiene poderes extraordinarios y que no pertenece al planeta tierra. Cuando se advierte de esto, emprende un viaje para descubrir su origen y saber por qué fue enviado a la tierra. Al nacer lo llamaron Kal-El, oriundo del planeta Kryptón, sin embargo se crió como Clark Kent en la tierra. Jonathan y Martha Kent lo encontraron cuando la nave espacial en la que viajaba de bebe aterrizó en su granja. No avisaron a la policía y en cambio ocultaron la nave; le dieron un nombre y lo criaron como propio. El secreto se mantuvo hasta que el niño empezó a mostrar poderes de otro planeta que pronto empezaron a sorprender y conmocionar a las personas que lo rodeaban. Así, los Kent vivieron con el temor de que alguien apareciese con la intención de quitarles al niño. Temor que de algún modo los implicaba directamente con una deuda subjetiva por parte de Jonathan y Martha. De esta forma, emerge la pregunta: ¿Es Jonathan Kent un “padre” para Superman?

Lejos de que este escrito se acerque a una cuestión moral será interesante poder repensar las coordenadas de dicha paternidad. Cobra importancia entonces recorrer el concepto de “padre” a partir de poder diferenciarlo del concepto de “apropiador” ya que entre ambos hay una distancia.

Dicha distancia no tiene una medida específica pero sí es posible abordarla con palabras y para esto es relevante poder tomar como contrapunto “la farsa” y “la ficción” ya que también entre ellas hay una distancia y ambas están relacionadas con un entramado donde uno nace o se cría. Para que haya filiación debe haber, antes que nada, un organismo vivo. Pero ¿cómo se instituye lo vivo? A un niño que nace se lo recibe en una trama simbólica que está esperándolo, es una historia que nace antes de su nacimiento ya que hay palabras que lo preexisten, lo nombran, “hablan” sobre él/ella.

Pierre Legendre dice “No basta con producir la carne humana, además hay que instituirla” [1]. Así, dice que lo que nace de la mujer es un organismo y hay algo que lo convierte en otra cosa, entonces: ¿qué es lo que instituye la vida para lo humano? En el caso de Superman: el hombre de acero, sabemos que no se trata de un ser humano sino de un extraterrestre, sin embargo él se cría como un humano en el seno de la familia Kent, Jonathan Kent quien hace las veces de “padre” transmite desde su discurso que deberá comportarse como “un ser humano normal” para no generar un caos en la tierra y de este modo imprime ciertos mandatos en Clark. Por lo tanto, tomando como referencia que Superman se crió entre humanos y durante gran parte de su vida desconoció su origen es valido responder a esta pregunta de qué es lo que instituye la vida para lo humano en relación también a Clark Kent.

Se podría responder a esto haciendo una articulación entre lo biológico, jurídico-social y lo subjetivo: ese “nuevo organismo” viene a ocupar un lugar en toda una genealogía, es la forma de instituir un organismo vivo dentro del parentesco. Desde lo biológico se puede pensar que su inscripción le permite salir del lugar de organismo, dejar de ser un organismo y pasar a tener un cuerpo. A su vez, hay un campo jurídico que lo inscribe como un nuevo ciudadano (deberá estar inscripto en cierto Registro que le de legalidad a su nombre, sino no existe como ciudadano). Así aparece la posibilidad de marcar la identidad y la diferencia: la diferencia que hace instaurar estos lugares genealógicamente está relacionada a la prohibición del incesto, por lo tanto será necesario que esta estructura jurídica exista para que funcione la ley de prohibición del incesto.

“La función de la genealogía es separar, introducir la sucesión de las generaciones nombrando los lugares para permitir que de cada uno tenga el suyo y que estos lugares no se confundan” [2] porque cuando se confunden, “esa copulación de los lugares es el incesto” [3]. Lo que nombra cada lugar es la palabra que separa y ordena la sucesión. “Hacer un hijo es afiliarlo a esta función jurídica de la palabra” [4].

El lugar del sujeto estará precedido entonces por un lugar de objeto de deseo de otro. Ésta articulación es instituir lo vivo.

Pero no todos los hijos llegan por la misma vía, también hay hijos que llegan por la vía de la adopción, por ejemplo. Adoptar es disponerse como padres de un niño que proviene de una sexualidad ajena. Para que ese organismo devenga al lugar de hijo hay que hacer una operación que es simbólica. Esta operación simbólica tiene que ver, entre otras cosas, con poder hacer “lazo” entre este producto biológico y el deseo. Porque a ese niño lo espera una trama simbólica que es productora de marcas subjetivantes: “un puñado de significantes” [5] dice Kletnicki que se disponen de una manera determinada, un lugar en el deseo del Otro, lugar que tiene como condición ser ocupado y que significa antes que nada, que alguien debe “donar un sitio donde ese sujeto se aloje” [6].

Es interesante tomar en este punto el tema de la “ficción”: el origen de un hijo nunca puede ser algo absolutamente certero, siempre se nos cuentan ciertas historias, que serán particulares para cada sujeto, a lo que Freud llamó “la novela familiar” [7]. Es que no hay otra forma de captar la realidad que no sea a través de lo simbólico. Por eso, todo relato sobre el origen no puede ser sino ficcional: nadie puede dar cuenta realmente de su origen, sino que éste se constituye en y por los relatos e historias que lo atraviesan. En otras palabras, hay una forma única de situar el origen y es a través del relato mítico o ficcional, lo que se suele nombrar como “el mito del origen”.

En el “mito del origen”, los enigmas que tenemos a lo largo de la vida, esos enigmas sobre la historia familiar atraviesan por igual a padres e hijos.

Que el relato sea mítico marcará la diferencia con lo “fraudulento”, por ejemplo, el caso del apropiador que no cuenta el origen al niño y a su vez se lo niega construyéndole así una historia que no es una ficción, sino una farsa porque es una historia de ocultamiento. En el caso de la farsa, los enigmas sobre la historia familiar que atraviesan a padres e hijos no ocurre, ya que el padre se ubica en un lugar de apropiación, donde oculta y miente.

El lugar del padre es un lugar atravesado por la ley, donde la función será la de un lugar vacío que alguien va a encarnar y que no tendrá que ver con apropiarse del lugar. Entonces, el padre apropiador está del lado de la farsa, no está atravesado por la ley, sino que es él mismo la ley.

La filiación está en el orden simbólico, ya que la palabra tiene un valor fundamental en la instauración de la paternidad. La palabra que nomina, la que tiene una función preformativa, es una palabra que realiza, instituye y marca un antes y un después. Esta palabra tiene que venir de un lugar legítimo para que tenga su valor preformativo. Lacan dice: “La palabra es esencialmente un medio para ser reconocido. La palabra está ahí, antes que cualquier cosa pueda estar detrás de ella. Por eso es ambivalente y absolutamente insondable. ¿Es o no verdadero lo que ella dice? Es un espejismo. Es este primer espejismo lo que asegura que estamos en el dominio de la palabra”. [8].

Continuando el contrapunto entre farsa y ficción se podrá decir entonces que la pregunta “¿qué es un padre?” es, necesariamente, una pregunta que sólo puede realizarse desde el lugar de la ficción. Es allí donde hay un padre que puede encarnar la función vacante, construir un mito y una novela que sea eficaz porque es del orden simbólico y está atravesado por la palabra. En la ficción recae la verdad sobre todos, padres e hijos son atravesados por ésta.

Por otro lado, cuando hay un vínculo paterno basado en el engaño, donde el lugar del padre es el del usurpador, se monta una farsa, la cual podría pensarse como un relleno de la falta, ya que ese lugar estructural está ahora “comandado por un intruso que busca reiterar lo irrepetible: un padre” [9]. Tal como nos advierten Gutiérrez y Montesano: “Una de las derivaciones de la referencia etimológica de la palabra “farsa” es “fars” que significa relleno, rellenado”. [10]

De todos modos, habrá que tener en cuenta el caso por caso. No se puede decir tajantemente que en todos los casos de apropiación ocurra esto, ya que si lo pensamos tomando los ejes universal-singular-particular, ésta cuestión del padre está del lado de lo particular y habrá que ver en qué caso surge lo universal-singular.

Por tal motivo es interesante pensar el particular caso de Kal-El o Superman o Clark Kent y si Jonathan Kent ha sido un “padre” para él.

Llegó a la granja de los Kent de una forma inesperada y sorpresiva, cayó efectivamente en una nave espacial. Martha y Jonathan Kent lo criaron como a un “hijo”. Si se piensa este hecho desde la articulación de cómo se instituye lo vivo, este niño fue nombrado Clark Kent pero hubo un ocultamiento: se lo ocultó de la ley jurídica de Estados Unidos y a su vez también se ocultó la nave de dónde él salió. ¿Es que han creado una farsa para Kal-El?

En una escena de la película, se muestra a Clark salvando a sus compañeros de escuela de una fatalidad: el micro escolar cae al río y Clark lo levanta y lo lleva a la superficie. Jonathan se enoja con Clark y mantienen el siguiente diálogo:

C: Yo solo quería ayudar

J: Yo se que si, pero ya hablamos de esto. ¿Cierto? ¿Cierto? Hablamos de esto. Tienes… Clark…Tienes que guardar esta parte de ti en secreto

C: ¿Y qué se supone que debía hacer? ¿Dejarlos morir?

J: Tal vez… Hay más en juego aquí que nuestras vidas Clark, con las vidas de los que nos rodean. Cuando el mundo descubra lo que debes hacer todo va a cambiar. Las creencias, las nociones de lo que significa ser humano cambiarán.

Jonathan Kent pretendía que Clark se haga el distraído, que no muestre a los demás sus poderes porque iba a asustarlos, en nombre de la raza humana pedía un sacrificio a su “hijo” Clark: que no aparezca su subjetividad. Sin embargo cuando Clark Kent fue creciendo y ante la angustia que lo interpela el hecho de no saber qué le ocurría ya que no era como los demás, Jonathan decide contarle la verdad y lo lleva a un lugar de la granja donde le muestra que bajo tierra estaba oculta la nave de donde llegó Clark:

J: Te encontramos en esto. Pensamos que el gobierno se presentaría en cualquier momento pero… nunca llegó nadie. (Le da la llave que tiene la “S”) Esto estaba en la cámara contigo. Se lo lleve a un metalúrgico en la Universidad de Kansas, dijo que de lo que está hecho ni siquiera existe en la tabla periódica. Es otra forma de decir que esto no es de este mundo Clark. Y tampoco tú. Tu eres la respuesta hijo, la respuesta a si estamos solos en el universo.

Ésta es una verdad que los Kent ocultaron, pero de todos modos no tenían más por contar ya que ellos tampoco entendían de dónde vino y quién era aquel bebe que tomaron como hijo. Se podría pensar que la farsa se sostiene así en un plano doble: por un lado un primer momento de ocultamiento al niño sobre cómo llegó a ellos y por otro lado, cuando se le devela parte del misterio al niño, el ocultamiento continuó tomando la forma de un mandato: “no develarás tus poderes”. Cuestión que lleva a pensar en la subjetividad de Jonathan: Clark debía ocultarse del resto ¿Simplemente porque la raza humana no toleraría sus poderes? O ¿Podría pensarse que le sirve como tapón para que el mundo no conozca su farsa, su alejamiento de la legalidad jurídica al mantener él en secreto a un bebé que cae en una nave espacial?

Esta cuestión atañe a la responsabilidad subjetiva de Jonathan Kent: ante el misterio de lo desconocido, monta una escena de farsa e instala en Clark el mandato de no revelarse, imprimiendo el horror para lo que no tenía respuesta, convirtiéndose él en la ley misma. Este actuar de Jonathan pareciera estar más del lado de la farsa, un sustituto de un lugar vacante de la paternidad, que tapona así dicho lugar.

De este modo se podría pensar que Jonathan intentaba que Clark no emerja como sujeto quizá porque si esto sucedía la farsa terminaba y algo lo interpelaría como “padre”. Tan al extremo lleva ésta condición que termina, a mi modo de pensarlo, suicidándose: entra a su auto para salvar al perro en medio de un tornado que estaba arrasando con todo, Clark intenta ir a rescatarlo pero Jonathan no lo permite, levanta la mano como poniendo un freno y le hace un gesto para que no vaya, lo mira como diciendo “que Superman no me salve, el mundo no puede verte porque el caos seria peor”. Así muere Jonathan frente a los ojos de su “hijo”, de algún modo lo hace ver la escena de lo catastrófico de sus ideales: que no devele sus poderes ya que el mundo no podría tolerar que se modifiquen los conceptos de Dios, del origen de la tierra, de que hay seres extraterrestres, etc. Se podría pensar aquí al menos dos cosas: por un lado, ante la posibilidad de revelación de su farsa, Jonathan elige la muerte; y por el otro, lo que la industria cultural del cine de Hollywood intenta demostrar: que Jonathan protege a Clark de que el mundo vea el poder que tiene, comandado por lo que podría llamarse “el lado del bien”, el amor de un padre a un hijo.

Las cuestiones que se despliegan hacen pensar que si bien Jonathan Kent cuidó de ese niño también lo ocultó. ¿Se puede sostener que haya paternidad allí, evadiendo la Ley y criando a un niño en una trama simbólica del engaño? Es en este punto donde Jonathan Kent actúa desde una pura acción sin legitimidad se convierte él en la ley, no cumple la función paterna de agente, crea una farsa.

Jonathan Kent sostiene la farsa construyendo un sistema que se ha basado en el engaño: ante la ley jurídica y ante el mismo Clark, de ésta forma ante la tragedia del no saber el origen del niño-extraterrestre pretende reemplazarlo con su farsa. Y la mujer no es ajena a esto, ella acompaña aquél sostén. Martha Kent pretendió devenir madre aceptando el “regalo del cielo” y esto es un agravante frente a su responsabilidad subjetiva.

En otra escena del film, Clark vuelve de su viaje y dialoga con Martha Kent:

C: Mamá, los encontré.

M: ¿A quienes?

C: A mis padres, mi mundo, ya sé de donde vengo ahora

M: Estoy muy contenta por ti Clark (llora)

C: ¿Qué?

M: No es nada… Cuando eras bebe, iba a tu cuna en la noche, te escuchaba respirar, te costaba trabajo, luchabas y yo me preocupaba

C: ¿De que se supiera la verdad?

M: No… La verdad sobre ti es hermosa, supimos eso en el momento en que te vimos, supimos que un día el mundo entero lo vería. Yo solo… (Llora) Me preocupa que te vayan a alejar de mí

C: No iré a ningún lado mamá, lo prometo.

De algún modo, esto acerca a la idea que se mantuvo subyacente a lo largo de la vida de los Kent, ya que al no haber circulado por las vías de la legalidad aparece allí la angustia ante el temor de que “lo alejen”. Esta es una escena más que cuestiona la paternidad de los Kent, por la historia de ocultamiento y engaños que los rodea.

Retomando la escena de la muerte de Jonathan, durante un momento previo al tornado, el film nos muestra una escena casi “típica” (se podría decir) donde un “hijo” ya crecido se revela contra su “padre”:

C: Ya estoy cansado de esto, quiero hacer algo útil por mi vida

J: El cultivo, alimentar a las personas, ¿eso no es útil?

C: Yo no dije eso

J: Nuestra familia ha cultivado por cinco generaciones Clark

C: Tu familia, no la mía. No sé por qué te estoy escuchando, no eres mi padre, eres el hombre que me encontró en un campo.

M: ¡Clark!

J: Está bien Martha, tiene razón Clark. No somos tus padres pero hemos hecho lo mejor que hemos podido y lo hacemos mientras avanzamos, asi que tal vez nuestro mejor esfuerzo ya no es suficiente. Espera…

Aquí aparece el tornado en la ruta, la catástrofe y minutos posteriores, Jonathan Muere. Escena siguiente, se puede ver a Clark conversando con Luisa Lane frente a la tumba de su padre:

C: Deje que mi papá muriera porque confié en él, estaba convencido de que tenía que esperar, que el mundo no estaba preparado.

Paradójicamente a la idea que se viene desarrollando, este fragmento revela algo de lo particular, la particularidad del caso. Se podría pensar que una vez que Superman ve morir a Jonathan y emprende su viaje para saber de su origen, un movimiento aparece en él que podría pensarse como una revelación para su identidad y ahora él puede desconfiar de su “padre”. Muerto el padre, Superman puede ser aquel que ya no tapona con la farsa lo que emergía de su deseo. Esto podría ser el reflejo de las sensaciones de un “hijo”, que más allá de su lucha interna entre cumplir con los mandatos paternos o ser él mismo, pareciera haber vivido en “la novela familiar”, la ficción, en este caso sería “el legado de luchar por los ideales del planeta tierra” que imprime el padre en su función. De este modo, la película permite pensar también que la función paterna estuvo en su ejercicio, alguien que ocupó aquel lugar vacío, alguien que lo nombró, alguien que alojó a ese hijo en su deseo y que lo hizo circular por las vías del mismo generando a la vez la ficción.

Como se mencionó anteriormente, la realidad humana se construye en un orden simbólico, en una red de significantes que opera para el sujeto dando existencia al mundo. Esto hace que la realidad tenga un carácter ficcional. De esta manera, la ficción también tendrá el carácter propio de “la ambigüedad del significante que le da a la palabra esa condición de decir la verdad en la mentira e incluso de mentir que miente” [11]. Y para el ser hablante esta la forma de ubicar en el lugar del Otro “un testigo y garante de la verdad, Otro lugar que la realidad” [12]. Esto denota que la noción de verdad no es adecuada a la de realidad, dice Lacan: “La verdad tiene estructura de ficción porque pasa por el lenguaje y el lenguaje tiene estructura de ficción” [13]. La función significante del padre es la de ubicarse en un lugar dentro del juego de las fábulas y novelas que se construyen alrededor del niño, para luego apartarse de ese lugar y esto se logra porque ese lugar no supone una totalidad, ni una apropiación.

Aunque Jonathan Kent no haya podido apartarse de ese lugar sin más que con su muerte ¿habrá abierto así la posibilidad de mostrar a Clark que todo lo que intentó “farsear” no estaba del lado de lo que es un padre? Y sin embargo, quizá muriendo, Clark puede reconocerlo como tal, sospechar de él, desconfiar de esos mandatos impresos por Jonathan, mostrar que algo de la ficción del padre estuvo en juego allí.

Para finalizar retomo la pregunta inicial ¿Es Jonathan Kent un “padre” para Superman? Se ha dado cuentas de que Jonathan encarna el lugar de la farsa, se abre por fuera de la ley jurídica, esconde la nave espacial y durante la niñez de Clark vivifica el ocultamiento; pero a su vez le imprime algunos ideales, cierta idea de que la tierra no estaba preparada para ver su poder, evoca a Otro (los seres humanos) y da así legalidad a que algo más allá de él podría dar sentencia y esto podría tener la dimensión de verdad. Dice Gutiérrez que “el padre no es cierto pero la paternidad es verdadera” [14] porque se sostiene como una función y porque se reconoce en un doble movimiento: el hijo puede reconocer a su padre solo si este lo ha reconocido previamente.

Será parte de la responsabilidad subjetiva de cada uno el poder hacer algo distinto a partir de la ficción en la que se es inscripto y en el caso de la farsa, una vez ésta develada, el sujeto poder elegir, porque al saber de su identidad se abre paso a distintas posibilidades. En este caso, Clark Kent decide desde su subjetividad que “luchará por la Tierra” una vez que ha podido saber de su origen, una vez que ha encontrado una identidad.

En estos términos se podrá ver o no un sujeto del acto que será el sujeto de la responsabilidad subjetiva, siendo ésta la posibilidad de “otro nombre del sujeto” [15] (quizá pasando de ser Clark Kent a ser Superman). No se va a tratar de lo que “diga” Clark Kent, sino de un movimiento donde se evoque la falta y surja un punto de inconsistencia que convoque a la responsabilidad subjetiva que funda al sujeto. Quizá este movimiento se refleja en los viajes que Clark emprende, buscando su origen, sosteniendo aquel agujero del no saber quién es.

La pregunta de si Jonathan Kent es un padre para Superman se puede responder entonces si en paralelo se sostiene la tensión de no tener una respuesta definitoria, acentuando el énfasis que tiene la particularidad del caso. De este modo se podría hipotetizar que Jonathan pudo haber sido un padre para Superman pero no para Clark: una vez muerto el padre se refleja algo parecido a una ficción vivida, aquella impresión de ideales, los mandatos por “salvar la tierra”, y aún más, al aparecer Superman en escena se develan los enigmas que han atravesado por igual a los padres y al hijo. Esto pareciera connotar algo del “mito del origen”. Sin embargo, Clark ha vivido en la farsa durante muchos años. Y Jonathan encarnó a su vez el lugar de ley. Sólo cuando emerge como Superman (tras el padre muerto) puede Clark sentir que hubo un padre que lo inscribió en una trama simbólica y en pos de su deseo darse una identidad.

Referencias

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Fariña, J. M & Gutiérrez, C: El doble de la clonación y la división del sujeto. En La encrucijada de la filiación, Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010.

Freud, S: La novela familiar del neurótico. En Obras Completas, Tomo XX, Amorrortu editores, 2007.

Gutiérrez, C.: Restitución del padre. En La encrucijada de la filiación. Editorial Distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010.

Gutiérrez, C. y Montesano, H.: Farsa y ficción. En Filiación: ciencia y arte. La restitución como problema epistemológico y como acto creador. Aesthethika, Vol. 3 Número 1, 2008.

Kletnicki, A.: Un deseo que no sea anónimo. Tecnologías reproductivas: transformación de lo Simbólico y afectación del Núcleo Real. En La encrucijada de la filiación. Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010

Lacan, J.: Conferencia en Yale del 24 de noviembre de 1975. Universidad de Columbia, 1975 (inédito).

Lacan, J.: Función creadora de la palabra. El seminario. Libro 1: Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires: Paidós, 2007.

Legendre, P.: El inestimable objeto de la transmisión. Estudio sobre el principio genealógico en Occidente. Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 1996.

Mosca, J.C: Responsabilidad subjetiva otro nombre del sujeto. En Ética. Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 2007.

Salomone, G.Z.: El padre en función: función paterna, fantasía y mito. En La encrucijada de la filiación. Editorial Distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010.

Salomone, G.Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.


Notas

[1] Pierre Legendre: El inestimable objeto de la transmisión. Estudio sobre el principio genealógico en Occidente, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 1996.

[2] Fariña, J. M & Gutiérrez, C: El doble de la clonación y la división del sujeto. En La encrucijada de la filiación, Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010.

[3] Fariña, J. M & Gutiérrez, C: El doble de la clonación y la división del sujeto. En La encrucijada de la filiación, Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010.

[4] Fariña, J. M & Gutiérrez, C: El doble de la clonación y la división del sujeto. En La encrucijada de la filiación, Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010.

[5] Kletnicki, A.: Un deseo que no sea anónimo. Tecnologías reproductivas: transformación de lo Simbólico y afectación del Núcleo Real. En La encrucijada de la filiación, Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010

[6] Kletnicki, A.: Un deseo que no sea anónimo. Tecnologías reproductivas: transformación de lo Simbólico y afectación del Núcleo Real. En La encrucijada de la filiación, Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010

[7] Freud, S: La novela familiar del neurótico. En Obras Completas, Tomo XX, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2007.

[8] Lacan, J.: Función creadora de la palabra. En El seminario I: Los escritos técnicos de Freud, Editorial Paidós, Buenos Aires, 2009.

[9] Gutiérrez, C. y Montesano, H.: Farsa y ficción. En Filiación: ciencia y arte. La restitución como problema epistemológico y como acto creador. Aesthethika, Vol. 3 Número 1, 2008.

[10] Gutiérrez, C. y Montesano, H.: Farsa y ficción. En Filiación: ciencia y arte. La restitución como problema epistemológico y como acto creador. Aesthethika, Vol. 3 Número 1, 2008.

[11] Gutiérrez, C. y Montesano, H.: Farsa y ficción. En Filiación: ciencia y arte. La restitución como problema epistemológico y como acto creador. Aesthethika, Vol. 3 Número 1, 2008.

[12] Gutiérrez, C. y Montesano, H.: Farsa y ficción. En Filiación: ciencia y arte. La restitución como problema epistemológico y como acto creador. Aesthethika, Vol. 3 Número 1, 2008.

[13] Lacan, J.: Conferencia en Yale del 24 de noviembre de 1975. Universidad de Columbia (inédito).

[14] Gutierrez, C.: Restitución del padre. En La encrucijada de la filiación, Editorial distribuidora Lumen SRL, Buenos Aires, 2010.

[15] Mosca, J.C.: Responsabilidad subjetiva otro nombre del sujeto. En Ética. Un horizonte en quiebra, Eudeba, Buenos Aires, 2007.







Comentarios

Mensaje de   » 15 de octubre de 2013 »  

Interesantísimo el artículo de principio a fin así como el comentario de Valeria Suque!

Felicitaciones por el trabajo!



Mensaje de Florencia  » 7 de octubre de 2013 » gonzalez_florencia@hotmail.com 

Muchas gracias por tu aporte Valeria! Y si, estoy de acuerdo con lo que comentas acerca de que se podría situar también allí una paternidad en juego.



Mensaje de Valeria Suque Stecklein  » 6 de agosto de 2013 » val9_2004@hotmail.com 

Es muy interesante el artículo para problematizar la temática de la paternidad ejercida o no por Jonathan Kent.
Una apreciación que comparto fue el hecho de hipotetizar que Jonathan pudo haber sido un padre para Superman pero no para Clark. Ya que sacrificó su vida porque consideraba que no era el momento para que el superhéroe demostrara sus encantos para salvar al mundo. Allí piensa en el héroe y no en Clark, un hijo que pierde a su padre. La disyuntiva que se presenta aquí es el hecho de que Clark – Kal-El – Superman son distintos nombres del sujeto, los cuales confluyen en un mismo ser. Y es complejo poder diferenciar en el rodaje cuál de todos ellos va encarnando a medida que pasan las escenas.

La tarea más difícil para el protagonista, según mi criterio, es poder saber quién es. En un momento, es representado por el nombre Clark. Es mediante aquella nominación que se ve representado en la escena en la que habita el mundo. Pero luego comienzan a presentarse varias inconsistencias que hacen que vacile esa realidad en la cual se veía representado. Comienza a percibir algo que no concuerda. Es allí donde en el sujeto adviene el “no sé quién soy”, ¿Soy Clark, soy humano?, ¿Quién soy?. Allí mediante la poca información que le brinda Jonathan acerca de su origen, debe emprender una búsqueda sobre su identidad.

En otra escena, aparece una sombra de lo que era su padre biológico: Jor-El, quien le dice el por qué tuvieron que mandarlo solo en una nave a otro planeta. Allí Clark descubre que primero fue nombrado Kal-El, y que tiene un propósito en el mundo: salvar al planeta para que su destino no sea el mismo que Kriptón. Una vez conocidos sus poderes en el planeta tierra, toma el apodo de Superman. De esta manera debe asumir otra identidad: la del héroe.

Un interrogante que adviene es pensar si Jor-El junto con Lara (su madre biológica) pudieron inaugurar algo de la función paterna y materna respectivamente. Podemos pensar que sucedió algo similar a la decisión de una de las mujeres que reclamaban al mismo niño ante el Rey Salomón, en donde una de ellas decidió renunciar al niño para que pudiera vivir. En este sentido ambos padres, Jor-El y Lara, decidieron alejarse de ese niño para que pudiera salvarse de la ruina y la destrucción, así como también de la determinación exacta de su vida, ya que cada pequeño que nacía en Kriptón tenía su destino escrito. Podríamos situar allí que hubo una paternidad en juego.





 

 
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