por 

Psicología Ética y Derechos humanos

Profesor Titular Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Profesor de Trabajos Prácticos Lic. Eduardo Laso
Ayudante de Trabajos Prácticos Lic. Alejandra Rodríguez Lamberti
Comisión N° 7

Un estudio acerca de la culpa y la responsabilidad subjetiva en los personajes del film “El lector”

Alumna

María Isabel BALDAS LU 134936230

Curso de verano 2010
Un estudio acerca de la culpa y la responsabilidad subjetiva en los personajes del film “El lector”
Por María Isabel Baldas

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el que se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignado indicadores.
Para el analista del film, tanto Michael como Hanna serían los personajes principales sobre los que se centra el estudio de la responsabilidad. Este propone que existirían dos niveles de responsabilidad, el primero responde a la pregunta acerca de: ¿qué es la lectura? Hanna no sabe leer, pero no sólo no sabe leer libros, no puede leer su propia posición en una situación. Ella ha sido artífice de situaciones horrendas en el campo de concentración pero sólo tiene colocado el registro de la vergüenza en su analfabetismo. En este sentido, dada tal desproporción entre su incapacidad para leer su acto y su vergüenza desplazada a la cuasi banalidad de su analfabetismo, el analista del film propone como hipótesis que esto puede ser entendido como un síntoma de la protagonista. Su indicador podría ser la circunstancia en que Hanna se declara autora del texto del documento; se declara culpable de un acto que no cometió en verdad, pero así se evita declarar por otros que sí le pertenecen y serían mucho más vergonzantes.
El segundo nivel de responsabilidad correspondiente a Michael, se presenta a través de la pregunta: ¿Hablar con Hanna? ¿Y qué podría decirle? Asimismo, el comentarista alega que tanto la deserción de la entrevista en la cárcel, al principio del film, como el empeño de “…amoblar un departamento sin huésped”, momentos antes del suicidio de Hanna, son escapes para no enfrentarse con su responsabilidad subjetiva. El analista refiere que “…Michael defecciona cada vez que ella desea hablar: desde la primera cita en la cárcel hasta cuando la despide, precipitando el final”.
En opinión de la que suscribe este trabajo, las hipótesis clínicas de los personajes serían ligeramente diferentes en un caso (Michael) y en el otro (Hanna) quizá algo más diferente a la planteada por el analista del film. En este último caso, cuando el jurado inculpa a Hanna de la confección de un informe para las SS probatorio del episodio del incendio, en donde queda expresa la participación de las guardias en el mismo, Hanna responde haber sido junto con el resto de sus compañeras artífices del contenido del mismo. Pero las otras guardias niegan su participación en ello y generan una denuncia en su contra en la que proponen a Hanna como el personal a cargo y única responsable. Aunque en un principio no es expresa en el film la condición de analfabeta de la protagonista, está claro que si ella alegaba esa circunstancia, el jurado bien podría pensar que estaba tratando de escabullirse de esa responsabilidad simulando analfabetismo.
Por otro lado, una de las sobrevivientes destaca el trato distintivo que Hanna tenía para con las prisioneras, en relación a que llamaba a las niñas a su cuarto para que les leyeran libros: ¿Por qué eso no se usó en favor de Hanna como indicio de que era analfabeta? ¿Por qué ni siquiera la defensa de la acusada pidió investigar sobre ese punto ? Acorralada, Hanna decide aceptar que fue ella quien lo había escrito, nadie atestiguaría en su favor por haberse reservado su condición de analfabeta y aunque ella lo mencionara no tendría valor. Siendo así, Hanna, no habría utilizado inconcientemente su condición de analfabeta para escapar de la responsabilidad por la participación en los crímenes sino, por el contrario, el analfabetismo fue un “corral” del cual no pudo escapar, al igual que las prisioneras en la iglesia en llamas. Así dadas las cosas, el analfabetismo y lo que esto conlleva en el campo de lo simbólico, se vuelve síntoma social y no sólo síntoma en los términos clínicos de una patología singular. Para otros conceptos del caso Hanna ver los puntos 2 y 4 de este documento.

2. Circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
La modalidad en la que la interpelación subjetiva pone en marcha el circuito es, dado el tiempo 2, se funda con su resignificación el tiempo 1. Esta retroacción resignifica los elementos disonantes del tiempo 1. Dado que toda interpelación exige una respuesta, el tiempo 3 consiste en que el sujeto pueda hacer algo con aquello descubierto, llevándolo a actuar de un modo diferente. A continuación se verá de qué modo se establecen los tiempos lógicos del circuito de responsabilidad en los dos personajes.

a- Michael
En relación al personaje de Michael, quién se ve enfrentado a una circunstancia que lo posiciona tanto como ex – amante, como estudiante de abogacía y alemán, se pueden plantear los tiempos lógicos comprendidos bajo el término de la responsabilidad de la siguiente manera: el primer tiempo de la responsabilidad es la que el sujeto lleva adelante cuando decide callar y no intervenir testimonialmente en el juicio a Hanna. Su intervención podría haber sido decisiva para disminuir la pena de la acusada, pero deja que el juicio siga su curso. El segundo tiempo de la responsabilidad está caracterizado por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto le resulta disonante. En este tiempo, el de la interpelación, es en donde el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto. Este segundo tiempo lo podemos situar en las vísperas del suicidio de Hanna. Allí cuando Michael va a buscar a Hanna para su vuelta a la sociedad, luego de cumplir la pena, y se entera que ella se había suicidado hace apenas unos momentos, lo llevan a su celda y escucha las palabras que Hanna había dejado en un papel como un “testamento”, éste se quiebra, y prorrumpe en llanto. Son las palabras de Hanna las que ubican el segundo tiempo. El “escuchar a Hanna” a través de sus palabras en el “testamento” estas comienzan a interpelar al sujeto. Es entonces cuando Michael puede preguntarse realmente por las actitudes que él ha tenido hacia su vida, su familia, su trabajo, manifestando la emergencia de la singularidad que evidencia la incompletud de su universo previo.
El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. La responsabilidad que atañe al sujeto es aquella que desconoce de sí mismo. Esta nueva conducta es apropiada por el sujeto y no remite al estado anterior. Un nuevo tiempo se inaugura y una nueva mirada se instalará de ahora en más.
En relación a éste tercer tiempo de la responsabilidad, hay una toma de posición en relación al universo de Michael inscribiendo un acto que produce un cambio. Con respecto al film, podemos observar un notable cambio en la posición de Michael durante la conversación con la sobreviviente del campo de exterminio. Michael se presenta como vehículo de la voluntad que Hanna dejó encomendada. Ante el pedido de la sobreviviente de que sea honesto en su relato, Michael le dice que es la primera vez que habla de su relación íntima con Hanna a alguien. Esto inaugura un cambio en la mirada de Michael. Este, se recupera así de su silencio, de callar, realizando un acto en los que habla con los Otros: la sobreviviente y luego con su hija. Con esta última Michael resignifica la historia de Hanna contándola por motu propio por primera vez para alguien, desde otra posición subjetiva, a diferencia del primer tiempo en el que no pudo hablar ni siquiera desde una posición moral.

b- Hanna
En el caso de Hanna se podrían plantear los tiempos lógicos de la siguiente manera:
El primer tiempo de la responsabilidad es el tiempo en el que el sujeto lleva adelante cuando expresa y describe las tareas que desempeñaba como guardia de prisioneras en el campo de concentración durante la substanciación del juicio; en ellas relata su participación como guardia de las prisioneras e interviniente en los sucesos de selección de mujeres que luego eran exterminadas en otra parte del país. Hanna presenta su accionar como del orden de un deber, ser responsable en la tarea que cumplir.: “¡Éramos responsables por ellas!” grita Hanna en el estrado, golpeando su puño contra la mesa.
El segundo tiempo de la responsabilidad está caracterizado por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto le resulta disonante. En este tiempo, el de la interpelación, es en donde el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto. Este segundo tiempo lo podemos situar en las vísperas del suicidio de Hanna, en particular al momento de la redacción de su “testamento” en el que solicita a Michael que le entregue el dinero “…a las sobrevivientes del incendio”. Es el pedido de entrega del dinero mismo, anterior a la muerte autoinfligida de Hanna, el que se ubica como segundo tiempo. Sería la posición del sujeto-joya culpógeno en el que no existe implicación. Es el reflejo de una responsabilidad moral u objetiva: pagar (con dinero contante y sonante) lo que se debe, una respuesta netamente jurídica. Esto no se corresponde con la emergencia de la singularidad ni es evidencia de la incompletud de su universo previo. Esta respuesta, el suicidio y el pedido de entrega del dinero, habrían venido a obturar la emergencia del sujeto de la responsabilidad subjetiva, taponando la dimensión ética. La responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que le pertenece y que al mismo tiempo le es ajeno. La responsabilidad que atañe al sujeto es aquella que desconoce de sí mismo. Hanna habría podido pagar sólo por su responsabilidad moral y no habría podido ingresar a una dimensión ética respecto de los sucesos del campo de concentración.
La conducta desarrollada por Hanna en este segundo momento fue una reproducción del momento primero: “mantener el orden y ser responsable”, siendo éste discurso alienado el que la lleva a ese trágico final . Por tal motivo, no hay un tercer tiempo de la responsabilidad para ella.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
La responsabilidad del sujeto es la manera que responde a las decisiones que toma sobre el azar en un contexto de necesidad. En este sentido, las decisiones van a tener un orden conciente, moral y jurídico, y/o un orden inconciente de responsabilidad subjetiva.
En el film, el contexto de azar corresponde a la circunstancia fortuita pura por el cual Michael, debido a que cursa un seminario de su carrera de derecho y debe asistir como parte de su estudio a los juicios que se celebran en los tribunales, se encuentra con Hanna, su ex – amante, en el mismo espacio jurídico donde es juzgada.
El componente de la necesidad se expresa, en la Alemania de post-guerra, en el juzgamiento a todas las fuerzas de las SS intervinientes durante el Régimen Nazi. Este orden histórico establece un componente de necesidad a los personajes, el cual no pueden eludir, tanto Michael por ser alemán, ser un estudiante avanzado en derecho y tener información valiosa para reducir la pena de la acusada, Hanna, guardia de las SS en pleno proceso judicial. Asimismo, otro orden de la necesidad que bien podría ser adicionado corresponde al hecho de haber sido amantes, este hecho establece un fenómeno de causa y efecto que inclina el plano del orden moral hacia un orden netamente subjetivo.
Michael decidió callar, ese fue el camino de la responsabilidad que tomó y que de alguna forma marcó el desenlace del film .

4. Establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la relación subjetiva. Consigne en caso que exista alguna responsabilidad jurídica.
Las figuras de la culpa para Michael, surgen de las escenas en las que él le envía los casettes con lecturas grabadas a Hanna y cuando él prepara un departamento para un huésped que no está. Estas dos formas de la culpa serían del tipo culpógeno (de orden moral u objetivo). Mientras que, con la lectura del “testamento”, luego de la muerte de Hanna, y en el momento en que le lleva el dinero a la sobreviviente del incendio del campo de concentración, en estos casos Michael es interpelado desde lo real. Esta serie de figuras de la culpa permiten establecer el tiempo 2 y por lo tanto refundar el tiempo 1, al mismo tiempo que permite establecer la hipótesis clínica para Michael posicionado como alemán frente al genocidio (posición conciente, moral y jurídica) y su otra posición como amante despechado (posición subjetiva e inconciente). Ambas jugarían un papel importante a la hora de callar. Callar al igual que los alemanes callaron cuando sabían de los campos de concentración y exterminio, adoptando en este caso el callar como posición moral. También callar para dar lugar a su deseo de castigo a la amante que lo abandonó y que debió decirle algo o darle alguna explicación por su ida.
El callar es una constante en la vida de Michael ya que al hacerlo conservaba el derecho sobre su intimidad (cuando era un amante de 15 años) y daba curso a su deseo de amar. Cuando Michael no callaba, leía a Hanna las palabras de los otros (autores), era un portavoz de los sueños y los deseos de los Otros.
En la escena de la cárcel, antes de arreglar su salida a la sociedad, Michael le refiere a Hanna si recordaba el pasado, ella le pregunta si habla de su romance con él y Michael le dice que no, que no es eso de lo que hablaba, y que nada iba a ser igual a entonces. Con esta escena Michael “escucha a Hanna y la lee”, quizás por primera vez, y con su respuesta precipita la caída de los últimos significantes que habitaban en ella y que le habrían dado un sentido a su vida fuera de la cárcel. ¿Amante despechado que busca el castigo a su amada? ¿Juicio moral de los Otros alemanes que callaron? ¿Significantes montados unos sobre otros confundiendo responsabilidad moral con deseos de venganza?
Luego e la muerte de Hanna, Michael comienza a poder escuchar a los Otros. En una escena con su hija adolescente expresa que él no había sido un padre muy presente y que eso iba a cambiar. La hija responde que ella había pensado que todo ese tiempo en que él no estaba con ella era por su culpa (la de ella). Ese cambio subjetivo le permite a Michael comenzar a hablar de lo que siente y puede contar lo sucedido a quienes son personas significativas para él.

Las figuras de la culpa para Hanna, surgen de las escenas en las que refieren a su costumbre en el campo de concentración de “limpiar los cuerpos de las lectoras”, así como el cuerpo de Michael y el suyo propio. Asimismo, en el final, Hanna redacta antes de suicidarse un “testamento” en el que deja un dinero “…a los sobrevivientes del incendio”. Estas dos formas de la culpa serían del tipo culpógeno (de orden moral u objetivo y jurídico ) y permiten establecer el tiempo 2 y por lo tanto refundar el tiempo 1, al mismo tiempo que permite establecer la hipótesis clínica para Hanna, entendiendo que la misma presentaría una alienación plena a los significantes de los Otros, que en este caso bien podrían responder a mandatos de los mandos militares Nazis:”Orden y Responsabilidad”. Esos mandatos, aún efectivos en Hanna en la Alemania de post-guerra, podrían rastrearse a partir de la escena anterior al momento del abandono que sufre Michael por su amante. En esta escena Michael ve a Hanna en el transporte (era guardia-boletera en un medio de transporte urbano), y ella reacciona violentamente indicando que ese es su lugar de trabajo, que es responsable de su cumplimiento, como es esperado, y que no es el lugar para verse. Esta separación tan tajante de la esfera afectiva y de la esfera laboral sería la expresión de un mecanismo de defensa que reacciona exacerbadamente a la posibilidad del ingreso de lo inconciente al ámbito de lo conciente. Luego de este episodio, Hanna tiene un breve encuentro con Michael, pero finalmente abandona a su amante.
El momento del suicidio de Hanna se lo podría enmarcar en un “pasaje al acto” (o momento de concluir, de Lacan), en el que se verificaría la imposibilidad de poner en palabras o abrir una pregunta. Con tal de “no ceder en su deseo” dice Lacan, pero la pregunta sería aquí ¿deseaba algo Hanna que no fuera de los Otros? ¿Podía Hanna renunciar a algún deseo propio? Quizás ella jamás deseó nada por sí misma y su alienación a los significantes del Otro la habían habitado para darle un sentido a su vida, mientras esos significantes se encontraban activos (en la cárcel, con su modalidad de reglas que cumplir: horarios, rutinas, etc., esos significantes podrían estar activos aún para ella). En la escena de la cárcel, antes de arreglar su salida a la sociedad, Michael le refiere a Hanna si recordaba el pasado, ella le pregunta si habla de su romance con él y Michael le dice que no, que no es eso de lo que hablaba, y que nada iba a ser igual a entonces. Allí, podría tenerse la escena indicativa de la caída de los últimos significantes que habitaban a Hanna y que le habrían dado un sentido a su vida fuera de allí. Esto podría haber creado un vacío tal en Hanna que inclinaría el fiel de la balanza, como contrapeso imaginario de la interpelación, hacia la muerte.
Se insiste con la pregunta: ¿estuvo Hanna alguna vez habitada por un deseo propio? En esta línea de pensamiento se podría pensar que no. Pero, ¿y si el deseo de Hanna era un deseo de muerte? (una pulsión de muerte vigorosa la podría haber habitado desde siempre) . Este deseo de muerte se podría haber enmascarado montado sobre los significantes de los Otros significativos, para Hanna, del Régimen Nazi. En este caso, ante la caída de esos significantes, Hanna habría quedado finalmente expuesta a su propia pulsión de muerte (frente al agujero). Así Hanna, cayendo de la escena, pasa al acto en la expresión de su auto-aniquilación, derrumbándose sobre si misma como un gigante con pies de barro al igual que el Régimen Nazi.

5. ¿Cuáles son los elementos comunes entre el caso presentado y el de Ibbieta en el cuento de “El Muro” de Sartre?
Cuando Michael decidió callar esto supone que el personaje toma la decisión más conveniente y en la que nada puede salir mal. “Ella quiere callar su condición de analfabeta y yo no voy a cambiar eso”, pensará Michael para justificar su inacción, desde su posición moral. Desde su posición inconciente, el amante despechado “sabe” (lo que no sabe que sabe) que la castiga por su abandono. Al igual que Ibbieta, cuando decide realizar una burla a los falangistas y les dice un paradero falso de Gris y piensa que nada puede salir mal, este se justifica diciendo los mandé al cementerio y van a dar vuelta todos los sepulcros sin encontrar nada; mi posición moral está a salvo. En este caso, no se tendría registro de lo inconciente ya que el texto no expresa que haya habido algún hecho previo que vincule a los personajes con el significante privilegiado “cementerio”. Aunque, en algún momento Ibbieta afirma que todos, absolutamente todos, hasta los falangistas, vamos a terminar en el cementerio. Frase, al menos, sugestiva.

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