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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Titular de cátedra: Juan Jorge Michel Fariña

Primer cuatrimestre 2010

Comisión: 17

Docente: Carew, Viviana.

Alumnos: Bedini, Gabriela.
de Sagastizabal, Hernán.

Para situar el circuito de responsabilidad tomaremos el personaje de Vincent Cappadora, hijo de Beth y Path Cappadora. Vincent es el mayor de los tres hijos del matrimonio, Ben de tres años y Kerry, una beba de meses. Beth viaja con sus hijos para asistir a una reunión aniversario con sus compañeros de secundario. Cuando llega al hotel donde se realizaba la misma, la esperaba una mujer que se iba a encargar de cuidar a los niños durante la fiesta. Toma a Kery para llevarla a una habitación y Beth se dispone a registrarse, pero al haber mucha gente le pide a Vincent que tome de la mano a Ben mientras lo hace. Tarda unos minutos y cuando regresa Ben ya no está. Le pregunta a Vincent dónde esta su hermano y éste contesta que no sabe, que Ben no quiso tomarle la mano. Comienzan a buscar al niño, y después de unas horas de no encontrarlo el niño es dado por desaparecido.
Podemos pensar esta situación como un tiempo uno, tiempo de la acción, en el cual Vincent no toma de la mano a su hermano y éste desaparece.
La historia continúa de la siguiente manera: transcurridos nueve años la familia Cappadora se muda a Chicago, y un día mientras Beth está en la casa llama a la puerta un niño muy parecido a Ben ofreciéndose para cortar el pasto. Enseguida Path y Beth se comunican con la policía, se realizan una serie de confirmaciones con respecto a la identidad del niño, y el niño efectivamente resulta ser Ben. La policía interviene y Ben, llamado ahora Sam Karras, es restituído a la familia Cappadora.
Ante esta situación Vincent se encuentra perturbado. Pueden notarse en él una serie de sentimientos ambiguos, por momentos parece no estar nada felíz de que el hermano haya aparecido, sin embargo en algunas escenas aparece un Vincent protector, tal es la escena en la cual se dirige al cuarto donde duerme Sam y se queda a su lado hasta el amanecer, o cuando en una ocasión busca a Sam, quien se había escapado por la noche a la casa de su padre adoptivo, George Karras. Podemos pensar esto como un segundo tiempo, en el cual Vincent se ve interpelado por lo que pasó hace 9 años.
Vincent siente culpa por aquello que sucedió, por no haber cuidado de su hermano, Aparece la pregunta acerca de qué tuvo q ver él con la desaparición de Ben, esta interpelación que se abre en el tiempo dos, convoca al sujeto a responder, y Vincent responde. De esta manera se resignifica este tiempo uno, el tiempo de la acción, del universo ilusoriamente cerrado, donde el yo cree que es dueño de lo que hace y dice. Podríamos pensar que en un primer momento Vincent responde ante la interpelación desde la moral, siente culpa pero se trata de una culpa sustancializada, que no dá la posibilidad de que surja la responsabilidad subjetiva. Es como si Vincent en primera instancia tratara de enmendar aquello que hizo “mal”, lo cual puede verse en el momento al que hicimos referencia anteriormente, Vincent se acuesta en el suelo al lado de la cama de su hermano hasta el amanecer y lo va a buscar cuando éste se escapa por la noche a la casa de George.
Como hipótesis clínica, definida como una lectura externa que liga al sujeto a su acción, podemos situar el deseo de Vincent, cuando niño, de que su hermano no estuviese, de que no lo molestase. En esa acción de no sostener a Ben de la mano se jugó este deseo inconsciente de que su hermano desapareciera. También podemos tomar como indicador de esto, que Vincent luego de que Ben desaparece no muestra signos de estar triste por lo que ha sucedido.
También podemos tomar como indicador de esta hipótesis que antes de asistir a esa reunión a la cual Vincent no tenia deseos de ir puesto que quería quedarse en casa con su padre y antes de subir al auto se lo escucha decir: “odio a Ben...” manifestando que lo odia porque Ben sí quería ir a dicha reunión.
Con respecto a la responsabilidad subjetiva, una de las posibles respuestas ante la interpelación del tiempo dos, y definida como “aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del icc, sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intencion” , es el “campo que confronta al con aquello q perteneciéndole le es ajeno” podríamos pensar que en la emergencia de un tiempo tres, cuando Vincent le dice a Sam que es responsable por lo que sucedió, que le soltó la mano y le dijo “largate”. Vincent se reconoce implicado en aquella acción, se interpela mas allá de las fronteras del yo. En lugar de negar su relación con esa acción argumentando por ejemplo que era un niño, que Ben no quiso tomarlo de la mano, Vincent se hace responsable, se liga a esa acción en un tiempo tres , tiempo de la responsabilidad subjetiva, dando lugar así a un acto ético.
En relación a este circuito de responsabilidad, podemos citar el personaje de Ibietta de la obra de Sartre “El Muro”. En un primer tiempo Ibietta es interrogado por los falangistas acerca del paradero de Gris, a lo cual Ibietta responde con una jugarreta, les dice que Gris esta en el cementerio cuando en realidad él sabe que está en la casa de sus primos. Esta acción del tiempo uno se agota en su fín, Ibietta hace la broma y cree q luego los falangistas no encontrarán a Gris, volverán y lo matarán. De la misma manera Vincent le suelta la mano al hermano, no calculando que el hermano pudiera perderse para siempre, y ese exceso, eso que se desprende mas allá de la acción conciente del sujeto, es lo que luego va a venir a delatar un tiempo dos, el tiempo de la interpelación, cuando Ibietta se encuentra con el panadero en el paredón de fusilamiento y éste le cuenta q encontraron a Gris en el cementerio y lo mataron. Este tiempo revela la inconsistencia de ese universo ilusoriamente cerrado del tiempo uno. Ibietta se admira por lo que produjo, por los efectos de esa acción. Surge un sentimiento de culpa que dá cuenta del acceso al deseo. En el caso de Ibietta el deseo de vivir más y de que el que estuviese muerto fuera Gris y no él; en el caso de Vincent el deseo de que su hermano no estuviese en el medio molestándolo, que no fuera un obstáculo, que desapareciera.
Se puede hablar de una emergencia de un tiempo tres en Ibietta, éste ante la interpelación responde como sujeto del inconsciente, reconociendo en su acción algo de este deseo, podríamos hablar de responsabilidad subjetiva entonces. Ibietta termina riendo hasta las lágrimas, esta contradicción dá cuenta del sujeto divido del inconsciente, llora porque siente culpa pero ríe porque se cumplió su deseo de seguir viviendo.
Ibietta es responsable de haber hecho la jugarreta y de su deseo de seguir viviendo, lo cual no lo hace responsable de la muerte de Gris. De la misma manera, Vincent es responsable de no haber tomado a Ben de la mano y de su deseo de que su hermano no estuviera más, pero no de que efectivamente haya desaparecido, de que lo hayan secuestrado. Hay que tener en cuenta que el momento de interpelación en Vincent, se produce en su adolescencia y no en la niñez.
El tiempo dos desorganiza el tiempo uno, obliga al sujeto a volver sobre su acción, genera culpa y “la culpa ob-liga a responder” , pero no siempre se responde desde la responsabilidad subjetiva. En el caso de nuestros dos personajes, en ambos emerge un tiempo tres en el cual se desprende algo que hasta entonces se desconocía, un saber no sabido, algo de la posición incosciente del sujeto. Puede hablarse de un efecto sujeto, un sujeto que se hace responsable de su deseo. La hipótesis clínica viene a explicitar algo del posicionamiento subjetivo del sujeto, a implicarlo, a ligarlo a su acción.
La culpa que siente Vincent hace que aquello que sucedió cobre sentido, la culpa aparece en un primer momento sustancializada, podríamos decir que Vincent responde a la interpelación con un síntoma, un acting, realiza actos criminales como si necesitara castigarse por aquello que sucedió, como la noche en que se escapa y al día siguiente los padres son avisados de que ha sido detenido por la policía.
Pero luego la culpa posibilita la emergencia de la responsabilidad subjetiva. Podemos ubicar la figura de la culpa sustancializada que aparece en Vincent en el eje de lo particular, como condición necesaria para que se despliegue el eje universal-singular, y en este ultimo ubicamos el acto de Vincent, su respuesta frente al tiempo dos de la interpelación. Este acto es único e irrepetible. A diferencia de la figura que tomamos para establecer el circuito de responsabilidad, el comentario de Oscar D´Amore acerca de la película “El lado profundo del mar” centra el análisis de la responsabilidad subjetiva sobre la figura de la protagonista Beth, papel interpretado por Michel Pfeifer.
Tras nueve años de que su hijo desaparezca Beth encuentra físicamente a Ben y alberga la esperanza de recuperar el tiempo perdido, pero Ben ya no es el mismo. En principio su nombre es Sam Karras y ya no Ben Cappadora. Tiene un padre adptivo al cual aprecia mucho y una identidad formada como Sam. Vive durante tres meses con sus padres biológicos intentando adaptarse a la situación, pero no lo logra. En un fragmento de la película, Sam se queja porque entiende que está siendo tratado como un objeto.
Aquí es preciso aclarar que Sam es ubicado en el lugar de objeto de restitución, que lejos de comprender la singularidad de un sujeto, lo sitúa en el campo de lo particular de la situación. La madre es la única que comprende que la restitución legal no es suficiente para recuperar aquello que se perdió. Se habia hecho justicia pero a Beth no le alcanzaba, nada volvería a ser igual. Beth comprende que el niño, ya no podrá ser recuperado más allá del punto de vista legal. Ben es ahora Sam, y Beth entiende que sólo han cuidado el cuerpo físico de su hijo, pues éste no recuerda nada acerca de su identidad como Ben Cappadora.
Esta situación real y chocante para la madre la enfrenta con su deseo de obtener el objeto que tanto había buscado. Pero justamente en esa búsqueda, logra comprender que no hay objeto, que Ben ya no existe y que Sam no puede ocupar su lugar: es una búsqueda sin objeto. Esto no implica desligarla de su amor hacia el niño, ya que sigue siendo su hijo, pero la ubica en un lugar diferente. Asumir esta situación lleva a Beth a devolver a Sam a su padre adoptivo, pese a las negativas de su marido. Beth realiza esta acción apartándose del propio deseo de conservar a su hijo, sabiendo que esta vez sólo ella será la responsable por lo que le suceda a Sam. Se hace responsable de que aquel niño que congeló en su recuerdo no existe ni podrá ser recuperado.
Podemos pensar que la hipótesis clínica esbozada por D´Amore, refiere a la resignificación que obtiene Ben en el aparato psíquico de Beth cuando éste se aparece en la puerta de su hogar. Este tiempo dos, viene a interpelar aquel tiempo uno en el cual Ben desaparece y Beth lo dá por muerto en un intento de duelar la situación. Esto queda evidenciado en la escena de navidad, cuando los abuelos a pesar de no estar Ben presente le llevan varios regalos, a lo cual Beth reacciona diciendo que “se terminó”. En este tiempo dos es que Beth comprende que Ben no retornará, que aquel niño que congeló en su recuerdo no existe. Asume la responsabilidad por aquello que sucedió hace nueve años, y también por lo que suceda de ahora en adelante con Sam, y esto la lleva a tomar la decisión de devolverlo.
Siguiendo el texto de D´Amore “Responsabilidad subjetiva y culpa” no podemos situar una responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde “la culpa resulta de factura particular y la primera una singularidad” . Para poder hablar de responsabilidad subjetiva, debe hacerse presente la figura de la culpa, la cual obligará al sujeto a resignificar el tiempo uno y volver sobre su acción. Lo que produce a Beth a responder de una forma determinada con la re-aparición de su hijo perdido, es la interpelación que produce la culpa. No existe un deseo que no esté ligado a la culpa y es esta última la que obliga a Beth a responder a la acción de haberse re-apropiado de Sam, pasando por alto los deseos del niño. Por ende, Beth retorna sobre su acción, particular, y allana el camino para ligarse con la responsabilidad subjetiva. Es justamente el deseo de Beth de poseer nuevamente al niño/objeto Ben el que produce la culpa en ella y la conduce a devolver a Sam con su padre adoptivo, sabiendo que esta vez sòlo ella será responsable por lo que pueda sucederle a Sam. Este acto singular,ético hace que la culpa se diluya.
Con respecto a los términos de necesidad, definido como campo de la determinación, aquello que sucede fatalmente y ante lo cual no hay escapatoria, son sucesos ajenos a la voluntad humana, y azar, que hace referencia a aquello que no tiene que ver con la causalidad, sino mas bien con la casualidad, sucesos que no pueden preverse.
Podemos ubicar dichos elementos en diferentes escenas de la película. El hecho de que Vincent estuviese enojado con su madre por tener que ir a la reunión y con su hermano Ben porque él sí quería ir. También podemos nombrar como necesidad que Cecil, la secuestradora de Ben, padeciera de una enfermedad mental por haber sufrido la muerte de su hijo, el mismo año en el que Ben nació.
Por otro lado ubicamos al azar en la circunstancia de que en el mismo momento en que Vincent le suelta la mano a Ben y le dice que se largue Cecil lo ve y lo secuestra; también que Ben tuviese la misma edad que tendría el hijo fallecido de Cecil es un elemento del azar, con lo cual Cecil encontraría en Ben un sustituto del hijo perdido.
Finalmente, en la escena en que Beth se encuentra con Ben después de nueve años, podemos señalar dentro del orden de la necesidad que la familia Cappadora se mudara a Chicago a dos cuadras de la casa de George Karras, y del orden del azar que Sam tocara el timbre de la casa a la que justamente la familia se había mudado.
En un suceso que rige solo el orden de la necesidad y del azar no se le puede adjudicar responsabilidad al sujeto, pero en la grieta entre estos dos elementos, es decir, allí donde no todo se rigió por el azar o la necesidad es que se puede ubicar la responsabilidad.Vincent será responsable de haberle soltado la mano a su hermano, Beth de dejar solosa los niños y Cecil de secuestrar a Ben.

Bibliografía:

D’Amore, O. Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Dominguez, M.E. Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En la transmición de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. (Clase teórica).

Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z. El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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