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Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra: Michael Fariña
(2da. Evaluación)
Alumnas: Mariela Comello
Yael Fernández

L. U.: 34.178.7490
32.533.8340

Profesora: Mariana Pacheco

Ayudante: Ana Rocío Juárez

Comisión: 20
Resumen de la película: “El maestro de la música”

El personaje elegido para mostrar el circuito de la responsabilidad es Jean. El motivo de dicha elección refiere a los cambios de posición subjetiva que este personaje tiene a lo largo de la trama. Este sujeto se ubica de una manera particular frente a lo azaroso de los hechos que le suceden, que tocan realmente su deseo inconsciente. El cambio de actitud y decisión responsable que tiene finalmente respecto del canto dan cuenta de un sujeto anteriormente dividido e interpelado por una situación.
Jean, primeramente, aparece en escena en un evento al aire libre, en el cual había muchas personas. Este se muestra cantando y aprovechando los pequeños momentos de distracción de la gente para robarles. Una tarde el maestro de música Joachim Dallayrac (reconocido cantante de ópera retirado) presencia esta situación y es cautivado por la voz de Jean. Tras uno de los episodios de robo, el ladrón corre tras la persecución de la gente y el maestro muy atento a lo que estaba sucediendo interviene ayudándolo y subiéndolo a su carruaje para que no sea capturado. Indiferente a la condición de malhechor, el profesor decide llevarlo a su casa y enseñarle la disciplina del canto puesto que especulaba con que podría llegar a ser un gran tenor.
En el castillo del maestro, el cual sería su escuela, cuando Jean queda solo en una habitación, intenta robar un brazalete lujoso de la mujer del educador pero esta acción no se lleva a cabo por el ingreso en escena de otra alumna (Sophie) a la que decide darle el brillante.
Una noche, el maestro le exige ensayar, pero Jean se rehúsa. Sin embargo Joachim lo conduce a la sala de ensayo a la fuerza. En los siguientes entrenamientos el alumno se muestra algo indiferente y prácticamente es obligado por el maestro a responder a los requerimientos de éste respecto de la enseñanza. En una escena, mientras Jean ensayaba y frente a la negativa de poder cumplir con la exigencia del canto, recibe una cachetada del maestro. El alumno se va corriendo de la sala de ensayo, y enfurecido le dice a la otra alumna que solo se quedaba “para despreciar a la gente como él (Joachim )” y luego le dice que iba a estudiar y perfeccionarse hasta ser un gran tenor, reconocido y con talento, para poder ser orgulloso como el maestro.
Al día siguiente, Jean muestra una actitud voluntaria, responsable, prolija respecto al aprendizaje. A pesar del riguroso clima de lecciones, se va creando una buena relación entre los tres gracias a la reputación del maestro. Un día Jean y Sophie son invitados a participar en un concurso de canto organizado por Prince Scott (un antiguo competidor de Joachim Dallayrac). Sophie y Jean lograron ganar dicho concurso. Sin embargo, la alegría perdura poco, ya luego de la victoria se enteran de que su maestro había fallecido. Ambos con añoranza asisten a su despedida.

Análisis
En un principio, según un orden cronológico, podríamos situar el tiempo I del circuito de la responsabilidad: se trata de una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada. En la película es aquella escena donde el maestro conoce a Jean, el fin del personaje era cantar y aprovechar los momentos de distracción de las personas para poder robarles. Jean ante la presencia del maestro argumenta que el solo roba para comer. Se trata de una acción conciente, en la que el yo sabe lo que hace (cantar y robar) donde coexisten saber e intensión.
Pero la intensión y la voluntad conscientes se revelan insuficientes, y permiten analizar cómo se posiciona el sujeto frente al campo de la responsabilidad.
El tiempo II, señala con algún indicador un exceso de lo acontecido, es la resignificación de la significación del tiempo I. Esta resignificación da cuenta de una respuesta del sujeto, que advierte un cambio de posición. . En el tiempo II recortamos la escena en la que en un ambiente de lecciones riguroso, Jean manifiesta no poder cumplir con las exigencias que le eran demandadas por el maestro respecto al canto, por lo cual recibe una cachetada de él. Este cachetazo nos parece que lo interpela, puesto que pudo haber elegido irse y volver a aquella vida en la que el maestro lo conoció o responder ante el cachetazo con alguna agresión, sin embargo huye del lugar de ensayo en el que se encontraba con el maestro, pero con la firme decisión de permanecer en la escuela y tomar una actitud responsable respecto del aprendizaje. Esto sale a la luz cuando le dice a Sophie (la otra alumna) que va a esforzarse para tener talento, prestigio y poder ser orgulloso como el maestro. Se revela la vergüenza que da cuenta de un sujeto interpelado por aquello que, aunque vivido como ajeno, le pertenece y perturba su intención conciente. De esta manera, el tiempo I es resignificado porque en realidad Jean no cantaba para robar, sino porque era su deseo cantar. Jean podría robar sin la necesidad de cantar, sin embargo acompañaba su accionar cantando. En este sentido, podemos situar que esta acción del personaje (robar) conlleva una intención desconocida, de esta forma no se atribuye responsabilidad en relación a ella. Tal como puntualiza Gabriela Salomone: “El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno” , lo cual implica la oportunidad de interpelación por sus actos en términos éticos.
La responsabilidad subjetiva se constituye a partir de la noción de sujeto del inconsciente. Se trata de un sujeto no autónomo, es decir, sin un autocontrol de su voluntad e intención. Asimismo Freud ubica la responsabilidad en relación a aquel propósito inconsciente que, ajenamente a la voluntad del yo, da lugar a la acción.
El lazo asociativo entre el tiempo I y el tiempo II, es la hipótesis clínica, en palabras de María Elena Domínguez: “Si algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligado del universo particular, éste buscará religarlo hallando una explicación a su presencia” . Entonces, la hipótesis clínica es aquello no sabido, que tiene que ver con el deseo inconsciente.
No existe responsabilidad subjetiva sin culpa. Si bien lógicamente luego de la resignificación de la significación 1 podemos pensar en el deseo de cantar de Juan, es porque no hay deseo sin culpa, la interpelación subjetiva se pone en marcha cuando el deseo, obliga a retornar sobre la acción. Cuando la responsabilidad del sujeto está ausente, aparece como sustituto, el sentimiento de culpa. Como el arrepentimiento, el remordimiento, es decir, formas desplazadas (en el yo) de la responsabilidad ausente en el sujeto. La culpa obliga a una respuesta a la interpelación, entonces el tiempo I es resignificado por la interpelación a través de la culpa. Esta hace que retorne sobre la acción por la que se debe responder. Entonces, la culpa podría situarse en Jean cuando huye de la sala de ensayo corriendo ante el cachetazo del maestro, ya que podría haberse ido para siempre del lugar o respondido a esa agresión. Sin embargo, a partir de allí, decide quedarse para aprender y ser el mejor en la disciplina.
En palabras de Oscar D´Amore: “La interpelación es exigencia de respuesta más allá de lo que “yo” querría responder […] La interpelación “implica” ya una deuda por la que hay que responder, es el llamado a responder a volver al surco de lo moral, en este caso la respuesta es particular. No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética” .
Hay actos que no son pertinentes para la interpelación subjetiva y con esto nos referimos al azar. Este es una situación causal, accidental, contingente y fortuito que desconecta causa y efecto. Un evento de azar considerándolo desde el lado de Jean es el hecho de que aparezca el carruaje del maestro al que se sube por el motivo de protegerse de la persecución de la gente tras robar. El no tiene la intención de terminar en la escuela de música del maestro. Pero esto inesperado que le ha sucedido lo toca de cerca. Roza lo real del deseo del sujeto y así se produce una caída del saber. En términos de Freíd: “Hay un Deseo que viene del Otro como demanda ante lo cual el sujeto se somete”4 Así Jean se somete a la “demanda” del maestro para liberarse de la culpa ya que esta es el reverso de la responsabilidad.
Otro indicador de azar se observa cuando Jean conoce a la alumna Shopie en el momento en que estaba por robar un brazalete. Esto se produjo de manera casual. Sin embargo se pone en juego una responsabilidad jurídica puesto que el alumno podría haber continuado con el acto de robar, por el contrario aparece una culpa moral que produce un cambio en la acción (le coloca a ella el brazalete) por lo que un propósito inconsciente desbarata la intención conciente.
Todos estos son eventos que cruzan a Jean pero que no está en él modificarlos pues la lógica excede al sujeto.
Según las categorías lógicas se configura un universo previo, referido a un sujeto que canta para robar, es el tiempo I, en el cual se realiza una acción con un fin, se trata de lo que el yo sabe. Esta acción se ve confrontada en un tiempo II, con algún elemento que señala un exceso en lo acontecido, momento en que lo particular soportado en el yo se resquebraja, posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo. Este es el momento propicio para la emergencia de una singularidad, que muestra la incompletud del universo previo. El acto de decidir, de tomar una iniciativa funda una nueva posibilidad respecto de ese universo anterior. Así se produce la emergencia del tiempo III que coincide con el efecto sujeto y con el acto ético, es decir, respecto al eje de lo universal- singular aparece lo nuevo coincidente con la ley simbólica y lo propiamente humano (deseo inconciente). Jean en su iniciativa de responsabilizarse respecto al canto funda una singularidad en base al querer hacerse reconocido y esforzarse para tener talento y poder ser orgulloso como el maestro. Se agrega algo que antes no estaba y el destino que es algo desordenado de sentido finalmente se ordena.

Bibliografía
-  Salomone, G. Z,: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  D¨ Amore, O: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. . En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Michael Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años no son nada. Causas y azares. Numero 3. Buenos Aires.
-  Mosca, J. C (1998) Responsabilidad: Otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.



NOTAS

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