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Psicología, Ética y Derechos Humanos - Cátedra I

Titular: Prof. Fariña, Juan Jorge Michel

Segundo Parcial
Análisis cinematográfico “Black Book”

Prof. Regular Adjunta: Lic. Elizabeth Omart
Co-ayudante: Lic. Carolina Pesino
Comisión: 05
Alumna: Benelbas Mariana
DNI: 30083221

Segundo cuatrimestre 2009
Síntesis de la película “Black Book”
La película elegida se llama “Black Book” (El Libro Negro), se trata de una película holandesa, dirigida por Paúl Verhoeven. Es del año 2006.
El análisis recaerá sobre el personaje de Müntze (jefe de la Gestapo en La Haya). Para esto haré una síntesis sobre las escenas principales en donde podemos dar cuenta de las características más relevantes de dicho personaje con el propósito de extenderme luego en el análisis propuesto.
Black Book narra la historia de una cantante judía, Ellis, que en el año 1944 intenta huir junto a su familia hacia Holanda, por la persecución nazi. Engañados por un militar nazi, que se hace pasar por colaborador de la resistencia, toda la familia de Ellis muere, junto a otros judíos, al ser masacrados por una tropa de la SS. Ellis es la única que logra sobrevivir en su familia y se une a la resistencia holandesa que intenta poner freno al avance de las tropas nazis. La misión principal de Ellis será seducir al jefe de la Gestapo (Müntze), en La Haya, haciéndose pasar por una alemana, y actuar como espía en el cuartel general de los nazis.
Podríamos decir que el encuentro entre Ellis y Müntze se da por azar. Ellos viajan en el mismo tren. Oficiales nazis suben al tren pidiendo documentos a los pasajeros, Ellis queriendo evitar la situación se aleja de los oficiales intentando esconderse en un lugar hasta llegar a destino. Al ver la joven cantante a un oficial (Müntze) sentado solo en un vagón individual, decide entrar y sentarse junto a él, con el fin de evitar que los oficiales le pidan su documento. Los protagonistas se saludan y presentan, Ellis le pregunta a Müntze si es interesante el libro que se encuentra leyendo, Y este le responde que se trata de un libro de estampillas que colecciona desde niño. Ellis fingiendo interés se sienta a su lado para ver las estampillas junto a él. Un oficial entra a este vagón y pide documentos, pero Müntze que se encuentra en un cargo mayor, le dice que se encuentra en una conversación con alguien, exigiéndole que se retire, el oficial pide disculpas y obedece. Müntze reanuda la conversación con Ellis y le cuenta que colecciona las estampillas de los lugares a donde fue, que cree que por eso ha estudiado geografía, y le cuenta que le faltan las estampillas de las Indias Holandesas Guillermina. La escena finaliza con ambos personajes despidiéndose en la estación, Müntze le dice a Ellis que espera volver a verla. La atracción física que sienten ambos personajes es clara.
Luego de este encuentro le piden a Ellis dentro del grupo de la resistencia donde colabora que intente seducir a Müntze con el fin de actuar como espía. Ellis acepta preguntando con cierta ironía si tiene algo que perder. Ellis va a visitar a Müntze al cuartel y le lleva de regalo estampillas de las Indias Holandesas Guillermina. Müntze le agradece y la invita a una fiesta por la noche. Luego de desarrollada la fiesta, Ellis y Müntze, se dirigen a la habitación de él. Este ve que Ellis tiene raíces negras en su cabello, y le pregunta el por qué está teñida. Ellis le dice que el rubio está de moda, pero él responde con desconfianza que el rubio puede ayudar a una judía a esconder su identidad. Ellis tomando las manos de Müntze y poniéndolas en sus pechos le pregunta “¿estas son judías?”, hace lo mismo con sus caderas. Müntze la mira dulcemente y finalmente tienen un encuentro íntimo. Luego Ellis ve en la habitación una foto con una mujer y dos niños y le comenta “Vi en la foto que eres casado y que tienes hijos”, a lo cual Müntze responde con tristeza “Era…Goering juró que nunca caería una bomba inglesa en Alemania. En el primer ataque a Hamburgo, mi esposa y mis hijos estaban en el sótano, y yo no estaba allí…Fue un impacto directo…”. Mira a la protagonista y le dice “No tener nada, no es mucho…”. Escuchan pasar un avión, mirándola le dice “para ti debe ser un hermoso sonido”. Ella le da un beso.
En una escena siguiente en la que Ellis se encuentra trabajando dentro del cuartel, escucha la discusión entre un oficial (Franken) y Müntze. Franken le dice a Müntze que tiene la confesión de tres judíos de haber matado a un oficial nazi, que serán ejecutados al día siguiente y le dice a Müntze que solo falta su firma en la orden. El mismo le responde “acá no vamos a fusilar a nadie”. Discuten entre ellos y finalmente el jefe de la Gestapo dice que no serán ejecutados, que él prometió no más represalias.
Esa misma noche Müntze espera a Ellis con un arma bajo sus sábanas, cuando Ellis se acuesta junto a él, Müntze le apunta y le dice “¿Cuán estúpido crees que soy? De pronto una maravillosa mujer entra en mi vida. Luego ella entra a mis cuarteles. Luego accidentalmente tiene las estampillas que busco. Luego por coincidencia la dama tiene aspecto de judía. Y en cuanto comenzó a trabajar aquí el mejor agente encubierto de Franken aparece muerto a tiros. Elige: o guardas silencio y te entrego a Franken mañana o me cuentas todo ahora”. Ellis le dice que lo hará si él aparta el arma y la besa. Él lo hace y le pide que le cuente la verdad.
Müntze se entera de toda la verdad y decide no entregar a Ellis, por el contrario decide ayudarla. Franken acusa a Müntze frente a un oficial de mayor rango que ellos, diciendo que éste ha hecho trato con la resistencia, con los terroristas, prometiéndoles no más represalias. Müntze intenta explicarse al oficial diciéndole que la resistencia desea rendirse y entregar sus armas y pregunta ¿para qué derramar más sangre? El oficial le dice que lo que hizo fue una violación de una orden del Führer. Que lo suyo es un derrotismo y que hacer tratados con el enemigo es alta traición. Que por este motivo será arrestado y que lo que hizo significa la pena de muerte, que él dará la orden de fusilamiento. Finalmente Müntze es arrestado, y más tarde Ellis, cuando los demás oficiales dan cuenta de su engaño. Estos oficiales hacen creer al grupo de la resistencia que Ellis los ha traicionado.
Una persona que se hace pasar por oficial nazi ayuda a Ellis y a Müntze a escapar de las celdas. Müntze y Ellis están enamorados, y están juntos.
La guerra termina, los holandeses festejan por las calles. Algunas personas de la resistencia reconocen a Müntze y lo atrapan y entregan para que sea juzgado por quienes ahora están a cargo de hacerlo. Así, un oficial inglés a cargo le dice a Müntze que deberá ser detenido y esperar la resolución que sobre él se tome. Pero entonces aparece en escena aquel oficial que antes le había dicho que daría la orden de su fusilamiento, y le pide al oficial inglés que se cumpla con eso, ya que la orden de fusilamiento fue dictada antes del fin de la guerra y de los nuevos acuerdos, y amenaza al oficial inglés de lo que podrá pasarle si no cumple.
Finalmente el destino de Müntze es la muerte, ya que se cumple con la orden de su fusilamiento.

Análisis
En principio situamos la película durante la segunda guerra mundial, guerra a la que le caben muchos adjetivos, entre ellos la de catastrófica. La catástrofe es un modo en que los factores como el propio cuerpo, la relación con el semejante, así como la naturaleza, se manifiestan en sus formas extremas, desbordando toda capacidad material como simbólica para enfrentarlos. Podemos ubicar así a la guerra como catástrofe. Toda catástrofe altera las referencias simbólicas en los sujetos cuando la magnitud del evento excede las capacidades singulares y colectivas. La guerra sería una circunstancia, entre muchas otras, que enfrenta al sujeto a la desprotección estructural a la que está sometido desde el nacimiento. A su vez, el armamento tan presente en las guerras presenta un carácter disruptivo del sometimiento y aniquilación del semejante. Por ejemplo en la escena en que Müntze somete a Ellis con un arma y le da a elegir entre guardar silencio y entregarla a Franken o contarle todo en ese momento. El armamento también mata a la familia de Ellis y a la familia de Müntze, que los aniquila físicamente. Y frente a esto podríamos pensar además en una destrucción psíquica de quienes continúan vivos, aunque sintiéndose muertos. Tal vez puede ejemplificarse cuando Ellis acepta infiltrase preguntándose irónicamente si tiene algo que perder, y cuando Müntze luego de contar que perdió a su familia dice “No tener nada, no es mucho…”. “Fue un impacto directo…”. Impacto sobre su familia, e impacto sobre su psiquis.
Como planteamos anteriormente el personaje elegido para realizar el análisis será el de Müntze, jefe de la Gestapo. En cuanto a los tiempos lógicos en el circuito de la responsabilidad subjetiva se plantea que “En un tiempo 1, el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida” . Müntze no es ni más ni menos que el jefe de la Gestapo en La Haya, es un oficial nazi que ha perdido a su familia tras un bombardeo de los ingleses a Alemania. Müntze en tanto oficial que responde a las órdenes del Tercer Reich, debe desplegar conductas acordes a su función. Nada nos dice que no lo hace. A él lo obedecen, y si se mantiene en su función será porque también él obedece, es decir oye órdenes y las ejecuta. Peso a ello, tras conocer a Ellis, mujer de la que se enamora, y por una serie de sucesos que acrecientan su desconfianza hacia ella, Müntze la hace elegir entre guardar silencio y entregarla a Franken al día siguiente o que ésta le cuente todo. Müntze decide escuchar a Ellis, no solo tan solo oírla, y enterado de toda la verdad, decide no entregar a Ellis, y por el contrario ayudarla. Podríamos plantear a esta acción como la perteneciente al tiempo 1.

El azar implica incertidumbre. Desconecta la relación entre causa y efecto (conexión del orden de la necesidad). El azar lo podemos ubicar como el encuentro dado entre ambos personajes en el viaje en tren. Por otra parte la necesidad llamada también determinismo. Es algo externo al sujeto, que aparece en la situación, pero que no se lo podemos cargar al sujeto en sí. Podemos pensar entonces a la guerra en esta categoría. Müntze no es responsable de la determinación, pero es responsable de lo que hace con eso. Finalmente decimos que es en la grieta entre la necesidad y el azar donde se encuentra la responsabilidad del sujeto.

Continuando con los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, “adviene luego lo que se denomina un tiempo 2, una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Su acción iniciada en tiempo 1 fue más allá o más acá de lo esperado” . El sujeto se ve interpelado por esos elementos que son disonantes. Es en el tiempo 2, donde el universo particular que es soportado en la certidumbre del Yo se resquiebra viabilizando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo.
Se abre la pregunta por la responsabilidad del sujeto ¿Qué tuvo que ver Müntze con todo lo acontecido?
Esta distancia entre un tiempo 1 y un tiempo 2 es la que autoriza que se ponga en marcha una hipótesis clínica acerca de aquello respecto de lo cual se espera una respuesta, en este caso por parte de Müntze. Considero que el tiempo 2 interroga verdaderamente a Müntze ya que la distancia entre los tiempos 1 y 2 no se debe exclusivamente al azar y la necesidad.
La interpelación subjetiva pone en marcha el circuito con una lógica retroactiva. Es la culpa la que hace a la retroacción, a que se retorne sobre aquella acción sobre la que se debe responder. No hay deseo sin culpa. “Es la culpa, como condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva, lo que ob-liga a responder”.
La hipótesis clínica será la encargada de que el tiempo 2 se sobreimprima al tiempo 1 resignificándolo. La hipótesis clínica abre la potencialidad de un tiempo 3, el de la responsabilidad.
De esta manera podemos plantearnos que en Müntze advendría la interpelación sobre ¿Qué debo hacer ahora? ¿Qué debería haber hecho antes? ¿Qué tuve que ver con la muerte de la familia de Ellis? ¿Y con la muerte de mi propia familia?
En cuanto a ello podemos plantear como hipótesis clínica: Müntze siendo jefe de la Gestapo, sabiendo de los crímenes cometidos por los nazis se sentiría culpable de lo sucedido a Ellis, a su familia. Pero se sentiría además culpable de lo sucedido a su propia familia. Podríamos pensar que tal vez actuaría el mecanismo de identificación por el cual Müntze se ve identificado en Ellis, las familias de ambos han muerto. Müntze dice “Goering juró que nunca caería una bomba inglesa en Alemania. En el primer ataque a Hamburgo, mi esposa y mis hijos estaban en el sótano, y yo no estaba allí…”. Podemos pensar que es responsable de un deseo inconsciente de que lo maten (enfrentándose a una muerte casi segura al decidir ayudar a Ellis) como un intento de redimir la culpa que siente por la muerte de su familia, resignificada en la muerte de la familia de Ellis. “Mi esposa y mis hijos estaban en el sótano, y yo no estaba allí…”. En sus palabras podría entreverse el deseo de querer estar con su familia, podríamos arriesgarnos a pensar en el deseo de estar con su familia, no como superhéroe que los salva de la bomba, sino deseo de estar con ellos en la misma muerte. Müntze es responsable de “no querer derramar más sangre”, una vez más con las consecuencias que aquello implicaría.
Frente al dilema ético con el que se encuentra entre ayudar a Ellis o entregarla a Franken, decide finalmente ayudarla. Como sabemos la decisión se liga a una singularidad subjetiva, en situación. Esta decisión implica una elección hecha sin garantías y por ende implica una responsabilidad, que es subjetiva. “La elección se hace sin garantías, la elección lo hace sujeto, constituye al sujeto” . A esto Sartre lo llama angustia, que hace no excusarse en el determinismo.
El tiempo 2 marca un exceso en el tiempo 1. Al emerger la singularidad, en conformidad con lo universal, se demuestra la incompletud del universo previo y junto a esto la caída de los ideales que allí lo sostenían. ¿De qué ideales se tratará en el caso de Müntze? Si pensamos en el personaje como jefe de la Gestapo, como perteneciente y aliado al nazismo, con el ideal común de mejorar la especie, de aniquilar al “diferente”, pensamos en una moral perteneciente a determinado momento histórico. “La moral es la pertinencia de la conducta de un hombre con respecto a otros hombres. Es temporal, inherente y necesaria para que haya un lazo social entre la gente, ya que la moral permite que haya signos y ellos permiten hacer lazo social unos con otros. La moral se sostiene del ideal del yo dominante de una época” .
Pero algo hace ruido, algo sacude. No solo mueren “judíos”, muere también la familia de Müntze, mueren personas a causa de una guerra. Podríamos pensar que Müntze se pregunta a sí mismo ¿qué tan diferente es él a Ellis, aquella cantante judía que lo enamoro? Ambos están solos, ambos han perdido a sus familias de una manera terrible, y sufren por esa perdida. Tanto uno como otro son humanos, y esa pérdida los une, los iguala en un mismo sufrimiento y una misma soledad.
Por último será necesario un Tiempo 3 que compruebe la responsabilidad subjetiva, se trata de “una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado” . El sujeto que adviene en el tiempo 3, es distinto al sujeto del tiempo 1. Se trata de un sujeto que logra despojarse de dormir en los signos de un guión ajeno, que logra enfrentar su existencia, que está dispuesto a quebrar el último de los horizontes y abrir la puerta de la incertidumbre.
Müntze “¿se va a morir dormido en ese guión o va a tener algún instante por fuera de la ley, por fuera de la moral, por fuera de los otros? Un instante que llamaremos de despertar con relación a este dormir en los signos” . Müntze se entera de toda la verdad y decide no entregar a Ellis, sino ayudarla. La película nos da a entender que Müntze se entera como a la familia de Ellis la fusilaron frente a ella, como Franken toma las joyas y dinero de los judíos una vez muertos. Podemos pensar que Müntze pudo escuchar y comprender a Ellis, y del sujeto responsable se espera que escuche (no solo que oiga y ejecute órdenes) Más allá de la atracción y del enamoramiento, se atrevió a asomarse al orden represor que la destruyó. Pero este mismo orden represor además destruyó a su propia familia, y como consecuencia a él mismo. Orden represor finalmente del cual él forma parte. Entonces nos preguntamos ¿por qué ayuda a Ellis? ¿Acaso aparecería la impronta del Acto Ético? Podríamos pensar que se da un cambio de posición subjetiva. La responsabilidad, es un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias. El Acto Ético, tiene carácter de singularidad, presenta una alternativa, que no estaba planteada desde la moral previa, y genera un plus. Se trata de un acto como decisión tomada por fuera de los otros, por fuera de lo moral y de la ley. Un acto que tiene consecuencias para quien lo produce y para los otros.
Müntze termina siendo fusilado, pero la orden de fusilamiento responde a una responsabilidad en el campo jurídico (distinta a la responsabilidad subjetiva) que se reduce a ser castigado o absuelto por un delito que el Estado legitima. En este caso castigo recibido por el delito de traición, por hacer trato con la resistencia, con los terroristas, prometiéndoles no más represalias.
Frente a la responsabilidad subjetiva se sostiene que “responsable es aquel de quien es esperable una respuesta. No digo consciente de lo que hace, ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice”
Arribando hacia el final del trabajo, y a consecuencia del personaje elegido - con todas sus contradicciones y ambivalencias, en cuanto a su función como jefe de la Gestapo y a sus acciones y decisiones - finalizo con una cita de Marcelo Viñar, que nos permite seguir reflexionando.
“Querer ser como los demás forma parte del trabajo de identificación, trabajo necesario y al mismo tiempo funesto. Es una de las vías que anuda lo individual y lo colectivo y no puede ser decretado a priori ni como bueno ni como malo, simplemente humanos abriendo los demonios del consentimiento”

Bibliografía

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