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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
CARRERA: LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA
CICLO DE FORMACIÓN PROFESIONAL

MATERIA: PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
CÓDIGO 071
CÁTEDRA I
PROF. TIT. REG.: FARIÑA, JUAN JORGE MICHEL
COMISIÓN 7
PROFESORA PRÁCTICO
LIC. ADRIANA LILIAN ALFANO

COAYUDANTES:
MARÍA EUGENIA CADÚ JEANREANUD
SILVIA CAPURRO

SEGUNDA EVALUACIÓN

ALUMNO: HUCK, WALTER GUILLERMO – LU. 221331770

FECHA DE ENTREGA: 09 DE JUNIO DE 2010
TURNO NOCHE
AÑO 2010

El personaje en el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el de John Anderton, detective de un proyecto policial llamado Departamento de Precrimen, este proyecto policial consiste en detectar futuros criminales a punto de cometer un asesinato para luego que una patrulla intervenga e impida que el hecho homicida sea llevado a cabo.
En cuanto a una hipótesis que pudiera plantear el autor, no se podría definir a ciencia cierta si en el film estaría planteada. Sí es cierto que la historia nos cuenta que hay ciertos elementos que pueden cambiar el curso de la cosas, pero existe otro indicador que pareciera decir lo contrario: el reporte de una minoría. Es decir, Agatha, la única mujer entre los videntes, es la que puede garantizar que proyecto precrimen no es absolutamente infalible, que puede fallar y constituir sentencias previas a inocentes. Esta podría ser la hipótesis planteada, en el film es confirmada constituyendo la trama de la historia y abriendo un interrogante ¿a partir de la existencia de un reporte menor seguirá funcionando el Departamento de Precrimen?
El circuito de la responsabilidad se podría pensar a partir del comentario de Juan Michel Fariña: “La obsesión del protagonista por la eficiencia resulta así una obvia fórmula reparatoria de su propia negligencia en la desaparición de su hijo” . Lo expuesto se reduciría a pensar en una forma de taponar la tramitación de un duelo no resuelto. Un tiempo 1 donde el sujeto emprende una acción destinada a un fin determinado. El sujeto estaría bien afirmado, sabe lo que quiere, lo que hace, dice e imprime a esta empresa lo máximo de su voluntad. Sería un sujeto desde la dimensión particular. Este tiempo 1 podría arrancar del momento en que el personaje, perplejo ante la falta de su hijo, se lanza como objetivo no sólo formar parte del escuadrón precrimen sino ascender como detective, esto le permitiría tener un rol más activo, protagonista, anticipar o detectar y así impedir un homicidio, una nueva pérdida. Podría pensarse que John en cada caso que toma puede anticipar y modificar su desenlace, actúa una y otra vez protagonizando, evitando una escena criminal, en cierta manera cada caso reedita la posibilidad de modificar el destino de su víctima, posibilidad que le fue denegada frente a la pérdida de su hijo.
No obstante, allí mismo, viene un segundo tiempo, un tiempo 2. Es decir, un exceso allí en lo acontecido que va a interpelar al sujeto, que va a interpelar al tiempo, y es Agatha, la vidente, con una pregunta, lo que permite ligar el tiempo 2 con el tiempo 1: Can you see?, ¿puedes ver?, bien podría seguir a esta pregunta algo así como ¿puedes ver algo de ti que has dejado, allá en el camino?, o realmente, ¿quieres vengarte de todo esto? realmente, ¿terminarías de doler la desaparición de tu hijo con la muerte de este supuesto homicida? En realidad no supuesto porque para John no hay minority report, Leo Crow es el culpable. Tratando de poder cuenta de este segundo momento lógico, María Elena Domínguez referencia lo siguiente: “Tiempo donde el universo particular soportado por las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo.” John soportado desde sus certidumbres yoicas sería: “Ahora que te tengo enfrente te mato”. En el film vemos que John no lo mata que Leo se dispara a sí mismo. ¿Qué hubiera sucedido si John lo mataba? Sería como si todo terminara por consumarse en el tiempo 2 John quedaría atrapado en ese circuito de 1-2 circulando en estos dos tiempos donde un particular cubriría sus expectativas pero sin resolver su cuestión traumática de trasfondo.
Pero sucede John que no decide matar a Leo, esto mismo como producto de la interpelación. Entonces, acto seguido a ésta, sucede una pausa , un momento de comprensión, un momento donde el sujeto no opta, ni elige, sino decide un nuevo destino, sería el momento del tiempo 3 que no tendría existencia si el tiempo 1 no fuera resignificado por el tiempo. En este tiempo 3 se abre una singularidad, una dimensión ética, el momento en que John Anderton en vez de matar a Leo Crow, decide no hacerlo e ir a buscar a su esposa para poder reconstruir una nueva vida y dejar atrás aquella otra vida velada por la exigencia superyoica de ser el mejor o mejor dicho: “por no haber cuidado de tu hijo serás condenado a ser el mejor detective y evitar que se sigan cometiendo crímenes de esa índole”. Este sería el tiempo 3 el tiempo de la responsabilidad, de hacerse responsable. Una posición del sujeto que allanaría el horizonte de la ética.
La hipótesis clínica que podría conjeturarse respecto de la responsabilidad del sujeto en relación a la acción que se inicia en el Tiempo 1 sería: “el avocarse de lleno al trabajo arduo en el ambicioso departamento de Precrimen, estaría taponando un duelo irresoluto que no encuentra la suficientes vías de tramitación”
En relación a los elementos de azar y necesidad, es complicado pesquisar elementos azarosos en el film ya que todo estaría previsto de antemano: la infalibilidad premonitoria de los videntes estaría deponiendo posibles elementos de azar. Sí cabría preguntarse si la emergencia del minority report es azarosa, ya que es la emergencia de esta novedad la que rompe con la perfección del proyecto precrimen. Esta falla impensada podría tildársela de azarosa. En cuanto a la cuestión de la necesidad, lo determinado sería la contracara del azar, por lo pronto la necesidad estaría del lado del hecho innegable de la desaparición del pequeño Sean, condición necesaria para que pueda abrirse el circuito de la responsabilidad.
Otros elementos de análisis a tener en cuenta que forman parte de este circuito de responsabilidad son las figuras de la culpa. El personaje lidia con reproches constantes a través de imágenes de recuerdos en compañía de su hijo, asediándolo de tal forma que podría pensarse en un remordimiento de culpa consciente. John trata de anestesiar esa culpa a través de la concentración ardua de su trabajo durante el día y los calmantes durante la noche pero sin éxito. Pero la culpa, en sentido estricto, que nos interesa es poder examinarla desde otro lado, es aquélla retirada y oculta en los recovecos laberínticos del inconsciente. Es muy interesante lo que dice Oscar Dañare: “Decir que la culpa se sustancializa es hablar del yo y del intento de sellar la hiancia que ha sido abierta con el acto. Son dos las cuestiones que estamos precisando. La primera es que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Esta es la misma matriz lógica del axioma no hay ética sin moral. La segunda, un proceso que hace cuerpo en la culpa como tapón y obturador emergencia subjetiva; digo que la culpa puede mantenerse sin el advenimiento del sujeto.” Esto es lo que más o menos vendría operando en la responsabilidad del personaje. Por supuesto que este “no hacerse cargo” de John y lanzarse a una empresa ambiciosa como la de Precrimen coaguló un sentimiento inconsciente de culpa y esto puede ser dado a cuenta a través de la interpelación subjetiva. Ésta que se da en el tiempo 2, permitiría hacer consciente aquella culpa inconsciente ¿Puedes ver? Volviendo al tiempo 1 y desde la perspectiva del psicoanálisis, lo siguiente: “la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cedido en su deseo” esto se explica a través de la sobredeterminación que se nos imprime por ser sujetos deseantes y muñidos de un lenguaje, ya a partir de esto, seríamos responsables de nuestros actos y de lo que decimos. John sería culpable por haber cedido en su deseo, en su afán por el éxito, sería responsable de haberlo perseguido y aún después de tenerlo, seguiría sintiéndose vacío, insatisfecho, a la manera de una reacción terapéutica negativa como correlato de este sentimiento inconsciente de culpa. Esta necesidad de trabajo no sería otra cosa que la de infligirse a sí mismo, autocastigarse por la desaparición de su hijo. Algo de esto como citamos anteriormente, producto del tiempo 3 permitió poner un límite al goce, permitió el advenimiento subjetivo. Esto en relación al sujeto del inconsciente; por cuanto al sujeto del derecho sólo se le atribuye responsabilidad por sus actos, no por su deseo. Sí sólo sí, fueran casos de inimputabilidad por edad, enajenación mental, obediencia debida, etc.
En el caso Ibbieta, El muro de Sartre, a diferencia de John Anderton, el azar, a aquel personaje, le juega una mala pasada. En Ibbieta, este azar en exceso le genera en el tiempo 3 un sentimiento inconsciente de culpa que se traduciría con la risa mezclada con el llanto: a su amigo Gris lo había asesinado efectivamente en el cementerio. Por el acceso al deseo de vivir más tiempo, Ibbieta debe cargar o mejor dicho pagarlo con ese sentimiento inconsciente de culpa. Lo único en relación a la necesidad sería la presión que está recibiendo Ibbieta por parte de los falangistas. En contraste, la ficción que tiene por protagonista a John Anderton ante la falta de azar, habría un exceso de la necesidad, la realidad de que su hijo haya desaparecido lo pone frente a un duelo que no quiere saber mucho de él y por eso escapa hacia la empresa del precrimen, ese sería su objetivo, pero el mismo lo interpela y lo lleva a replantearse sobre su existencia y adquirir una nueva posición de sujeto. Ni siquiera la bolilla con el nombre de un asesino que cae como si fuera un sorteo de la grande es azarosa, más bien estaría determinada por los precognitivos: los hechos van a suceder son condición inexorable de que acontezcan. Las dos ficciones parecieran estar dotadas de un existencialismo filosófico, una corriente que implica que el individuo es libre y responsable de sus actos esto lo incitaría a crear su propia ética singular, un individuo libre sino tuviera libertad no existiría o dejaría de existir por lo tanto sería una cosa material más pululando en el éter o, en estos términos, en el cosmos.

BIBLIOGRAFÍA

• Salomone, G. Z: El Sujeto dividido y la Responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En la Transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D’ Amore, O.: Responsabilidad y Culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 2002.
• Sartre, J. P. El muro. Editorial Losada, Buenos Aires 2005.
• Fariña, J.J.M. La otra decisión. Cometario del film Setencia Previa, de Steven Spielberg.
• Fariña, J.J.M. Louis Althusser: dictamen por la minoría en Ética y Cine.0
• Ormart, E. Algunas reflexiones sobre lo azaroso de nuestro destino. Comentario de Minority Report en www.elsigma.com.



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