por 

Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Cátedra I Fariña, Juan Jorge Michel
Profesora: Ianina Samolevich
Alumna: Corradi María Laura
L.U. 331129820
Comisión 1
Primer cuatrimestre año 2010

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

La película está basada en la novela de amor de Bernhard Schlink . La película arranca en 1995, cuando Michael Berg despide a su cita de esa noche y al mirar por la ventana ve pasar el tren. Entonces le viene a la memoria un joven, él mismo, en un tranvía muchos años atrás, en 1958 en la ciudad de Berlín. En esa época tenía quince años y un día regresando a casa del colegio empieza a sentirse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, una vez recuperado de su escarlatina, el muchacho sumamente agradecido le lleva a esta señora a su casa un ramo de flores. Éste fue el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos literarios. El ritual se repite durante todo el verano, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro. Siete años más tarde, el joven estudiante de Derecho acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de crímenes de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia y trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó. Es una impactante historia sobre el amor y el horror, sobre las heridas abiertas de la historia, sobre una generación de alemanes perseguida por un pasado que no vivieron directamente, pero cuyas sombras se reflejan sobre ellos.

El texto acerca del comentario de la película centra el análisis de la responsabilidad subjetiva en el personaje de Hanna. Si bien no establece de manera concreta una hipótesis al respecto, propone ciertos indicadores a tener en cuenta. Uno de ellos resulta clave para el análisis de su responsabilidad como sujeto del deseo, y es el siguiente: ´´Hanna se declara culpable de un crimen que no cometió para evitar responder por otro que sí le pertenece´´.
El sujeto se confronta con el campo de la responsabilidad de dos formas distintas. Por un lado se halla el campo de la responsabilidad subjetiva que interpela al individuo como sujeto del inconsciente, mientras que la responsabilidad jurídica apela a la noción de sujeto autónomo y de la consciencia. Esto último significa que el sujeto puede responder por sus actos, por lo tanto a nivel jurídico es imputable. La responsabilidad jurídica es una de las formas que adquiere la responsabilidad moral. La protagonista del film es sometida a juicio y cumple una condena en la cárcel por haber tenido un pasado activo en la Alemania nazi. Hanna no es inimputable porque durante el ejercicio de su empleo como guardia disponía plenamente de sus facultades mentales. Su declaración en el juicio se puede relacionar con el relato de Eichman. Hanna admitió que era una de las guardias que hacía la selección de mujeres para luego enviarlas a los campos de concentración y ante esto el juez le preguntó: ´´ ¿No se dio cuenta que estaba enviando a esas mujeres a la muerte?´´ Al respecto la acusada respondió que no había espacio, y había que hacer lugar para las nuevas que llegaban, y le repreguntó al juez que hubiera hecho él en su lugar. Más adelante en el juicio agregó: ´´Éramos responsables de ellas, nosotras como guardias teníamos que mantener orden, ese era nuestro trabajo´´. Al igual que Eichman, tenía órdenes y debía ejecutarlas de acuerdo a su juramento de obediencia, y esta misma no es ajena a la responsabilidad. El crimen en ambos casos es la sumisión a la autoridad.
Como mencioné antes, la otra dimensión de la responsabilidad es la subjetiva, y es la que confronta al sujeto con aquello que le pertenece pero le resulta ajeno, es decir, nada sabe de ello. Freud no consideraba esta ajenidad como causa de inimputabilidad, sino que por el contrario es en ese punto donde hay que ubicar la responsabilidad. Al mismo tiempo no se imputa al sujeto en el campo moral por aquello que se juega en el inconsciente. En esta dimensión es donde se sitúa el circuito de la responsabilidad. Está compuesto por un tiempo 1, en el que el sujeto realiza una acción o conducta orientada con un determinado objetivo, y la misma se agota en los fines para los cuales fue concebida. En el film, este tiempo 1 lo ubico cuando Hanna cuidaba y protegía a las jóvenes prisioneras, dándole comida y lugar para dormir, y a cambio les pedía que a la noche le leyeran en voz alta. Este accionar lo reveló una de las sobrevivientes durante el juicio, pero la misma conducta se aprecia en el film con Michael. Lo encontró un día en la calle desvalido y lo llevó a su casa para cuidarlo. La diferencia es que con él vivió un intenso romance de verano, y lo inició al joven en el mundo sexual pero bajo una condición: ´´Chiquillo, primero me lees, después hacemos el amor´´. Continuando con la lógica del circuito, hay un tiempo 2 que se desencadena por algún indicador que indica un exceso de lo acontecido. Momento en el que hay un quiebre en la certidumbres yoicas, posibilitando el interrogante sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Es una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen en aviso de que algo anduvo mal. El tiempo 2 se sobreimpone al tiempo 1 y lo resignifica. La retroacción caracteriza al circuito. Este momento lo ubico en el film cuando a Hanna el juez le pide una prueba de su caligrafía porque sus compañeras la estaban acusando de haber escrito el reporte de la SS. Comenzó a temblar y era muy grande la angustia que sentía frente al block de notas y la lapicera, que de manera imprevista la abismaron con la peor de sus vergüenzas. Luego de una pausa le dijo al juez: ´´No es necesario, yo lo escribí´´. La vergüenza por su analfabetismo la llevaron a hacerse responsable de algo que no cometió. Desde la moral este accionar es legítimo pero la psicología sospecha de aquel que quiere pagar de más . Pagó una condena por lo que no hizo, para no enfrentarse con su propia posición respecto de una situación que la implicaba seriamente pero de lo que nada sabía. La vergüenza de Hanna por su analfabetismo era consciente y se la considera una manifestación de la culpa a la que se adhiere el yo del sujeto. La culpa se constituye en el reverso de la responsabilidad, y si ésta no se encuentra aparece como sustituto la culpa que vela y desvela al mismo tiempo y por sobre todas las cosas es engañosa porque se adhiere a un objeto secundario. La culpa siempre aparece en un tiempo 2, interpelando al sujeto. El analfabetismo obraba de tapón para rastrear la verdadera responsabilidad de Hanna. La responsabilidad subjetiva de la protagonista reside en su posición una a una con los cuerpos cuidados y bañados de sus lectoras en el campo . A partir del tiempo 2 y su retroacción, se establece la hipótesis clínica que me permite inferir sobre aquello a lo cual el sujeto debería responder. El individuo se tiene que hacer responsable de su deseo, y en el caso de Hanna infiero que su deseo inconsciente giraba en torno a su fantasía erótica con los menores. Había una satisfacción sexual que se ponía en juego al bañar y cuidar esos cuerpos jóvenes y débiles. Esto se refleja con la escena del baño con Michael, cuando limpiaba minuciosamente las distintas partes del cuerpo del muchacho. Con él repite lo mismo que hacía con las prisioneras, e incluso a éstas también las renovaba ya que en una de sus declaraciones dijo que había ingresos nuevos y había que hacer lugar, por eso a las que estaban hace más tiempo las despachaba al campo de concentración. Más allá de cumplir con su trabajo, en este punto a nivel inconsciente estaba renovando sus objetos de deseo. Esto se puede pensar como una fantasía perversa, ya que acude a los más jóvenes y en estado de indefensión, y por otra parte se puede concebir desde el orden del incesto por el rol materno y de protección que ejercía sobre ellos. Con Michael era notoria la diferencia de edad, y de manera clara queda establecida en la escena del restaurant cuando la empleada que los atendió le dijo al chico: ´´Espero que tu madre esté contenta´´.
Cumpliendo la condena en la cárcel, Hanna decidió aprender a leer a partir de las grabaciones con literatura que le enviaba Michael y ella lo complementaba sacando libros de la biblioteca de la prisión. Finalmente aprendió a leer y escribir, y esto último lo interpreto por el lado que superado su analfabetismo, también pudo comenzar a ´´leer´´ su pasado y comprende porque Michael se aleja de ella. Después de veinte años que no la veía, fue a visitarla para concretar los pasos a seguir para su libertad. Desde la cárcel se comunicaron con él porque era el único contacto de Hanna. En esa charla él le pregunta si había pensado mucho en el pasado. Hanna pensó que su pregunta iba dirigida a su historia de amor, pero Michael le aclaró que no se refería a eso. Hanna continuó: ´´Antes del proceso nunca pensé en el pasado, nunca tuve que hacerlo´´. Estaba todo listo para que salga nuevamente al mundo y dejarse ahora proteger por la persona a la que ella nunca dejó de llamarlo “chiquillo”, incluso en esa última charla. Inesperadamente después de la visita de Michael, Hanna se suicidó. En este caso no se puede hablar de un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, es decir, el hacerse responsable de su deseo. El suicidio implica no hacerse responsable, hay una falla en la simbolización y se elige pasar al acto para evadir todo tipo de responsabilidad que la convocara como sujeto que desea. En este punto se puede comparar con Ibbieta, ya que en su caso si se puede ubicar un tiempo 3. La risa y el llanto con el que finaliza el relato del cuento de Sartre son indicadores del hacerse responsable de su deseo inconsciente de seguir viviendo.
Para finalizar, en relación a las categorías de necesidad y azar, los autores que hablan del tema sugieren que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Si rige por completo necesidad o azar, o una combinación de ellas, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. La necesidad hace referencia a aquellos hechos que ocurren por fuera de cualquier intervención del sujeto, mientras que el azar se relaciona con la incertidumbre, con las situaciones impredecibles. En nuestra protagonista, es del orden de la necesidad que si alguien cometió un crimen o colaboró del mismo, indefectiblemente debe ser juzgado por ello. Hanna sabía que estando en el juicio, alguna condena iba a cumplir. Declarándose autora del reporte de la SS consiguió alargar su condena a perpetua, sin embargo si no hubiera afirmado semejante cosa, su condena hubiera sido menor como la de sus compañeras. Al igual que Ibbieta, y en su caso de acuerdo al axioma de los falangistas ´´Es su vida por la suya´´, con la jugarreta pretendía no sólo despistar a los falangistas sino también vivir apenas unas horas más. Ibbieta sin saberlo, con su broma desafío al azar, y éste le jugó una mala pasada, ya que efectivamente su amigo estaba en el cementerio y lo matan.
En Hanna fue del orden del azar cuando se lo cruzó por primera vez a Michael en la calle, como cuando años después el joven presenció el juicio y descubrió el pasado oscuro de Hanna. Quizás si Michael hubiera hablado en el juicio, el destino de Hanna hubiera sido otro, o si nunca hubiese recibido esas grabaciones probablemente no hubiera habido motivos para aprender a leer y así comprender lo que había hecho.

Bibliografía
• Fariña, Michel; “Ética: Un horizonte en quiebra”. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
• Fariña, Michel & Gutiérrez, C. (1996). ´´Veinte años son nada´´. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Salomone, G.; Domínguez, M.E.; “La transmisión de la Ética. Clínica y deontología”. Volumen I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Gutiérrez, C. ´´Eichman y la responsabilidad´´. En Ética y ciencia, dossier de Ética y Cine.



NOTAS

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