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EL LECTOR
Del comentario sobre el film se puede abstraer como sujeto de responsabilidad subjetiva al personaje de Hanna quien prefiere ser conocida como genocida pero no como analfabeta. Hanna se encuentra temblando frente al block de notas y una lapicera, es la peor de sus vergüenzas. Es en este temblor que se encuentra el sujeto de la responsabilidad. En el comentario del texto se explicita claramente una hipótesis Hanna se declara culpable de un genocidio que no cometió pero lo hace sólo para absolverse de otro crimen de la deuda de la culpa que siente por su analfabetismo. No saber leer ni escribir es lo que la avergüenza es la figura de culpa que vela otra escena que es necesaria buscar para devolverle al sujeto aquella verdad que desconoce. Se abre un primer nivel de responsabilidad con la pregunta ¿Qué es la lectura? Hanna no sabe leer pero no sólo libros, sino su propia postura frente a los terribles crímenes de los que se le acusan. Sus compañeras han leído la responsabilidad de las que se le acusa y por eso tratan de evadirla. Hanna no niega su participación y describe claramente que ella sólo cumplía con su trabajo, podemos destacar la posición de obediencia ante la autoridad, Hanna no se cuestiona sobre lo que hace, es su deber. No entiende por qué sus otras compañeras niegan su participación. Ella lo explica claramente ofrecían trabajo, lo tomo y consistía en seleccionar presas judías para llevarlas a Auschwitz y vigilarlas, por lo tanto, ocurrido un incendio, no abrió las puertas del edificio en llamas, causando la muerte de todas excepto de una madre y su hija. Podemos relacionar esta “obediencia” de Hanna haciendo un paralelismo con los argumentos de Adolf Eichmann en el juicio de Nüremberg donde fue juzgado por crímenes nazis. Eichmann dice ser sólo una pieza más en el engranaje del terror, él sólo cumplía órdenes, sólo cumplía con su deber. Postula un discurso de obediencia extrema a las órdenes de sus superiores por lo que no se considera responsable de sus actos, sin embargo la obediencia no es ajena a la responsabilidad. Ante una orden criminal no todo se reduce a la ejecución de dichas órdenes sino la responsabilidad consiste en que el sujeto mismo se ofrezca como un instrumento ante la maquinaria del terror. Así, en el caso de Hanna, ella solamente obedecía, cumplía con su trabajo de acuerdo a la postura tomada, sin embargo “los que murieron, muertos están”, aludiendo a una deuda contraída con los muertos. Eligió ser una pieza más del engranaje del terror nazi.
Gabriela Salomone nos dice que la responsabilidad subjetiva interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, interpela al sujeto inconsciente. El campo de responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que considera ajeno en tanto tiene que ver con los motivos “desconocidos” de su acción, son los que responsabilizan al sujeto. Hanna desplaza su accionar, no es capaz de leer su acto. Por lo único que siente vergüenza es por ser analfabeta. Puede pensarse en esto como un indicador de síntoma del posicionamiento de Hanna frente a sus actos.
Planteando el circuito de responsabilidad que se abre en el accionar de Hanna, se podría entender como primer tiempo lógico, el hecho de haber tomado un trabajo que se ofrecía y ella necesitaba. Cumplir con su función, la iglesia ardía en llamas pero ella decidió no abrir las puertas para que las prisioneras no se escaparan. Ella cumplía con su función de guardia. Este accionar puede ser considerado como un primer tiempo lógico donde el sujeto lleva adelante una acción pensando que se agota en sí misma, en las metas para lo cual fue llevada a cabo. Hay un segundo nivel de responsabilidad y puede pensarse en el silencio que pide ser escuchado. El síntoma puede ser leído por otro. La expresión de Michael cuando llego la primera carta de Hanna. Ella pedía, rogaba que le escribiera, necesitaba decirlo, necesitaba ser escuchada. Ella paga una condena por un crimen que no cometió, pero también tiene una deuda, una deuda con aquellas chicas que cuidaba y bañaba, de las que gozaba con su lectura. Podemos pensar un segundo tiempo lógico en la escena donde Michael va a ver Hanna para contarle que tenía todo preparado para su salida y le pregunta si tuvo tiempo para pensar en el pasado y ella contesta “¿Sobre nosotros?”, refiriéndose a la relación amorosa que habían tenido y él le contesta que no, que se refería a “lo demás”, es decir los sucesos que la llevaron a la cárcel. Es así que se resignifica ese tiempo 1 para Hanna, donde ella puede leer lo imperdonable de su acto. Hanna que por fin supero el analfabetismo, lee en él los alcances de su acto. Este tiempo 2 viene a interpelar al tiempo 1 produciendo una re significación de los acontecimientos. Podemos pensar en una hipótesis clínica donde ella a nivel inconsciente escondía su responsabilidad tras el fantasma de su analfabetismo y, en este sentido, la culpa que se liga a este contenido oscureciendo la responsabilidad subjetiva (la deuda contraída con los muertos). Es a partir de esta re significación que podría posicionarse subjetivamente ante su accionar, sin embargo, Hanna se suicida. Podría pensarse que queda en suspenso la respuesta al interrogante “¿De qué es responsable el sujeto?” Considerando el suicidio como una forma de pasaje al acto, es difícil determinar si hay un tiempo 3, tiempo de nuevo posicionamiento subjetivo que produce un plus en el sujeto.
Oscar D´Amore nos dice que la interpelación subjetiva consiste en la puesta en marcha de un circuito donde la culpa obliga a una respuesta ad hoc a la interpelación. Es a partir de este tiempo 2 donde se puede hacer una interpelación a ese tiempo 1, se abre una gama de posibles respuestas, dentro de éstas, las que se encuentran por fuera del universo subjetivo avanzan hacia un tiempo 3, en relación a la Responsabilidad Subjetiva. A partir de la imposibilidad de Michel de acercarse (tiempo 2), Hanna lee, resignifica el delito cometido, retornan los efectos de su acto. Siento ésta una respuesta que se ubica en el plano de la responsabilidad, queda el interrogante sobre el posicionamiento subjetivo asumido, la responsabilidad subjetiva propiamente dicha, en tanto Hanna decide quitarse la vida.
Pensando la responsabilidad en términos jurídicos Gabriela Salomone plantea al sujeto autónomo de la voluntad y se centra en el “deber hacer”, los valores compartidos socialmente, lo esperable o lo condenable y que tiene en cuenta al sujeto capaz de autoregularse. Es una responsabilidad ligada a la conciencia que puede enajenar al sujeto de su responsabilidad que lo interpela más allá del Yo. En este sentido, puede pensarse en Hanna como un sujeto autónomo, que decide sobre sus acciones con conocimiento pleno de ello. Ella decide participar del sistema nazista, ella necesitaba un trabajo, lo toma, recibió órdenes y las cumplió. Sin embargo la responsabilidad no puede excusarse en la obediencia. Aquel que es libre de decidir, decide ponerse como instrumento del sistema.
En el caso de Hanna tenemos una situación condenada como moral, se encuentra en el Código de Ética y se resuelva teniendo en cuenta los vistos, los considerandos y la resolución de casos anteriores que dan la medida para resolver el caso actual. Desde el punto de vista jurídico se espera que Hanna de una respuesta. Considerando la razón que permite pensar en el sujeto como sujeto-joya del derecho y la supuesta intención que subyace en todo acto, para el derecho, ella es responsable, es culpable de los hechos. Asimismo la culpa es lo que obliga a responder, hace que se retorne sobre la acción, el tiempo 1 es re significado a partir de la interpelación a través de la culpa a partir del tiempo2.
Hay factores que entran en juego con la responsabilidad. Son la necesidad y el azar. La necesidad circunscribe la acción de los sujetos. Frente a ella no hay palabras, enlaza efectos y causas. En el film vemos a la necesidad entramada en el desarrollo de la historia Hanna fue promovida a un trabajo de oficinista. Por sus condiciones de analfabetismo no iba a poder desarrollar, este ascenso fue para ella como un despido. Por lo que tuvo que buscar trabajo. Y ahí entra la dimensión del azar. Encontró trabajo, ser guardia de la SS. Ella necesitaba trabajo y lo encontró, sin este elemento vital la historia no hubiera podido desarrollarse. Del mismo modo la relación que entablo con Michael se debió a una descompostura del joven mientras viajaba en un tren. La conoció y ella lo ayudo a volver a casa. Sólo por azar bajo y se cobijo de la lluvia en la entrada de la casa de Hanna. Es sólo a partir de esta situación que Hanna conoce a Michael y es a partir de sus palabras cuando ella está en prisión que re significa su acto.
En el film aparecen escenas de culpa de Hanna. La primera se relaciona con la vergüenza que Hanna siente por no saber leer ni escribir. Su analfabetismo la culpabiliza de acciones que no cometió. Hay algo de lo oculto para ella que hace que prefiera purgar una condena que no le pertenece antes que superar la vergüenza de no saber leer ni escribir. Frente a ese block de notas no puede resistirlo, prefiere confesar un crimen que no cometió. Otra figura de culpa puede observarse en un tiempo 2 cuando Michael pregunta por el pasado y ella a partir de ahí puede re significar su acto. Es a partir que se culpabiliza por su acción que puede re significar su posicionamiento. Es la figura de la culpa la que permite entablar la relación de responsabilidad subjetiva. Sin ella no existiría la interpelación de aquel tiempo 1. La responsabilidad subjetiva interpela siempre al sujeto del inconsciente, aquel que no conocía su acto, pero que es inconscientemente responsable de su accionar.
Analizando el personaje de Ibbieta del cuento “El muro” de Jean Paul Sartre, podemos establecer los tres tiempos del despliegue de la responsabilidad subjetiva. En el tiempo 1, Ibbieta, juega una broma a los falangistas que lo habían apresado, mintiendo sobre la ubicación de su amigo también perseguido, Gris “está en el cementerio”, suponiendo una intención consciente frente a sus actos. En Hanna el tiempo 1 se plantea alrededor de cuando ella decide tomar ese trabajo y su acto se enmarca cuando no abre las puertas de esa iglesia en llamas, cumpliendo con su función. En el tiempo 2, para el personaje de Ibbieta, puede ubicarse cuando en el patio con los demás prisioneros, el panadero le comenta a que Gris había sido atrapado en el cementerio. Puede verse emerger el Sujeto de la perplejidad que se pregunta, se ve interrogado sobre los hechos. De esta forma, Hanna en el reencuentro con Michael, inaugura un tiempo 2, reconoce la imposibilidad de Michael de acercarse a ella, delata lo imperdonable de su acto, puede decirse que lee los alcances de su acto. Como tercer momento, tiempo 3 Ibbieta se ríe hasta llorar, lo cual da cuenta de la nueva posición subjetiva, admira lo que produce como sujeto de deseo, es decir, vivir más tiempo. Como hipótesis clínica se formulan dos: Una responsabiliza al personaje por su deseo de querer vivir, miente a la realidad (a los falangistas), pero dice la verdad de su deseo; la segunda hipótesis responsabiliza a Ibbieta por haber elegido la palabra “cementerio”. Por el lado de Hanna puede pensarse en una hipótesis que declara que a nivel inconsciente escondía su responsabilidad tras el fantasma de su analfabetismo, su posicionamiento respecto a los crímenes que se le inculpaban era de desconocimiento atrapada en esa culpa por su analfabetismo. Es a partir de Michael y del tiempo 2 que puede resignificar su posición subjetiva, que puede interpelar ese tiempo 1. Para poder producir un tiempo 3. Eso es un interrogante que queda abierto, el tiempo 3 puede agotarse en el suicidio, puede no haberse constituido sin embargo ella deja una “herencia”, llevar una lata de té con su dinero a la hija de una de las víctimas. Este último pedido acaso nos da una idea de esa resignificación del sujeto de sus acciones, de lo terrible de su posicionamiento que no le dejo más salida que la muerte. Y enmendando aquella nueva posición, trato de aliviar, reconfortar su alma dejando todo a una de sus víctimas. Sin embargo queda abierto el interrogante sobre un reposicionamiento subjetivo o asunción de la responsabilidad propiamente dicha, en tanto comete suicido. En el film la hija de la víctima se reconforta al recibir la lata de té, no por el dinero, porque es destinado a una asociación de analfabetismo sino porque la lata en sí significa devolver los recuerdos a aquella. Ella lo dice explícitamente “lo importante no es el contenido, es el envase en sí”, le devuelve parte de sus secretos, de su intimidad ambos arrebatados en ese campo de concentración. A partir de esto podemos pensar que Hanna con este último acto le devuelve parte de su historia a esta víctima del nazismo, sin embargo queda abierto el interrogante respecto a este tercer tiempo.

INTRODUCCIÓN
El presente trabajo pretende indagar la responsabilidad subjetiva y sus dimensiones a partir del film “El Lector”. Se destaca como personaje de análisis a Hanna, protagonista de film, quien es interrogada a partir de sus actos para determinar la responsabilidad subjetiva de la misma. Se expone de manera ardua como los fantasmas de la protagonista velan su posicionamiento frente a los crímenes que se le imputan. Se sugiere un circuito de responsabilidad contemplando los tres tiempos lógicos propuestos por la cátedra organizando la situación. Así como el análisis de los elementos de “azar” y “necesidad” que se encuentran ligados a la responsabilidad y se explicitan en el film. Se establece la figura de culpa a partir de las acciones de Hanna, necesaria para pasar al tiempo de la interpelación subjetiva. Finalmente se hace una articulación con el caso de “El Muro” de Jean Paul Sartre, haciendo un paralelismo en los tres tiempos lógicos de ambos casos. Tanto el film como el comentario del mismo son articulados con diversos autores propuestos por la bibliografía de la cátedra. Produciendo así un análisis de la responsabilidad subjetiva que da cuenta de la dimensión inconsciente del sujeto de decisión, de algo que está oculto para ella misma.
Para la comprensión óptima del presente trabajo se recomienda al lector leer en primer lugar “el anexo”, que contiene un resumen del desarrollo del film “El Lector” para poder situar el contexto y el desarrollo de los hechos acá trabajados.

CONCLUSIÓN
De lo expuesto podemos dar cuenta como la responsabilidad subjetiva interpela al sujeto más allá del plano de la conciencia. Por definición no es dueño de su voluntad sin embargo aún así tiene responsabilidad sobre sus actos. Hanna desconoce la magnitud de sus acciones se excusa en la obediencia a sus funciones sin embargo es ella quien decide posicionarse en ese lugar. El delito por el que en realidad purga condena no es el genocidio sino la vergüenza de su analfabetismo. Ese fantasma que cubre las verdaderas dimensiones de las acciones del sujeto. La interrogación del caso viene ahí a develar esa figura de culpa para dar paso a la interpelación. Hay una responsabilidad tanto jurídica como subjetiva, jurídica en tanto tendrá que pagar ante la ley, ante el sistema de códigos que organizan la sociedad por su accionar. Y subjetiva en tanto puede llegar a interpelar esa situación a partir de ese tiempo dos, es cuando recién logra posicionarse frente a su crimen. Eso es frente al fantasma de aquellos cuerpos que ella bañaba y alimentaba para que leyeran una historia más y luego mandaba en un tren a su exterminio. Es con ellos con quien tiene una deuda. El final del film no nos permite agotar ese tiempo tres tan rico, el suicidio ese pasaje al acto deja en ambigüedad la verdadera asunción de responsabilidad del sujeto. No obstante la “herencia” permite inferir cierto sendero de responsabilidad de la protagonista. Estos interrogantes permiten dar cuenta del sujeto del inconsciente, de aquel al que nosotros mediante nuestro análisis hemos interpelado. Aquello de lo que el sujeto no tiene idea es donde el circuito de responsabilidad va interrogar.

BIBLIOGRAFIA
 “El Lector” by Stephen Daldry - USA Alemania, 2008.
 “Responder por la verguenza” by Miche Fariña Juan Jorge, Serué Dora.
 Gutiérrez, Carlos.: Eichmann y la responsabilidad. En Dossier de Ética y Ciencia
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética, Clínica y Deontología. Vol. 1 Fundamentos. Letra viva, 2006.
 Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética, Clínica y Deontología. Vol. 1 Fundamentos. Letra viva, 2006
 Oscar D´Amore.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y Deóntología. Vol. 1 Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Mosca, J. C. (1998) Responsabilidad, otro nombre de sujeto. En Ética: Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

“PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS”

CATEDRA I: Lic. Fariña, Juan Jorge Michael.

DOCENTE: Lic. Del do Adelqui.

COMISIÓN: 02.

ALUMNAS:

Graciela Santa Cruz LU: 93.960.384/0
Emilia Abate LU: 33.719.085

ANEXO
El film “El Lector” tiene como protagonistas a Hanna, papel realizado por Kate Winslet y Michael Berg cuyo actor es David Kross. El trama consiste en un jóven de 15 años Michael que vuelve una tarde a su hogar y se descompone en el camino, se cobija en la casa de Hanna y es auxiliado por ella, una mujer mayor que él. Ella lo ayuda a volver a casa. Ambos comienzan una apasionada relación que finaliza al desaparecer Hanna inesperadamente.
Ocho años después, Michael, ahora estudiante de derecho, vuelve a encontrarse con su antigua amante, mientras está como observador en un tribunal donde se está juzgando a colaboradores de la Alemania Nazi. Hanna es acusada de formar parte de un crimen y rechaza defenderse a sí misma. Michael se va dando cuenta de que el amor de su juventud guarda un “secreto” para ella más vergonzoso que el asesinato del que forma parte.



NOTAS

Película:

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