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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGIA
SEGUNDO PARCIAL DOMICILIARIO

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOSS. CAT 1
PROF.TIT.REG. JUAN JORGE FARIÑA

PROFESORA: VIVIANA CAREW

CO-AYUDANTE: JULIA CALDERONE

COMISION: 17

ALUMNA: RUBIANES CAROLINA

LU.: 338779290

FECHA DE ENTREGA: MARTES 17 DE NOVIEMBRE DE 2009.

CONSIGNA DE EVALUACION:

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente – el efecto particularista.

“EL LECTOR”

En el presente trabajo me propongo abordar la película “El lector” (2009) para dar cuenta del circuito de la responsabilidad entre otros temas propuestos en la consigna de evaluación.
La película se sitúa en tres momentos en la diacronía de la vida del personaje principal, “Michel Berg”, estos tres momentos son: en su adolescencia en el marco de la Alemania nazi, en su madurez cuando estudia en la Universidad de Derecho y por último en su adultez cuando ya es abogado y ya ha conformado una familia (tiene una hija) aunque es divorciado.
Entorno de la Alemania occidental gobernada por el nazismo; “Michel Berg” un joven de 15 años conoce a la Sra. “Hanna Schmitz”, una mujer que lo dobla en edad. Comienza con ella su primera relación amorosa, la cual es interrumpida por la desaparición de ella. En dichos encuentros aparece la situación de lectura muy presente, ella le pide, casi lo obliga a que le lea todos los días un nuevo libro, la situación de lectura aparece erotizada ya que este pedido aparece durante sus relaciones amorosas. Luego de casi 10 años él comienza sus estudios en la Universidad de Derecho, y es seleccionado en un seminario preferencial para ser participe de un juicio. Dicho juicio es realizado por una de las victimas de los campos de concentración nazi contra seis guardias que estaban a cargo de un grupo de 300 mujeres; ella relata que una noche las guardias que comandaban el grupo de mujeres deciden dormir en una iglesia; esa noche hubo bombardeos y como consecuencia se incendia la iglesia donde estaban alojadas, las guardias que controlaban a este grupo para que no se escapen, deciden cerrar las puertas de la iglesia con llave , de manera que murieron todas incendiadas, menos la señora que inicia el juicio.
Una vez ubicado el contexto en que transcurre la película me propongo articular los tres tiempos lógicos en los que pensamos el circuito de la responsabilidad a partir del personaje principal, “Michel Berg”.
En primer lugar me parece importante realizar una pequeña referencia de lo que entendemos por responsabilidad, ya que no es la misma acepción que se entiende en el campo de la moral y del derecho, de la que voy a desarrollar en este trabajo. Es importante remarcar que si bien la responsabilidad en el ámbito jurídico se recorta específicamente al funcionamiento legal, hay que destacar que es una forma que toma la responsabilidad moral, aunque esta última no se agote en aquella. Entendemos la responsabilidad en el sentido clásico de la siguiente manera: “responsable es aquel del que se espera una respuesta” , el discurso jurídico toma esta afirmación para mostrar que quien es responsable “debe hacerse cargo” de eso, debe dar una respuesta a esa acción cometida. Señalo “debe” para mostrar que es una mirada desde la moral, del campo de lo particular, se trataría entonces de poner en primer plano al campo de yo conciente, de la voluntad, de lo manifiesto, de lo que es socialmente correcto o incorrecto. Implica obligarse para garantizar una deuda; si es responsable es culpable y debe responder por eso, salvo que se esté dentro del marco de las figuras de desresponsabilización ( niño, loco, obediente entre otras) y uno ya no sea ni culpable, ni responsable.
Muy distinta es la mirada que plantea el psicoanálisis, pensando al sujeto como sujeto dividido entre sus pensamientos concientes e inconcientes, entendiendo de esta manera que el sujeto no es dueño de su voluntad. Partiendo desde esta concepción es como pensamos a la responsabilidad subjetiva, diferenciándola como anticipe anteriormente de la responsabilidad jurídica y moral. Entendemos a la responsabilidad subjetiva como “aquella que se configura a partir de la noción de inconciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención (rasgos que definen al sujeto llamado autónomo del discurso jurídico)” , es decir que se trata del deseo inconciente que se juega en esa acción, por ende que se basa el eje singular – universal.
Jinkis propone definir a la responsabilidad haciendo una modificación en la definición clásica de la siguiente manera: “responsable: no digo conciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice” , por lo tanto vemos como la culpa es una condición para este circuito de la responsabilidad subjetiva ya que el pasaje por ésta permite dejar por fuera la intención del yo conciente e introducir la dimensión deseante que obliga a responder. Me parece importante destacar que siempre se va a responder, ya que una vez que se produce la interpelación en el sujeto, no hay forma de no responder, pero lo que quiero diferenciar, es que no todas las respuestas van a implicar a dicha responsabilidad. Vemos entonces como la culpa que pensamos desde el campo psicológico esta íntimamente relacionada con la interpelación subjetiva, es decir en términos de D `amore Oscar: “la culpa (…) depende de una operación eminentemente simbólica: la interpelación subjetiva”
Este circuito comienza cuando aparece la interpelación subjetiva que ob-liga al sujeto a responder, ubicamos a esta interpelación subjetiva como un tiempo 2 que retroactivamente funda al tiempo 1 y a partir de allí ubicamos una respuesta frente a la interpelación (posible tiempo 3). Pensamos este tiempo 2 citando a Domínguez de la siguiente manera: “Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. Momento propicio para una singularidad que, en consonancia con lo universal demuestre la incompletud del universo” . En el caso de “Michel”, podría pensarse el momento de la interpelación, cuando es invitado por un profesor de la facultad a participar del juicio, más precisamente cuando la sobreviviente cuenta que Hanna “tenia preferidas” a la hora de no enviarlas al “tren de la muerte”, dichas mujeres eran las que sabían leer, ella las mantenía cautivas para que le leyeran. Cuando esta acusación se presentifica en el juicio, “Michel” se siente sorprendido, perplejo. Podemos pensar que esta interpelación lo hace volver sobre su accionar en su adolescencia, su tiempo 1, el cual se creía como universo cerrado y que ahora muestra un punto de inconsistencia y lo lleva a resignificar ese momento. Ubicamos al tiempo 1 cuando encontramos al yo conciente realizando una acción con plena voluntad, acción que está en concordancia con el universo del discurso en el que esta inmerso y donde el sujeto se cree dueño de sus actos, desconociendo la intencionalidad inconciente que se abre producto de la interpelación. En “Michel” ubicamos al tiempo 1 en el momento de la adolescencia donde decide entablar esa relación con Hanna y donde efectivamente la lectura cobra un papel muy importante en el lazo de estos sujetos; tiempo que demuestra su punto de inconsistencia cuando se pronuncian esas palabras en el juicio, y donde se abre un espacio para la pregunta por el ser. “La retroacción que genera la interpelación resignifica porque liga a los elementos disonantes que se convierten entonces en un tiempo 1(…) la fuerza simbólica de la interpelación proviene de la internalización de la ley simbólica, es por eso que la interpelación es exigencia de respuesta mas allá de lo que el “yo” querría responder.”
Desde Lacan podríamos plantear a la hipótesis clínica (movimiento retroactivo que liga a los tiempos 2 y 1) haciendo referencia a la gran pregunta neurótica, al encuentro con ese agujero simbólico que remite a preguntarse qué soy para el deseo del Otro, agujero simbólico al que no debería acercase, y que remite a una falla en la respuesta fantasmática. Esta retracción lleva al sujeto interpelado a responder, respuestas que no todas implican la responsabilidad subjetiva pensada como un tiempo 3. Habrá tiempo tres siempre que podamos encontrar un acto ético que produzca en acto un sujeto barrado, dividido, donde aparece cierto saber respecto de algo inconciente de lo que se “hace responsable”. “El acto ético no podría sino coincidir con el efecto-sujeto. Es decir el sujeto del acto coincide con el de la responsabilidad subjetiva, es por eso que también afirmamos que la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto, del sujeto en acto”
En “Michel”, la respuesta a la interpelación se podría pensar cuando él se posiciona en el lugar de “lector”, esa posición que toma ya es una respuesta frente a la pregunta: ¿Qué soy para el deseo del Otro?, respuesta fantasmática que vela el deseo inconciente del yo, ya que en verdad nunca se sabe qué es uno para el deseo del Otro, pero ante este agujero estructural se arma un fantasma para responderlo. El cambio en el que se produce el sujeto en acto, sujeto dividido, que da cuenta de la responsabilidad subjetiva, pensada como un tiempo tres, en “Michel” es cuando 20 años después del juicio, él toma la posición de seguir siendo el “lector” de “Hanna” entendiéndose responsable de su deseo inconciente de seguir ligado a ella a pesar de su universo moral y es allí cuando comienza a enviarle grabaciones de las lecturas que él hace para ella y que son las mismas que habían hecho en el pasado; por lo tanto él ya ubica algo del orden del deseo inconciente para con el Otro, deseo que es reprimido porque el Otro frente al cual se enfrenta es considerado un criminal nazi, deseo reprimido porque va en contra de los valores morales del yo, pero que puede reconocer casi 20 años después del juicio. .
Podríamos pensar entonces que se trataría de un acto de responsabilidad subjetiva, ya que el sujeto se constituye en acto, y da cuenta de ese deseo inconciente de querer seguir junto a ella y que estaba velado ya que había conformado una familia y amaba a su mujer.
Para finalizar me interesa poner en relación dos conceptos que hasta el momento no he enunciado, pero que están en intima relación con la responsabilidad subjetiva. Dichos Conceptos son Azar y Necesidad; entendemos por necesidad “aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación” , y que en el caso de “Michel” lo podemos ubicar cuando “Hanna” decide abandonarlo para poder comenzar su nuevo trabajo para el gobierno Nazi, aquí vemos que efectivamente se trataría de una determinación material en la que el sujeto no interviene. Esta conexión entre causa y efecto que establece la necesidad es desconectada por el azar, que implica incertidumbre y que esta en relación con lo que comúnmente llamamos “casualidad”. Azar que en el caso de “Michel” podemos ubicar cuando es elegido para formar parte de este seminario en la Universidad en el cual estudian el juicio a “Hanna Schmitz”. Entendemos que “cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión” Pensamos en “Michel” esta grieta cuando el tiempo 2 interpela el tiempo 1 y el sujeto es llamado a responder por ese deseo inconciente; en donde no atribuimos a éste características de necesidad y azar, ya que es totalmente responsable del deseo inconciente, aunque muchas veces el yo se rehúse a considerarlo como propio.

BIBLIOGRAFIA:
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Michel Farina, Responsabilidad: entre azar y necesidad. Publicado en la página Web de la cátedra.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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