por 

El ideal de salud es también político.
Marcelo Vinar

El que mata a una persona,
Mata a todas las generaciones que le
Continuaran.

.
Proverbio talmúdico.

El lector.

La película el lector nos confronta nuevamente con un periodo siniestro en la historia de la humanidad: el holocausto nazi y los campos de concentración, analizando esa época en la vida de dos personas, Michael Berg y Hanna Smithz, dos generaciones diferentes entrelazadas por azar y necesidad, la de hanna participe de la realidad alemana construida por la maquinaria nazi, y Michael la generación posterior, confrontándolas entre si, desplegando las contradicciones que las generaciones siguientes tienen que soportar sobre su pasado reciente.
Michael de tan solo 15 años, afiebrado y convaleciente se encuentra con Hanna quien de ella se enamora, (azar, destino, la vida que los une..?) una guardia de tranvía con un uniforme casi militar, quien no duda en ayudarlo y llevarlo a su casa, iniciando una relación amorosa totalmente asimétrica que marcara para siempre al KID, apodo que le daba Hanna a su compañero sexual, pero con una única condición: para continuar viéndola el debe leerle fragmentos de obras literarias antes del encuentro amoroso ( necesidad para Hanna ). Así transcurre su adolescencia, hasta que un día ella desaparece.
El reencuentro entre la pareja se produce años mas tarde, aunque esta vez tiene lugar en una sala de tribunal donde Hanna es interpelada por su pasado nazi, acusada por la muerte de 300 judíos cumpliendo su deber como guardia de un campo de concentración ( no olvidar que los guardias de los campos de concentración y encargados de la operación denominada Solución final pertenecían a la elite del ejercito alemán, los SS, odiados y temidos por la población civil y por el propio ejercito alemán, considerados no soldados sino los verdugos del régimen).
Y en este punto se abre dos alternativas: una en el campo de lo jurídico y otro en el campo de lo subjetivo, y dentro del abra dos respuestas diferentes para cada integrante de la pareja.
Responsabilidad es un campo que concierne a la Ética, responsable es todo aquel de quien es esperable una respuesta, responder por sus actos. La clínica enseña que la culpa aparece como reverso de la responsabilidad, allí donde existe un punto ciego en la responsabilidad del sujeto, el sentimiento de culpa aparecerá en su lugar, a la vez que nos pone sobre la pista de la responsabilidad pendiente, lo oculta a la conciencia.
Hanna se encuentra a años luz de comprender el porque de sus actos, de su actuación y responsabilidad en los campos de concentración, en mas colabora con los jueces porque simplemente ella hizo su “trabajo”, y lo hizo muy bien, cumplió con las tareas que le asignaban en su función sin cuestionarse nada, sin angustia, sin remordimientos, sin preguntas. ¿Como iba a dejar libres a los judíos si su función era impedir que escapen? No entiende porque sus camaradas guardan silencio, porque no dicen la verdad. Ella tenia que dejar lugar a los nuevos “huéspedes” del campamento, necesitaban el lugar, le repregunta al juez,” usted que haría en mi lugar”.pero calla y se conmueve ante un block de hojas y una lapicera, y aunque transcurren “solamente 20 años” en prisión hasta su reencuentro con Michael y este le pregunta:
- Michael: ¿recuerdas el pasado?
- Hanna: los muertos estad muertos y yo aprendí a leer.
Recién aquí hanna siente cierta interpelación por su estadía en la cárcel, al sentir la actitud de distancia de Michael con respecto a ella, pero ¿un suicidio como salida es responsabilidad subjetiva?
Contardo Calligaris en su texto “la seducción totalitaria” nos explica algo sobre la actitud de ajenidad de Hanna: lo que llama el triunfo de la técnica, de la instrumentación, solo es triunfo en la medida que los hombres mismos funcionan como parte de esta técnica, cuando ellos mismos se transforman en instrumentos de sus actos. Este semblante de saber construido puede ser cualquiera, lo esencial es que sea compartido y sabido y que de pronto nosotros quedemos funcionando, sabiendo lo que tenemos que hacer, como instrumentos de ese saber. Ese semblante de saber, cuando esta funcionando es necesariamente totalitario. (Excelente texto pero no me quiero detener tanto en el) donde la responsabilidad por los actos se diluye permanentemente en sus integrantes.
También quisiera destacar del texto de Marcelo Viñar “especificidad de la tortura como trauma” que el ideal de salud entre las personas también es político.
Totalmente distinta es la posición de Michael y con ayuda del circuito denominado de la responsabilidad decimos que un acto singular supone un antes y después de en la historia de un sujeto. Los tiempos del circuito de la responsabilidad son tres:
1) la intención manifiesta del sujeto.
2) Es el tiempo central del circuito, tiempo de la interpelación o lógica de la subjetivación, esto le pertenece al sujeto y le llega como algo diferente a lo que el esperaba, retorna al tiempo 1 pero desde otro lugar. Todavía el sujeto no se pregunta por la responsabilidad.
3) Es la emergencia subjetiva en donde el sujeto se pregunta ¿Cuál es la salida? Y ofrece una respuesta (aunque no toda respuesta puede ser ligada a la subjetividad, el síntoma es singularidad).

El tiempo 2 de Michael nos lleva al mismo tribunal donde era un joven estudiante de abogacía y tiene su primer reencuentro con hanna, sentada en el banquillo de los acusados. Michael entra en conflicto no solamente por reconocer a hanna como implicada en los asesinatos sino porque esa persona es su amada, su primera amada (y tal vez la única), a compartido su despertar sexual y amoroso, le a brindado momentos inolvidables para el, bajo la mirada de un adolescente de 15 años, pero también a compartido con esa mujer su lado mas oscuro, mas tenebroso.
En el juicio declara la única sobreviviente y su hija, Hilana Mufet, la cual a escrito un libro relatando los suceso acontecidos esa noche y tras reconocer a sus 6 guardianas, habla de Hanna como aquella que elegía a mujeres jóvenes, enfermas, las mas débiles, era como un juego, como un ángel en aquel infierno y simplemente les pedía que le lean, para luego despacharlas.
Escena en la que Michael resignifica esos momentos vividos como únicos con su pareja, en su adolescencia, vividos como parte de su romance, distintas imágenes circulan por su cabeza de diferentes momentos compartidos con Hanna, la lectura en común, el comienzo de su relación, elegir el menú que el solamente lee, el analfabetismo de su amada, las palabras faltan, parecerían que no hay, pero su cuerpo habla, hay angustia, malestar, el dolor que aflora, la terrible frialdad de Hanna hacia el, la marca que origina esa relación en el, tiempo 1 de nuestro circuito de la responsabilidad.
Momento donde el saber deja de asistir, ¿que hacer cuando no debo hacer nada y sin embargo algo hay que hacer?, cuando ningún saber me dice que debo hacer y sin embargo algo debo hacer, diría Ignacio Lenkowicz.
Hay otra escena donde Michael le pregunta a su profesor de seminario ¿que tendría que hacer si tiene información que podría beneficiar a alguna de las acusadas?, y su profesor le contesta que tiene una obligación moral de informar todo lo que sabe. Mi hipótesis clínica seria: Michael calla, a diferencia de Ibbietta que habla. Freud lo hace responsable de un deseo, deseo que viene del Otro como demanda ante la cual el sujeto se somete al mandato superyoico para liberarse de la culpa pero como nos enseño Freud en “El problema económico del masoquismo” y “El malestar en la cultura” el sujeto se sentirá mas culpable, diría Juan Carlos mosca.
Ibbietta quiso trocar ese sometimiento, burlándose del falangista aunque aceptara su juego, el chiste le salio mal, en ese sentido es responsable, quizás no culpable, pero si responsable de abrir la boca, aun en la ignorancia. Llevándolo al extremo, responsable de haber deseado vivir, responsable de haber querido burlar al Otro, de querer engañarlo habiendo aceptado al mismo tiempo las reglas del Otro, su goce.
De esto es también responsable Michael, pero callando. En vergüenza y responsabilidad, Jorge Jinkis, dice: el deseo no es para el psicoanalista una categoría, sino la consecuencia estricta a la que lo expone el ejercicio de la práctica. Si el hombre dividido por el lenguaje habla sin saber lo que dice, aquel deseo lo vuelve responsable de lo que dice, mientras las formas de traicionarlos, que parecen converger en ese no-saber, envuelven al sujeto en las brumas flotantes de una culpabilidad morosa. Responsable: aquel de quien se espera una respuesta, no digo conciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo dice, sino culpable de lo hace y dice.
A diferencia de Juan Fariña, en su comentario en ética y cine, y tal vez cometiendo el error de caer en un juicio moral, pero por mi condición de estudiante me permito cometer, el silencio de Michael por omisión lo convierte en cómplice de una situación que el no participo, que no era exactamente desenmascarar a Hanna como analfabeta, sino a ayudar a esclarecer la responsabilidad jurídica de 6 “mujeres “ implicadas en un asesinato de 300 personas, no era respetar la decisión de Hanna, sino no encubrir la responsabilidad de ninguna de las 6 guardianas acusadas en el juicio. ¿Que diferencia hubo entre la Shoah y el genocidio de 30000 desaparecidos en la Argentina?, ¿en nombre del amor podemos encubrir cualquier cosa?, ¿cuantas Hanna hubieron en nuestro país y aun pasean por la calle?’.
En “veinte años son nada” Juan Fariña y Carlos Gutiérrez dicen: si la responsabilidad alcanza al sujeto allí donde este no tiene conciencia de serlo, su registro imaginario se detendrá mucho antes. Se trata de la culpa. La culpa se constituye así en el reverso de la responsabilidad. Cuando la responsabilidad se encuentra ausente aparecerá, como sustituto, como contraparte, el sentimiento de culpa, los pensamientos atormentadores, el remordimiento, incluso los distintos modos de los altruismos. Y aquí ubico el síntoma en Michael, que aun sabiendo del pasado de su amada, siguió leyendo para ella como si estuviera en un campamento de verano, como si no se hubiera enterado de la cantidad incierta de personas que estuvieron antes que el, de lo siniestro que habitaba en aquella situación.
El tiempo 3 de nuestro circuito de la responsabilidad es aquel donde un acto dice algo, quiere decir, cuyo sujeto cambia y destituye en su final al propio sujeto que lo instauro. Es en su viaje a los estados unidos y en su contacto con la hija de la única sobreviviente de la masacre ocurrida, donde Michael puede plantear su relación con Hanna, blanquear aquella relación, ponerla en palabras, exteriorizarla.
Le costara 20 años a Michael, según la película, poder establecer un vinculo afectivo mas comprometido y estable con su hija, y poner en palabras su historia de amor con Hanna.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: