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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología, Ética y Derechos Humanos

CÁTEDRA: Prof. Fariña, Juan Jorge Michel

COMISIÓN: 18

PROFESORAS: Pürez Michielli, Soledad

ALUMNA: Caruso Natalia
DNI: 30591466

SEGUNDO CUATRIMESTRE
2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

SINOPSIS
La novela de elegida para la realización de la segunda evaluación de la materia “Psicología, ética y derechos humanos”, es “El juguete rabioso” de Roberto Arlt.
La misma cuenta la vida de Silvio Astier, un adolescente que trabajaba en una librería. En ese tiempo disfrutaba mucho de leer novelas y soñaba con convertirse en un bandido para poder resolver entuertos, corregir a los malos y recibir el amor de las viudas a las que protegería.
Más allá de este anhelo, Silvio desarrolló una singular predisposición para llevar adelante robos y ataques, todo esto con el deseo de perpetuar su nombre como un delincuente. Por eso con sus amigos del barrio organizó un club de ladrones, con los cuales planificaba y llevaba a cabo diferentes atraques. Al principio solo robaban casas vacías y se llevaban todo lo que encontraban, pero poco a poco fueron ampliando el espectro hasta que llegaron a robar una biblioteca pública. En este último episodio tuvieron algunos problemas con la policía y por eso decidieron cerrar el club.
Luego de un tiempo su madre lo obligó a salir a trabajar, después de una larga pelea decidió hacerlo. El primer trabajo que consiguió fue en una librería en la cual los dueños (que era un matrimonio) se trataban muy mal entre ellos y también lo maltrataban a él. Tan enojado estaba con esa situación en la que tenía que vivir (ya que vivía con ellos), que el día anterior a renunciar intentó incendiar la librería.
En otro momento intenta ingresar a trabajar al ejército. En un principio parecía que lo habían aceptado, Silvio estaba muy contento e ilusionado con ese trabajo y sobretodo se imaginaba lo que iba a pensar su madre. Pero al cabo de unos días y sin demasiada explicación, es convocado por un superior que le comunica que ya no iba a trabajar allí. Él intentó que le comuniquen el por qué, pero todos le negaban la razón. Muy desilusionado se retiró del lugar.
Tan deprimido se sentía que se compró un revolver e intentó quitarse la vida. Pero el disparo no llegó a matarlo y amaneció en la casa de la madre la cual, por primera vez en toda la novela, muestra una actitud de comprensiva y contenedora.
Recomendado por una vecina consiguió un nuevo trabajo en el que tenía que vender papel. Al principio no lograba vender nada, pero con los días empezó a afianzarse. Durante las recorridas a los mercados en los que vendía, conoció al Rengo.
Una tarde el Rengo le pide que lo acompañe a dar una vuelta, luego de un rato de charla le pregunta si es una persona de confianza y Silvio le responde que si, que él puede guardar secretos. El Rengo le cuenta que la mujer trabaja en la casa de un ingeniero, que ella le había traído las llaves de la casa, él había hecho una copia y sabía que ese día ese hombre había sacado una fuerte suma de dinero. El Rengo le ofrece que participe con él del robo y que iban a repartirse la mitad de la plata entre los dos.
Luego de un rato de pensar, Silvio acepta, para esto argumenta que ya estaba cansado de trabajar todo el día y que su sueldo no le alcanzaba para nada. Entre los dos terminan de cerrar los detalles del robo, coordinan a qué hora y en dónde se iban a encontrar.
Silvio decide ir hasta la casa que iban a robar, pero en el camino se le cruza una idea ¿qué pasaría si lo delato? Inmediatamente siente culpa y no puede creer lo que acababa de pensar. Sin embargo sigue caminando y pensado, sobretodo piensa que nunca se iba a poder sacarse la idea de que el Rengo iba a pasar mucho tiempo en la cárcel por su culpa.
Cuando llega a la casa del ingeniero se decide y toca el timbre. Cuando se encuentra frente a él le confiesa todo lo que iba a pasar. Al principio el ingeniero no le creía pero al escuchar los detalles no le quedó otra opción que convencerse. Entre los dos armaron un plan para atrapar al Rengo durante el robo. Así fue, durante la noche la policía llevó preso al Rengo y a su mujer.
Al otro día se produce un nuevo encuentro entre el ingeniero y Silvio. En esa escena el ingeniero le pregunta cuanto quiere a cambio de la información que le había dado. Silvio le responde que no quería nada, que no lo había hecho esperando nada a cambio. Pero luego de un largo rato de charla Silvio le dice que lo que él quiere es irse a vivir al sur y poder trabajar allí. El ingeniero acepta su pedido, se despiden cordialmente y Silvio se retira.

CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD
Se ha seleccionado esta novela para analizar la posición del protagonista, sobretodo en este último acto que lleva a cabo de delatar a su compañero. A su vez, el desarrollo de los distintos momentos vividos sirve de ejemplo para ilustrar que esta decisión viene a romper con lo esperable, es un acto que funda una realidad diferente a la que ya estamos acostumbrados.
La responsabilidad que va a interesar en este escrito es la subjetiva. La responsabilidad objetiva es la que se maneja en el ámbito jurídico o legal (también es conocida como responsabilidad moral), que hace referencia a la capacidad del sujeto para autogobernarse libre y voluntariamente. Estas características son las que permiten que los individuos contraigan derechos y obligaciones. Este tipo de responsabilidad es que se ubica en el eje particular, por el contrario la responsabilidad subjetiva se la puede ubicar en el eje universal- singular, con su advenimiento se crea un orden nuevo que hace que el universo se amplíe para incorporar una nueva significación.
La responsabilidad subjetiva se constituye como un saber no sabido. Según Freud, el sujeto es responsable por definición (es responsable de un deseo) y es lo que lo va a confrontar con aquello que perteneciéndole, le es ajeno. El sujeto responsable es aquel de quién se espera una respuesta. No se es responsable por lo que se dice, sino básicamente de lo que se hace. Por otro lado Lacan va a decir que la única culpa que puede sufrir el sujeto es haber cedido ante su deseo, el yo no es responsable de su deseo, pero si lo es de su puesta en acto.
El circuito de la responsabilidad se da en tres tiempos. En tiempo 1 el sujeto posee un yo que es consistente, pero es en el tiempo 2 que comienza a “tambalear” la seguridad, hay algo del yo que comienza a vacilar. En el caso de la novela ya mencionada, podemos ubicar el tiempo 1 cuando Silvio acepta la propuesta que le hace el Rengo. En ese momento el protagonista responde con total seguridad, es más, planifican cómo lo van a hacer y hasta se atreve a darle consejos al Rengo para que no los descubran (suena paradójico, ya que luego el Rengo será descubierto porque él lo delata).
En el momento en el que Silvio se queda a solas, comienza a haber una vacilación. Al principio, todo era convicción, hasta que en un momento se le cruza el siguiente pensamiento: “¿qué pasa si lo delato?”. Desde ese momento toda la situación cambió, lo primero que se exterioriza es un gran sentimiento de culpa (que se presentifica como un sentimiento moral). La culpa (o los sentimientos que puedan hacerse presentes en su lugar) es el reverso de la responsabilidad, ya que por un lado viene a velar la responsabilidad, pero por el otro la revelan. La culpa es el sentimiento que obliga a responder y que sirve como ligazón entre el tiempo 1 y el tiempo 2.
El tiempo 2, en este caso, se ubica en el momento en que Silvio luego de mucho pensar en soledad, decide ir a la casa del ingeniero y le revela que es lo que iba a pasar esa misma noche. Este tiempo es el que viene a resignificar al tiempo 1, en este primer tiempo aparece la decisión de acompañar al Rengo (si esto hubiese sucedido sería un acto delictivo más de los que ya había participado con anterioridad). Pero a la luz del nuevo acontecimiento del tiempo 2 todo cambia su significación, Silvio ahora juzga de otra manera lo que ya sucedió.
El tiempo 2 es el tiempo de la interpelación que se da por medio de la culpa. La fuerza de la interpelación no proviene de la internalización de la ley simbólica (que puede ser lo que está bien, mal o de acuerdo con la ley), sino que es algo que hace al sujeto ir más allá de lo que el yo estaría dispuesto. La interpelación es lo que hace que el sujeto tenga que responder (auque no siempre lo haga). En el caso de que la repuesta lleve al sujeto nuevamente al campo de lo moral, se impediría que el sujeto ingrese al terreno de la singularidad. Esto se determina según se produzca o no el tercer tiempo.
Es importante dejar en claro que los tres tiempos de la responsabilidad no se constituyen como una toma de conciencia, ni tampoco quiere decir que el deseo se hace presente. Es un acto, pero es un acto que se toma en soledad en el cual no importa la opinión de los demás y tampoco está en relación con el bien o el mal.
El conflicto de este personaje se podría pensar en relación a una hipótesis clínica, esta se constituye como aquello por lo cual el sujeto tendría que responder. Tiene que ver con qué lugar le da el sujeto a la interpelación que se le presenta.
La hipótesis clínica se podría pensar en este caso, como el deseo del sujeto de convertirse en ese “bandido”, que leía en la librería cuando era chico, que salvaba al mundo de los malos y que se quedaba con el amor de las viudas. Se podría pensar que en el desarrollo de la vida de este personaje, esta situación es la primera que le permite parase de una manera diferente. En los distintos momentos por los que fue atravesando sólo se le presentaba la oportunidad de robar o era la única posición que podía adoptar. Pero ahora todo cambia, él tiene trabajo en el cual se está desempeñando cada vez con más soltura, se le presenta un robo al cual puede negarse y que él no ha planeado.
Hay dos categorías que se relacionan con el circuito de la responsabilidad, esta son la necesidad y el azar. La primera es aquella que funda la situación y la segunda es algo ajeno a la voluntad del sujeto (relacionado con lo inesperado). En la situación presentada se podría pensar que la necesidad es la situación de pobreza que se vive en el ámbito en el que se mueve el protagonista y la falta de esperanza de mejorar económicamente por medio de los salarios que les pagan (Silvio mismo acepta la oferta ya que está cansado de trabajar todo el tiempo y no tener nada).
La categoría de azar podría ser que el Rengo le haya propuesto a él y no a otro. El protagonista no sale a buscar la oportunidad de robar (como si lo hizo en otros momentos), sino que lo vienen a buscar a él. Poder pensar en el azar es fundamental, ya que ¿cómo podríamos pensar un acto sin este?, no puede ser todo determinismo. Pero a su vez no podemos explicar todo lo sucedido solo desde esta categoría porque de esta manera estaríamos borrando al sujeto de toda la responsabilidad, se borraría su acto.
El tiempo 3 es cuando la culpa se diluye y deja paso a la responsabilidad subjetiva. Es frente al deseo que la culpa desaparece porque el sujeto comienza a reconocerse como deseante (aunque no suceda de manera conciente). Este momento puede aparecer o no, es un acto que cuando ocurre se produce un cambio en la singularidad del sujeto. Cuando este tiempo no se presentifica, en circuito de la responsabilidad se produce un cortocircuito que lleva a que el sujeto quede fijado en una misma posición. En el acto que se da en este tercer tiempo, se hace tangible la posición de la responsabilidad subjetiva.
El acto ético es lo que permite que el sujeto coincida con la categoría de responsabilidad subjetiva, es por eso que esta última también puede ser tomada como otro nombre del sujeto. Cuando se hace referencia al acto, es el momento en el que el sujeto queda constituido y se produce un sujeto de deseo inconciente.
En el caso de Silvio se podría pensar que se produce este tiempo 3, si pensamos que la responsabilidad es un acto que se toma por fuera de lo que se considera bien o mal (o sea que no es una decisión moral) y que se lleva a cabo en soledad. El protagonista realiza el acto en soledad, sin consultárselo a nadie y de alguna manera la culpa se diluye. La razón por la cual sucede esto es porque cuando aparece la responsabilidad subjetiva, la culpa desaparece.
El acto que este protagonista lleva a cabo tiene consecuencias para él y para los que lo rodean. Si hubiera sido una decisión moral, habría tenido en cuenta las opiniones ajenos, pero claramente no fue lo que sucedió en este caso. Silvio pudo sostener algo de su deseo, aunque nada sepa de el. Lacan explicaba que la culpa aparece cuando cedemos frente a nuestro deseo, pero este personaje ya no siente culpa e introduce en su mundo una significación nueva, Silvio ahora se encuentra en otra posición.
El protagonista ha podido aunque sea una vez convertirse en ese personaje que protegía a las personas. En este sentido es que se resalta que se produce un tiempo 3, Silvio no cede ante este deseo inconciente de ser “un bandido” que corrija a los malos. No delató a su compañero solo porque buscaba una recompensa más grande, él perseguía algo más, había algo que le decía que era lo que tenía que hacer aunque no sabía por qué. El mismo sabía que toda la vida se iba a reprocharlo que estaba por hacer, pero igualmente lo hizo.
Había otras maneras de no participar de este robo, como por ejemplo negándose a participar, decirle al Rengo que no, no presentarse en el lugar convenido, entre otras. Sin embargo el decidió actuar como había deseado de chico. En este sentido se puede sostener el cambio de posición del protagonista.

BIBLIOGRAFIA

• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En: la transmisión de la ética. Clínica y deontología.
• D´Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En: la transmisión de la ética. Clínica y deontología.
• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de la cátedra. Mimeo.



NOTAS

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