por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º Cuatrimestre 2009

2º Trabajo Práctico: Responsabilidad Subjetiva

Profesor Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Profesora a cargo de la comisión: Mariana Pacheco
Comisión de TP: 20
Horario de cursada: Jueves 11 a 12.30 hs.
Integrantes del grupo:
-  LUQUE, Soledad LU: 33.514.405 0 solcito_18_88@hotmail.com
-  RAINOLDI, M. Florencia LU: 33.271.609 0 flor_rainoldi@hotmail.com

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

• Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

• En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

• Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

• Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

• Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

EL LECTOR

Ficha técnica

Título original: The Reader
Dirección: Stephen Daldry.
Países: EEUU y Alemania.
Año: 2008
Género: Drama
Interpretación: Kate Winslet (Hanna Schmitz), Ralph Fiennes (Michael Berg adulto), David Kross (Michael Berg joven)
Guión: David Hare; basado en la novela "El lector" de Bernhard Schlink.

Descripción de la película

La historia transcurre en Alemania (Heidelberg), luego de la Segunda Guerra Mundial. Volviendo de la escuela, el adolescente Michael Berg de 15 años, se siente enfermo e imprevistamente se ve obligado a bajar del tranvía que tomaba todos los días para volver a su casa. En ese momento Michael se encuentra con Hanna Schmitz, una mujer mayor que él, quien lo ayuda a llegar a su casa. Una vez recuperado de la enfermedad (había contraído escarlatina que lo tuvo varios meses en cama), Michael busca a Hanna para darle las gracias por el gesto que había tenido con él. Se produce una fuerte atracción entre ellos y comienzan un apasionado y secreto romance, convirtiéndose así en amantes. Mientras dura esa aventura, el joven diariamente al concluir su día escolar, se dirige a la casa de Hanna, en donde tienen encuentros apasionados, a los cuales se añade un elemento muy peculiar que hace de su relación algo original: cada vez que Michael iba a la casa de Hanna llevaba un libro que sacaba de la escuela, ya que a esta mujer tan misteriosa y enigmática, le gustaba mucho que el joven le leyera. Hanna Schmitz lo dobla en edad al estudiante, pero aun así continúa con aquello bajo esa constante que es la lectura. Pero un día, inesperadamente, cuando Michael llega a casa de Hanna, se encuentra con que ésta se había marchado sin dejar ningún rastro, dejando al muchacho confuso y desolado.
Veinte años más tarde, siendo estudiante de Derecho, Michael asiste a los juicios por los crímenes nazis y queda conmocionado al encontrarse de nuevo con Hanna, pero esta vez como acusada en el juicio. Hanna había sido colaboradora de la Alemania nazi. Ella sin ningún tipo de indicio de arrepentimiento, tal vez por ignorancia o inocencia, confiesa al tribunal haber trabajado como guardia de un grupo de mujeres durante la guerra, pero que éste sólo se trató de un trabajo más. Que ella nada había tenido que ver con los crímenes que se cometieron. Ella necesitaba trabajar y se le presentó ese empleo que no podía rechazar porque realmente lo necesitaba. Hanna es juzgada con otras mujeres por esta colaboración pero ella es la única que confiesa su participación en dicho acontecimiento. La terminan condenando con mayor severidad que las demás mujeres debido a la aparición de un documento que supuestamente ella redactó.
Una noche las mujeres prisioneras estaban encerradas en una iglesia cuando esta comenzó a quemarse. Trescientas mujeres murieron, ya que alguien dio la orden de no abrir las puertas para evitar que las mujeres escaparan. Cuando el juez indaga sobre quién había sido la responsable de dicha orden todas las mujeres señalan a Hanna. Ella niega haber redactado y firmado ese manuscrito y el juez para poder constatar si la escritura coincidía con la de Hanna le pide que escriba algo en un papel. Cuando uno de los fiscales le pone la hoja y la lapicera enfrente de sus ojos, Hanna se pone muy nerviosa y se niega a hacerlo, diciendo que no hacía falta, porque había sido ella la que había escrito ese documento. Es ahí cuando Michael se da cuenta que ella guarda un secreto que considera aún más vergonzoso que el asesinato; que a ella le gustaba que le lean porque en realidad era analfabeta, por lo tanto ella nunca podría haber escrito aquello. Esa vergüenza que tiene Hanna es la que la lleva a una sentencia de cadena perpetua.
Hanna pasa muchos años en prisión y periódicamente comienza a recibir cintas grabadas en las cuales Michael le leía los libros que a ella le gustaba. Esta práctica incita a Hanna a aprender a leer y escribir, y eventualmente a mandarle cartas a Michael, que él no responde. Cuando se entera de que Hanna será liberada después de 20 años, Michael, ahora de 41 años, divorciado y padre de una niña, asiente a buscarle una vivienda y un trabajo. Hanna se suicida, tras el encuentro con Michael, el día antes de su liberación y deja como herencia, sus ahorros a la prisionera sobreviviente de aquel episodio de la iglesia.

Análisis
El presente trabajo tiene como finalidad analizar la singularidad de uno de los personajes principales de la película, Hanna Schmitz, encarnada por Kate Winslet.
Para poder ubicar los tres tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, se tomará casi el total de la película y luego formularemos nuestra hipótesis clínica sobre este personaje para poder tratar de situar si existe responsabilidad subjetiva y a qué responde la misma. Intentaremos dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto. Y que hacerse cargo de ese deseo, asumirlo, implicará para ella tomar una decisión.
Para este análisis se tendrán en cuenta las categorías de azar y necesidad, la culpa, la responsabilidad y los ejes universal-singular, y particular.
Ante todo debemos ubicar las categorías de azar y necesidad para así poder dar cuenta si es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Como necesidad podemos ubicar el momento histórico. Durante la Segunda Guerra Mundial se construyeron muchos campos de concentración. En el caso de la Alemania nazi, se crearon además campos de trabajo forzado y campos de exterminio, que tenían como fin asesinar a los judíos, apenas ingresaban en el campo, lo que a partir de 1942 y hasta 1945 dio lugar al Holocausto y que produjo la muerte de aproximadamente seis millones de judíos. Hanna necesitaba trabajar, y no encontró ningún impedimento para hacerlo como guardia nazi de un campo de concentración. ” ¿Quieres trabajar aquí, Hanna? Así podrás mantener tu trabajo en Siemens, no están los tiempos para rechazos y remilgos. Solo es un “Lager”, un almacén, lo que cualquiera en otro lugar llama un campo de concentración.”
En relación al azar ubicamos la coincidencia, la casualidad, el accidente que los unió por primera vez cuando él de 15 años se descompone justo frente a la casa de ella; y el reencuentro en el momento del juicio, donde la condenada era ella, y él lo presenciaba por ser estudiante de Derecho.
La responsabilidad hace a la esencia misma del campo de la ética. Cuando hablamos de responsabilidad subjetiva, nos referimos a confrontar al sujeto con aquello que, aún perteneciéndole, le es ajeno, es decir, que lo toma como externo. No hablamos del sujeto autónomo, de la conciencia, del discurso jurídico dueño de su voluntad e intención, sino que se articula con otra noción de sujeto; el sujeto dividido, el sujeto del inconsciente, el cual debe responder a eso que lo interpela mas allá de las fronteras del Yo. Se trata de que el sujeto se confronte con aquello que le pertenece aunque lo sienta ajeno, ya que se trata de un saber no sabido para el. Convocan al sujeto a responder de distinta manera. Lleva al sujeto a responder, produciéndolo; es el sujeto como efecto de la palabra que lo divide. Según Mosca “La responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar”.
En el circuito de la responsabilidad subjetiva situamos como Tiempo 1, el momento en el cual nuestro personaje lleva adelante una acción con determinada finalidad, con el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue llevada a cabo.
En nuestro análisis de “El Lector” ubicaremos como Tiempo 1 el trabajo que Hanna desempeñó en el campo de concentración y por el cual es juzgada 20 años más tarde. Es ese momento en el cual Hanna, frente a la acusación que se le hace de colaborar para el régimen nazi, responde diciendo que ella no tuvo nada que ver con eso, sino que tan solo ella cumplió con el trabajo para el cual fue contratada, que ella no es responsable por la muerte de esas mujeres. Ser guardia solo se trató de un trabajo más.
El Tiempo 2 nos indica que las cosas fueron más allá de lo esperado. Es cuando el sujeto se ve interpelado por ese acto, que siente como ajeno, pero que en realidad le pertenece. Aunque Hanna haya dicho que ella sólo tomó el trabajo como uno más entre otros y sólo fue por necesidad, ese acto la interpela. Podríamos llamar a este Tiempo 2, “El juicio”. No lo ubicamos en el juicio que se inicia legalmente a Hanna por los crímenes cometidos, sino en la escena en la cual Hanna, a punto de ser puesta en libertad, recibe la visita de Michael, aquel muchacho al cual ella ha estado ligada durante todos esos años, el cual a pesar de lo que siente por ella, juzga a Hanna por su pasado y no puede aceptarlo. Él le pregunta “¿Le has dedicado tiempo a pensar en el pasado?” a lo que ella responde “Antes del juicio nunca tuve que pensar en el pasado. No importa lo que sienta o piense. Los muertos seguirán muertos”. Michael se levanta y se despide de ella, un poco desilusionado, ya que buscaba que Hanna asumiera su responsabilidad por ese hecho. Pero sin saberlo, ese comentario de Michael causa en Hanna cierto efecto. En ese momento algo cambia, Hanna debe responder por aquello que, aunque ella lo tomara como ajeno, la interpelaba. Hasta ese momento había adoptado una posición evitativa y negadora de lo sucedido ya que sentía que de aquello no era responsable. Ante tal interpelación debe responder. Responsable es aquél del que se espera una respuesta . Hanna cambia su posición frente a las circunstancias. Aquí es donde el Tiempo 2 se sobreimprime al Tiempo 1, resignificándolo. Es en este tiempo donde el universo particular se quiebra y se configura un momento propicio para la emergencia de una singularidad que demuestre la incompletud del universo. Eso emprendido en el tiempo 1 la toca de cerca, la roza. Hasta el momento del juicio, su universo se limitaba a trabajar ahí, sin más información, sin tener en cuenta el horror que estaba cometiendo. Su mundo era ese. La Alemania nazi, donde era “normal” la matanza. “¿Usted que hubiera hecho en mi lugar?”. Con esta pregunta da cuenta de su inocencia, de que para ella su accionar obediente y responsable era el correcto.
Así se adviene un Tiempo 3 en el cual el sujeto, frente a ese cambio de posición no es el mismo que el del Tiempo 1. Es aquí donde el sujeto hace algo con su deseo, se hace cargo de esa responsabilidad que se le adjudica. Es la respuesta del sujeto a eso que lo interpela. Hanna asume su responsabilidad subjetiva y responde a ella a través del suicidio. Pero aquí nos podemos interrogar si en verdad quitarse la vida es hacerse cargo de su responsabilidad. Cuando parecía que ella por fin se entregaba y confiaba en alguien, prefirió la muerte a ser parte de algo.

Hipótesis clínica
“La única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica, es de haber cedido en su deseo” . ¿Cuál es el deseo de Hanna? Deseo de saber. Justamente la relación con Michael se basa en la lectura; ella admira, se enamora de sus conocimientos. “¿Eres bueno para la lectura, no?”. Y es tal su deseo de saber, que lo antepone a la relación amorosa: “Léeme primero, chico. Después haremos el amor”. Esto atrae intensamente a Hanna, quien en el fondo anhela poder alcanzar ese conocimiento, ya que ella es analfabeta. Pero a pesar de esto, ella evita cualquier tipo de situación que de cuenta de su ignorancia, tratando de dar una imagen de indiferencia frente a ello. Este deseo de Hanna de saber también lo podemos ubicar cuando en el juicio, a partir del testimonio de una de las sobrevivientes, nos enteramos que Hanna entre las prisioneras, tenía a sus preferidas, las cuales cuidaba con toda su dedicación, pero a las cuales también les solicitaba que le leyeran distintas obras. Ahí también se plasma su deseo de saber. Igual en esa situación llama la atención que justamente, aquellas que eran sus elegidas, eran las primeras que Hanna entregaba a sus superiores, enviándolas directo a la muerte. ¿Qué es lo que motivo a Hanna a hacer eso?
En un segundo momento, es él quién la estimula a aprender a leer y escribir, cuando ella se encuentra en la cárcel cumpliendo su condena. A través de las grabaciones que él le envía, ella consigue la forma de poder agradecerle. Prioriza el cariño que le tiene, y se enfrenta a su mayor miedo que es superar el analfabetismo. Es así como Hanna aprende a leer y escribir.
Más allá de eso, podemos percibir en Hanna un profundo y escondido sentimiento de culpa, indefinido tras la incredulidad y la lentitud para comprender (o “leer”) lo que la rodea, lo que ha pasado. Su juicio es el juicio a quien no conoció otra ley que la ley del nazismo ni otro sentido de la obligación. ¿Es esto un atenuante? ¿Es su analfabetismo una disculpa? Claro que no. Ella misma tiene la convicción interna de su culpa. A los muertos, nadie va a devolverles la vida.
Como figura de culpa, entonces, aparece la vergüenza por el analfabetismo. Y sabiendo que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, podemos advertir que vamos por buen camino. ¿De qué es responsable? No saber leer implica no sólo no poder leer libros, sino fundamentalmente, no poder leer su propia posición en una situación que la atraviesa, y de la que ella se siente ajena, pero por la cual debe responder. Podemos percibir un desplazamiento de la vergüenza, de ese acto terrible que era su trabajo a ese representación nimia del analfabetismo.
Pero finalmente Hanna aprende a leer, y logra comprenderlo, leerlo a Michael. El le pregunta“¿Le has dedicado tiempo a pensar en el pasado?”. Pero no lo dice haciendo referencia a su historia de amor, sino al pasado oculto de Hanna. “Antes del juicio nunca tuve que pensar en el pasado”. Y tomando el acto de leer, como el de “descubrir por indicios los sentimientos o pensamientos de alguien, o algo oculto que le ha sucedido.” (RAE), advertimos que Hanna entendió que para Michael su acto era imperdonable; comprendió la gravedad de sus acciones. La culpa es la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo. , cautividad considerada como privación de la libertad en su mayor expresión. Toma una decisión. Se suicida. Pero en un instante previo a ese acto suicida, podemos detectar el efecto sujeto: la noción de acto en la que el sujeto de deseo inconsciente se produce. Surge algo más allá de las fronteras del yo, algo por lo cual se debe responder.
D’ Amore plantea dos conceptos para des-responsabilizar a un sujeto, en sentido jurídico: la razón y la intención son atenuantes a la hora de juzgar y condenar a un acusado. El mismo profesor de Derecho de Michael dice: "Uno no es culpable de nada sólo por trabajar en Auswitchz. Ocho mil personas trabajaron ahí, sólo 19 fueron condenadas y 6 por homicidio. Para probar el homicidio debes probar la intención, según la ley".
“El gesto de asumir responsabilidad es genuinamente jurídico y no ético, e implica simplemente ob-ligarse, hacerse cautivo, para garantizar una deuda.
Respecto del sujeto del inconsciente, “Estar en deuda obliga a responder. La culpa obliga a responder”. Hanna siente culpa y se siente en deuda con la gente que murió. Cuando se declara responsable de una acción que no cometió, sin saberlo se da la oportunidad de hacer algo, de saldar esa deuda con los muertos que están muertos, y lo seguirán estando. Y una vez más, trata de pagar esa deuda, dejando en su testamento una cantidad de dinero a ser entregado a la prisionera sobreviviente del incendio.
El deseo inconsciente puede ser reprimido pero nunca podrá ser destruido, por lo que siempre se abrirá paso en cada acto.
Concluimos con una cita de Lacan: “De nuestra posición de sujeto somos siempre responsables; el error de buena fe es entre todos el más imperdonable.”

Bibliografía

-  D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Michel Fariña, J. (1998). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra.
-  Michel Fariña, J. Responder por la vergüenza. Ficha de cátedra.
-  Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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