por 

Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Tit. Reg. J.J. Fariña

Comisión 08
Segundo cuatrimestre año 2010
Profesor de trabajos prácticos: Lic. Noailles Uriburu, Gervasio.

Alumnos:
Bosco, Ramiro Ezequiel.
L.U: 31409592/0
Telefono: 15-31874476
E-mail: Elrhama@gmail.com
Toneatto, Paola.
L.U.: 24445515
Teléfono: 15 5095 0959
E-mail: paolatoneatto@gmail.com
08_Bosco, Ramiro; Toneatto Paola_El método.

Título original: El método.
Director: Marcelo Piñeyro
Ficha Artística: Eduardo Noriega, Najwa Nimri, Eduard fernandez, Pablo Echarri, Adriana ozores, Ernesto Alterio, Carmelo gomez, Natalia Verbeke.

Nuestro análisis recae sobre el personaje de Nieves Martín. Compuesto por una mujer profesional de aproximadamente unos 35 años que es una de los siete finalistas de un proceso de selección de personal para cubrir un puesto ejecutivo en una importante empresa.
Ubicamos los elementos respectivos de las categorías de azar y necesidad en los siguientes indicadores. Lo azaroso, la incertidumbre, la casualidad y lo accidental, lo ajeno a todo calculo es que en la situación del proceso de selección, uno de los aspirantes al mismo puesto es una persona con la cual ella tuvo una relación amorosa en el pasado. La necesidad esta dada por las condiciones impuestas por la empresa una vez aceptado el método y mientras los participantes permanezcan en la sala.
Luego de atravesar las diversas pruebas que se les han impartido, solo quedan los últimos dos candidatos, Nieves y Carlos. Abordándolos en lugares separados, las personas encargadas de llevar a cabo la selección, les asignan a cada uno un objetivo distinto, sin que ellos estén al tanto de esta situación. Nieves debe arreglárselas para que Carlos se marche, técnica libre, pero un detalle juega un importantísimo papel, se le dice a Nieves que el puesto está casi en manos de Carlos, debido a que él ha puntuado más alto en todas las pruebas y además se le menciona que porque la empresa es algo machista, pero a pesar de ello le dicen que le van a dar esta última oportunidad para que ella gane el puesto. Adicionalmente le dicen que Carlos no está enterado de esta situación y le dan 15 minutos para que lleve a cabo esta consigna.

Es aquí donde ubicamos el primer tiempo, acción que se dirige a un fin determinado y que debe agotarse en si misma; a saber, arreglárselas para que Carlos se marche para finalmente obtener el cargo.
Ya nuevamente los dos personajes en la sala, ambos intentan cumplir con su objetivo. Carlos comienza a indagar a Nieves sobre lo que paso con Fernando en una escena anterior, donde nieves se vio afectada por las palabras de Fernando cuando le pregunto sobre el hijo que no pudo tener. La invita a descargarse, a desahogarse, pero Nieves se niega. Entonces es cuando Carlos decide recordarle aquel tiempo en el que se conocieron y fantasearon una vida juntos. Luego de un rodeo galante Carlos le pregunta a Nieves: ¿es verdad que tendrías un hijo conmigo?, vámonos! responde Nieves, ya le hemos demostrado a la empresa suficiente, que ellos decidan. Puedo admitir que la vida sea así, pues si hay que ser un lobo, lo soy, pero contigo, contigo no quiero. Se incorpora y abre la puerta. Carlos, anonadado por la respuesta de nieves, toma las maletas y pasa por la puerta. Espera le dice Nieves, se dirige a buscar su saco y es en este momento en que los dos personajes se ven enfrentados, puerta de por medio, que se nos muestra, con lentitud, una escena de vacilación.
No queremos aquí hacer decir algo al Film o al personaje elegido, de lo que no podemos afirmar. Podemos decir que Nieves no cerró la puerta por la ambigüedad de la consigna, en tanto, al cerrar la puerta aun así no podría saber si cumplió efectivamente con su objetivo. Pero también podemos indicar que fue su decisión pasar por la puerta e irse con Carlos.
Ya en el ascensor, Carlos la interpela: ¿qué parte es la que me tengo que creer de ti ahora? Es aquí donde ubicamos el segundo tiempo. Carlos con su pregunta la interpela develando así sus propias intenciones.
¿Cómo no me di cuenta? ¿A ti también te dieron una consigna verdad? ¿Todo lo que me dijiste era por eso? ¿Cuándo me preguntabas por el africanito, era verdad que querías tener un hijo conmigo? Estas son las preguntas que Nieves le hace a Carlos luego de la interpelación.
Ya en la planta baja, los dos personajes se encuentran nuevamente enfrentados y separados por una puerta.
Todavía estas a tiempo, le dice Nieves, el puesto puede ser tuyo. ¿Tengo que hacer algo para que lo consigas? ¿Qué tengo que hacer Carlos? Pregunta Nieves.
La puerta se cierra. Nieves queda perpleja mirando cómo el ascensor va subiendo de piso en piso, y cuando comprende que ya no hay vuelta atrás, se angustia y quiebra en llanto.

Hipótesis clínica:
Vemos al personaje en una posición Neurótica, culpable frente al deseo, des-responsabilizándose frente al azar, frente a la demanda del Otro, demanda que implica renuncia al deseo en pos de un resarcimiento narcisista enmarcado en una competencia especular.
Juan Carlos Mosca nos dice:
El más vulgar de los sujetos, el obsesivo, se queja que no puede producir un acto, que todo lo que le sucede es por y para el Otro, que no hay ganancia de su lado. Esta queja lo protege, no de la culpa (culpa por no estar a la altura de algún ideal y así satisfacer al Otro) pero sí de la responsabilidad. Al contrario, no solo no lo protege del sentimiento de culpa, sino que este sentimiento aparece con toda su fuerza pero ligado a pensamientos absurdos que no lo justifican.
Coartada que resguarda ante lo real del deseo, su cara no articulable con significantes. Si el deseo es el deseo del Otro, como no ver que lo que esta en juego en la pregunta neurótica, ¿Qué quieres de mi? ¿Qué es entonces lo que podemos decir del deseo? Que solo sabemos de su existencia por su articulación entre los intersticios significantes, significantes que copulan produciendo significaciones fantasmáticas. Fantasma que sostiene y mantiene alejado de la angustia frente a la nada.
A lo largo de toda la película vemos indicadores de la puesta en juego del deseo en Nieves. Ya en su presentación ante todos los participantes del método, cuando se presenta como jefa del departamento de desarrollo de productos especiales de una editorial, le preguntan por qué quiere dejar su puesto de trabajo actual y ella responde:
“Quiero probar cosas nuevas antes de que se me haga demasiado tarde”. Vemos aquí un remordimiento por el tiempo perdido, un reproche por haber cedido ante el deseo. Alineación al Otro en términos azarosos, el tiempo pasa, por no es su tiempo, sino el tiempo infinito, el tiempo de un ser inmortal. Otro recorte significativo es que Nieves propone ser la madre de la humanidad para justificar su permanencia en un hipotético refugio atómico. Además Nieves da cuenta de su deseo de maternidad en la escena en la que habla con Carlos y rememoran juntos aquel momento en el cual soñaban con formar una familia. Carlos le pregunta por qué no lo llamo, si ha tenido todos esos hijos sin él y si esta casada. Ella no responde.
En la escena de la anteúltima prueba, donde Fernando enojado por las burlas de Carlos y Nieves hacia él, este le pregunta a Nieves, ¿qué vas a hacer cuando te arrepientas de no haber tenido ese hijo? Ella se muestra afectada, quedándose en silencio y sin poder responder. Estos indicadores muestran la complicidad y las evitaciones de Nieves para implicarse en el deseo.
Ahora bien, ¿Por qué la pregunta de Carlos interpela a Nieves?
Oscar D’ amore nos dice: “La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo, ob-liga a retornar sobre la acción” .
Tiempo de retroacción que resignifica el momento previo de intencionalidad racional en la cual su emisor esta implicado.
La respuesta de Nieves al llamado de la interpelación, es a través del sentimiento de culpa. Aquí no hay singularidad ni responsabilidad subjetiva, sino que el sentimiento de culpa funciona como taponamiento de la dimensión ética. En este sentido Nieves responde volviendo al campo de lo particular y de lo moral. Sigue durmiendo en los signos del Otro, es culpable de haber intentado engañar al Otro, de intentar satisfacer un ideal.

Bibliografía:

• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Oscar D`Amore: “Responsabilidad subjetiva y culpa” Salomone, G, Domínguez, M.E Transmisión de la ética: Clínica y deontología, Vol. 1. Fundamentos., 3ra edición. Buenos Aires. Letra Viva, 2008.
• Gabriela Salomone: “El sujeto divido y la responsabilidad”, Salomone G, Domínguez M. E, Clínica y Deontología, Tercera edición, Buenos Aires, Letra Viva 2008.
• Salomone, Gabriela: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”, Salomone G, Domínguez M. E, Clínica y Deontología, Tercera edición, Buenos Aires, Letra Viva 2008.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.



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