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Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

Alumnas: Iturri Ma. Mercedes, Mauvezin Analía.

L.U. Nº 331550300, 330197300.

Comisión: 16.

Docente a cargo: Patricia Gorocito.

Parcial domiciliario: 9/6/2010.

El lector, sinopsis:
La historia de The reader comienza en la Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Volviendo del colegio, el adolescente Michael Berg se siente de pronto enfermo y Hanna, una desconocida que le dobla la edad, le ayuda a llegar a su casa. Una vez recuperado de la escarlatina, Michael busca a Hanna para darle las gracias. Comienza así un apasionado y secreto amorío entre ambos.
Michael descubre que a Hanna le encanta que le lea y su relación se hace más profunda. Hanna encuentra un inmenso placer en las lecturas que le hace Michael. Sin embargo, pese a la intensidad de su relación, Hanna desaparece un día misteriosamente dejando a Michael confuso y desconsolado.
Ocho años más tarde, siendo estudiante de derecho, Michael asiste a los juicios por los crímenes nazis y se queda atónito al encontrarse de nuevo con Hanna, esta vez, como acusada en un juicio. Ella es condenada con más severidad que otros debido a la aparición de un documento que supuestamente ella había redactado. A medida que se va revelando el pasado de la mujer, Michael descubre que Hanna no sabía leer ni escribir, era analfabeta, por lo tanto no podría haber escrito tal documento. Sin embargo Hanna decide no revelar tal secreto que podía favorecerla en el juicio, lo cual la lleva a una sentencia de cadena perpetua.
Después de veinte años Hanna cumple su condena y días antes de quedar en libertad Michael la visita en la cárcel. Después de esa charla Hanna se suicida dejando un testamento donde deja su dinero a una de las víctimas del holocausto.

1) Tomando el comentario de Michel Fariña y Serué de la película “The reader”, podemos encontrar algunas cuestiones en relación a la responsabilidad subjetiva.
En una primera instancia el análisis de la responsabilidad se realiza sobre el personaje de Hanna. La protagonista se encuentra implicada seriamente en una situación de la que aparece desentendiéndose. Los autores del comentario hacen referencia a que el no saber leer no se refiere sólo a libros, sino a su incapacidad de poder leer sus actos.
Durante el desarrollo del juicio, se puede ver la posición que Hanna toma ante el interrogatorio del juez sobre la situación, posición que tiene que ver con la justificación del lado de la obediencia, sin hacerse cargo de sus actos desde un lugar de responsabilidad. Ante las preguntas del juez, ella responde honestamente sin parecer otorgar la magnitud correspondiente a dichas respuestas, e intelectualizando las mismas.
Sin embargo, sobre el final de la película, cuando Michael visita a Hanna en la cárcel antes de quedar en libertad, pone una distancia tal que genera en Hanna un cambio de posición respecto de la lectura que hace de sus actos. Por lo tanto, podemos decir que responde a los mismos en el desenlace de la película, ya que realiza un testamento en el que deja su pedido de entregar su dinero a una de las sobrevivientes, y luego se suicida.
Por otra parte, encontramos como análisis central de la responsabilidad, el hecho de que Hanna realiza una elección al no decir que es analfabeta, por vergüenza a lo que esto le significa, y esta elección tiene consecuencias de las que deberá hacerse cargo. El hecho de que ella no contara esto, la deja involucrada de una manera mayor en la causa, cumpliendo una condena superior a la que le correspondería. Es decir, esta condena mayor que cumplirá, es el precio que debe pagar por dicha elección.
Entonces, Hanna se declara culpable de algo que no cometió para no responder por otra cosa. Podemos pensar que la hipótesis que formulan los autores del comentario, es que esa otra cosa no es justamente su analfabetismo, sino que esto está velando otra escena que sería necesario rastrear.
Podemos suponer que sostienen esta hipótesis ya que, la carga puesta en la vergüenza por su analfabetismo, en relación a la condena que deberá cumplir, es tal que hace pensar que existe algo más detrás de eso. Esto se puede ver claramente cuando Hanna tiembla frente a la hoja en blanco, la aleja y se declara culpable.
Por último podemos señalar que se realiza un breve análisis de la responsabilidad subjetiva en relación a Michael. Al momento del juicio este personaje cuenta con cierta información, que puede favorecer a Hanna, pero que ella tampoco parece querer otorgar. Él elije callar por lo que considera su deseo, el de Hanna. Esta decisión implica una responsabilidad subjetiva de su parte, y podemos pensar que, a diferencia de la anterior, su responsabilidad jurídica implicaría otorgar la información pertinente a la causa.

2) A lo largo de la película podrían señalarse ciertos tiempos lógicos de lo que llamamos circuito de responsabilidad, centrándonos en el personaje de Hanna.
En un primer tiempo lógico se sitúa una acción cualquiera que es llevada a cabo orientándose a un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida.
Podemos situar en Hanna este primer tiempo en relación al hecho de no haber abierto las puertas de la iglesia donde se encontraban prisioneras trescientas judías, cuando se produjo allí un incendio. Aquí encontramos una acción a la que ella no le otorga mayor significación. Sostenemos esto ya que, unos años después durante el juicio donde se la acusa de estar implicada en la muerte de estas mujeres, sus respuestas justifican sus actos desde la convicción de estar cumpliendo con su trabajo. Cuando la protagonista es interrogada acerca de por qué no abrió las puertas, contesta que era obvio, ya que su deber era evitar que escaparan.
Todo esto, muestra que este actuar de Hanna era para ella solamente un trabajo, sus acciones tenían el fin de cumplir con su deber y no le otorga una significación de otra índole.
Un segundo tiempo lógico se define como un momento de interpelación donde, a partir de algún indicador, algo le vuelve al sujeto de aquella acción.
En el caso de Hanna el segundo tiempo lógico lo podríamos ubicar en relación al juicio. Aunque durante el mismo no parece haber una nueva lectura de sus actos, debido a la serie de respuestas que anteriormente desarrollamos, es un momento a partir del cual por primera vez se pone a pensar en lo que había hecho, un momento que la interpela. Así lo ubica ella durante la visita que Michael le realiza en la cárcel, diciéndole que hasta el momento del juicio nunca había tenido que pensar en esos hechos.
Sin embargo, un tercer tiempo lógico significaría un cambio subjetivo, un cambio de posición, una reflexión respecto de aquella primera situación. En Hanna, lo ubicamos en el momento en que Michael la visita en la cárcel. En la conversación se puede ver la distancia que él pone entre ambos y, como dicen los autores del comentario, “su imposibilidad de aproximarse”. Esta imposibilidad otorga a Hanna otro modo de leer sus actos. Sostenemos esto, ya que a partir de ese momento una serie de acciones funcionan como indicadores de un cambio subjetivo respecto de las situaciones de su pasado. Por ejemplo, en esta escena se puede ver claramente que Hanna llega a leer lo que Michael siente, y parece sentirse movilizada por esto. Posteriormente, cuando estaba por salir en libertad, realiza un testamento dejándole su dinero a una sobreviviente del incendio, y a continuación se suicida.

3) En relación al circuito antes planteado, podemos situar los elementos de necesidad y azar. Si lo que nos preguntamos es acerca de la responsabilidad de Hanna en la muerte de estas trescientas prisioneras, será en torno a esto que debemos ubicar dichos elementos.
Cuando hablamos de responsabilidad no nos referimos al orden de lo judiciable sino a la subjetivación de una acción. Juan Carlos Mosca sostiene que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar, con esto queremos decir que cuando rigen por completo necesidad o azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Será necesario que se produzca una grieta entre ellos para que podamos preguntarnos por el lugar de la misma.
Entonces, ubicamos como elemento del azar el hecho de que una de las bombas cayera justo en esa iglesia en el momento en que se encontraban allí prisioneras estas mujeres, de las que Hanna era responsable. Que Hanna sea una de las encargadas de estas mujeres y que la bomba haya caído donde ellas se encontraban, es lo que entendemos por azar. Por otro lado, si entendemos como necesidad cualquier orden que excede el campo de la voluntad del sujeto, un orden que nos trasciende, el elemento de necesidad que podemos ubicar es el hecho de que el fuego en contacto directo y prolongado con un cuerpo produce la muerte. Esto sumado a la posibilidad de asfixia en situaciones de incendio.
Pero no son sólo estos elementos los que podemos encontrar en la situación en cuestión. Aparece también la posibilidad de modificar esto. No es, como decíamos antes, sólo una combinación de necesidad y azar, sino que existe la posibilidad de abrir las puertas y liberar a las mujeres.
Aquí es donde aparece la pregunta por la responsabilidad, lo cual ubicamos en relación a Hanna y las otras guardias ya que siendo las encargadas de mantener a las prisioneras como tales, toman la decisión de no abrir las puertas dejándolas morir allí dentro.
Podemos señalar también el hecho de que posteriormente redactaron un informe declarando el conocimiento de este incendio después de haber ocurrido. Estas falsas declaraciones dejan ver que ellas mismas reconocen la posibilidad de obrar de otra manera e intentan resguardarse.
Por otra parte, desde la perspectiva de la responsabilidad de Michael en relación a la información que tiene y que, por no darla a conocer permite que la condena de Hanna sea mayor, podemos ubicar también estos elementos de necesidad y azar. La necesidad como orden que nos excede está dada en relación a la justicia y al juicio que se lleva a cabo. El azar en este caso, tiene que ver con que Michael como estudiante de Derecho asista a este juicio donde se desarrolla una causa que implica justamente a su antigua amante.

4) Durante el juicio podemos encontrar que Hanna se declara culpable de un hecho que no cometió, la escritura de un informe que la deja al frente de la decisión. Esto lo hace por la vergüenza que le ocasiona su condición de analfabeta, tan fuerte que lleva a cumplir una condena mayor a la que le correspondería. Esta vergüenza aparece como figura de la culpa, velando otra cosa que sería necesario rastrear.
Responsable es aquel del que se espera una respuesta, por lo tanto podemos decir que Hanna es llamada a dar respuesta de estos hechos mediante un juicio, asumiendo una responsabilidad jurídica pero no así una responsabilidad subjetiva. Entendemos responsabilidad subjetiva como la subjetivación de una acción, aquella que recae finalmente sobre el Sujeto, es el efecto sujeto.
En el caso de Hanna ubicamos la interpelación en el juicio, donde no podemos ver este efecto sujeto, pero si una respuesta a la misma que tiene que ver con una intelectualización en sus respuestas, y a la vez aparece la vergüenza como figura de la culpa. Podemos decir que esta última está en lugar de aquella culpa que aparecería si existiera una responsabilidad subjetiva por parte de Hanna.
Por otra parte, asumir responsabilidad es un término jurídico, garantizar una deuda, como dijimos anteriormente. Hanna tiene una responsabilidad jurídica y es culpable en sentido jurídico, pagando así con la cautividad del cuerpo.
Podríamos pensar entonces que Hanna asume la responsabilidad jurídica, incluso más de la que le corresponde, pero dejando así de lado la responsabilidad subjetiva y evitando que recaigan estas acciones sobre sí, como sujeto.

5) Podemos establecer algunas relaciones entre la película “El lector” y el cuento “El muro” de Sartre.
En primer lugar, podemos encontrar en el caso de Ibbieta un primer tiempo en el que, ante el interrogatorio de los falangistas en el que le preguntan por el paradero de Gris, da una respuesta a modo de burla diciendo que se encontraba en el cementerio. Esto lo podemos vincular a aquel primer tiempo en Hanna, ya que ambos llevan adelante una acción con una conducta orientada a un determinado objetivo, ya sea la burla o el cumplimiento de un trabajo, sin adjudicar ninguna otra significación.
En un segundo tiempo ambos reciben una interpelación que los pone en aviso sobre que algo anduvo mal, en el caso de Ibbieta cuando los falangistas regresan lo dejan libre y acto seguido un encuentro con García lo pone al tanto de la muerte de Gris ya que había sido encontrado en el cementerio. En el circuito de Hanna, ubicamos este segundo tiempo de interpelación en relación al juicio, que le hace pensar por primera vez aquellos hechos, y luego su conversación con Michael que termina por otorgar una nueva lectura de sus actos. En ambos casos, encontramos situaciones que interpelan al sujeto y resignifican el tiempo uno.
Las conversaciones que anteriormente ubicamos, ya sea con García en el caso de Ibbieta y con Michael en el caso de Hanna, dan lugar al tercer tiempo que implica un cambio subjetivo respecto de las acciones.
Ibbieta es responsable de haber hablado, de su deseo de vivir por lo menos un poco más. Hanna es responsable de no haber abierto las puertas, de la decisión de dejar morir allí a esas mujeres por “cumplir con su deber”. Sin embargo, Ibbieta es responsable pero no culpable de la muerte de Gris, en cambio Hanna es, además de responsable, culpable y por ello cumple su condena.
Para finalizar, podemos establecer relaciones en los elementos ubicados como necesidad y azar en Hanna, también presentes en el caso de Ibbieta. En este último la necesidad como aquello que excede a los sujetos se ubica en el punto en que Gris iba a ser asesinado. El azar radica en el hecho de que Gris haya estado justo en el lugar donde Ibbieta, a modo de burla, dice que estaría. Su responsabilidad se encuentra entre ambos elementos ya que al pedirle que dijera dónde estaba Gris, él podría haber callado, podría haber hablado sin decir dónde estaba, o podría haber dicho donde estaba pero sin que sea la verdad. En el caso de Hanna ubicamos su responsabilidad entre el hecho de que el incendio se haya producido en esa iglesia y de que el fuego y los incendios produzcan la muerte de las personas. En la grieta entre ambos elementos encontramos la decisión de no abrir las puertas cuando podría haberlo hecho y salvar la vida de esas mujeres. Es en este punto donde ubicamos la culpa en sentido jurídico en el caso de Hanna, en cambio Ibbieta no es culpable ya que no tiene otra elección, pero no por eso es menos responsable.

Bibliografía:

• Michel Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
• Michel Fariña, J. y Gutierrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Nº3. Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte el quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
• Salomone, G. Z. (2006). El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: fundamentos. Letra viva.



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