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SEGUNDO PARCIAL DOMICILIARIO

• ASIGNATURA: (071 ) Psicología, Ética y Derechos Humanos

• DOCENTE TITULAR: Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña

• DOCENTES A CARGO DE LA COMISIÓN: Fraiman, Carlos.
Martinez, Alejandra.
• COMISIÓN: 13

• ALUMNA: Cardoso, Mercedes LU: 33.189.2650
(mechi-cardoso@hotmail.com)
Laurito, María LU: 33.547.1210
(mariagl24@hotmail.com)

• FECHA DE ENTREGA DEL TRABAJO: 16 de Noviembre de 2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Introducción.
La situación que plantearemos a continuación fue extraída del film: “El mercader de Venecia”. Esta película está basada en la obra del dramaturgo inglés William Shakespeare, coproducida entre los Estados Unidos, Italia, Luxemburgo y el Reino Unido. Se estrenó el 4 de septiembre de 2004 en el marco del Festival Internacional de Cine de Venecia. En España, Argentina y México se estrenó a finales del año 2005.
El argumento de la película está lógicamente basado en la obra de teatro de Shakespeare, y la película se rodó en la ciudad de Venecia y en Luxemburgo.
La situación está se desarrolla en el año 1596 en la ciudad de Venecia. En esa época la intolerancia hacia los judíos era extrema. Ellos no podían ser propietarios de tierras, motivo por el cuál ejercían la usura: el préstamo de dinero con intereses.

Comentario del film.
Bassanio, un veneciano, le pide a su amigo, el rico mercader Antonio, tres mil ducados para poder contraer matrimonio con la rica heredera Porcia, que vive en tierra firme, en Belmonte. Antonio (cristiano), que ha empleado todo su dinero en especulaciones de ultramar, se propone pedirle el dinero a Shylock, un judío a quien antes había insultado por la usura que ejercía. Shylock acepta prestarle el dinero bajo una condición: si la cantidad no es pagada el día fijado, Shylock tendrá derecho a tomarse una libra de carne del cuerpo de Antonio. Éste acepta la condición, suponiendo que para la fecha acordada iba a triplicar el monto de ducados pedidos.
Gracias al préstamo, Bassanio logra llegar a Belmonte y casarse con Porcia. Mientras tanto llega la noticia que los barcos de Antonio han naufragado. Por lo tanto, su deuda no ha sido saldada dentro del plazo convenido. En consecuencia, Shylock pide su libra de carne del cuerpo de Antonio.
Antonio envía una carta a Bassanio, contándole lo acontecido y desea su presencia el día que deba pagar la deuda. Al recibir esta noticia, Porcia decide prestarle los ducados para que Bassanio salve a su amigo, pero antes le pide que se concrete su casamiento.
Por otro lado, en Venecia, el asunto es llevado ante el Dux (Justicia). Allí se encuentran Antonio y Shylock, con el fin de que se cumpla el contrato, es decir, que se salde la deuda. En esta escena, Porcia se disfraza de abogado y Nerissa, su asistente, de escribano y, sin saberlo sus maridos, se presentan ante el tribunal para defender a Antonio.
Después de haber intentado en vano obtener el perdón del judío, ofreciéndole el triple de la cantidad que se le debía, Porcia solicita que sea concedida la petición de Shylock, pero le advierte que perderá su vida si derrama una sola gota de sangre, puesto que el contrato firmado sólo le da derecho a la carne. Argumenta después que Shylock debe pagar con la vida el delito de haber atentado, siendo extranjero, contra la vida de un ciudadano de Venecia.
El Dux decide perdonarle la vida a Shylock, pero informa que éste debe darle la mitad de sus riquezas a Antonio, y la otra mitad pasará a ser parte del Estado. Antonio renuncia a su parte si Shylock se hace cristiano, y deja su caudal, cuando muera, a Jésica (hija de Shylock), que ha huido, después de haber tomado dinero de los cofres del padre, para casarse con el cristiano, Lorenzo, y por ello ha sido desheredada. Shylock acepta.
Finalmente se sabe que tres de los buques de Antonio han regresado sanos y salvos.

Desarrollo.
Para comenzar, señalaremos las categorías de universal – singular y particular; categorías que no pueden comprenderse por separado. Ubicamos en este film como universal, a la religión, aquello que atraviesa a todos, lo propio de la especie. Este universal está unido a lo singular, porque va a tomar, de acuerdo a la singularidad de cada sujeto, distintas formas. En este film lo singular, lo que hace tambalear las consistencias previamente instituídas, una de las infinitas formas posibles de realización de lo universal lo ubicamos en los distintos tipos de religión, en la situación planteada serían: catolicismo del lado de Antonio y judaísmo del lado de Shylock. Por último lo particular, aquello que como código regula una situación, lo que tiene que ver con la subjetividad de la época y con los códigos instituidos lo ubicamos en los ideales de la época en Venecia, donde no se permitía a los judíos tener propiedades y se los consideraba usureros, ya que realizaban préstamos con intereses. Además, eran obligados a vivir en un gueto, se los custodiaba por la noche y debían usar un sombrero rojo para ser reconocidos.
Podemos encontrar en este film el efecto particularista ejercido por Porcia, si bien no la hemos tomado a ella para el análisis, nos parece de importancia señalarlo. Impone lo que ella considera justicia ante Shylock, estableciendo lo que para ella es justo en ese caso y valiéndose de lo que ya existe, del código compartido de su particular, intenta solucionar el problema. Es decir, que Porcia le advierte a Shylock que puede tomar la libra del cuerpo de Antonio pero que perderá su vida si derrama una sola gota de sangre, puesto que el contrato firmado sólo le da derecho a la carne. Además, argumenta que Shylock debe pagar con la vida el delito de haber atentado, siendo extranjero, contra la vida de un ciudadano de Venecia.
A continuación, intentaremos articular la situación planteada con el circuito de la responsabilidad. Este circuito consta de tres tiempos: el Tiempo 1, el sujeto lleva adelante una conducta con fines determinados, en el supuesto de que su accionar se agota en esos objetivos. El tiempo 2, consiste en que la realidad le presenta indicadores al sujeto que lo ponen en alerta respecto de que algo anduvo mal, que las cosas fueron más allá de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos, resignificando el Tiempo 1. El tiempo 3 que es el que verifica la responsabilidad subjetiva. Es “otro nombre del sujeto”. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, lo que implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. Es una respuesta de dimensión ética.
Hemos seleccionado al personaje Antonio, para ubicar los tres tiempos lógicos del Circuito de la Responsabilidad. El Tiempo 1 lo podemos ubicar en el momento en el que Antonio decide prestarle el dinero a su amigo Bassanio. Con este fin, le pide un préstamo a su peor enemigo, el judío Shylock. Firman un contrato en el cuál establecen la fecha, el monto de los ducados por devolver y la condición que estableció Shylock si el pago no se efectuaba a tiempo. La acción llevada a cabo por Antonio, es decir, la aceptación de las condiciones y firma del contrato, se encuentra en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso. Recordemos que Antonio es un rico mercader de Venecia, y que ha apostado su riqueza a especulaciones de ultramar hechas sobre sus embarcaciones, de las cuales obtendría buenas ganancias, si todo sale como lo espera. Antonio tiene la certeza de que todo saldrá bien.
El Tiempo 2, lo ubicamos en Antonio cuando se entera que sus embarcaciones no están llegando a destino, que han naufragado. Es decir, son indicadores provenientes de la realidad y que le hacen ver que algo anduvo mal y no salió como él lo esperaba. En este Tiempo ese universo particular sostenido en las certidumbres yoicas se resquebraja. El personaje se ve interpelado por estos indicadores de la realidad y como consecuencia de lo ocurrido Antonio no ha podido pagar a su acreedor en el tiempo acordado. La ligadura de este Tiempo al Tiempo 1 es ya una obligación a responder a esta interpelación. Esta exige respuesta, es lo que genera deuda, culpa en sentido lato.
En este momento se da la emergencia de una singularidad, poniendo en evidencia la incompletad del universo de Antonio y así derrumbándose los ideales que lo sostenían. Es decir, las cosas no salieron como Antonio lo esperaba, debido a que él suponía que para la fecha de pago podría multiplicar el valor de los ducados.
Antonio pronuncia unas palabras en las cuales se puede ubicar la hipótesis clínica, la cual será la encargada de explicar el movimiento que supone “que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo” .Aquellas son: “No he de seguirle más con súplicas inútiles (…) Todo es inútil, mis penas y mis pérdidas me han abatido tanto y apenas hallaré en mí mañana una libra de carne para mi cruel acreedor”. Hay un quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de destitución subjetiva. Esta hipótesis, da cuenta de una respuesta del sujeto, la hipótesis clínica tratará de hallar una explicación al exceso a esa diferencia y permite que Antonio asuma una posición frente a las circunstancias, a partir de este momento se abre la posibilidad de un tiempo 3: el de la responsabilidad. “La responsabilidad la referimos a la singularidad de un Sujeto en acto.” . La responsabilidad subjetiva deberá dar cuenta del accionar de un sujeto y su posición en dicha decisión. Al plantear dicha responsabilidad vía un circuito de tres tiempos lógicos, permite ubicar en un primer tiempo una acción egosintónica, es decir una acción que se encuentra en consonancia con el yo de Antonio sostenida en el mundo del discurso en el cual él se encuentra inmerso. Luego esta acción egosintónica deviene ajena para Antonio ya que se abre en un segundo tiempo una dimensión para él desconocida al momento de realizarla. En este momento se puede ubicar la apertura del inconciente, es decir cierta posición de goce del sujeto.
Podríamos conjeturar que Antonio tendría el secreto deseo de corresponderle a Bassanio, quedar ante él como un héroe, cediendo su vida por él; ya que Antonio se endeudó con su peor enemigo Shylock para ayudar a Bassanio. Esta hipótesis se reflejaría en la carta que Antonio le envía a Bassanio expresándole lo acontecido y su deseo de que él esté allí el día de su muerte. Nos parece de importancia aclarar que esta carta fue enviada en el momento en el que Bassanio y Porcia se iban a casar. Además, Antonio reitera su anhelo en la siguiente frase: “Dios quiera que Bassanio llegue para el día de mi muerte”. Como plantea Lacan: “sólo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo”. Por lo tanto, el yo de Antonio no es dueño del deseo, pero él es responsable de su puesta en acto.
En consecuencia, el tiempo 3, lo ubicamos en el momento en que Antonio decide entregarse al judío para saldar su deuda. Se trata entonces de un colapso en el circuito de la responsabilidad, en donde se pone en evidencia el quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones. El sujeto se encuentra frente a una potencial destitución subjetiva la cual lo hace tambalear. Antonio se presenta ante el Dux para pagar su deuda, pero producto del azar, ya que no es lo que Antonio esperaba, aparecen en el recinto el “doctor” y su “asistente” y logran evitar que Antonio cumpla con el contrato. El azar, lo no determinado, borra al Sujeto de toda responsabilidad borrando su acto. Por lo tanto, no habiendo voluntad por parte de Antonio para producir este efecto: que Porcia y su asistente se disfracen y lo “salven” y teniendo en cuenta que “responsable es aquél del que se espera una respuesta”, no hay responsabilidad en ello.
Esta situación ubicaría a Porcia como la heroína de la historia y no es Antonio el héroe dando su vida por Bassanio. Así, es Porcia quien retiene finalmente a Bassanio y no es Antonio. Podríamos pensar que el plan de Porcia tendría que ver con una necesidad de saber hasta que punto llega el afecto de Bassanio con Antonio, es decir, cuál es la verdadera naturaleza del compromiso entre ellos.
Además, podríamos pensar que en un primer momento Antonio fue responsable de haber aceptado ayudar a su amigo, pidiéndole el préstamo a Shylock desafiando el azar. Ya que era improbable que sus embarcaciones no llegaran a destino y no contar con los ducados en el tiempo acordado para pagar la deuda; pero no era imposible, de hecho fue lo que ocurrió. Seguramente el azar junto con la necesidad, que si bien no está explicitada, la podríamos referir a las leyes físicas que rigen el funcionamiento de las embarcaciones en altamar, hicieron que la certeza de Antonio se convirtiera en incertidumbre.
Bibliografía
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• Desastres y catástrofes. Ficha de la cátedra. Mimeo.

• Domínguez, M. Elena. Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Fariña, Michel J.: Responsabilidad: entre responsabilidad y azar.

• Fariña, Michel J. (1998). Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.

• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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