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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 13
A.T.P.: Fraiman, Carlos
Loza, Julieta
Alumnas: Boero, Daniela LU 31528870
Demarchi, Anabella LU 32824448

1º Cuatrimestre 2010

Introducción
El film sobre el cual se realizara el análisis será “El lado profundo del mar” (The deep end of the ocean, 1999).
El objetivo del presente trabajo será poder conceptualizar y analizar en base a 5 cuestiones, la primera se refiere a poder plantear si en el film hay algún personaje que este involucrado en un caso de responsabilidad subjetiva, viendo los indicadores que dan cuenta de la misma. En segundo lugar, identificaremos el circuito de responsabilidad que organiza la situación en sus tiempos lógicos; así como los elementos de necesidad y azar que están presentes a lo largo del film. En cuarto lugar, establecer figuras de culpa que se presentan y poder hacer un contrapunto con la hipótesis de la responsabilidad subjetiva, y su relación con la responsabilidad jurídica.
Por último, compararemos una situación de dicho film con el recorte del cuento de Jean Paul Sartre “El muro”.
Comentario del film
La película esta basada en el drama de la familia Cappadora, originaria de la ciudad de Madison, Wisconsin en Estados Unidos.
Beth Cappadora, madre de familia, se dirige a la ciudad de Chicago para asistir a una fiesta aniversario de graduación, con sus tres hijos: Vincent de siete años, Ben de tres y su beba Kerry.
Llegan al hotel donde se llevaría a cabo la fiesta y Beth debe acreditarse, por lo que deja a Kerry con Jill, una sobrina suya, mientras que deja a Vincent y Ben en el carrito con los bolsos, encargándole a Vincent que cuide de su hermano, ya que el era el mayor.
Cuando Beth vuelve encuentra a Vincent solo, quien no sabe donde esta Ben.
Comienzan a buscar al niño pero este no aparece y pasado el tiempo prudencial es declarado desaparecido.
Han pasado nueve años desde la desaparición de Ben y ahora la familia se encuentra viviendo desde hace tres en Chicago, donde han abierto su propio restaurant.
Un día toca a la puerta un chico para ofrecerse a cortar el pasto. Al verlo, Beth queda sorprendida por el increíble parecido con las fotos de Ben, obtenidas gracias a las proyecciones computarizadas, que daban una idea de cómo seria Ben, físicamente, en ese momento.
Kerry, quien ahora tenia nueve años, conocía a este chico del colegio, su nombre era Sam Karras y vivía a dos cuadras de allí.
Todo cambia a partir de aquí, Beth sabe que Sam es su hijo Ben. Decide contárselo a su marido Path y llamar a Candy Bless, una policía que seguía el caso. Estos también perciben el parecido de las imágenes.
Finalmente deciden pedir la intervención de un juez, quien deja al niño en caución judicial. Se investiga que Sam ahora vive con su padre adoptivo, George Karras. Su madre se había suicidado años atrás en un hospital psiquiátrico, donde se hallaba internada.
Se lleva a cabo un operativo en la casa de Sam, y Beth se hace presente. Enseguida descubre una foto sobre la chimenea, era Cecil Lockhart, una ex compañera de colegio, quien había estado presente en aquella fiesta de graduación, nueve años atrás.
Cecil se había llevado a Ben aquel día. Y un tiempo después se casa con George, a quien habría engañado diciéndole que Sam era hijo de un matrimonio anterior. Y así es que George lo adopta legalmente y de buena fe.
El juez decide restituir a Sam con la familia Cappadora.
Pasa el tiempo, pero, Sam no se adapta, ya no puede volver a ser Ben. No se siente parte de esta familia.
Es por esto que Beth decide que lo mejor es “devolver” a Sam a su padre y establecer un régimen de visitas.
Hacia el final del film, una noche Sam va a buscar a su hermano Vincent, con quien aún no había establecido una buena relación, para contarle algo sobre un recuerdo de su infancia. Es gracias a este recuerdo que Sam encuentra ese lazo que lo une a Ben Cappadora...
Análisis de la película
Para la realización del análisis de la película nos centraremos en el concepto de responsabilidad subjetiva para poder ubicar al personaje implicado en la misma.
Pero… ¿Qué entendemos por responsabilidad subjetiva? ¿Es lo mismo ser responsable que ser culpable?
La responsabilidad subjetiva es pensada como la operación que lleva a cabo un sujeto de quien se espera una respuesta frente a una determinada situación que lo interpela. Es decir, lo llama a una reflexión sobre su acción; la cual funciona como punto de partida al circuito de la responsabilidad.
Una condición necesaria para dicha interpelación es la culpa, “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa” porque “solo el hecho de saberse culpable de la situación en juego permite la posibilidad de otro tipo de responsabilidad” distinta a la responsabilidad jurídica; que a diferencia de esta última no tiene que ver con una respuesta en cuanto a un sujeto autónomo, conciente de sus actos, sino un sujeto responsable de su deseo inconciente, mas allá de la conciencia de su yo, el cual lo determina.
¿Por qué es necesario diferenciar la responsabilidad subjetiva de la responsabilidad jurídica?
Principalmente porque ambas se basan en concepciones diferentes acerca de la noción de sujeto, la noción de la ley y, consecuentemente, de la noción de responsabilidad.
La responsabilidad jurídica recae sobre un sujeto autónomo (del griego “autos”: mismo y “nomos”: ley, gobierno) definido a partir de los derechos y obligaciones que es capaz de portar y por las responsabilidades que estas conllevan. Por lo tanto, el sujeto del derecho será aquel capaz de responder por sus actos.
A su vez, esta responsabilidad se establece en términos de imputabilidad e inimputabilidad, entendiendo como inimputable a aquel que no tenga la capacidad o conciencia de comprender la criminalidad de un acto al momento de ejecutarlo.
Lo paradojal que se plantea desde el discurso psicoanalítico es que, si bien el sujeto de derecho es responsable por definición, lo es en tanto el orden jurídico así lo disponga. En palabras de Gabriela Salomone “en términos jurídicos, la responsabilidad no es inmanente al sujeto; por lo mismo, tampoco lo es la cualidad de ser sujeto de derecho”, “(...) la cualidad de autónomo debe ser concedida” .
Para el psicoanálisis el sujeto es siempre imputable en términos de una responsabilidad subjetiva, que no se confunde con la responsabilidad moral o jurídica. Ya que aquí se habla de un sujeto determinado por lo inconsciente, por aquello que aunque parezca ajeno, le pertenece.
¿Cuál es el personaje que es llamado a llevar a cabo un acto que implique responsabilidad subjetiva?
El personaje sobre el que se centra el análisis en el film es el de Ben Cappadora/ Sam Karras.
La hipótesis que propone el autor se centra en que para que Sam Karras pueda ser Ben Cappadora es necesaria una resignificación del niño a su lugar en la familia original. Esto quiere decir que, mas allá de la restitución legal de Sam, este debe responder subjetivamente a ese lugar asignado al vinculo familiar en cuanto filiatorio, él debe sancionar la parentalidad con esta familia. Esta situación dilemática es visualizada por Beth quien percibe que Sam no volverá a ser Ben, solo porque un juez decida que tiene que vivir con los Cappadora.
Si se considera la sanción de la ley jurídica como única y suficiente para que el niño pertenezca a la familia Cappadora, se lo esta ubicando en el lugar de objeto de la ley, a la cual debería obedecer; condicionando de manera particular la singularidad de la posición del sujeto. Entendiendo lo particular como el universo de discurso previo que da una condición filiatoria, un lugar en el grupo familiar, lugar designado por la ley simbólica y el lenguaje del amo.
Por su parte, la singularidad aparece allí donde ese particular se revela insuficiente ante el sujeto, exigiéndole una respuesta: “La singularidad no es una función autónoma. Por eso requiere de una intervención subjetiva que la produzca” .
De este modo, la acción singular implicaría el recorte de ese discurso filiatorio por parte de Sam en su posición de sujeto. Deberá asumir la responsabilidad de responder (sentido implícito ya en el termino responsabilidad) frente a la interpelación de la situación, donde emergerá la parentalidad.
Los indicadores que dan cuenta de que Sam es convocado a una respuesta es en la escena donde Beth está en su habitación junto a él y saca ropas de bebé, frazadas y fotos del “baúl de cedro” buscando alguna conexión con marcas de Ben Cappadora, pero el no recuerda nada.
Nos plantemos que esto puede ser un disparador que lo conduce a Sam a hacer se preguntas acerca de aquellos elementos que le permitan restituirse a la familia Cappadora.
Como consecuencia de esta resonancia podemos situar el momento en que Vincent se encuentra arrestado y recibe la visita de su hermano, quién en ese momento había vuelto a vivir con su padre adoptivo. Al principio, Vincent se muestra reacio.
Sam le relata la escena donde su madre le muestra aquel baúl con cosas de su infancia, donde él no encuentra nada que le resulte familiar, pero luego solo un elemento hace que toda esta escena tenga un sentido; y es el aroma a cedro de ese baúl que le permite recordar aquel día en que se queda encerrado allí.
Aquí podemos ver como frente a ese recuerdo que se despertó en la escena junto a su madre, Sam comienza a preguntarse por la veracidad del recuerdo: “¿Hubo una vez en que me metí en el baúl grande? ¿De veras ocurrió?”. Es decir, va en busca de Vincent para una confirmación de este recuerdo.
Planteamos que su respuesta a la filiación se hace presente cuando decide volver a la casa de sus padres biológicos. La escena transcurre la noche en donde Vincent se despierta con un ruido, mira por la ventana y lo ve a Sam con su pelota de básquet invitándolo a que se acerque. Consideramos que este es el momento crucial que resignifica el lazo filiatorio que hasta ese entonces no había podido apropiarse.
¿Cómo transcurre el circuito de la responsabilidad subjetiva? Ubicamos como agentes de este circuito tanto a Beth como a Sam.
Identificamos un primer momento como Tiempo 1 donde el personaje lleva a cabo una acción orientada a un fin, en este caso lo ubicamos en el momento en que se inician todas las acciones legales que culminan en la restitución legal de Sam a los Cappadora. Desde esta perspectiva, Sam es tomado como objeto de la ley cuyo destino es volver con su familia biológica.
El Tiempo 2 correspondería a una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Situamos en este momento algo que escapa a la ley, en el sentido de que no se puede restablecer la situación anterior porque justamente la ley no tiene en cuenta los efectos de humanización que se ponen juego en el sujeto, y que solo apunta a poner fin al delito y volver a la situación que imperaba antes del acto antijurídico (época en que Ben aún era un Cappadora). Es decir, ubicamos en este tiempo 2, el momento en que Sam frente a la propuesta de Beth decide volver con su padre adoptivo.
Una vez allí, algo le hace reflexionar y hacerse preguntas que asociamos a aquel recuerdo a sus tres años de edad, cuando quedo encerrado en el baúl. Esto hace que Sam pueda conectarse mediante este recuerdo con la marca que lo liga a los Cappadora, interpelándolo a realizar un cambio de posición subjetiva. Que se ve consumado en un Tiempo 3 cuando regresa a casa de los Capppadora.
Debemos recalcar el cambio de la posición de Beth a lo largo del film. Y en donde también creemos que hay un circuito de la responsabilidad.
Un tiempo 1 que es el mismo que el que ubicamos en Sam.
Un tiempo 2 a través de diferentes situaciones Sam no se adapta a la familia Capppadora; Beth intentando todo el tiempo en hacer que Sam recuerde algo que los ligue a su familia de origen.
Una de esas situaciones es cuando los Cappadora realizan un almuerzo en el restaurante de la familia con el motivo de celebrar el reencuentro con el niño, en donde la orquesta comienza a tocar una tarantela y hacen bailar a Sam para integrarlo al festejo pero él dice que solo sabe bailar sertu. Su familia entonces le pide a la orquesta que toque ese baile en donde Sam les enseña como bailarlo.
Es importante ver como mientras mas se insistía en buscar rasgos que lo ligaran a la familia Cappadora más sobresalían aspectos de Sam Karras. Esto hace que Beth tome estos indicios de que algo de lo que estuvo haciendo resulta disonante. En este tiempo, el de la interpelación, es en donde el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto.
El tiempo 3 lo situamos en donde decide renunciar a los intentos para que “Ben Cappadora” regrese. Frente a esto, la situación cambia radicalmente porque “la renuncia funda el lugar materno, se delimita allí una función a partir de esa renuncia, podemos decir que ahí hay una madre” , por eso ubicamos un acto de responsabilidad también de parte de Beth. Ella sintió que Sam era demasiado infeliz y era lo mejor que podía hacer: devolverlo a su padre adoptivo. Beth había hecho una elección. Hay una verificación de la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un $” , es el tiempo del acto.
Dijimos anteriormente que la responsabilidad subjetiva va de la mano de la culpa en el sentido de que la culpa es una condición para poder llegar a la responsabilidad, digamos que seria un “camino intermedio hacia”.
Uno de los momentos que ubicamos que hacen referencia a la misma es el momento en el cual Sam está con Beth en el cementerio en donde él se hace una pregunta:
- ¿y yo que culpa tengo que me hayan robado? –le dice a Beth
Este momento lo creemos esencial tanto desde el lado e Beth como del lado de Sam; ambos son llamados ante la pregunta por medio de la culpa.
Desde el lado de Beth cuando la asistente social le dice:
- es probable que sienta que ustedes fueron los que lo robaron de los brazos de su papá…
Allí es donde ella comienza a dudar y esto le permite interrogarse, para posteriormente llegar a la decisión de devolverlo a su padre adoptivo.
Culpa que luego comienza a correrse de ese lugar, para hacerse cargo de su responsabilidad subjetiva y posicionarse ahora, de otra manera ante su vida, conectándose con su propio deseo inconsciente.
La relación con el cuento de Sastre “El muro” tiene que ver con los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva. Dicho escenario propone la emergencia de una singularidad en situación.
En un tiempo 1, interrogado por el paradero de Gris, Ibbieta improvisa una broma para burlarse de los falangistas. Sabiendo que Gris está escondido en casa de su primo, les dice “Gris está escondido en el cementerio”.
Este tiempo en nuestro film, como lo expresamos en líneas anteriores, lo ubicamos como aquel momento en donde se produce la restitución legal de Sam a la familia Cappadora. Esto tiene que ver con el orden de la necesidad, de la determinación, aquellos sucesos ajenos a la voluntad de Sam; si hay algo a lo cual él mas quisiera es quedarse en su casa, la de George y no vivir en la casa de los Cappadora. La pregunta por la responsabilidad del sujeto en este momento carece de toda pertinencia, ya que responsable es aquel del que se espera una respuesta. Hay hechos que existen por fuera del designio humano. Y aquí Sam está obedeciendo a lo que dicta la ley, como un objeto de ésta.
Adviene luego lo que llamamos un Tiempo 2, es decir, una interpelación que el sujeto. Su acción iniciada en el Tiempo 1 fue más allá de lo esperado.
En el caso de Ibbieta, en primer lugar, los falangistas regresan de su búsqueda y para su sorpresa no lo matan. En segundo lugar, en su encuentro con García, éste lo pone al tanto de que esa mañana lo mataron a Gris y nada menos que en el cementerio.
El tiempo 1 fue mas allá de lo esperado en el sentido de que Sam no logra incorporarse a la familia de origen, a pesar de los intentos de su madre Beth de buscar elementos que lo hagan recordar alguna marca que diga que él es un Cappadora. El efecto esperado no es logrado desde el punto de vista de la ley. Es decir, aquí la ley no dió lugar al surgimiento de una ley parental, solo se limitó a restituir el estado de las cosas al momento anterior al secuestro de Ben. Esto inesperado hace que Sam se pregunte y reflexione, es el momento en donde vuelve a casa de su padre adoptivo.
Nosotras nos planteamos que hay 2 cosas que hacen a Sam responder: por un lado, las situaciones de Beth de mostrarles elementos de su infancia y en particular el olor a cedro de aquel baúl; y por otro lado, la asunción de cierta culpa frente al robo, son indicadores de que se espera una respuesta de parte de Sam. Al igual que se espera una respuesta de parte de Ibbieta
¿Qué habrá tenido que ver Ibbieta y Sam con todo eso? Esta distancia entre un tiempo 1 y un tiempo 2 autoriza la puesta en marcha de una suerte de conjetura acerca de aquello respecto de lo cual se espera una respuesta. Pero para que el tiempo 2 sea genuinamente tal e interrogue verdaderamente al sujeto es necesario que la distancia que separa el tiempo 1 y el tiempo 2 no se deba exclusivamente a azar y/o necesidad.
Ibbieta es responsable de haber hablado, de su deseo de querer vivir. Al igual que Sam es responsable en la brecha que se da en ese juego de la necesidad y azar, necesidad y determinación por el lado jurídico y azar, el hecho de su robo, como así también el de haberlo encontrado ofreciéndose un día en la casa de los Cappadora para cortar el césped.
En esta hiancia de necesidad y azar ubicamos el momento en donde Sam vuelve a casa de los Cappadora. A partir de la pregunta originada en el tiempo 2, el elige volver. Toma una decisión a partir de una elección: volver con su familia Cappadora.
Dado este tiempo 2, se funda en su resignificación el tiempo 1. Entonces, esta retroacción resignifica los elementos disonantes del tiempo 1. Es fundamental mencionar que la interpelación exige respuesta. El tiempo 3 consiste en que el sujeto pueda hacer algo con aquello descubierto, llevándolo a actuar de un modo diferente.
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