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por 

Psicología, Ética y Derechos Humanos.
Prof. Titular: Juan Jorge Michel Fariña.
2° Parcial.

Segundo Cuatrimestre 2009

Comisión de trabajos Prácticos 6
Prof.: Gabriela Levy Daniel.

Alumnas:
Luc, Verónica
DNI: 22.278.214
Comuni, Alejandra
DNI: 28.259.497

Argumento de la película “El Hombre del Bosque”

La película comienza cuando Walter sale de la cárcel bajo libertad condicional supervisada luego de 12 años de prisión por abusar de una niña de 12 años. Se instala en un pequeño departamento, consigue un trabajo en un aserradero. Allí conoce a Vickie, quien se enamora de el e intenta ayudarlo a olvidar su pasado y cambiar. Walter, empero, no puede escapar de su pasado. Vive con el temor de ser descubierto en su lugar de trabajo. A lo largo de la película, lo veremos enfrentarse a sus propios demonios que vuelven una y otra vez, Walter alucina que una pelota roja rueda hasta sus pies.
A Walter, podemos describirlo como un hombre de unos cuarenta años, muy reservado, que evita el contacto social y está siempre atento a lo que sucede a su alrededor. También está perseguido en cuanto a los demás, temiendo que descubran su pasado.
En cuanto a su familia, su hermana no quiere verlo, solo Carlos, su cuñado, se relaciona con él luego de su condena, pero lo hace siempre con cierta distancia y colocándole los límites que considera debidos, por ejemplo no le permite ver a su hija de 12 años.
Una de las primeras situaciones a destacar es que Walter se instala en un departamento situado precisamente frente a una escuela primaria. Desde su ventana tiene vista directamente al patio del colegio y a la salida escolar mientras se encuentra mirando hacia el exterior por su ventana, concentra su atención en un sujeto (lo llamará Candy) sentado en su auto frente a la puerta de una escuela. Walter, rápidamente capta que se trata de un abusador de menores, como él.
Una de las condiciones que debe cumplir por la libertad condicional es asistir a terapia semanalmente. En una sesión, el terapeuta le pide que escriba todo lo que le pasa en un diario y utiliza la siguiente frase. “tal vez escribir en un diario te haga reflexionar”. En una escena se nos muestra a Walter escribiendo lo siguiente: “si Candy convence a alguno a que se suba a su coche ¿que debo hacer? ¿llamar a la policía? terminará escribiendo que “Si el niño se sube al coche es porque quiere hacerlo”. Escribe en mayúsculas y subraya la palabra “quiere”.
En cuanto a la relación con Vickie, la primera vez que se fija en ella es cuando la mujer discute con unos compañeros de trabajo porque se propasaron con ella. Luego de unos encuentros, cuando ya se había establecido una relación amorosa, Walter accede a contarle su secreto. Le dice que acosaba niñas, Vickie se ríe, y él le dice que doce años preso, no es broma. Ella se calla. Pregunta de que edades eran las niñas y el dice de 11 a 12 años. Ella le pregunta qué les hacía y Walter le contesta: “no lo que piensas. Jamás las lastimé”. Luego de su confesión la echa de su casa. Vickie se va. Parece haberse quedado sin palabras.
Después de esta escena Walter comienza a preguntarle a su terapeuta ¿cuándo será normal?
Por otra parte, Walter es vigilado por el sargento Lucas quien se encarga de que “no se meta en problemas” y que continuamente le remarca que su enfermedad no tiene salida, que no entiende por qué liberan a “tipos” como él si después lo van a tener que perseguir y atrapar nuevamente. Que si se tira por la ventana nadie va a extrañarlo.
Luego de este primer encuentro con Lucas, Walter seguirá en un Shopping a una niña. Y es ahí cuando en su terapia se plantea que si vuelve a reincidir irá nuevamente a prisión y esta vez no podrá salir en libertad condicional. Vuelve a aparecer el tema de la normalidad.
Cuando la relación con Vickie parecía terminada ella regresa a su casa a buscarlo. Él le pregunta por qué volvió y ella le responde que vio algo bueno en él, que él no puede ver. El contesta: Dicen que tengo todas las de perder. Que los tipos como yo siempre terminan en lo mismo. Sin embargo, Vickie se queda.
En sesión con su terapeuta Walter rememora un hecho de la niñez: siendo chico se acostaba en la cama de su hermana, teniendo ésta entre 11, 12 años y sentía placer mientras le olía el pelo.
Walter vuelve a seguir a una niña que se encuentra mirando pájaros en un parque, es la primera vez que entabla un diálogo con una niña luego de su salida de prisión. Solo habla pero se lo ve distinto, Walter hablando con la niña es otro hombre, no se ve a ese mismo Walter cuando se relaciona con un adulto.
Luego de esto se descubre en su trabajo el motivo por el que estuve en prisión, los compañeros lo insultan, lo golpean, Vickie intenta defenderlo hasta que llega el supervisor y los separa. Walter se va del trabajo y se dirige directamente al parque donde anteriormente había hablado con la niña. Se sienta en un banco y luego de un rato aparece la pequeña (Robin), quien se sienta con él. Comienzan a hablar, Walter le dice que no es una niña como las demás, ella le cuenta que tiene 12 años. Walter le pide que se siente en sus rodillas y Robin le pregunta si le gustaría que lo haga, Walter intenta convencerla le dice que conoce un lugar donde solo hay cantos de pájaros. Robin le cuenta que su papá le pide que se siente en sus rodillas. Walter le pregunta si le gusta y la niña dice que no. Walter advierte que Robin es abusada por su papá, Robin llora. En esta escena es cuando por primera vez se puede ver a Walter sintiendo culpa por sus actos, antes más bien la culpa aparecía depositada en los otros. Robin le dice que si quiere que se siente en sus rodillas ella lo hará porque no le importa. Walter le dice que no, que se vaya a su casa. Robin obedece, pero antes de irse lo abraza. Walter se queda sentado, interpelado por la situación. Llegando a su casa se encuentra con que Candy está bajando del auto a un niño. Walter lo golpea y mientras lo golpea se ve a sí mismo. Cambia su rumbo y va a la casa de Vickie. Al día siguiente estando en su casa recibe la visita del sargento Lucas que le pregunta si no sintió nada porque golpearon a un tipo y un niño dio una descripción del agresor que se parece mucho a él. Walter dice que no vio nada. El sargento le dice que el tipo era buscado por violación de niños. Es la primera vez que el sargento Lucas no agrede a Walter y durante el diálogo se muestra cierta complicidad entre ambos. El sargento sabe que Walter fue el agresor.
A partir de allí Walter se muda con Vickie. Se encuentra con su hermana aunque esta continua enojada con él. En sesión con su terapeuta Walter comenta este encuentro y dice que entiende a su hermana (por primera vez en la película aparece este entender al otro). El terapeuta le dice que necesita tiempo, Walter repite “Tiempo”. Así termina la película.

Análisis
En el primer tiempo Walter lleva a cabo una acción, abusa de una niña, por lo cual pasa doce años en prisión. Se podría pensar que doce años en prisión han cambiado al personaje, sin embargo, hay varias escenas que nos gustaría destacar, porque hablan de la posición en la que se encuentra Walter con respecto a esta acción por la cual estuvo preso. Además, nos permiten diferenciar entre responsabilidad jurídica y responsabilidad subjetiva.
Una de ellas cuando Walter mira por la ventana de su departamento y advierte que “Candy” es un abusador, y escribe en su diario que si los chicos suben a su auto es porque quieren. Esto nos parece que marca el punto donde Walter se encuentra. Salió de prisión luego de doce años de cumplir una condena donde se lo encuentra responsable jurídicamente. Sin embargo, él sigue sosteniendo que hay responsabilidad en los niños (la responsabilidad aparece más bien ligada a los demás). A esta escena la podemos leer junto con otra que nos muestra como se ubica Walter en relación a su acción. Estando con Vickie y habiéndole contado su secreto, está le pregunta qué le hacía a las niñas y él responde que “no las lastimaba”. Podemos decir que si bien Walter cumplió su sentencia, en ese momento nada lo interpeló como para que él realmente produzca un cambió en relación a sus actos. Podemos pensar que él sí advierte que moralmente, e incluso judicialmente es responsable y que su accionar es sancionado por el orden social. Incluso Walter esconde el motivo por el que estuvo preso. Otra escena refuerza esta línea desarrollada. Es cuando Walter asiste a terapia. Había seguido a una niña en un Shopping. En terapia cuenta este hecho y remarca que si reincide va a volver a prisión. Lo que aparece allí no es culpa, es miedo de volver a prisión, no hay implicación en sus acciones. Su querer ser “normal”, como él sostiene, parece ubicarse en relación a no querer volver a la cárcel. Aquí Walter lucha para no volver a prisión y para ello debe frenar su acto. Siguiendo a María Elena Dominguez, en el texto “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”, podemos decir que aquí el síntoma se encuentra incorporado al yo, aparece como un rasgo propio de Walter, en un soy así, si algo de ese síntoma molesta es por el hecho de que genera consecuencias negativas para Walter, puede llevarlo nuevamente a prisión. Uno podría pensar qué pasaría si no existiese esta barrera social para frenar su conducta. Por otra parte la película muestra que al desentenderse de su responsabilidad, Walter vive atormentado por los “demonios” que vuelven una y otra vez. En la película esto aparece cuando él alucina una pelota roja que rueda hasta sus pies, detrás de la pelota, podemos suponer un niño. Esta es una imagen recurrente.
Otras escenas completan este primer tiempo, Walter se hace eco de lo que se dice de los “tipos como él”: que siempre reinciden, que los tipos como él tienen todas las de perder. Parece que Walter aquí se ubica en relación con lo que le pasa como algo que es así, él es así, puede intentar no cometer más abusos pero sospecha que no tiene muchas oportunidades de hacer algo distinto.
Creemos que en estas escenas se puede ver a Walter sabiéndose responsable jurídicamente por su acción. Pero el orden judicial no funcionó como interpelación, donde Walter deba responder-responderse por la misma. Se puede entender que lo que se pone en juego en este primer momento es el circuito imaginario, circuito ligado a los ideales, a lo particular, al yo y al miedo que este yo puede sentir (miedo a no volver a la cárcel). En este eje no hay sujeto, lo que aparece es el yo. El circuito de la responsabilidad se juega en el eje Universal-Singular
En este primer tiempo lo vemos a Walter atado a un diagnóstico “Pedófilo”. Al decir de Carlos Gutiérrez, a partir de ahí “Lo que cuenta no es ya lo que hizo sino aquello que él es. Y en la medida que aquello que hace procede de su condición, él es sólo una víctima de su naturaleza psíquica” .
El tiempo 2 es definido por Salomone como el momento donde el sujeto se encuentra interpelado en su accionar. Hay un punto de ruptura, de quiebre del sentido, algo extraño irrumpe, el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno. Entonces, en el campo de la responsabilidad subjetiva no se trata del sujeto del enunciado, el yo digo, yo soy, el yo de la voluntad y la intención. No nos referimos a un sujeto planteado en primera instancia, sino que se trata de evocar la falta, sostener y propiciar el punto de inconsistencia, dando lugar a la responsabilidad subjetiva y fundando al sujeto. Es en la hiancia, en lo simbólico, donde el sujeto se cuestiona; es interpelado. Esta situación lo llevará a revivir el momento de la acción cometida en el tiempo 1.
Se rompe el universo particular donde Walter se movía. Emerge un elemento nuevo que podemos ubicar en el eje Universal – Singular.
Es el tiempo 2, dentro del circuito de la responsabilidad, el que resignificará la acción en el tiempo 1 como tiempo lógico, no cronológico.
Nos parece que el momento donde Walter por primera vez se siente interpelado, y donde él se ubica debiendo responder-se por sus actos es en la escena con Robin. Nuestro personaje se ve reflejado en ese padre que daña a su hija. En ese relato no se trata del padre de la niña, es él el que tiene que responder, incluso no resigna su accionar por compasión a la niña, él está solo, sólo frente a su circunstancias, sólo frente a su pasado, a su ¿Qué hice?, Walter se encuentra a sí mismo.
Luego de este episodio, Walter le pega a Candy y cuando le está pegando se ve a sí mismo. Aquí podemos ver el mecanismo de la proyección. Con esta acción vemos a Walter intentando volver al surco moral, pero las escenas que siguen dejan abierta la posibilidad de que la interpelación pueda llevarnos al tercer tiempo del circuito de la responsabilidad. La escena con Robin resignifica el tiempo uno, Walter ya no puede ubicarse como víctima de lo que le sucede, si el ser así le servía como coartada, a partir de esta escena ya no puede refugiarse en ese “soy así”, la posición de victima ya no es una opción. Podemos conjeturar que el universo previo en el que se movía Walter es puesto en cuestión. “El cortocircuito pone de manifiesto el quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva. ” Aparece un elemento nuevo y novedoso para el personaje del que deberá dar cuenta. Como dice Mosca: “la segunda vuelta plantea qué hacer con esa marca, siendo imposible volver ya al mismo punto ni repetirlo (…) Esta imposibilidad funda una posibilidad, registrar el recorrido y saber algo sobre el lugar que se ocupa en relación a él y hacerlo propio ”
La película deja abierta la posibilidad de que Walter pueda hacer otra cosa con lo que le pasa, da ciertos indicios de que esto podría ser así aunque no lo concluye. Después de esto Walter se muda con Vickie, habla con su hermana, no obtiene de ella el perdón, pero lo vemos en su terapia contando estos sucesos y repitiendo la palabra Tiempo, quizás esto pueda leerse como un Tiempo nuevo, la película por lo menos deja abierta esta posibilidad. Entonces el tiempo 3 no queda definido en esta película, ya que solo podríamos inferir, teniendo en cuenta las coordenadas de la película, la posibilidad de que el personaje, luego de atravesar el tiempo 2 donde es interpelado por su acción, pueda a través de la culpa, iniciar una nueva vida donde lo patológico pueda ser trabajado y ubicado en un lugar nuevo, sin embargo no podemos asegurar que haya implicación en la responsabilidad subjetiva por sus acciones, quedando un final abierto.
Por lo tanto, con respecto al Acto Ético, donde aparece un universal-singular como no todo y en la legalidad simbólica hay un punto no legislado, en tanto queda un sujeto en falta, en su soledad, no sabemos si el personaje logra emerger como sujeto nuevo, reinventarse luego del acto, el final queda abierto y solo podemos suponer que la posibilidad existe.
Podemos ubicar como hipótesis clínica que Walter debe responder a un goce perverso y de este goce Walter es responsable. En terapia Walter habla de su relación con su hermana. Cuenta cuando le olía el pelo y el placer que esto significaba para él, su hermana tenía aproximadamente once, doce años en ese momento. Respecto a este tema, es importante destacar, por un lado, que las niñas de las que abusaba tenían todas entre diez y doce años. Por otro lado los abusos cometidos eran réplicas de estas escenas con la hermana: Walter abusa de las niñas sentándolas en sus rodillas y oliéndoles el pelo. También hay que destacar que el protagonista mantiene relaciones sexuales con Vicky en esta posición, aunque no es la única.
Desde las categorías de la culpa, Walter deberá dar una respuesta a partir de su propia interpelación, ésta depende de una operación simbólica. Es en este sentido, la culpa, una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva. Es la culpa la que obliga a responder.
Nos parece que en cuanto a la necesidad algo que recorre toda la película es la categoría de Tiempo, como aquello inevitable que hace que Walter se plantee no volver a prisión luego de haber estado doce años allí y que la reincidencia marcaría un tiempo absoluto, si reincide volverá a la cárcel pero esta vez en su decir: “sin libertad condicional”. Tiempo que hace que no podamos volver atrás nuestras acciones. Walter no podría volver atrás el tiempo, no podría hacer que los 12 años en prisión no existieron, no podría cambiar desde el presente los sucesos de su infancia. Nada de lo pasado puede ser modificado, sí puede posicionarse diferente y hacer algo distinto a partir de su presente y para su futuro.
Por otra parte, el azar quiso que con la elección de Walter de pedirle a la niña que se siente en sus rodillas, terminara, él mismo, siendo interpelado. “El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre ”.

Bibliografía consultada

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Michel Fariña, J (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

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Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En la trasmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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