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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Materia: Psicología, ética y derechos humanos
Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Comisión nº: 16
Profesora: Patricia Gorocito
Segundo cuatrimestre de 2009

Alumna: Constanza S. Hoffman
L.U.: 32.296.397.0
Mail: cotyhoffman@hotmail.com
“La noción de secreto es clave para la literatura universal. Podría decirse que todo el concepto de personaje es definido por gente que guarda información específica la que, por varias razones, a veces perversas, a veces nobles, ha resuelto no revelar…”
“The Reader”

En este trabajo me propongo analizar, desde el Circuito de la Responsabilidad, al personaje de Michael Berg, de la película “The Reader” (“El Lector”). Asimismo, intentaré ubicar en algunos pasajes del film, las categorías que fueron trabajadas en la primera parte de la cursada.
La película narra la historia de un adolescente (Michael) que establece una apasionada relación con una mujer que lo dobla en edad (Hanna), a partir de un encuentro casual en el que ella lo ayuda cuando él se descompone en la calle. Esa relación termina cuando Hanna desaparece un día inesperadamente.
Ocho años después, Michael, ahora un joven estudiante de Derecho, la vuelve a encontrar mientras está como observador en un juicio a colaboradores de la Alemania Nazi.
Precisamente, es en esta situación del juicio donde ubico el Tiempo 1 del Circuito de la Responsabilidad. Ese tiempo en “donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, supone, se agota en los fines para los que fue realizado” . Para situar este Tiempo 1 me remito a esa escena, cuya tensión se expresa en el rostro de Hanna, en la que el juez le exige que realice una muestra de su escritura para que sea comparada con la letra del informe que fue redactado a propósito de los crímenes por los que se la acusa (haber dejado cerradas las puerta de una Iglesia, mientras ésta se prendía fuego, para evitar que las prisioneras, que estaban encerradas en su interior, escapen). Ante esta situación, Hanna se niega a escribir y se reconoce como autora de ese informe. Decide callar constituyéndose, legalmente, en la única responsable directa de esos crímenes.
Michael sabe, para ese entonces, que el silencio de Hanna nada tiene que ver con la veracidad de lo que ese silencio implica. Hanna no calla porque quiere confesar su culpabilidad. Hanna acepta la acusación porque su analfabetismo le impide escribir, a la vez que la vergüenza que siente por ello, le impide confesar su analfabetismo. En consecuencia, guarda silencio.
Decimos entonces que Michael conoce esta verdad que Hanna esconde. Lo descubrió en el juicio mismo, cuando el testimonio de una de las víctimas lo transporta a su pasado adolescente en el que, en ese verano en que estuvo con Hanna, ella le pedía y disfrutaba de que él le “leyera” en voz alta. Este conocimiento que Michael tiene lo ubica en una posición de toma de decisión respecto de hablar o callar. Pero esto no se analiza desde una visión jurídica de la responsabilidad. No se trata de si Michael Berg “debe” o “no debe” decir la verdad: que Hanna es analfabeta. Él consulta con un profesor con quien está realizando un seminario dentro de la carrera de Derecho, pero la respuesta de dicho profesor (que debe decir la verdad, como sea) no le alcanza a Michael, hay algo que trasciende la mera decisión del sujeto autónomo del derecho.
La decisión de Michael va más allá de saber que es lo que estaría bien hacer en esta situación. En consecuencia, Michael decide en soledad guardar silencio. Es esta acción la que sitúo en el Tiempo 1: la acción del silencio. Él conoce las consecuencias que dicha acción tendrá, seguramente: Hanna será castigada con una pena mucho mayor que la que recibirá el resto de las acusadas. Pero esta acción llevada a cabo por Michael parece agotarse en los fines para los cuales fue concebida: no develar un secreto que la misma Hanna decidió mantener oculto, por vergüenza ante su ignorancia.
Sin embargo, esta acción del Tiempo 1 adquiere un valor diverso a partir del suicidio de Hanna, varios años después de su reclusión y poco antes de su excarcelación. Esto implica que la acción del silencio sostenida por Michael en el tiempo 1, excede los fines para los que fue concebida: no revelar el secreto que Hanna quiso mantener oculto, a pesar de las consecuencias que esta decisión tendría. Y es esto que sucede en el Tiempo 2 lo que abre una dimensión que el sujeto desconocía cuando realizó su acción en el Tiempo 1. Es este el tiempo “… donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestra la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” . No responde a un orden cronológico sino que, por medio de la retroacción, se vuelve a la acción que ya sucedió. Es este Tiempo 2 y lo que en él sucede, el que interpela al sujeto a propósito de lo realizado en el Tiempo 1: ¿Qué dije?, ¿Qué soñé?... y en el caso de Michael: ¿Qué silencio sostuve?, ¿Qué secreto guardé? Interpelación subjetiva que pone en marcha el circuito. El tiempo 2 funda al Tiempo 1, resignificándolo por la interpelación a través de la culpa. “La culpa hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder” .
¿Qué certezas tenía Michael al momento de guardar silencio en el momento del juicio? ¿Qué certezas siguió sosteniendo cuando dudó respecto de si hablar con Hanna o no, aun mucho después del juicio mismo? Hay algo de estas certezas que tambalean, se resquebrajan. A partir del Tiempo 2, aparece la Culpa, que lo lleva a interpelarse sobre algo que hace tambalear su posicionamiento anterior y permite que empiece a emerger algo en relación con su deseo inconsciente. Esta culpa plantea que hay algo de la dimensión de la Responsabilidad que se le presenta al sujeto: Michael debe hacerse responsable, subjetivamente hablando y, en consecuencia, se ve obligado a retornar al Tiempo 1.
Podemos entonces pensar, en relación a una Hipótesis Clínica, qué valor adquiere, luego del suicidio de Hanna, el “silencio” para Michael. No es solamente el silencio del momento del juicio, el del Tiempo 1, sino también el silencio que, desde su adolescencia hasta la actualidad del personaje (aun después de la muerte de Hanna), sostuvo respecto de su relación con esa mujer. Michael nunca pudo contar a nadie la historia vivida con ella., siempre lo mantuvo en secreto.
Es el silencio que se presenta con insistencia, a lo largo de todo el film. Es el silencio de Hanna por vergüenza respecto de su analfabetismo, pero tras él, los crímenes que cometió, también silenciados. Es el silencio de Michael, por “respeto” (?) ante la decisión de Hanna. La hipótesis clínica se expresa entonces en ese silencio que impide que él otorgue palabra a esos sentimientos y a esa relación que lo inundaron en la adolescencia y que se entraman con su despertar sexual.
En el despliegue de la historia vemos como algo de la inscripción por medio de la palabra va ganando lugar en Michael: por ejemplo, cuando se presenta en la cárcel y pregunta, a esa Hanna avejentada y débil que nada tenía que ver con la rígida y joven de su juventud, si ha reflexionado a acerca de lo que ha hecho.
En este pasaje ya empieza a vislumbrarse que la respuesta a la interpelación que el Tiempo 2 realiza al sujeto en cuanto a lo acontecido en el Tiempo 1, no se da en el plano moral (eje de lo particular) sino en el de la ética: Michael se ve directamente implicado y convocado a hacerse cargo, subjetivamente, de lo acontecido.
Es entonces cuando en el Tiempo 3, emerge el acto ético, la singularidad.
Ya no es el mismo Michael del Tiempo 1 ni el del Tiempo 2 el que se encuentra parado, junto a su hija, frente a la tumba de Hanna. Es allí, es en ese momento y en ese lugar, en el que se produce y consolida un cambio de posición subjetiva en el personaje: se produce la inscripción, se le otorga palabra, se nombra eso que pasó y que tiene que ver con su sexualidad, que quedó marcada por esa mujer que la despertó.
Michael cuenta a su hija, la historia con Hanna; todo lo sucedido, partiendo desde el comienzo de la relación. Da así lugar a la palabra, palabra que rompe el silencio que insistió en todo el film. Silencio que se hizo acción en el Tiempo 1 y silencio desde la muerte que lo interpeló desde el Tiempo 2. Ese silencio, eso secreto del pasado que no se permitía expresión, ahora encuentra una salida y así Michael se hace cargo de su deseo inconsciente, expresa todo eso que tiene que ver con su sexualidad y que siempre mantuvo en secreto. Es este el tiempo de la responsabilidad subjetiva, posición en la que se ubica haciéndose responsable de su relación con Hanna y de todo lo que de ella se desprendió en el transcurso de toda su vida.
Él, al igual que Hanna, había decidido no llevar a la luz algo de su propio ser. Pero Michael logra romper la barrera de las certezas yoicas y arrojarse a las aguas de lo inconsciente, implicándose con su propio deseo, con su sexualidad en juego que logra inscribirse en este Tiempo 3.
Hay entonces aquí una dimensión ética que quiebra un horizonte, ese horizonte constitutito por la moral. “La ética como disciplina de pensamiento, aparece cuando el saber deja de existir”, cuando las certezas del saber brindadas por la moral, flaquean. Es entonces cuando tiene entrada el Acto Ético, en tanto acto que da existencia: narrar la historia, inscribir su sexualidad.
En el caso de Michael, no es la Ley la que rige, no se trata de si hizo lo correcto o no al silenciar la verdad de Hanna. A partir del suicidio de ella, surge algo hasta entonces oculto: la dimensión del silencio y del secreto, no sólo de los crímenes por ella cometidos, sino también y sobre todo, sobre su sexualidad: Michael que nació como hombre para esa mujer. “La potencia de lo Universal-Singular puede abrir la posibilidad de una responsabilidad ética” .
Michael conoció a Hanna por obra del Azar: el primer encuentro entre ellos no estuvo pactado previamente por ninguno de los dos. Michael sufrió una descompostura, volviendo de la escuela hacia su casa. Debió bajarse antes de lo esperado del tranvía en el que venía viajando y detenerse en la calle; se recostó en el pasillo de una construcción de múltiples viviendas y, por obra del azar, a ese edificio llegaba Hanna luego de una jornada de trabajo (ella justamente vivía en una de esas viviendas) y le ofrece ayuda. Este encuentro “casual”, esto que sucedió y que es algo contingente, se constituye como el inicio de su relación, seguido por la “visita de agradecimiento” que Michael le efectuó luego de haberse recuperado de su enfermedad.
También cabe mencionar como producto del azar, otro pasaje del film, aquel en el que él concurre con su grupo de estudio opcional, como observador al juicio en el que Hanna es una de las acusadas. Este segundo encuentro, que se produce después de tantos años sin que uno supiera nada del otro, y aun más, sin que Michael conociera aun el motivo de la partida repentina y sin despedida de Hanna, también es producto del azar, es un suceso fortuito.
En cuanto al concepto de Necesidad, podría ubicarse en la premisa de que “toda enfermedad requiere de un período de recuperación”. Michael quiere recuperarse cuanto antes para poder volver al colegio y así tener posibilidad de ir a la casa de Hanna. Sin embargo, esto excede la capacidad de intervención de Michael. Es algo que debe ocurrir forzosamente, que responde al orden de lo inflexible, de la determinación.
Lo Universal corresponde a un rasgo que es propio de la especie. En el caso de este film, y sustentado en el circuito de la responsabilidad antes planteado, la sexualidad, en tanto concepto simbólico, tiene lugar en este sector del eje “universal-singular”. Pero nada sabemos del universal sino a través de su realización en la forma de lo singular. Y, a la vez, “… el efecto singular no es sino una de las infinitas formas posibles de realización de lo universal" .
La categoría de lo Singular se ubica en el valor que adquiere la sexualidad, como concepto simbólico universal, en Michael. Como vimos anteriormente, Hanna despierta su sexualidad y lo lleva a conocer ese mundo del cual Michael nada sabía. Hanna viene a dar respuestas a cerca de ese misterio que es la sexualidad, y viene a la vez a introducirlo en una experiencia nueva para él. Ese referente de lo sexual y a la vez objeto de placer, desaparece un día sin aparentes motivos y, desde ese momento, todo lo hasta entonces construido, se derrumba. La sexualidad queda ahora, para Michael, teñida de una tonalidad gris: ya no puede nombrarla, el silencio lo toma, ya no puede poner palabras a su sexualidad y, por ende, tampoco puede inscribir, contar a otros, la relación que mantuvo con Hanna.
Sexualidad que tiene la intención de inscribirse en la relación que mantiene con una de sus compañeras de estudio pero que deja ver algo de una ligadura no completa en el punto en que él le dice que debe irse, que no puede dormir con ella.
La singularidad no es la individualidad, es un elemento de la situación. Es esta singularidad, cuando tiene lugar, la que muestra que el universo existente, el universo de inscripción simbólica de la sexualidad, pierde su completud. La singularidad, esto que hoy le sucede a Michael como sujeto, tiene que importar un nuevo universal, ampliando el universo que existía antes de que ella emerja.
Lo Particular se corresponde con un universo que se siente “completo”, lo cual es un requerimiento del discurso moral. Es “en los puntos de colapso moral que puede advenir otra cosa…” , cuando se rompe el universo previo. Lo particular es un “efecto de grupo, un sistema de códigos compartidos”.
En la época en la que se ambienta el film, era prácticamente inconcebible que un joven de la edad de Michael mantuviera una relación con una mujer mucho mayor que él. En un pasaje de la película, Michael y Hanna salen un fin de semana a realizar un recorrido en bicicleta. Se detienen en un comedor al aire libre, almuerzan allí y, cuando se están retirando, la mujer que atendía en el lugar le dice a Michael: “espero que a tu madre le haya gustado”, ante lo cual Michael responde besando en la boca a Hanna. Vemos como el concepto de sexualidad como simbolismo universal, adquiere una forma particular según la moral/ideología vigente en la Alemania de posguerra: campo de lo histórico en el cual lo universal se realiza.
Por último, podemos situar en este film, el concepto de Efecto Particularista, en el nazismo, el cual se sostiene en la creencia errónea de que la raza aria, con sus características particulares, es el “ideal” al que debe aspirar toda la raza humana. Persiguiendo ese fin, llevó a cabo una matanza indiscriminada de todos aquellos que no cumplieran con ese “ideal” que se había constituido como universal. Es decir que, en este caso se ve claramente, cómo algo del orden de lo particular, como es una nacionalidad, un origen étnico, una religión, excede los límites de lo particular y pretende constituirse en universal. Hay una imposibilidad de ver que el universo ese que habían constituido se ve destituido por una singularidad; no la asume como tal. Tenemos un particular que pretende para sí el carácter de universal. Como si no pudiera aceptar que una vez que se ha declarado una singularidad, el universo deviene particular. El nazismo y, desprendiéndose de él, el tema de la obediencia, están vivamente presentes en el momento del juicio a los colaboradores de esa Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial. Éste se convierte entonces, en un efecto particularista: “Cuando una parte del universo pretende imponer su regla particular como ley del todo” .



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