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El ladrón de orquídeas (“Adaptation”)
adaptar.
(Del lat. adaptāre).
1. tr. Acomodar, ajustar algo a otra cosa. U. t. c. prnl.
2. tr. Hacer que un objeto o mecanismo desempeñe funciones distintas de aquellas para las que fue construido.
3. tr. Modificar una obra científica, literaria, musical, etc., para que pueda difundirse entre público distinto de aquel al cual iba destinada o darle una forma diferente de la original.
4. prnl. Dicho de una persona: Acomodarse, avenirse a diversas circunstancias, condiciones, etc.
5. prnl. Biol. Dicho de un ser vivo: Acomodarse a las condiciones de su entorno.

“El ladrón de orquídeas” es el título del libro de la periodista Susan Orlean, basado en el artículo que ella misma escribió para uno de sus trabajos en la revista semanal “The New Yorker”. El mismo artículo, cuenta el resultado de una investigación de Susan a partir del conocimiento de una noticia acerca de un hombre, John Laroche, que fue arrestado junto con tres integrantes de la comunidad aborigen Seminola, por robar orquídeas de la reserva estatal de Fakahatchee Strand de Florida, Estados Unidos. Esa producción en la revista atrajo por un lado el interés de una prestigiosa editorial, que le pide a Susan que alargue el artículo para la realización del posterior libro, y por otro lado llama la atención de una productora cinematográfica que desea llevar al cine el material que resulte en dicho libro.
Lo que hasta aquí parece ser la descripción de cómo se llegó a hacer la película , en parte lo es, porque sí existen en la vida real todos los personajes nombrados, lo mismo la revista New Yorker. E incluso así sucedió exactamente. Pero también así sucede en la ficción, es más, el personaje guionista Charlie Kaufman se duplica en el mismo guión que él esta adaptando en base al libro, de la misma manera como el verdadero Charlie (el guionista real en los créditos) lo hace en la película en cuestión.
Siguiendo con la ficción, me parece importante destacar un diálogo que mantienen Susan y Valerie, la representante de la productora, durante una entrevista donde repasan el artículo de la revista:

Valerie: “Susan, nos gustaría comprar los derechos de esto”.
Susan: ¿Quieren hacer una película? (pregunta extrañada primero. Luego se ríe.)
Valerie: Una película, ¿que te parece la idea?
Susan: Me parece... muy emocionante.(riéndose sorprendida)
Valerie: Bien.
Susan: Que cómico. No se me había ocurrido. Nunca he escrito un guión.
Valerie: No te preocupes. Tenemos guionistas para eso.
Concluye la escena.

Valerie, sin anunciarlo, se esta refiriendo a Charlie Kaufman, el mismo guionista que ha participado en otras producciones de la firma (por ejemplo: “¿Quieres ser John Malkovich”) y que es considerado por ella como el hombre indicado para la adaptación del libro a guión cinematográfico. A pesar de los halagos que recibe constantemente por su genialidad, Charlie es un tipo inseguro, obsesivo, preocupado todo el tiempo por no mostrarse patético, e incapaz de animarse a confrontar situaciones sociales de las que luego se lamenta por no haber hecho nada. La tarea de adaptar a guión un libro en el que sólo se habla de flores y su único personaje, aunque excéntrico, es un fanático de la horticultura, se convierte en una odisea para él. Paradójicamente Charlie tiene un hermano gemelo extrovertido, sociable, espontáneo; que se muda con él para aprender a escribir guiones. Su gemelo Donald asiste al seminario de un considerado gurú en el armado de guiones, el señor Mckee, consiguiendo así realizar un trhiller de suspenso en poco tiempo, antes de que su hermano termine su borrador.
El personaje elegido para protagonizar la singularidad en situación es Susan Orlean. Sabemos por el relato de Charlie que Susan ha escrito un libro sin trama evidente, pero mientras se despliega la travesía del guionista por descubrir entre líneas algún indicio de esto, vamos conociendo a Susan a través de fragmentos de su escrito, que se focalizan en el extravagante John Laroche y su pasión por las orquídeas, y también a través de la misma relación que se juega entre ellos durante el trabajo de investigación de la autora. Ella dice: “Laroche amaba las orquídeas, pero yo llegue a creer que amaba la dificultad y la fatalidad de obtenerlas casi tanto como las orquídeas en sí”. La vida de esta intelectual periodista de New York transita un momento en el cual sus hábitos matrimoniales y profesionales parecen obstaculizar el impulso de anhelos que se van abriendo paso. Laroche en cambio, un ser que ha vivido mucho, muta de colecciones y pasiones sin detenerse a pensar en el paso de una a otra: tortugas, fósiles, peces, etc., hasta llegar a las plantas y su última adquisición: un sitio propio, muy rentable, de pornografía por internet. A Susan algo le ocurre conociéndolo: “Yo quería desear algo tanto como la gente deseaba estas plantas. Pero eso no era parte de mi constitución. Creo que, sí, tengo una pasión libre de vergüenza: quiero saber cómo se siente que te interese algo apasionadamente”. En un diálogo ambos se dan a conocer un poco más:

Laroche: ¿Sabes porque me gustan las plantas? Porque son muy mutables. La adaptación es un proceso profundo. Significa que te las ingenias para prosperar en el mundo
Susan: Si, pero es mas fácil para las plantas. No tienen memoria. Solo pasan a lo que sigue. Pero para una persona adaptarse es casi vergonzoso. Es como...huir.

Charlie Kaufman, cansado de no encontrar una solución para su guión, viaja a New Yok para entrevistar a Susan y así poder extraer algún giro argumentativo de boca de la propia autora. Pero al llegar a las oficinas del “New Yorker”, se inhibe frente a la presencia pasajera de Susan en un ascensor. Vuelve frustrado al hotel y para colmo se entera por su manager que el guión de su hermano ha sido un éxito. Decide asistir, resignado, al seminario del maestro Mckee, del que tanto habló Donald. Allí recibe algunos buenos consejos y entiende que quizás Donald podría ayudarlo. Pero ¿de que manera? Donald viaja a New York invitado por Charlie, y juntos deciden que se hará pasar por este último para entrevistar a Susan. Una vez con ella, Donald va al grano preguntándole si seguía en contacto con Laroche, porque sospecha de haber percibido cierta atracción entre líneas al leer el libro. Susan contesta demasiado bien: “La relación fue estrictamente de reportera a sujeto. Digo, se va desarrollando cierta intimidad en esta clase de relación. Por definición: estaba yo muy interesada en todo lo que decía. Pero, la relación termina cuando termina el libro.”
Al volver al hotel con su hermano, Donald le intuye que ella miente y se le ocurre el plan de espiarla por la noche, con binoculares, desde un edificio enfrente del departamento de Susan. A pesar de que Charlie lo acompaña pero intenta persuadirlo de que lo que hacen es “moralmente censurable”, alcanza a leer en el monitor de la computadora de Susan un baucher de avión a Florida, con fecha y hora exactas. “Sigue con Laroche” le asegura a su hermano. Pero Charlie, negador, justifica que los padres de la reportera viven en Florida. Donald no desiste de su idea pero sí del plan de esa noche. Al retornar al hotel, se le ocurre una idea mas “genial” que la anterior pero desligada de las intenciones del plan: visitar el sitio de pornografía de Laroche, donde casualmente encuentran una foto de Susan con el torso al descubierto. Charlie asombrado, mira a su hermano que sonríe victorioso de hallar la trama oculta para el guión.
No conformes con la revelación, al otro día ambos persiguen a Susan desde el aeropuerto de Florida, donde sube a la camioneta de Laroche, hasta la casa de éste. Allí Charlie espía desde una ventana a la pareja, confirmando las sospechas de su hermano y recogiendo el material para su guión. Susan y Laroche están allí besándose, compartiendo no solo sus intimidades sino también una droga rara derivada de una especie de orquídea blanca llamada el “fantasma”. Mientras ocurre esto, Laroche descubre que los observan y persigue a Charlie hasta alcanzarlo y regresar a la casa con él.
La escena que sigue es donde se ubica el tiempo 2 del circuito de la responsabilidad subjetiva de Susan Orlean. Laroche le grita a Charlie interrogándolo por su identidad y su situación ahí. Susan, que tampoco entiende qué está pasando, se acerca y lo reconoce rápidamente como el guionista de su libro, el mismo que la entrevistó en New York (o sea, su hermano gemelo). Laroche entonces se pone mas amistoso, le parece una grata sorpresa. Pero se ve en Susan como lentamente empieza a reflexionar sobre lo que esta ocurriendo. “¿Estoy muy alarmada Jhony?¿Que hace el aquí?¿Por qué me siguió?¿Qué sabe?”. Charlie se hace el desentendido en vano: “Yo no se nada de nada”

Susan:¿Vas a escribir de esto en tu guión?
Charlie: ¿De veras no se que significa “esto”? (ambos miran la droga sobre la mesa)
Susan Está mintiendo…(Susan se sienta en un sillón consternada, mueve la cabeza y se toca la boca pensativa hasta que se angustia. Suspira varias veces con lágrimas en los ojos, lo mira a Laroche)
Tenemos que matarlo…

A partir de este diálogo se pueden desprender varias temáticas. Por un lado la interpelación de Susan que pone en marcha el circuito de la responsabilidad subjetiva, resignificando un primer momento recortado en el diálogo que mantiene con Valerie (la representante de la productora fílmica), donde se emociona al escuchar que quieren comprar “los derechos de esto”. No solo le sienta bien vender los derechos de la historia de su vida, sino que también cede a que el guión sea escrito por otra persona con el fin de que su obra llegue al cine. He aquí un tiempo 1. Su interpelación es del orden del sentimiento inconsciente de culpa. “Si se tratara del sentimiento inconsciente de culpa que se desprende de la situación a través de la moción de angustia, es solo la posibilidad de nombrar el objeto, es decir, de desangustiar la situación.” Si hay un objeto díficil de nombrar, o de desangustiar, es el que se desplaza y resignifica bajo el significante “esto”. Charlie no podría expresarlo mejor: “De veras no se que significa esto”. La respuesta ob-ligada de Susan por haber vendido “estos” derechos en esas condiciones intenta estabilizar su estado de angustia que la transporta a ese primer tiempo. Responde a su interpelación diciendo que hay que matar a Charlie, en un intento de anular la realidad para reparar la hiancia, y restablecer el orden moral de sus actos. Pero esta respuesta todavía no dice nada acerca de su responsabilidad subjetiva. A Laroche le parece una medida excesiva y le pide que se calme. Entonces Susan le explica: “No puedo dejar que escriba sobre mi. No puedo dejar que la gente se entere de lo nuestro… (rápidamente se rectifica) de esto”. La interpelación a este fallido viene ahora objetivamente por parte de Laroche: “¿Por que? ¿Te avergüenza estar conmigo?”. Pero ella se encarga de desmentir esa idea y poner otra vez el acento en las drogas y lo que eso implicaría a su reputación.
Por otro lado vemos en esta escena los efectos “necesarios”, determinados, del encuentro de un guionista con el autor del libro que se propone adaptar. Es difícil pensar que Susan nada sabe de esto en un primer tiempo, al ceder sus derechos. De echo varias veces están cerca de cruzarse, hasta que al fin eso ocurre cuando Donald, haciéndose pasar por Charlie, entrevista a Susan. Aquí las respuestas de ella no muestran fisuras o hiancias, aunque Donald alcanza a olfatearlas. Tampoco descubre nada espiándola con binoculares por la noche, solamente consigue la pista de un baucher de avión. Pero el elemento de “azar” que convence a los gemelos a emprender la aventura de perseguir a la periodista, es la foto que encuentran de ella en el sitio pornográfico de Laroche. Allí Susan queda al descubierto.
¿Respecto de qué debe responder el sujeto en términos de responsabilidad subjetiva?. Para esto voy a hacer referencia a la traducción del titulo original en ingles de la película: “Adaptación”. La cuarta definición del verbo adaptar, según la Real Academia Española, dice: “Dicho de una persona: Acomodarse, avenirse a diversas circunstancias, condiciones, etc”. Al respecto Susan le dice a Laroche que “para una persona adaptarse es casi vergonzoso”. Es curiosa la genialidad del verdadero Charlie Kaufman (el guionista real) que introduce de un modo profético, en la película, el consejo que da el maestro del guión al Charlie ficticio. El señor Mckee, como si oficiara de Oráculo resuelve: “Impresiónalos al final(..)Tus personajes deben cambiar. Y el cambio debe provenir de ellos mismos. Haz eso, y todo ira bien”. Esto es exactamente lo que Susan no hace, ante lo que cede, y por eso todo sale mal (o no). Tras su deseo explícito de “saber cómo se siente que te interese algo apasionadamente”, se oculta un cambio subjetivo que ella no puede llevar a cabo sino a través de su identificación amorosa con Laroche. Ante lo que debe responder Susan es a su deseo de que ese cambio, esa adaptación, sea escrita por Otro. ¿Cuál Otro? O ¿Cuáles otros?. Esto que tanto insiste en su vida lo deja en manos de Laroche, para que con sus pasiones signifique y modifique la vida de Susan. Y a la vez, deja en manos de Charlie la escritura de esa historia de adaptación al guión. La “hipótesis clínica” podría ser la siguiente: Vendo mi derecho al cambio para que mi adaptación se escrita y publicada por Otro.
Un tiempo 3 puede ubicarse luego del intento fallido de asesinato de Charlie. Laroche y Susan lo llevan hasta un pantano para darle muerte, pero logra escaparse, y tras unos largos acontecimientos de persecución Charlie queda enfrentado a Laroche, quien porta un rifle y le pide disculpas por tener que matarlo. Pero inesperadamente, Laroche es atacado por un cocodrilo y termina muerto en brazos de Susan, que llora desconsoladamente mientras proyecta su odio contra Charlie por el desenlace trágico. Susan llorando abrazada al cuerpo de Laroche dice: “Se acabó. Ya todo se acabó. Hice todo mal. Quiero recuperar mi vida. La quiero como estaba antes de que se jodiera todo. Quiero volver a ser una bebe. Quiero ser nueva... quiero ser nueva.” En esta frase se presentan algunos puntos de inferencia: “El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética.” Esto ocurre luego de que Susan expresa que hizo todo mal (culpa) y pide recuperar su vida como si estuviera en otro escenario.”Siempre así resulta que “la vida esta en otra parte”, y como esa no es su vida, tampoco lo amenaza la muerte.” Querer ser un bebé o querer ser nueva viene a resignificar el tiempo1 donde cede ciertos derechos, pero esta vez responde acerca de su deseo inconsciente de cambio o adaptación, desde una dimensión ética.



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