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Psicología, Ética y Derechos Humanos
Segunda evaluación – 2° cuatrimestre de 2009

SEGUNDA EVALUACIÓN

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I

Profesor Titular: Lic. Fariña, Juan

Comisión: Nº 13

Docente: Lic. Fraiman, Carlos Alberto

Alumnas: Levstik, Cecilia L.U: 31.651.776/0

Palmas, M. Jimena L.U: 30.636.262/0

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CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente - el efecto particularista.

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Sinopsis
1º tiempo (Michael jóven)
La historia arranca en 1995, cuando Michael Berg despide a su cita de esa noche y al mirar por la ventana ve pasar el tren. Entonces le viene a la memoria un joven, él mismo, en un tranvía muchos años atrás, en 1958. Al bajar del tranvía, vomita en un callejón, enfermo. Hanna Schmitz, la conductora del tranvía, le ayuda a llegar a casa. El médico diagnostica escarlatina y el joven debe permanecer en cama tres meses. Tras recuperarse, va a ver a Hanna para agradecerle su atención y en ese momento comienzan una relación amorosa. Él es mucho más joven y ella le enseña casi todo. Durante sus innumerables citas sexuales, el joven le lee libros de los que debe leer en el instituto.
Pasado el verano Hanna desaparece sin decirle nada a Michael.
Años después, un Michael ya universitario, estudiante de derecho, acude con su clase a los juicios contra varios antiguos oficiales femeninos de las SS, acusadas de dejar morir a 300 mujeres judías en un incendio. Allí reencontrará con su antiguo amor, aparece Hanna siendo una de las acusadas.
2º tiempo (Michael un hombre maduro) “El lector” es una historia de amor, sexualmente apasionada al principio, con las urgencias propias de la juventud y mucho más platónico después, obligado por las circunstancias y la separación de los muros de una prisión. Se cuentan más cosas que eso. Una vieja historia de genocidio, una mujer orgullosa, capaz de ir a la cárcel de por vida antes que reconocer que es analfabeta. Todo ello, está acompañado de la literatura, de la mano del joven amante impetuoso, que lee sus libros a su amante al principio y después, cuando ella ya está en la cárcel, a través de cintas de casette, que él le graba con la lectura de otros libros. En la cárcel ella aprende a leer finalmente pero una semana antes de salir en libertad Hanna se quita la vida.

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Introducción

En éste trabajo nos abocaremos a desarrollar segmentos del film “El Lector”, intentaremos re-leer fragmentos de éste apasionado drama bajo la lupa de una mirada ética y moral. Elegimos a la protagonista Hanna, personaje complejo del cual intentaremos hacer un recorrido exitoso.
Hanna es una persona llena de misterios, los cuales mantiene en secreto y por momentos pareciera que no sólo los mantiene ocultos para con los demás si no también para consigo misma. A través del trabajo se intentará explicar la responsabilidad subjetiva de Hanna, cuyo circuito se desarrolla en tres tiempos lógicos y se tratará de llegar a una hipótesis clínica para explicar el porque da o no una respuesta.

Análisis De La Película

Una Mirada Ética y moral

En el horizonte de lo universal – singular, dice Fariña, es en donde reconoceremos la dimensión ética. Sin embargo lo particular no puede comprenderse separado de lo universal – singular, ya que es su soporte.
Hanna es atravesada por el universal sexualidad. Lo universal esta unido a lo singular, porque puede tomar distintas formas de acuerdo a la singularidad de cada sujeto. Este universal se une a lo singular en la medida que ésta última irrumpe haciendo tambalear las consistencias previamente instituidas, suponemos que lo singular que irrumpe al universal sexualidad sería en este caso, que Hanna goza de los encuentros sexuales con un joven menor de edad

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y además goza de la lectura que el joven realiza en voz alta mientras ella escucha.
A la vez descubrimos otra singularidad que irrumpe al universal muerte, y es la forma en que pone fin a su vida, ahorcándose.
La película está situada en el contexto de la Alemania de postguerra, Hanna había cometido hechos aberrantes bajo el régimen Nazi; como todo régimen totalitario, sabemos que no funciona como soporte de lo universal-singular, ya que como organización no da lugar a la singularidad y, por ende, a la subjetividad: Hanna estuvo ahí para obedecer, sólo debió alienarse como un mecanismo más dentro de esa gran máquina de torturas y muertes. Su posición posibilitó que su deseo no se haga visible, y su accionar se guió íntegramente por la lógica de la demanda. ¿Qué ha sido la empresa nazi sino un gigantesco sacrificio al Otro? En efecto, la máquina totalitaria organizada a partir del ideal de la raza pura reclama más y más cuerpos ofrendados en el altar del dios oscuro. Etimológicamente el término Holocausto significa sacrificio, en que se abrasa a la víctima por entero. Formado por “HOLO”, “YO QUEMO”, se adapta no solo conceptualmente, sino también descriptivamente a lo sucedido. Se trata de un sacrificio a través del fuego, como la escena que Hanna no evitó, la muerte de 300 judías.
“La obediencia no es ajena a la responsabilidad”. Hanna lleva al extremo absoluto la lógica de la obediencia a las órdenes superiores, la responsabilidad de Hanna reside ahí al ofrecerse como instrumento dentro de ese régimen.
Como destaca Bauman: “Los actos crueles no los cometen individuos crueles, sino sujetos comunes que intentan alcanzar el éxito en sus tareas normales”.
La preocupación moral de Hanna se centraba en la tarea en sí misma y en su perfeccionamiento, dejando de lado la reflexión sobre la situación de los objetos a los que se dirige la acción. El lenguaje de la moralidad destaca las categorías de lealtad, deber y disciplina, dejando de lado las cuestiones éticas.

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El juez le pregunta a Hanna: “¿Por que no abrió las puertas de la Iglesia que estaba ardiendo en llamas?”
Ella responde: “Por obvias razones, no podíamos éramos guardias. Nuestro trabajo era vigilar a las prisioneras, no podíamos dejarlas escapar. Si
hubiéramos abierto las puertas habría sido un caos. Y agrega: ¿Como habríamos podido reestablecer el caos? No podíamos ¡Éramos responsables de ellas!
La disposición a actuar en contra del propio parecer y desoyendo la voz de la conciencia no solo funciona por una orden autoritaria, sino que es, sobre todo, el resultado del contacto con una fuente de autoridad inequívoca, monopolista y firme. Esto ocurre sobre todo en un sistema de poder basado en una autoridad jerárquica rígida, con un líder único al que se le rinde culto.
Un particular especial en esta historia es el vinculado a la relación amorosa que se establece entre Hanna y Michael; ambos están atrapados en el vértigo del erotismo y ninguno de los dos parece detenerse demasiado a considerar la diferencia de edad. Sabemos que un particular es aquello que está relacionado con los códigos instituidos y la subjetividad de la época. En éste caso vemos como los dos protagonistas rompen con el ideal instituido en la sociedad , en la cual no es aceptable una relación entre un hombre y una mujer con éstas características. Por ejemplo en una escena ellos van a almorzar a un restaurante, y cuando se retiran, la moza le dice a Michael, “Ojala tu madre lo haya disfrutado”. Si bien no hay ninguna ley que regule esto, es sabido que en aquella época no era común ver parejas con tanta diferencia de edad.

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La Responsabilidad Jurídica Y Su Diferencia
Con La Responsabilidad Subjetiva

En 1925 Freud nos alertaba sobre la diferencia entre la responsabilidad entendida en términos jurídicos y aquella que compromete al sujeto del inconciente, “el médico dejará al jurista la tarea de instituir una responsabilidad artificialmente limitada al yo metapsicológico”. Se trata entonces de establecer la diferencia entre el concepto de responsabilidad que se configura en el campo normativo y la noción de responsabilidad subjetiva. Vale aclarar que ante tal distinción es fundamental pensar en distintas nociones de sujeto, al mismo tiempo que son dos modos que tiene el sujeto para confrontarse al campo de la responsabilidad.
Podemos pensar a Hanna desde ambos tipos de responsabilidades; si pensamos desde la responsabilidad jurídica, podemos ubicarla como una persona susceptible de adquirir derechos o contraer obligaciones, es decir, es un sujeto de derecho. Por lo tanto es un sujeto capaz de hacerse responsable, no sólo por sus acciones, si no también por sus elecciones y decisiones. Por representar un sujeto de derecho Hanna es un sujeto imputable, por lo tanto y por definición: es capaz de responder por sus actos.

La Responsabilidad Subjetiva

El circuito de la responsabilidad tiene 3 tiempos lógicos, que no implica que se den en un orden cronológico. Podemos situar al tiempo 1: acto en el que el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo, entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. En Hanna el tiempo uno estaria dado en el momento en que comienza a trabajar en un campo de concentración, ocupando el puesto de guardia. La decisión de tomar éste puesto de trabajo implica la realización de un acto. Ahora bien, ¿Qué es un acto?, un acto implica una decisión por fuera de lo moral (del bien y del mal), una decisión por fuera

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de la ley. Dice Ariel, el acto “es una decisión y no una acción”. Pensamos que el acto de Hanna, fue tomar ésta decisión. Quizás el motivo haya sido la necesidad de un trabajo para poder vivir; sin embargo consideramos que la elección no queda justificada por ésta causa.
Dentro del tiempo uno podemos mencionar otro acto que se sucede al anterior y es su participación en un horrible crimen: el asesinato de 300 mujeres judías durante el Holocausto
Adviene luego lo que llamamos un tiempo 2, es decir, una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal en su acción iniciada en el Tiempo 1, por lo cual decimos que el tiempo 2 resignifica al tiempo 1. . A lo largo de la película Hanna y otras antiguas guardias de Auschwitz son juzgadas como presuntas responsables de la muerte de varias prisioneras judías tras el desmantelamiento de un campo de concentración. El fallo de la corte sentencia que Hanna es imputable por haber cometido un hecho reprobable, que ella misma admite y por ende se la considera una persona que tuvo comprensión en la criminalidad de sus actos. La corte juzgo a Hanna por la acción cometida y le aplicó la máxima pena: cadena perpetua.
Durante el juicio se le concede a la acusada la palabra para hablar en su nombre respecto de su acto y se le solicita que LEEA el caso que se pronuncio en su contra (que se cumpla con el marco de legalidad).
En éste sentido la escena judicial opera como un organizador simbólico de primer orden para situar la responsabilidad subjetiva.
Más avanzados en la película descubrimos una nueva situación de interpelación. A los 41 años de edad, Michael, se entera que Hanna será indultada, y sin que él haya elegido entrar en aquella situación, es convocado por la directora de la cárcel en la que se encontraba

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Hanna y le sugiere que se haga cargo de ella, buscándole un trabajo y un lugar donde vivir,. La directora alude que recurrió a él, porque Hanna no tiene ningún otro contacto para pedirle aquel favor.
Michael la va a visitar a la cárcel y le pregunta si recuerda el pasado, ella cree que se refiere a la historia de amor compartida. Pero Michael está aludiendo a los sucesos que la llevaron a la cárcel. En este marco Michael la interpela.
En el tiempo 3, es en donde aparece el cambio de posición subjetiva, es el momento en el que el sujeto se encuentra con su deseo
Ante estás interpelaciones Hanna Schmitz pudo hacer dos cosas, hacerse responsable de los actos cometidos o pasarse la vida huyendo de sí misma y evadirlos.
El psicoanálisis plantea un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición En éste campo el sujeto es siempre imputable; pero ya no en términos morales ni jurídicos, sino éticos. Los efectos de desimplicación en el acto son en general de alto costo subjetivo.
Esto se observa en la conducta de Hanna, la desimplicación de su accionar a lo largo de su historia, la lleva finalmente, al acto de terminar con su vida.
El tiempo 3 se abre en la medida que el sujeto puede hacerse responsable. Hanna no pudo responsabilizarse por sus actos culminando su accionar con un gesto dirigido a Michael.
Vemos que la responsabilidad subjetiva queda atrás, apareciendo su reverso que es la culpa. En palabras textuales Fariña dice “cuando la responsabilidad del sujeto se halle ausente, aparecerá como sustituto, como contraparte, el sentimiento de culpa. En Hanna no se observa remordimiento, ni
arrepentimiento, si no una culpa que se desplaza en el yo, bajo la forma de vergüenza.

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A nuestro parecer coincidimos en que una conducta vergonzante no equivale a afirmar que se ha obrado mal por el contrario hacerse responsable es poder dar una respuesta.

Hipótesis clínica

Desde el comienzo de la película se nos presenta a Hanna como una mujer solitaria, misteriosa, de cierta dureza y rigidez. Muy obediente y eficiente en su trabajo, quien orgullosa se pone el uniforme y cumple su trabajo casi impecablemente (en ese momento Hanna trabaja como guarda de tranvía).
Continúa la película y Hanna y Michael comienzan su historia de amor. Mientras surgían los encuentros sexuales Hanna demandaba que Michel le lea. Hasta aquí poco sabemos de Hanna, sólo que es una mujer que esta sola (podría decirse sola en el mundo) y que disfruta de encuentros sexuales con un joven menor de edad; encuentros que se realizan en su departamento, creando un ambiente sórdido, en donde el director ya nos hace ver que algo singular se juega en esa mujer.
Hanna desaparece y se la vuelve a ver en un juicio acusada de matar a 300 mujeres judías en un campo de concentración que se encontraba cerca de Cracovia en donde ella trabajo de guardia.
En ese juicio Hanna debe decidir si manifestar un gran secreto que guarda de ella misma o dividir la responsabilidad junto con otras guardias, de tantas muertes ocurridas en el campo de concentración luego de un incendio.
A Hanna se le plantea este terrible dilema; su angustia y desesperación nos muestra la difícil tarea que debe emprender ante esta decisión. Finalmente se hace cargo sola de los hechos cometidos, por lo cual es sentenciada a cadena perpetúa. Ahora bien, que nos quiere decir ese accionar de Hanna, quien decide tapar esa falta que tanto le avergüenza a costa de hacerse responsable jurídicamente del crimen de 300 mujeres. Detrás de ese secreto se podría suponer que se encuentra su culpa, su vergüenza: no saber leer y escribir, en realidad ¿es culpa de su historia pasada?, ¿de sus padres?, ¿del entorno donde debió nacer y crecer?, ¿fue abandonada sin posibilidad de acceder a una educación, es esa su culpa?
Hanna es la única de las guardias que no niega haber cometido esos hechos aberrantes y que asume toda responsabilidad jurídica pero no responsabilidad subjetiva, no hay una pregunta en ella que de cuenta de eso, parecería no tener registro.
En el juicio Hanna es interpelada por la ley, es allí donde debe pensar en el pasado, sin embargo no es en ese momento en el que se encuentra una respuesta de su parte, sino en una de las últimas escenas en la que Michael va a verla a la cárcel, a una semana de su libertad.
De esta manera su secreto quedo a salvo, ella no lee los cargos, no se defiende, acepta sin leer, con lo cual nadie accede a su secreto. Hanna era analfabeta.
Pero sabemos que ningún conjunto del universo es completo, Michael queda fuera de ese ocultamiento, él es el único que sabe la verdad. Hanna presentifica un comportamiento que se repite a lo largo de la película: quiere que le lean. Creemos que este comportamiento es un acting out que implica como dice Lacan un llamado al Otro.
En estas ultimas escenas cuando Michael no puede mirarla, tomarla de la mano ni abrazarla, demostrando a través de sus gestos no poder entenderla y le pregunta: ¿aprendiste a leer? A lo cual Hanna responde: “si pero prefiero que me lean”. Creemos que fue frente a este último encuentro con Michel que resignifica los terribles actos cometidos en su función de guardia en campos de tortura y muerte. Es entonces cuando decide poner fin a su vida.
Analizando la responsabilidad subjetiva de Hanna citaremos nuevamente a Lacan quien marca escalones que jalonan los efectos que produce en el sujeto el interrogante acerca de su lugar en el deseo del Otro. Es aquí donde nos podemos preguntar ¿Quién es Hanna para Michael?.
Parece ser el síntoma, posición por excelencia de la división del sujeto. En este sentido creemos que el síntoma de Hanna es la vergüenza que siente ante su falta de conocimiento en le lectura.
El síntoma se articula con el fantasma, que permite al sujeto mantener un vínculo con el objeto y con la pulsión. Deducimos que es cuando el síntoma cae que adviene el pasaje al acto, Hanna se suicida. Michael nunca pudo responder adecuadamente al llamado de Hanna, ser leída.
En el Seminario X, Lacan coloca en el punto de máxima dificultad el Pasaje al acto, en el que se produce un borramiento del sujeto de la escena. Sujeto que se sitúa fuera de la palabra, del lado de lo indecible.
En el pasaje al acto habría un franqueamiento de la escena hacia lo real, una identificación con el objeto a, y un discurso dirigido a otro no barrado.
La automutilación parecería inscribirse en este punto de máxima objetalización, fuera del circuito del síntoma, más allá de la cadena significante, ajena a las formaciones del Inconciente.
Al culminar con su vida Hanna deja su poco patrimonio, hereda a la hija de una de sus víctimas (sobrevivientes al incendio) 7000 marcos y deja escrito un testamento en el cual le pide a Michael que personalmente se encargue de esa misión y a la vez le deja sus saludos, ¿Qué quiso decir Hanna con esta actitud?, ¿Intenta pagar una culpa?, quizás este sea uno más de sus intentos de que alguien la lea.

Bibliografía

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• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Gutiérrez, C. (2002): Diagnóstico y responsabilidad. En Revista Argentina de Psicología, APBA, Número 45, pp. 93-98.
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• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Samaja, J. (2000). Universal, particular, individual. Las dimensiones de todo concepto. En Semiótica y dialéctica. Ediciones JVE: Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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