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1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

1. El personaje principal sobre el cual se basa el tema de la responsabilidad subjetiva en el comentario es Hanna. Sin embargo, los autores analizan también las acciones del protagonista Michael Berg con respecto a la responsabilidad, no solo subjetiva sino también jurídica, que las mismas implican.
En el comentario creado por Fariña, el mismo nos muestra que Hanna no asume responsabilidad por los actos cometidos a las víctimas, ni siquiera es consciente de la gravedad de sus acciones y sólo toma consciencia de las mismas cuando se da cuenta de que bajo el punto de vista de Michael son acciones imperdonables. Lejos de asumir la responsabilidad por sus acciones, la co-protagonista es dominada por la vergüenza respecto de su analfabetismo que hace que parezca que se hace responsable por lo hecho cuando en realidad decide cumplir la condena sólo para no declarar que no sabe leer ni escribir. Es de destacar el hecho de que la protagonista sienta vergüenza por el analfabetismo pero no se sienta avergonzada por los asesinatos de las víctimas. Por mi parte, creo que se trata de la función que cumple la culpa y sus diferentes figuras. Hanna niega la responsabilidad que tiene sobre sus actos porque entiende que así debía actuar, era su trabajo. Sin embargo, siente culpa y con ella vergüenza por no saber escribir y decide declararse culpable de un informe que nunca pudo haber escrito ella.

2. Bajo mi punto de vista, el circuito de la responsabilidad en el acto de Hanna se da de la siguiente manera. Se presenta un primer tiempo lógico, el cual se caracteriza por la acción de la protagonista en la iglesia donde se encierran a las 300 víctimas. Allí, Hanna decide no abrir la puerta y se justifica diciendo que su obligación era la de mantener encerradas a las mujeres. En un segundo tiempo lógico, se prestaría una escena sobre la cual la autora del acto re-significa dicho acto desde una nueva perspectiva, es decir que nace la interpelación por la culpa producida en este segundo tiempo por lo que a mi entender podemos ubicar recién este tiempo en la charla entre Hanna y Michael donde el segundo le da a entender a la misma que, para él, sus acciones son imperdonables y la remite a pensar sobre lo hecho, por más que ella le responda que “los muertos, ya están muertos”. A partir de aquí, Hanna se interpela pensando sobre su acto, según ella indica no había reflexionado sobre el mismo en toda su vida. A partir de ello, el primer tiempo es re-significado guiándose esta vez por la culpa de los actos y la protagonista decide llevar a cabo su suicidio, el cual marcará el tercer tiempo del circuito. Este último tiempo se caracteriza por la asunción de la responsabilidad subjetiva de su acto. La protagonista lo expresa a través de su propio suicidio.
Por otro lado, como no es del todo claro en el desenlace de la película podríamos pensar que Hanna no se responsabiliza por sus actos finalmente, por lo que no habría tiempo 3. Es decir, como la acción que nace en ella como respuesta es el suicidio se puede entender que el mismo nace como respuesta al sentimiento de culpa solamente y no como asunción de la responsabilidad subjetiva. Estaríamos hablando en este caso de una des-responsabilización del sujeto ligada al concepto de instrumentalización que no explica Calligaris. Dicho autor indica: “Encuentro que podríamos hablar del efecto, del interés y de la pasión humana, en salir del sufrimiento neurótico banal reduciendo la propia subjetividad a una instrumentalización”. Por este término entiende el “ser instrumento”, es decir que la pasión de la instrumentalización es una especie de des-responsabilización guiada por proyección al Otro.
Puesto que Hanna afirma que los muertos ya están muertos y no encuentra otra manera de responder por sus actos, elige el suicidio. Por lo visto en la película, son distintas maneras de interpretarlo que no quedan definidas en la misma. A mi entender, el acto de suicidarse es la única forma de respuesta que Hanna encuentra a sus actos y por lo tanto es una manera de asumir la responsabilidad subjetiva. Antes de llegar a dicha asunción, se presenta un fenómeno de instrumentalización sobre el cual Hanna basa la proyección y la negación como figuras de la culpa.

3. Podemos decir que la intervención del azar en los actos de Hanna no es un factor principal, puesto que la co-protagonista siempre supo las consecuencias de sus actos y no hubo factores externos que modificaran el rumbo de los mismos. Sin embargo, sí hay intervención del azar en la asunción de la responsabilidad subjetiva por parte de la autora del crimen mayor. Como es claro, Hanna se declara culpable de algo que no cometió para evitar que se sepa otra cosa que le produce vergüenza, el analfabetismo. Ahora, más allá de declararse culpable por las muertes de las víctimas, la mujer no asume responsabilidad por ellas, no es consciente de las consecuencias de sus actos ni del motivo por el cual se consideran tan horrorosos dichos actos. Elige ver a los mismos como fenómenos de instrumentalización en el sentido de cumplir su trabajo, para el cual fue asignada. Esto es así, hasta que habla con Michael cuando el mismo va a visitarla a la cárcel donde le pregunta si reflexionó sobre el pasado. Allí, Hanna le contesta que no sirve de nada que piense sobre ello porque los muertos ya están muertos, pero esa escena sirve para que la mujer reflexione finalmente sobre la gravedad de lo que hizo. El azar es determinante entonces para que se produzca la interpelación en la mujer que hasta allí no se había presentado. El azar hace que Michael sea espectador del juicio de Hanna y a partir de allí permite la intervención del mismo en la vida de mujer y en la interpelación o no que la misma lleva a cabo. Michael se encuentra en la disyuntiva sobre respetar el secreto que Hanna sostiene por vergüenza o declarar que ella no sabe escribir por lo que no pudo nunca escribir el informe. Finalmente, decide no hablar en la corte pero le da a entender a Hanna, cuando la misma ya está por conseguir la libertad, que sus actos son imperdonables y a partir de su reflexión le da la posibilidad a Hanna de entender la responsabilidad que tuvo, sepa leer dicha responsabilidad y decida hacer algo con ella. Todo esto en definitiva fue producto del azar.

4. Distintas figuras de la culpa se presentan a lo largo de la película por parte de Hanna. La negación y la proyección se presentan a lo largo del juicio que se lleva a cabo por los actos de Hanna. D`amore nos indica que “la negación es una alternativa a la interpelación pero es del mismo modo un manifiesto de la misma y encuentra su mejor aliado en la proyección, si el culpable es el otro, yo no soy responsable”. La negación por parte de Hanna se hace visible en medio del juicio. La acusada indica que actuó de acuerdo a las órdenes recibidas y a su obligación como guardia, ella indica que no podía dejar salir a las víctimas por más que el lugar se estuviese incendiando puesto que era su trabajo mantener dentro de la iglesia a dichas personas. De esa manera, está negando su responsabilidad en el asunto, así como proyectando la culpa a sus superiores. Hanna no se hace responsable de sus acciones, niega su responsabilidad y hasta interpela al juez, preguntándole que haría él en su lugar.
La negación es demostrada también cuando Hanna habla con Michael y le indica al mismo que nunca reflexionó sobre su pasado puesto que los “muertos ya están muertos”. Sin embargo, es en esta escena donde Hanna toma otra figura de culpa, el sentimiento propio de culpa y decide ahorcarse asumiendo ahora sí la culpa por lo sucedido y dejando de lado la negación. En el momento en que Michael le confiesa que para él es imperdonable lo que hizo, se vuelve imperdonable para ella también y vuelve a interpelarse generando el llamado sentimiento de culpa. Lo que queda incierto es si la acción de suicidarse es por asumir la responsabilidad subjetiva o es una simple respuesta al sentimiento de culpa.
Por el lado de la responsabilidad jurídica, Hanna es acusada por un acto que no cometió (coordinar al resto de las implicadas en el incendio) pero decide declararse culpable por vergüenza de otro acto, el analfabetismo. Lo que cambia con esa decisión es la responsabilidad jurídica que asume Hanna en el acto ya que se vuelve homicida directa cuando podría haber sido cómplice como se declaró a sus compañeras. Pero el asumir responsabilidad jurídica, evidentemente, no es similar al asumir la responsabilidad subjetiva.

5. Para comparar ambos casos debemos destacar principalmente los conceptos que determinan a uno y otro personaje como responsables de sus actos. El azar juega un rol principal en el texto de Sartre puesto que determina el acto por el cual el sujeto se interpela y se siente culpable cuando en realidad no tuvo intención de llevar a cabo. Si bien hay un deseo inconsciente que lo domina, deseo de alargar su vida aunque sean unos minutos haciendo que los guardias vayan a buscar a su amigo al lugar donde él creía que no estaba dicha persona, el azar es el principal determinante que hace que su amigo termine en el cementerio puesto que había discutido con el dueño del lugar donde se escondía. Ibbieta nunca pudo saber esto, el sabía dónde se encontraba su amigo pero decidió no decir la verdad aunque en lugar de callarse, indica a los guardias los datos que creía incorrectos y terminan siendo correctos. La traición del protagonista se consuma pero sin intención por parte del mismo, al menos sin intención consciente.
Bien distinta es la situación en “The reader”, Hanna es bien consciente de sus actos pero aún así no se responsabiliza por los mismos. Niega su responsabilidad, no se siente culpable hasta el tramo final de la película donde finalmente entiende su culpa. El azar interviene en esta historia pero interviene a favor de la interpelación de la protagonista. Es decir que la intervención del azar no determina la procedencia de los actos como sí ocurre en el muro. Sin embargo, Hanna no llega al sentimiento de culpa hasta el final de la película mientras Ibbieta siente culpa por delatar a su amigo ni bien se entera de la muerte del mismo a pesar de que la misma haya sido determinada por azar.
Por último, puede que las condiciones en las que se encuentran ambos personajes determinen tanto las acciones como las reflexiones de los mismos. Es decir que hay que considerar que en el cuento Ibbieta está siendo torturado para confesar y como sabemos la tortura lleva a hacer cosas que no queremos. Lejos de ese lugar, se encontraba Hanna que si bien formaba parte del proceso de tortura, su lugar estaba relacionado al de los torturadores y no al de los torturados. Podemos decir al respecto que, mientras Ibbieta se asume culpable sin excusarse por las condiciones de torturado que lo llevan a desear el alargamiento de su propia vida, por el lado de Hanna, a través del fenómeno de la proyección expresado por la pasión de instrumentalización que nos enseña Calligaris, la misma no se responsabiliza ni se siente culpable de sus actos hasta que Michael interviene para ello.

Bibliografía

• Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
• Michel Fariña, J. y Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Bs. As.
• Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Bs. As.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol.1: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D´amore, O.: Responsabilidad y culpa. la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol.1: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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