por 

Integrantes: Vazquez, Xiomara Belén
Venditti, Pamela

Comisión: 9

Profesor: Fariña, Michel Juan Jorge

Ayudante: Panizza, Estefanía

Film: El lector

Sinopsis

La película “ El Lector” de Stephen Daldry, de género dramático, narra la historia de Michael Berg, un joven de 15 años que tras sufrir una recaída en el tren al volver del colegio y al bajar de éste, es ayudado por una mujer llamada Hanna, varios años mayor que él. Entre ambos comienza un inesperado y apasionado romance, que culmina meses después con la repentina desaparición de ella. Sus encuentros estaban caracterizados por mantener relaciones sexuales con la particularidad de que él le leía fragmentos de libros a pedido de ella.
Después de siete años, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra seis mujeres acusadas de ser las responsables de la muerte de cientos de personas, durante la Segunda Guerra Mundial, en el campo de concentración del que eran guardias. Una de las acusadas es Hanna, quien comienza a ser juzgada por el tribunal. Ella en su defensa manifiesta que su obligación era mantener el orden y evitar el caos que pudieran producir las prisioneras. Ella recibe la acusación por parte de sus compañeras por la redacción de un informe, en el cual se la responsabiliza de la decisión de mantener cerradas las puertas de una iglesia que fue bombardeada y donde se encontraban 300 mujeres judías. Ella niega esta acusación sosteniendo que el mismo fue escrito en conjunto, ante lo cual el juez exige una pericia escrita para comparar su letra con la del reporte. Frente al block de notas y la lapicera, Hanna es invadida por la peor de sus vergüenzas, que la llevará a rechazar el pedido y a afirmar ser la autora de la redacción del informe. En este momento el protagonista, que contempla la escena entre el público, es irrumpido por una sensación de angustia al descubrir el secreto que ella esconde tras su mentira: es analfabeta. La corte encuentra culpable a las acusadas por colaborar con 300 homicidios, siendo responsable de estos en mayor medida la protagonista del film, sentenciándola a cadena perpetua.
Mientras está en la cárcel, Hanna empieza a recibir grabaciones en las que Michael le narra novelas. Gracias a esto ella aprender a leer y escribir.
Luego de haber transcurrido 20 años, Michael va a visitar a Hanna a la cárcel y en dicho encuentro él le cuestiona si ha reflexionado acerca de su pasado. Esa visita terminará desencadenando en una decisión trágica de Hanna: su suicidio.

1- En el comentario “Responder por la vergüenza” sobre el film “El lector” de Stephen Daldry, Michael Fariña realiza el análisis sobre la responsabilidad subjetiva de Hanna. (Kate Winslet )
La hipótesis desplegada en dicho comentario hace alusión a lo no implicación subjetiva de Hanna ante su participación en los crímenes genocidas acontecidos en los campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial. Esto se hace presente en el film en la escena del juicio en la cual sus compañeras y coautoras del hecho declaran que Hanna fue la que redactó el informe sobre el incendio acontecido en la iglesia donde murieron 300 mujeres judías. Frente a esto, ella intenta defenderse ante el juez justificando que el informe había sido redactado entre todas, pero cuando se le pide la muestra de su letra para verificar la veracidad de su declaración, ella prefiere agravar su inculpación con tal de que no se haga manifiesto frente al tribunal que ella no sabía leer ni escribir y termina de ese modo declarándose culpable de un crimen que no cometió y se le termina adjudicando una condena a cadena perpetua como culpable de 300 homicidios a diferencia del resto de las acusadas que fueron condenadas a 4 años y 3 meses de prisión.
Fariña da cuenta de la vergüenza manifiesta en Hanna frente a su analfabetismo en la escena donde ella comienza a temblar cuando le acercan el block de notas y una lapicera para certificar su grafismo y compararlo con el del informe. Finalmente a partir de la adjudicación de culpa del ilícito que no cometió por la vergüenza acontecida frente al hecho de su analfabetismo, podemos observar que Hanna evita responsabilizarse y dar respuesta a su implicación subjetiva frente a los crimines acontecidos, esto se puede observar en la escena donde ella le explica a los jueces bajo que circunstancia comenzó a trabajar como guardia en los campos de concentración y el porque no liberó a los prisioneras del edificio. Hanna relataba dichos hechos con total naturalidad, sin tomar en cuenta el fin mismo de los actos en los que ella estaba involucrada, como alienada frente su responsabilidad subjetiva.
Fariña tambien da cuenta de la no impliacion del propio goce de Hanna, ante sus encuentros nocturnos con las prisioneras en su mayoria jovencitas a las cuales seleccionaba con el fin de que le leyeran y a las cuales bañaba y albergaba.

2- El circuito de la responsabilidad planteado puede ser pensado desde distintos tiempos lógicos.
En el tiempo 1, el personaje lleva delante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida. En un tiempo 2, recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de algo que anduvo mal, donde las cosas fueron mas allá de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes. Algo de esa diferencia le pertenece, se trata de la responsabilidad, entendida no en términos morales o jurídicos, sino en tanto subjetiva. Este segundo tiempo se sobreimprime al primero resignificándolo. La hipótesis que explica este movimiento aparece ubicada en el arco superior del grafo de responsabilidad y es ella la que abre la potencialidad de un tiempo 3, el de la responsabilidad.
El texto de Juan Carlos Mosca, “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto” trabaja sobre dicha temática indicando que la responsabilidad interpela al Sujeto, quien debe o puede dar “respuesta” por su acto, tal como plantea Jinkins, al decir que responsable es aquel de quien es esperable una respuesta, no en tanto consciente, sino como culpable de lo que hace y de lo que dice.

En base a la película trabajada, vamos a pensar dicho circuito en relación al personaje de Hanna.
Nosotras planteamos el Tiempo1 desde los distintos sucesos que fueron ocurriendo en su vida: la relación que mantuvo con joven Michael, su cambio de trabajo a causa de su analfabetismo, sus años trabajando como guardia en los campos de concentración, hasta inclusive la condena que se le adjudicó en el juicio por su participación en dicho trabajo y los años de prisión correspondiente. Pero adviene algo diferente, un Tiempo 2, cuando próxima a su salida de prisión recibe la visita de Michael (el cual fue llamado por las autoridades del establecimiento al ser la única persona con la que mantuvo contacto durante su estadía en la cárcel, a través de unas grabaciones que él le enviaba, relatándole distintas novelas) y en ese encuentro donde él le ofrece trabajo y vivienda, ella espera otra cosa:

Michael: Has ocupado mucho tiempo en el pasado.
Hanna: quieres decir ¿contigo?
Michael: No, no quise decir conmigo.
Hanna: Antes del proceso nunca pensé en el pasado, nunca tuve que hacerlo.
Michael: ¿Y ahora? ¿Que sientes ahora?
Hanna: ¿Qué importa lo que siento?, ¿qué importa lo que pienso?, los muertos siguen muertos.
Michael: No creí que aprendieras.
Hanna: Aprendí niño, aprendí a leer.

Esta escena, donde Hanna se enfrenta con un Michael adulto, que mantiene una distancia frente a ella basada en sus criterios morales que le impiden perdonarle su participación en el genocidio sin interrogación por la misma, produce que finalmente ella resignifique los efectos de sus actos.
A partir del segundo tiempo y la consecuente resignificación del primero, podemos advertir la Hipótesis Clínica en la cual se podría pensar algo del orden de lo desconocido para el sujeto pero que le concierne. En base a esto y en relación con el film, podríamos suponer que Hanna se declara culpable por un crimen que no cometió, para evitar responder por otro que si le pertenece, es decir, por su posición en relación a los cuerpos cuidados y bañados de sus lectoras en el campo de concentración. Esto hace alusión al fantasma de Hanna que remite a la posición que ella tomaba también en los encuentros con Michael, donde él era objeto del mismo modo en que lo eran esas jovencitas.
El acto consecuente de Hanna en base al encuentro con Michael en prisión, es su suicidio, llevado a cabo en la misma celda donde había pasado tantos años de su vida pagando por un crimen en el cual nunca se había implicado. Este acto es un modo de escapatoria, de la misma manera que lo fue el declarase culpable de la realización de aquel informe mencionado anteriormente, durante en el juicio, que alude el advenimiento de la respuesta ante la pregunta sobre quien era ella y la posición que había tomado.

3- Se podría pensar que las situaciones humanas están constituidas por elementos de azar y de necesidad. Clínicamente podemos leer situaciones cuando éstas dejan una brecha entre el azar y la necesidad adviniendo allí la responsabilidad subjetiva del sujeto.
En cuanto a la categoría del azar, planteada como una arbitrariedad desconocida que desconecta causa y efecto, abre paso a lo incierto y nada está determinado, podemos ubicar el primer encuentro entre Hanna y Michael y el reencuentro de ambos 7 años después en el juicio donde ella seria juzgada.
En el primer encuentro, son meramente azarosas las situaciones que lo provocan: las nauseas de Michael, el sentirse mal en el tren justo en ese momento, el bajarse del mismo en ese lugar en particular, el que se detenga exactamente en la entrada de la vivienda de Hanna y encima a la hora en que ella regresaba de su trabajo.
En el segundo encuentro, es puramente casual que el profesor de Michael haya elegido asistir con sus alumnos como espectadores en el juicio donde justamente Hanna era una de las juzgadas.
En cuanto a la categoría de necesidad, caracterizado por la determinación de lo inexorable, por aquello que debe suceder y no puede impedirse, aquello que enlaza las causas con los efectos, podemos percibirlo cuando en su declaración en el juicio Hanna menciona que ella solo cumplía con su deber como guardia, ya que las cosas debían suceder de ese modo y ella solo obedecía órdenes de sus superiores ubicándose así, en una posición de instrumento del régimen.
Escena del juicio:

Juez: ¿Por qué no destrabo las puertas?
Hanna: Es obvio, por las razones obvias. No podíamos.
Juez: ¿Por qué no podían?
Hanna: Éramos guardias. Nuestro trabajo era vigilar a las prisioneras no podíamos dejarlas escapar… no podíamos. Éramos responsables por ellas.

El problema surge en los casos en los que el sujeto está demasiado preso en la necesidad de las cosas, como ocurre con Hanna, cuando en realidad la obediencia no es ajena a la responsabilidad.
La responsabilidad del sujeto reside exactamente allí al ofrecerse como instrumento de la maquinaria.
En base a esto podemos realizar una articulación entre el discurso de Hanna y el de Eichmann, el cual decía no tener nada que ver con el exterminio, como si su accionar no hubiera tenido valor por el solo hecho de haber sido realizado a consecuencia de su acatamiento ante la orden de un superior.
En palabras de Gutierrez, se desrresponsabilizan del acto cometido como si este hubiera sido posible sin todas las pequeñas y grandes tareas en las que cada uno contribuyó de modo decisivo para lograr el resultado pedido.
En los actos de obediencia ante una autoridad se debe responder por la participación misma en esa circunstancia, por prestarse para que eso tenga lugar a través de su persona ya que fue su decisión formar parte de esa maquinaria mortífera.
Otra situación del orden de la necesidad que se podría pensar, seria la cual se hace manifiesta en el momento en que Hanna fue ascendida en Siemens, para ocupar un cargo administrativo, en el cual era necesario que ella domine la lectoescritura, por lo que necesariamente le fue imposible tomar dicho puesto.

4- Hay que tener en cuenta, como expresa Juan Carlos Mosca, que la culpa es el reverso de la responsabilidad.
La culpa por un lado vela, oculta, porque se adhiere a un objeto nimio, secundario y por otro lado devela, porque permite realizar una hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva del sujeto.
Es importante no confundir la responsabilidad moral o jurídica, con la responsabilidad subjetiva. Gabriela Salomone, explica que estos dos tipos de responsabilidades convocan no solo a dos posiciones subjetivas diferentes sino también a que el sujeto responda desde diferentes lugares.
Mientras que la responsabilidad subjetiva se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo que no es dueño de su intención ni de su voluntad, la responsabilidad entendida desde el discurso jurídico, se configura a partir de la noción de sujeto del derecho y es un concepto recortado en función del sistema de referencias legales, que además, constituye una de las formas de responsabilidad moral.
Podría pensarse entonces, que si el sujeto siente culpa por algo, es porque es responsable subjetivamente de otra cosa. En el caso de Hanna, ella se declaro culpable por la vergüenza que le ocasionaba que los demás supieran que era analfabeta. De este modo se puede ver en Hanna la responsabilidad por la vergüenza, ya que ella en realidad no había redactado el informe, porque no sabía leer ni escribir, pero prefirió reconocerse como responsable antes de quedar en evidencia con respecto a su analfabetismo. Moralmente, ideológicamente, puede ser valido su accionar, ya que en tanto sujeto del derecho ella es culpable de la muerte de las 300 judías haya redactado el informe o no, ella de todas formas participó del hecho convirtiéndose en una integrante mas de esa maquinaria mortífera como fue el Holocausto, pero desde la psicología, en el campo de la responsabilidad subjetiva, se sospecha de aquel que quiere pagar de más por un hecho, ya que esto estaría relacionado con la culpa.
En el caso de Hanna, ella termina pagando de más para no confrontarse con lo que realmente la angustia, con algo que es desconocido para ella, que está velado y lo podemos deducir en relación a la hipótesis clínica, la cual remite a la responsabilidad por determinada acción, ante la cual el sujeto siente culpa, y esta culpabilidad, como se mencionaba anteriormente, está relacionada con la vergüenza. Entonces, en relación a esto podría suponerse que Hanna se habría declarado culpable de un crimen que no cometió, evitando así, responder por otro que si le pertenecía, el cual tendría que ver con su posicionamiento en relación a los cuerpos cuidados y bañados de sus jóvenes lectoras en el campo de concentración.
En el film aparecen algunas figuras de culpa en el personaje de Hanna. Se podría pensar una de ellas, en relación a la escena en la cual el Juez la interroga para establecer si ella había redactado el reporte:

Juez: Necesito una prueba de su letra.
Hanna ¿Mi letra?
Juez: Si, debo establecer quien escribió el reporte
Hanna: “No es necesario, yo escribí el reporte”

Al acercarle el block de notas para establecer quien había redactado dicho informe, Hanna mira al Juez, luego fija su vista en las hojas que le habían entregado y empieza a temblar mientras se le llenan los ojos de lágrimas. Ante esta situación, se declara culpable bajando la mirada.
Otra escena a tener en cuenta es en la cual una de las sobrevivientes de los campos de concentración, Ilana Mather, declaraba los comportamientos de Hanna durante su trabajo como guardia en el campo de concentración:

Ilana Mather: Las guardias elegían un número de mujeres. Schimitz elegía de otra manera.
Juez: ¿En qué sentido?
Ilana Mather: Tenía favoritas mujeres, la mayoría jovencitas. Todos lo advertimos, les daba comida y lugares para dormir. A la noche, les preguntaba si querían ir con ella. Todas pensábamos…. Bueno usted sabe lo q pensábamos. Pero luego descubrimos que ella hacía que le leyeran en voz alta. Le leían. Al principio pensábamos esta guardia es mas sensitiva, más humana, más amable. A menudo elegía la débil, la enferma. Parecía casi protegerlas, pero luego las despachaba. ¿Eso es amable?

Mientras la sobreviviente relataba los hechos, los ojos de Hanna se llenaron de lágrimas y la mandíbula le empezó a temblar, luego bajo la cabeza y tragó saliva de una manera muy notoria.

Con respecto a la responsabilidad jurídica antes mencionada, podríamos también ubicarla desde el lado de Michael, ya que él había sido espectador pasivo en el juicio pero ahora, a partir de develar el analfabetismo de Hanna, se veía implicado en él y podía intervenir en la decisión final, en el punto de revelar el secreto de ella a la corte, de modo que lograría cambiar el rumbo del juicio.

5- De nuestra posición de sujetos somos siempre responsables…
El error de buena fe es entre todos el mas imperdonable. ( (Jacques Lacan)

El caso de Ibietta narra una historia situada en la España de la Guerra Civil. Un grupo de prisioneros republicanos en manos de la falange es arrojado en un sótano y deberán transcurrir la última noche en espera de que al amanecer los lleven hasta el muro y los fusilen. Ibietta es uno de los prisioneros que espera el amanecer y su destino. Él resistirá el sueño, ya que no quiere dormir para no desperdiciar ni dos horas de vida. Su vida ya estaba cerrada, ya nada valía para él. Su vida le era ajena.
Llegado el alba, salen los otros prisioneros y se escuchan las detonaciones. Ibietta debe esperar su turno. Lo suben a una habitación y lo empiezan a interrogar, le piden que denuncie a Ramón Gris, un líder anarquista. El oficial falangista le ofrece la vida de Gris por la suya. Ibietta sabe que Gris está escondido en la casa de su primo, pero lo que decide hacer es burlarse de los falangistas, ya que él frente a la certidumbre de su muerte se empieza a desentender de todo aquello que lo aferra a la vida. Ya nada le importaba, así que les dijo “está escondido en el cementerio”. Y dijo la verdad. Allí encontraron a Gris, lo mataron y aplazaron la muerte de Ibietta. Cuando éste sale al patio esperando su ejecución, se encuentra con el panadero García quien le dice que lo agarraron a Gris, el cual se peleó con su primo y fue hacia el cementerio. Ibietta dice temblando ¿en el cementerio? Y nuevamente repite esas palabras está vez de modo exclamativo ¡en el cementerio! Así finaliza el cuento, con el protagonista llorando de risa o riendo hasta las lágrimas.
Este caso, al igual que el de la protagonista de “El Lector”, muestran como se juega la responsabilidad en tanto subjetiva. Allí donde aparece el Sujeto del inconsciente y donde alguien, como Hanna o como Ibietta, se ubica frente a lo que le ha sucedido, sabiendo que no se puede liberar de la responsabilidad, alienándolo a un Otro, bajo la forma de azar o destino. Como dice Juan Carlos Mosca, la singularidad del objeto de goce es el núcleo de la singularidad del Sujeto y allí donde uno podría declarase no responsable, Freud lo hace responsable de un deseo. Pensando en el caso de Ibietta ¿Es responsable la falange de que Ibietta haya deseado vivir? Pensando en Hanna ¿Es responsable el Führer de que ella haya gozado de esos cuerpitos de las jóvenes judías?
Ibietta ríe en el mismo momento que llora cuando se entera de lo sucedido. Hanna baja la cabeza y su mandíbula empieza a temblar, tragando saliva mientras escucha como la sobreviviente relata el tipo de encuentros que ella tenía con las prisioneras en el campo. En ambas casos se ve como la culpa, la vergüenza, aparecen allí donde algo de su deseo se hacía manifiesto.

Bibliografía

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

Fariña, M., Serué, D: Responder por la vergüenza. En www.eticaycine.org.

Fariña, .M; “The Truman Show”. En Ética y Cine. Eudeba,

Gutiérrez, C.: (2009) “Eichmann y la responsabilidad”. En Michel Fariña, J. J.; Salomone, G. Z.: Dossier de Ética y Cine: Ética y ciencia. De la eugenesia al tratamiento contemporáneo de las diferencias humanas. Proyecto IBIS / Aesthethika©. Grupo Blanco ediciones, Buenos Aires.

Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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